sábado, 31 de octubre de 2026

Línea lateral, el sexto sentido






































¿Alguna vez te has preguntado cómo hace un banco de miles de peces para girar al unísono en una milésima de segundo sin chocar jamás?  ¿Cómo pueden ver los peces en la oscuridad o en aguas turbias?  Hoy en La Mar de Biodiversidad en Granada Hoy nos 'sumergimos' en los secretos de la línea lateral, el sexto sentido de los peces. 

Enlace a la versión digital: La línea lateral, el ‘sexto sentido’

Y así ha quedado la versión en papel. 





La línea lateral, el ‘sexto sentido’

La mar de biodiversidad


Ignacio Henares Civantos


Imagina nadar en completa oscuridad o en aguas extremadamente turbias donde la vista resulta inútil. Ahora imagina que, a pesar de esa ceguera, eres capaz de esquivar un obstáculo a milímetros de distancia, detectar a una presa oculta bajo la arena o moverte en perfecta sincronía dentro de un banco integrado por miles de compañeros. 

Esta es la realidad cotidiana de la gran mayoría de los peces gracias a un órgano fascinante: la línea lateral. Este sofisticado sistema mecanorreceptor funciona como un auténtico tacto a distancia o sonar biológico, permitiendo a los peces ‘leer’ su medio físico a través de los fluidos que los rodean. 






¿Cómo funciona este radar invisible?


A simple vista, en el flanco de muchos peces se aprecia una sutil línea decorativa que recorre el cuerpo desde el opérculo (las branquias) hasta la base de la cola. En realidad, es un complejo camino de escamas modificadas que albergan poros microscópicos conectados a canales internos rellenos de una sustancia mucosa. El secreto de su funcionamiento radica en sus unidades funcionales básicas, los neuromastos, conjuntos de células sensoriales con pequeños cilios recubiertos por una sustancia gelatinosa.


Este órgano es capaz de detectar presiones. Cuando cualquier objeto se mueve en el agua, genera ondas de presión y vibraciones. Al pasar estas ondas por los canales, el fluido interno se desplaza e inclina los cilios de los neuromastos, que envían señales eléctricas inmediatas al cerebro del pez.


Este sistema acústico-lateral se complementa con el oído interno y la vejiga natatoria, permitiendo al pez identificar con precisión la procedencia de los estímulos respecto de su marcha.


¿SABÍAS QUE..?


El oído interno de los peces no tiene orejas ni conductos externos. Consiste en una serie de cámaras ocultas en el cráneo con unas pequeñas ‘piedrecitas’ de carbonato cálcico llamadas otolitos. Estas estructuras vibran con el sonido e informan al pez sobre su equilibrio. Además, ¡muchos usan su vejiga natatoria como un altavoz interno para amplificar lo que escuchan!

Una reliquia evolutiva de 400 millones de años

Lejos de ser una innovación reciente, la línea lateral es una herencia ancestral de los albores de los vertebrados. Apareció hace más de 400 millones de años durante el periodo Silúrico-Devónico en los primeros peces sin mandíbula.

A nivel embrionario, este sistema comparte origen con nuestro propio oído interno, evidenciando un parentesco profundo entre el tacto vibratorio acuático y la audición terrestre. De hecho, cuando los primeros vertebrados colonizaron la tierra firme, los antecesores de los anfibios la llevaron consigo. Aunque los animales puramente terrestres la perdieron, algunos anfibios acuáticos —como los ajolotes o los renacuajos— la conservan plenamente funcional.


¿SABÍAS QUE...?


El famoso ajolote (Ambystoma mexicanum) y los renacuajos de las ranas comunes son de los pocos animales no-peces que conservan la línea lateral intacta. Al pasar su vida en el agua, este sistema les ayuda a detectar corrientes y esquivar amenazas exactamente igual que lo hace una trucha o una sardina.


Diseños a la carta: adaptación según el estilo de vida

La evolución ha moldeado la forma y estructura de la línea lateral para ajustarse al nicho ecológico de cada familia de peces:

Los peces de aguas tranquilas como las carpas poseen una línea continua y recta a lo largo del flanco que les otorga una cobertura sensorial uniforme en ríos o lagos.

