En mi sección "La mar de biodiversidad" en el periódico Granada Hoy, del grupo Joly, en esta ocasión he conseguido mezclar Pesca y Sostenibilidad, esa palabra tan mal usada y abusada por 'alguienes'. He metido en el cóctel cambio climático y ODS que sé que fastidia a más de uno. Y ya para rematar un tributo a la ciencia que también jode a negacionistas, terraplanistas y creacionistas.
https://www.granadahoy.com/blogs/la-mar-de-biodiversidad/pesca-sostenible_0_2002927325.html
Ignacio Henares Civantos
HACIA UNA
PESCA SOSTENIBLE
El
futuro del sector pesquero está ligado indisolublemente a la
sostenibilidad y la resiliencia. La investigación y la transferencia
del conocimiento científico es esencial para hacer compatible la
conservación de la biodiversidad y el aprovechamiento de los
recursos pequeros.
La
importancia de las actividades pesqueras es
consustancial con la evolución de nuestra especie.
La pesca ha sido desde el Paleolítico una de las actividades
alimentarias más significativas, pues se tiene registro de espinas,
conchas y herramientas rudimentarias que denotan que, desde entonces,
las poblaciones cercanas a las costas aprovechaban de manera
constante los frutos del mar como método de sostén de sus propias
comunidades y
comerciaban con sus productos a veces a muchos kilómetros de
distancia.
Durante
mucho tiempo el mar ha sido considerado una fuente inagotable de
recursos lo que ha conducido a su sobreexplotación y al
deterioro de los ecosistemas marinos hasta colocarlos en una
preocupante situación de vulnerabilidad. Diferentes estudios han
puesto de relieve que más de dos tercios de las pesquerías del
mundo están afectadas o con sobrepesca y más de un tercio están en
declive, debido a factores como el calentamiento global, o la
contaminación del litoral y de mares y océanos ocasionada por
nuestro modo de producción y consumo que tiene una gran incidencia
sobre los hábitats esenciales para las biocenosis marinas.
Por
esta razón la Organización de
las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)
estableció en 1998 la fecha del 21 de noviembre para la celebración
del Día Mundial de la Pesca, una efemérides que se realiza
en homenaje a las comunidades pesqueras de todo el mundo con el
objetivo de reconocer
la importancia de la actividad pesquera en la vida humana y fomentar
su sostenibilidad. Esta
fecha debe servir para visibilizar los impactos de la acción humana
y para buscar alternativas que permitan seguir obteniendo beneficios
de los mares y océanos de manera sostenible y sin hipotecar su uso y
disfrute por las generaciones venideras.
Uno
de los grandes
desafíos
a enfrentar en torno a esta
fecha es
el referido a las prácticas
nocivas que atentan contra los océanos:
sobrepesca, prácticas de pesca no reguladas y destructivas, así
como la gestión inadecuada de los residuos,
en especial los plásticos y todos los no biodegrabales.
En
la celebración del Día Mundial de la Pesca las comunidades
pesqueras de todo el mundo realizan diversas actividades, orientadas
a destacar
la importancia de mantener las pesquerías:
talleres, programas culturales, reuniones, espectáculos de música y
demostraciones. En determinados lugares se otorgan
reconocimientos y estímulos económicos a hombres y mujeres, para
premiar las buenas prácticas productivas en la pesca.
En
nuestra costa el Día Mundial de la Pesca se celebró con una jornada
de puertas abiertas en la lonja pesquera de Motril organizada por la
Cofradía de Pescadores y el ayuntamiento, que culminó con la entrega de Premios Marengo a personas ligadas al sector pesquero y una degustación de tapas con pescado y marisco local.
Un
futuro sostenible para la pesca
La
pesca (y
la acuicultura) sostenible
es un pilar esencial para alcanzar los Objetivos
de Desarrollo Sostenible de
la ONU
(ODS),
especialmente aquellos relacionados con la conservación de la vida
submarina (ODS
14, vida
submarina:
“conservar
y utilizar en forma sostenible los océanos, los mares y los recursos
marinos para el desarrollo sostenible”).
