Esta semana antes de enviar mi artículo testé con varias personas sobre su contenido para saber si distinguían las imágenes y si conocían la leyenda en torno a ellas. Me sorprendió que ninguna hubiera oído siquiera hablar al respecto. La biología es apasionante y divulgarla me "llena de orgullo y satisfacción". Así os dejo el enlace a la versión digital en la web del periódico Granada Hoy:
Bolsos de sirena, las ‘cunas’ secretas de tiburones y rayas
Y así quedó la versión en papel este sábado.
Bolsos de sirena, las ‘cunas’
secretas de tiburones y rayas
La mar de biodiversidad
Ignacio Henares Civantos
Bolso de sirena de pintarroja. Blog Mar Menor Mar Mayor
Un paseo por la playa de Calahonda, la Rijana, Cabría o Cantarriján, después de un día de fuerte oleaje, suele deparar encontrarnos con los habituales restos que el mar arrastra a tierra: conchas, esqueletos de erizo, cañas, trozos de madera y, por desgracia, muchos plásticos. Sin embargo, si aguzamos la vista, es posible tropezar con otros rastros de la vida animal y vegetal del mar que encierran descubrimientos fascinantes. Uno de los más curiosos, y para muchos sorprendente, es una especie de pequeña vaina vegetal, como una pieza de cuero oscuro o misterioso estuche de plástico negro, con formas aparentemente caprichosas.
Antaño, los marineros de nuestro litoral alimentaban el folclore marino asegurando que se trataba de los monederos o ‘bolsos de sirena’ extraviados en las profundidades del Mar de Alborán. La realidad es incluso más hermosa: son auténticas cunas naturales de alta ingeniería, los huevos vacíos de algunas especies de tiburones y de rayas que viven en nuestros fondos marinos y que las tormentas ocasionalmente expulsan a la orilla. Encontrarlos en la arena es la prueba irrefutable de que nuestra costa esconde “un mar de biodiversidad”.
Están hechas de colágeno y queratina, una armadura orgánica que protege al embrión durante meses bajo el agua mientras se alimenta del vitelo. Cuando un diminuto tiburón o raya eclosiona y sale nadando, la estructura queda hueca, pierde peso y la corriente la arrastra pudiendo acabar varada en nuestras playas.
Dos soluciones diferentes
Podemos toparnos con dos tipos de bolsos de sirena en la playa y es fácil adivinar la especie a la que pertenecen de un simple vistazo a su forma. Una de ellos tiene hilos y pertenece a la pintarroja, (Scyliorhinus canicula), el tiburón más común de nuestras costas, o a su ’primo’ mayor, el alitán (Scyliorhinus stellaris). Sus cápsulas son alargadas, de un tono amarillento o marrón translúcido. Lo más característico son los largos filamentos rizados (zarcillos) que tienen en sus extremos que les sirven de anclas, enrollándolos pacientemente en las gorgonias, corales o algas para que la corriente no se los lleve.
¿Sabías que… la pintarroja es un tiburón que habita en muchos mares y océanos como el Mediterráneo. Miden menos de 1m y tienen los ojos alargados, lo que les proporciona el sobrenombre de «tiburones gato». Se alimenta de peces más pequeños o crustáceos. No ataca al hombre y por tanto no es peligroso, aunque ante determinadas circunstancias podría reaccionar a la defensiva.
Pintarroja o tiburón gato. Luis Sánchez.
La segunda posibilidad es una estructura con una especie de cuernos que pertenece a las rayas verdaderas (como Raja clavata o Raja undulata). Sus bolsos son rectangulares, planos y de color café oscuro o negro. En lugar de hilos, terminan en cuatro puntas rígidas dispuestas en las esquinas que parecen pequeños cuernos. Están diseñados para enterrarse levemente en el sedimento y camuflarse de los depredadores. Otras familias emparentadas como las grandes mantas o rayas águila son ovovivíparas por lo que sus crías nacen ya vivas directamente de la madre.
Bolso de sirena de raya de clavos. Antonio Robledo
Alborán: un refugio en alerta roja
El hallazgo de estos estuches en nuestras playas nos conecta de forma directa con la salud ambiental del Mar de Alborán, una de las autopistas de biodiversidad más importantes del planeta, pero también una de las más presionadas. Aunque la pintarroja goza de poblaciones relativamente estables en la Costa Tropical —gracias en parte a su capacidad de adaptación y a que suele ser descartada por parte de la flota pesquera debido a su bajo valor comercial—, el escenario global de los peces cartilaginosos (tiburones y rayas) en Alborán es crítico.
Según los últimos informes de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), más del 40% de las especies de rayas y tiburones del Mediterráneo están en peligro de extinción.
Especies de rayas que antes eran habituales se encuentran hoy bajo estricta protección o han desaparecido de las capturas accesorias debido a la sobrepesca de arrastre y la degradación de los fondos marinos donde depositan, precisamente, sus bolsos de sirena. La pérdida de praderas de fanerógamas marinas y el impacto del cambio climático sobre las temperaturas del agua alteran los ritmos de eclosión de estos embriones.
Raja undulata. Alfredo Rosales
Tropezar con un bolso de sirena en la Costa Tropical es mucho más que un golpe de suerte fotogénico para el paseante. Es un recordatorio de que, a escasos metros de las sombrillas y los chiringuitos, la vida en el mar lucha por perpetuarse. Cuidar nuestras playas y proteger los ecosistemas sumergidos de Granada es la única garantía de que las sirenas de Alborán no dejen de olvidar sus carteras en el fondo del mar.
¿Qué hacer si nos encontramos un ‘bolso de sirena’?
En algunas ocasiones pueden llegar hasta la orilla bolsos con ‘habitantes’ en su interior. Si el huevo está flexible, húmedo y notas una masa oscura o movimiento dentro, (el embrión alimentándose de su saco vitelino), debes actuar de la siguiente manera:
No lo abras. Jamás intentes romper o rajar la cápsula. El embrión necesita ese entorno hermético y protegido para sobrevivir.
Manténlo húmedo. Si está fuera del agua, sumérgelo con cuidado en un cubo o recipiente con agua de mar de la misma zona mientras decides qué hacer. ¡No uses en ningún caso agua dulce!
Devuélvelo al mar (si es seguro). Si la marea está tranquila y hay una zona de rocas, arrecifes o algas profundas cerca, puedes intentar llevarlo de vuelta al agua. Intenta sujetar con suavidad sus filamentos (los zarcillos que tiene en las esquinas) a alguna alga o hendidura para evitar que la corriente lo vuelva a arrastrar a la arena.
Llama a las autoridades locales:
Si la zona es puramente de arena, hay mucho oleaje o no sabes dónde colocarlo de forma segura, ponte en contacto con los servicios de emergencia costera, el 112, la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente o con una ONG de rescate marino. Ellos activarán el protocolo para trasladarlo a un acuario o centro de recuperación marina donde pueda eclosionar a salvo y organizar de manera adecuada la vuelta a su entorno natural.
Bolso
de sirena con un alevín de pintarroja en su interior. Web: Litoral
de Granada