Los nadadores de alta velocidad como los atunes o las caballas tienen una línea ondulada o integrada en canales profundos. Está optimizada para reducir el ‘ruido hidrodinámico’ que genera su propia velocidad, evitando saturar sensores. 




En la caballa la línea lateral está más profunda


Los lenguados o rodaballos son los reyes del camuflaje en el fondo marino y debido a su metamorfosis asimétrica para vivir acostados sobre el lecho marino, sus líneas se curvan hacia arriba para vigilar y sentir la columna de agua superior.




En los peces planos la línea lateral se desplaza hacia el dorso.


Los peces cartilaginosos como tiburones y rayas carecen de escamas perforadas tradicionales; en su lugar, tienen canales abiertos en la piel de la cabeza llenos de un moco denso que optimiza la conducción de ondas mecánicas. En las rayas, estos canales están hiperdesarrollados para detectar presas enterradas en el sedimento. Además, trabajan de la mano con las ampollas de Lorenzini, unos poros en el hocico que captan campos eléctricos (como los latidos del corazón de una presa).

¿SABÍAS QUE...?


Existe un pez completamente ciego que vive en la oscuridad absoluta de las cuevas subterráneas: el pez ciego de las cavernas (Astyanax mexicanus). Para sustituir la falta de ojos, ha desarrollado masivamente los neuromastos por toda su cabeza, logrando crear un mapa mental en 3D de su entorno usando únicamente la presión del agua.





Poros cefálicos de un góbido.


Un sentido vital para la supervivencia

Las aplicaciones prácticas de este ‘sexto sentido’ abarcan los hitos biológicos más importantes del ecosistema acuático:


  1. Caza y evasión de peligros: permite captar el sutil aleteo de una presa lejana de noche, en aguas fangosas o el acercamiento sigiloso de un depredador.

  2. El arte del schooling: explica cómo miles de peces giran al unísono en fracciones de segundo sin chocar jamás; sienten instantáneamente los microcambios de presión que provoca el pez de al lado.

  3. Reotaxis: es un fenómeno biológico por el cual los peces se orientan y desplazan en respuesta a la dirección de las corrientes.

En entornos costeros diversos como nuestro litoral granadino —donde conviven los fondos arenosos con los escarpados acantilados rocosos y cuevas—, la línea lateral permite a especies como los meros, los jureles o las palometas sortear el oleaje y prosperar en la oscuridad de las grietas.

Jurel con su peculiar línea lateral en escalón



La línea lateral nos demuestra que la naturaleza no siempre opta por ojos más grandes o cerebros más complejos, sino que a veces la evolución y la supervivencia se encuentra en aprender a ‘escuchar’ y sentir el entorno físico de una forma íntima muy precisa. Cuando observemos un banco de peces moviéndose de manera coreográfica, debemos recordar que “bajo del mar” el mundo no solo se ve: se siente a través de olas invisibles.



miércoles, 28 de octubre de 2026

El imperio del castaño y la dehesa.

Coincidiendo con el décimo aniversario de la revista EnRed@2.0, publicación digital realizada por y para los emplead@s de la Junta de Andalucía, se ha estrenado un nuevo formato de su portada y de los contenidos en el número 24. Nº 24 (agosto-octubre 2026) - EnRed@2.0



He tenido el placer de colaborar en la sección "Andalucía Naturalmente" con un artículo dedicado al parque natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche. Sierra de Aracena y Picos de Aroche: El imperio del castaño y la dehesa - EnRed@2.0




Con este artículo me coloco en segundo lugar en los colaboradores de la revista con 13 apariciones desde 2020, en las que puntualmente y sin fallar en ningún número, doy a conocer algunos de los mejores enclaves naturales de Andalucía.

Andalucía Naturalmente archivos - EnRed@2.0

lunes, 26 de octubre de 2026

¿por qué no te callas?

Canturreando una canción de El Último de la fila se me ocurrió sacarle punta al ¿por qué no te callas? y traerlo a colación en esta coyuntura sociopolítica.