Asimismo, son importantes para lograr el ODS
2 de hambre cero,
que busca acabar
con la hambruna y la desnutrición y velar por que todas las
personas, en especial los niños, tengan acceso a alimentos
suficientes y nutritivos.
Estos
avances no solo garantizan la biodiversidad y la viabilidad económica
del sector, sino que también contribuyen a la seguridad alimentaria
global y la resiliencia de las comunidades pesqueras.
La
amenaza del cambio climático
El
océano es el epicentro de afectación del cambio climático:
absorbe más del 90 por ciento del calor generado por los gases de
efecto invernadero y produce la mitad de todo el oxígeno que
respiramos. Los efectos más importantes incluyen cambios en la
temperatura del agua, su acidificación, afectaciones a corales y
otros ecosistemas, así como cambios en la biodiversidad, que
generan problemas de sobrepesca y conflictos por el acceso a los
recursos marinos. Si bien algunas de estas problemáticas ya se
atienden, en general, el manejo sostenible no es aún una práctica
generalizada.
La
ciencia está revelando la importancia de entender y afrontar los
efectos adversos
que el cambio climático tiene en los océanos y cómo este fenómeno
está poniendo en riesgo tanto a la biodiversidad como a las
comunidades. La
transferencia del conocimiento científico al sector pesquero es
decisiva para lograr sostenibilidad y resiliencia,
las dos claves con los que tenemos que abordar los embates del cambio
climático. Se lo debemos a los cientos de millones de personas,
alrededor del mundo, que dependen de esta actividad como fuente de
sustento y a los miles de millones de personas para los que la
actividad pesquera es fundamental
para mantener los procesos de alimentación mundial.
Solo
con un esfuerzo conjunto de todo el sector, instituciones
gubernamentales y científicas, podremos asegurar que los océanos
sigan siendo un pilar clave para el futuro de la humanidad,
manteniendo un equilibrio entre el aprovechamiento de los recursos
marinos y la protección de los ecosistemas.
Desafíos
que enfrenta la actividad pesquera
La
pesca a pequeña escala (marina y continental) es una actividad
que involucra entre 30 y 60 millones de personas a nivel mundial,
estimando que el 50% son mujeres. La actividad pesquera constituye su
principal fuente de sustento y además contribuye a la nutrición de
las personas en todo el mundo. La
población mundial consume más de 100 millones de toneladas de
pescado anuales, que representa el 25% de la proteína
alimentaria a nivel mundial.
La
creciente contaminación de los océanos y las costas ocasionada por
las actividades domésticas e industriales ha impactado en la
desaparición de las poblaciones de peces, obligando a muchos
pescadores a pescar en lugares lejanos de sus zonas tradicionales.
Por otra parte, la ejecución de labores de sobrepesca, la pesca de
arrastre de fondo y otros métodos de pesca ilegales ha generado la
obligación de priorizar las prácticas pesqueras sostenibles,
con el fin de asegurar el sustento de las comunidades que viven de la
pesca, la nutrición de la población a nivel mundial y la salud de
los océanos.
El
sello azul (marino). Sostenible.
Salvaje. Certificado.
El
sello del pez azul sólo se concede a pescado o marisco de captura
salvaje procedente de pesquerías que han sido certificadas e n
base al estándar, un indicador científico de pesca sostenible.
Los
impactos específicos de cada pesquería certificada por MSC sobre
las poblaciones salvajes de peces, los ecosistemas, así como su
futuro, han sido evaluados de manera independiente. A
lo
largo de toda la cadena de suministro, del océano al plato, el
pescado y el marisco certificado por MSC se mantiene separado de
otros productos no certificados. Es etiquetado de forma clara, de
manera que su origen puede ser rastreado hasta una pesquería
sostenible certificada.