'¿Por qué no te callas?' | El Independiente de Granada


¿Por qué no te callas?

Sacando punta
Ignacio Henares Civantos

“Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, no lo vayas a decir”. Cuando el mar te tenga, canción de El Último de la Fila (basado en un proverbio árabe). 

Hay expresiones y frases que ingresan en el acervo popular y quedan grabadas para siempre en el imaginario colectivo. El famoso «¿Por qué no te callas?» que el rey Juan Carlos I espetó a Hugo Chávez en la XVII Cumbre Iberoamericana de 2007 no fue ningún alarde intelectual, pero sí un acierto absoluto por su espontaneidad y rotundidad.

Aquel reproche nació del hartazgo ante la incontinencia verbal y la falta de respeto institucional del mandatario venezolano. Chávez interrumpía continuamente al presidente Rodríguez Zapatero, que había pedido la palabra precisamente para defender a su antecesor, José María Aznar, de las acusaciones proferidas que lo señalaban como colaborador del golpe de Estado contra el ‘régimen bolivariano’. Zapatero exigió formalmente respeto para un expresidente que había sido legítimamente elegido por el pueblo español. Aquella intervención del monarca fue un necesario golpe en la mesa para defender la dignidad de España, de sus instituciones y de sus representantes electos ante el insulto.

Traigo esta anécdota a colación porque hoy, casi dos décadas después, muchos echamos de menos un gesto de firmeza similar en el actual jefe del Estado. Cuando ciertos mandatarios extranjeros aterrizan en suelo español o utilizan los focos internacionales para insultar directamente al presidente del Gobierno y, de paso, ofender, caricaturizar y ridiculizar a las instituciones democráticas que nos representan a todos, el silencio ‘real’ se vuelve demasiado atronador. Sería reconfortante que su hijo, el rey Felipe VI, encontrara también su propio momento de plantarse. Debería recordar, de forma elegante pero firme, que la diplomacia y el respeto mutuo no son negociables, y que España y sus dirigentes deben ser respetados. Para una cosa que tiene para emular a su padre, el rey emérito…

Es especialmente impresentable que el de la motosierra haya venido a España en diversas ocasiones no para tejer lazos diplomáticos o comerciales, sino para utilizar el suelo español como una plataforma de mitineo particular. Desde ahí insulta al presidente del Gobierno de España e intenta desprestigiarnos. Resulta paradójico, cuando menos, que quien lidera un Ejecutivo cuyas políticas están cronificando consecuencias nefastas para el tejido social y económico de su propio país, pretenda desembarcar en el nuestro a impartir lecciones de gobernanza y moralidad. Felipe VI tiene en su mano la oportunidad, la obligación, de marcar esa línea roja y reclamar que nuestras instituciones no están para ser pisoteadas en nombre del espectáculo ideológico. 

De camino, se me ocurre que podría utilizar la misma expresión para indicarle al ínclito José María Aznar,  —el defendido por Zapatero en aquella ocasión, en tierras extrañas—, que se contenga ante dislates como el soltado recientemente por su boca, asegurando que “un nuevo triunfo de la izquierda en España supondría el fin de la monarquía”.

La lista de dirigentes mundiales y nacionales a los que habría que firmarles urgentemente un «¿Por qué no te callas?» empieza a ser alarmantemente larga. Vivimos tiempos donde la hipérbole, la barbaridad verbal y el exabrupto se premian con clics y minutos de televisión, envileciendo el debate público hasta convertirlo en un lodazal propio de una tertulia de bar. Pensemos en esos perfiles de la extrema derecha internacional y patria que campan a sus anchas soltando exabruptos sobre la soberanía o dinamitando puentes institucionales a golpe de tuit furioso. El insulto se ha convertido en la nueva diplomacia, y el grito, en el sustituto del argumento.

Sin embargo, la necesidad de aplicar este sabio consejo del silencio cobra un sentido diferente en el caso del líder del Partido Popular. En esta precampaña, las pifias discursivas habituales de Núñez Feijóo han encadenado una serie de errores y lapsus que han despertado serias dudas sobre su liderazgo. Corre el riesgo de pasar de aquel soberbio “no soy presidente porque no quiero” a ser un candidato al que muchos españoles valoren bien como jefe de la oposición, pero al que no vean, ni quieran, como presidente del Gobierno. 

Desde diferentes instancias del ámbito ideológico conservador asisten con honda preocupación a sus sucesivos deslices conceptuales y numéricos en materias tan sensibles como la sostenibilidad del sistema de pensiones o el salario mínimo, denotando una alarmante falta de solvencia en el cuerpo a cuerpo.

Cuando queda aún más de un mes para las elecciones generales, han saltado todas las alarmas en la calle Génova. Hace unos días, el director de Okdiario —medio digital regado con abundantes fondos públicos, especialmente por Isabel Díaz Ayuso—, opinador y tertuliano habitual en defensa de los postulados del PP y antisanchista confeso, afirmó en público en el programa Horizonte de Cuatro que Feijóo no debía hablar de determinados temas hasta después de las elecciones generales. Alguien debió de darle esas instrucciones, y no daré nombres.

Pero el punto de inflexión se ha escenificado de manera nítida durante la reciente entrevista en la Cadena SER, donde los patinazos radiofónicos del presidente del PP han sido especialmente sonoros. El impacto negativo para sus aspiraciones y expectativas electorales ha provocado ya fuertes reacciones internas. Nadie en su entorno se lo va a decir formalmente con las palabras del titular de esta columna, pero el runrún en los pasillos y en la trastienda de la dirección de los medios de comunicación es unánime y apunta a la misma conclusión: hay una gran desconfianza hacia Feijóo por parte de muchos de los que lo auparon tras descabalgar a Pablo Casado. 

A estas alturas de la película, creen conveniente, ante la proximidad de las urnas, no exponerlo y recomendarle discretamente aquello que escribió Maurice Switzer: "It is better to remain silent at the risk of being thought a fool, than to talk and remove all doubt of it". (Es mejor permanecer en silencio corriendo el riesgo de ser considerado un tonto, que hablar y eliminar toda duda al respecto).

La realidad es que la política contemporánea sufre de una preocupante inflación de palabras vacías y de desatinos ruidosos. Pero los ciudadanos no podemos confundir ambas circunstancias. Al «¿por qué no te callas?» dirigido a Milei y compañía, hay que sumar una petición exactamente contraria hacia todos los candidatos a las elecciones generales: ¿por qué no nos hablas, antes del 29N, de qué vas a hacer exactamente con las pensiones, el SMI, la vivienda, la sanidad o la educación? Para eso son las campañas electorales, y no para el intercambio estéril de insultos y críticas al rival, ni para el derroche de lugares comunes, ocurrencias o chascarrillos. 

sábado, 17 de octubre de 2026

Sangre azul en el fondo del mar

Esta semana escribo por 'encargos'. Un lector me pide que escriba sobre la 'sangre' de los invertebrados y en casa sale el tema de la sangre azul de nobles y reyes. Y mezclado y ha salido este artículo de la serie la Mar de Biodiversidad en Granada Hoy

Enlace a la versión digital en la web del periódico: Sangre azul en el fondo del mar. 

Y así ha quedado al versión en papel este sábado. 


Sangre azul en el fondo del mar

La mar de biodiversidad

Ignacio Henares Civantos


    La sangre azul de los moluscos es una maravilla de la evolución.

    Se está ensayando con la hemocianina en vacunas contra el cáncer.




    En nuestra cultura se asocia la sangre azul a un fenómeno visual de contraste entre la piel pálida de los nobles medievales, que llevaban una vida bajo techo y protegida del sol, frente a la piel curtida y ‘bronceada’ de los campesinos. La piel blanca de los aristócratas hacía que las venas superficiales se vieran de un tono azulado que se asoció con el estatus superior y el linaje sin mezcla ya que presumían de no tener antepasados moriscos, judíos u otras mezclas raciales.