LEY
DE PESCA SOSTENIBLE E INVESTIGACIÓN PESQUERA
Nuestro
país cuenta con una legislación muy avanzada en esta materia
aprobada recientemente (marzo de 2023), que se adapta a los retos
actuales de la pesca sostenible. En su tramitación, con una activa
participación de los diferentes agentes del sector pesquero, hubo un
gran consenso social y político que llevó a su aprobación sin
ningún voto en contra en la Comisión de Agricultura, Pesca y
Alimentación del Congreso de los Diputados, aunque posteriormente en
el Pleno los grupos parlamentarios que representan a la derecha
votaron en contra, lo que no impidió que una mayoría amplia (192
votos frente a 150) respaldara la Ley. Las enmiendas transaccionadas
a su paso por el Senado llevó a que solamente tuviera un voto en
contra (144 votos a favor y 115 abstenciones) en la Cámara Baja.
La
nueva normativa tiene como eje transversal la sostenibilidad,
en una triple perspectiva: conservación de los recursos pesqueros,
actividad económica y empleo, y cohesión social de las zonas
costeras. En la ley se integra toda la normativa pesquera dispersa y
se propone fortalecer el vínculo entre la ciencia y la acción
política en esta materia, regulando la investigación a través
del CSIC y su Instituto Oceanográfico en un sentido amplio, desde la
genética de las especies a las mejoras en los buques y en los
métodos y artes de pesca, para que la sostenibilidad abarque la
totalidad de la actividad pesquera.
La
Ley de Pesca Sostenible e Investigación Pesquera surge en el
contexto generado por el Pacto Verde Europeo, y persigue garantizar
un equilibrio entre la necesaria conservación del medio marino y el
desarrollo de una actividad pesquera
que sea rentable, resulte atractiva para el desarrollo empresarial y
el necesario relevo generacional, y consolide un sector moderno y
competitivo.
La
pesca se desarrolla en el mar y
depende
del buen estado de conservación ya
que los recursos
pesqueros son limitados, por lo que se
necesitan estrategias
para asegurar una gestión eficiente y sostenible, Por
ello se introduce
la facultad de adoptar medidas como
la
limitación
del volumen de capturas o la regulación del esfuerzo pesquero,
de
los artes y aparejos utilizados, del peso o talla de las especies, o
el establecimiento de vedas,
medidas
que deben estar apoyadas por una buena
gobernanza y adoptadas
con
la mejor información científica disponible. Así mismo, se
potencian las medidas de defensa y regeneración de los recursos
pesqueros como la declaración
de zonas de especial protección
o la introducción de medidas
preventivas
de actividades susceptibles de perjudicar las especies marinas y sus
hábitats.
La
ley apuesta por una utilización más eficiente y flexible de las
cuotas pesqueras.
Además de clarificar los requisitos necesarios para poder
desarrollar la actividad y poder por tanto recibir una asignación de
posibilidades de pesca, se actualizan los criterios de reparto de las
cuotas como mecanismo dirigido a racionalizar y ordenar la
explotación de los recursos pesqueros y garantizar la máxima
seguridad jurídica a los operadores.
La
característica
más importante
de
esta
nueva Ley es que garantiza un verdadero enfoque
ecosistémico que
tiene en cuenta todas
las interacciones que se producen en el medio marino.
Elementos como el cambio climático, la contaminación por plásticos
o las especies invasoras afectan al estado de los recursos y han de
tenerse en cuenta en las campañas de investigación
que deben tener como objeto una
mejora constante de los sistemas de explotación más sostenibles.
Entre
las novedades de la ley, introduce la regulación
de la pesca de recreo
y aborda, por primera vez, la gestión
de los recursos genéticos pesqueros,
que tienen una gran potencialidad en el ámbito de la seguridad
alimentaria. Asimismo, se
crea el Foro Asesor de Pesca,
como órgano de consulta, elaboración y seguimiento.
Importancia
de la actividad pesquera en
España
La
actividad pesquera tiene una larga tradición en España y desempeña
un importante papel como fuente de alimentos de alta calidad y de
primera necesidad y como dinamizadora de la economía en las zonas
costeras. Este papel no se limita únicamente a la actividad de la
flota costera y artesanal. La
flota española opera en todos los mares del mundo y
posee una industria transformadora puntera. De hecho, varios
caladeros internacionales fueron descubiertos por la flota de bandera
española y muchos de los acuerdos pesqueros que mantiene la Unión
Europea (UE) con países terceros se deben a la presencia de barcos
españoles en sus aguas antes del ingreso en ésta.