    Pero nuestra sangre, de ricos y pobres, como la de todos los vertebrados, es de color rojo debido a la presencia de la hemoglobina, la gran apuesta evolutiva por el hierro para oxigenar a los organismos. Esta sustancia es la responsable de que nuestra sangre se coloree al contacto con el oxígeno. Otros grupos animales optaron, en cambio, por una estrategia radicalmente distinta para la respiración celular, lo que dio como resultado una sangre de color azul verdoso: una genialidad de la evolución que les permite sobrevivir en entornos hostiles.

    El secreto está en el cobre

    El equivalente a nuestra hemoglobina sanguínea es la hemocianina, una colosal glicoproteína que tiene dos átomos de cobre en el centro activo de sus moléculas. Cuando este pigmento entra en contacto con el oxígeno de las branquias, se produce una reacción química que vuelve el fluido interno de los animales de un color azul verdoso muy característico. Si el animal está en reposo o consume ese oxígeno, el líquido vuelve a ser transparente.

Una genialidad adaptativa para un mundo hostil

Aunque de menor eficiencia funcional que la hemoglobina, las condiciones ambientales del océano primitivo y las ventajas físicas que aporta en entornos específicos, favorecieron el desarrollo de este sistema en multitud de organismos tanto del filo de los moluscos como de los artrópodos, alcanzando el éxito evolutivo en los crustáceos decápodos y en los cefalópodos.

Rendimiento en aguas frías: La hemoglobina humana pierde drásticamente su eficacia transportadora cuando la temperatura roza los cero grados. La hemocianina, por el contrario, mantiene una excelente fijación y liberación de oxígeno en aguas gélidas  o profundas.


Entornos con poco oxígeno: En fondos marinos donde el oxígeno escasea, la estructura de la hemocianina permite capturar hasta la última molécula disponible, algo vital para los pulpos que pasan horas ocultos en grietas profundas.


Presión extrema: La hemocianina flota libremente disuelta en el plasma en lugar de estar encerrada dentro de células sanguíneas (como nuestros glóbulos rojos). Esto evita que la viscosidad de la sangre colapse bajo las brutales presiones del fondo marino.


Marqueses, condes y duques marinos

    Podemos considerar por tanto a los moluscos como los verdaderos ‘nobles’ de los ecosistemas marinos. Entre los casos más asombrosos nos encontramos a los cefalópodos como pulpos, sepias y calamares que habitan nuestros fondos marinos, que pueden presumir de tener sangre azul millones de años antes de que el primer ser humano pisara la Tierra.

  • El pulpo común (Octopus vulgaris): Su estilo de vida, que alterna el acecho con explosiones de energía para cazar o huir, exige un transporte de oxígeno inmediato. Su sangre azul es bombeada por nada menos que tres corazones: dos branquiales que impulsan el fluido a las branquias y uno sistémico que lo reparte por el resto del cuerpo.

  • La sepia o jibia (Sepia officinalis): Un auténtico prodigio de la costa de Granada. Su hemolinfa azul debe alimentar un cerebro altamente desarrollado y un sistema muscular capaz de cambiar de color y textura en milésimas de segundo. 



  • El calamar (Loligo vulgaris): Nadadores natos de la columna de agua cuya alta tasa metabólica lleva la eficiencia de la hemocianina al límite absoluto.



De la cocina al laboratorio: revolución médica

Ocurre a veces, en el trasiego cotidiano de la cocina, que la biología nos asalta entre los cacharros sin previo aviso. Cuando nos disponemos a limpiar un calamar para la cena o a preparar una sepia para hacerla a la plancha, al retirar las vísceras, descubrimos un pequeño rastro de líquido viscoso, casi transparente pero con un sutil y misterioso reflejo azul violáceo, que mancha la tabla de cortar. No es tinta. Es, literalmente, la «sangre real» de estos aristócratas marinos.

Pero el verdadero giro de guion ocurre cuando esa mancha azul de la cocina salta directamente a la primera línea de la biomedicina moderna. Resulta que la colosal estructura molecular de la hemocianina no solo fascina a los químicos, sino que se ha convertido en una poderosa herramienta inmunológica.