La
flota española está formada por un
total de 8.549 buques,
que
la sitúan en
primer lugar de la
UE en
lo que se refiere a tonelaje, en
segundo
lugar en cuanto
a potencia
(por detrás de Francia) y en tercer lugar en número de buques (por
detrás de Italia y Grecia).
El
conjunto de la flota española capturó
en el año 2023
unas
700.000
toneladas de pescado, lo
que significa la quinta parte del total de la UE. El
95 % de la flota faena en el caladero nacional, en el que el segmento
de las artes menores concentra el mayor número de barcos (6.895).
Esta flota se caracteriza por su marcado carácter artesanal, que
faena cerca de sus puertos base, aportando al mercado productos en
fresco para consumo en los hogares y hostelería, que son subastados
en lonjas.
En
cuanto a la flota pesquera andaluza, con sus 1.413 barcos, representa
el 16,5% del total de nuestro país. La mayoría, (1.342), faenan en
caladero nacional, -748 en el Golfo de Cádiz y 594 en el
Mediterráneo-. La mayor parte de estos barcos (834) corresponden a
artes menores.
La
investigación es un arma de futuro
Con
motivo del Día Mundial de Pesca, la
Agencia
Estatal de Investigación (AEI),
dependiente
del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, ha
destacado su compromiso con el sector, anunciando
la inversión de 18,9
millones de euros en 113 proyectos de investigación relativos
a pesca y acuicultura durante
los últimos seis años. Estas iniciativas buscan promover una pesca
más responsable y garantizar la biodiversidad marina y de agua dulce
frente al cambio climático y las presiones humanas. Estos
estudios están sirviendo para caracterizar
la biodiversidad en ecosistemas acuáticos
(marinos
y de agua dulce)
y analizar su respuesta al cambio global, mejorando
la identificación
y el seguimiento de especies clave o amenazadas. Además, se apoyan
investigaciones que identifican y cuantifican específicamente los
efectos de la pesca en los
ecosistemas
marinos.
Una
gestión adecuada de los recursos pesqueros es clave para preservar
la biodiversidad de nuestros océanos y ríos, así como para
asegurar la disponibilidad de estos recursos naturales para las
generaciones futuras.
Herramientas
genéticas para una gestión pesquera avanzada
Uno
de los proyectos destacados por la AEI es GENiFISH,
liderado por el Instituto de Investigaciones Marinas-CSIC de Vigo.
Este estudio emplea técnicas genómicas avanzadas para mejorar la
gestión de los recursos pesqueros. Según
su coordinador, Francisco
Saborido-Rey,
investigador
principal del grupo de Ecología y Recursos Marinos, el
proyecto busca optimizar la toma de decisiones en un contexto de
cambio climático que afecta las dinámicas de las poblaciones de
peces.
El
calentamiento global está desplazando especies y alterando sus
ecosistemas. Sin embargo, algunas poblaciones no pueden adaptarse
rápidamente, lo que incrementa su vulnerabilidad ante las presiones
climáticas y pesqueras. GENiFISH desarrolla herramientas para
evaluar estos cambios y proponer cuotas pesqueras sostenibles que
reduzcan la incertidumbre y aseguren la viabilidad de las especies
clave.
Modelización
digital: un paso hacia la gestión integral
El
proyecto ProOceans,
desarrollado por el Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) de
Barcelona y el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), avanza
en la creación de modelos integrales para representar digitalmente
los ecosistemas marinos. Estas herramientas permiten evaluar los
impactos acumulativos del cambio global, desde la pérdida de
hábitats hasta la sobrepesca y la eutrofización.
Según
sus líderes, Marta
Coll y
José
María Bellido,
ProOceans ha mejorado los modelos para proyectar escenarios de
gestión con
alternativas
que incluyen medidas de protección y mitigación. Además, incorpora
variables clave como la salinidad, el oxígeno y la extensión del
hielo marino, complementando los análisis actuales centrados en
temperatura y productividad primaria.