Al ser una proteína totalmente ajena al cuerpo humano, nuestro sistema inmunitario reacciona ante ella con una intensidad inusitada pero segura, sin efectos secundarios graves. Esto la ha convertido en un adyuvante estrella para vacunas experimentales terapéuticas contra el cáncer (como el melanoma o el cáncer de vejiga), actuando como un ‘despertador’ que entrena a nuestras defensas para rastrear y destruir células tumorales. Ese fluido que limpiamos de una tabla de picar contiene las claves moleculares para diseñar los tratamientos oncológicos del futuro.

Así mismo, estas metaloproteínas se han utilizado en la producción de un sinfín de anticuerpos contra pequeñas moléculas de interés diagnóstico, incluyendo hormonas, drogas, antibióticos, y toxinas, que son acopladas químicamente. De esta manera, animales inmunizados producen anticuerpos contra la hemocianina y contra la sustancia transportada, los cuales posteriormente se purifican y aplican en diversos ensayos basados en las reacciones antígeno-anticuerpo.




miércoles, 14 de octubre de 2026

La aritmética de la generosidad

En mi columna Sacando punta, en "El Inde" hoy me sumo a las candidaturas unitarias de izquierda al Senado. 

La aritmética de la generosidad | El Independiente de Granada


La aritmética de la generosidad

Sacando punta
Ignacio Henares Civantos


Nuestro columnista, Ignacio Henares, se suma al Manifiesto Senadoræs por la democracia que defiende candidaturas de unidad de la izquierda.


La convocatoria de elecciones generales anticipadas ha vuelto a activar el implacable mecanismo de las calculadoras políticas. En provincias como Granada, con un número intermedio de escaños a repartir, el veredicto de las matemáticas es viejo y conocido: el sistema d'Hondt no perdona la fragmentación, y la dispersión del voto progresista se traduce de inmediato en una penalización en escaños. La realidad es todavía más sangrante en el Senado, ese territorio de listas abiertas donde, si la izquierda acude dividida, la derecha suele llevarse por inercia el premio mayor del tres a uno.

Sin embargo, reducir la imperiosa necesidad de candidaturas unitarias a una mera cuenta de supervivencia electoral sería un error estratégico monumental. Si las izquierdas se unen solo porque no les salen los números, transmitirán resignación y oportunismo. El verdadero reto no es matemático, sino un cambio de cultura política.

El escenario sociopolítico actual exige que las fuerzas progresistas aprendan, de una vez por todas, a conjugar el verbo cooperar. Cooperar no es sinónimo de uniformidad, de absorción ni de renuncia; no se trata de que nadie disuelva su identidad en una marca única y gris ni de que se abandonen las legítimas diferencias ideológicas. La riqueza de la izquierda radica en su pluralidad, pero esa diversidad se convierte en suicidio político cuando se antepone la soberbia de las siglas a la utilidad social. La madurez política consiste precisamente en saber sentarse a la mesa manteniendo el perfil propio, pero con la generosidad suficiente para trazar una hoja de ruta común y una unidad de acción inquebrantable en lo fundamental.

Para que esta unidad de acción sea creíble ante el electorado granadino y no un simple simulacro de despachos, las listas no pueden convertirse en un refugio de cuotas partidistas ni en un tablero de ajedrez para colocar a los fieles de cada organización. El perfil idóneo de quienes encabecen este esfuerzo unitario exige hombres y mujeres con una contrastada capacidad de permeabilidad social. No necesitamos guardianes de las esencias de las siglas, sino figuras puente: personas con prestigio social, solvencia profesional o trayectoria activista, capaces de suscitar el respeto de las distintas sensibilidades y de hablarle directamente a esa ciudadanía desencantada que asiste perpleja a las disputas internas. Especialmente en el Senado, donde el ciudadano vota nominalmente, se requieren rostros que sumen por su propio peso específico y que la provincia asocie a la defensa de los servicios públicos o la sostenibilidad del territorio, y no meros soldados de la disciplina de partido.

Unirse por miedo a la calculadora es propio de supervivientes; cooperar para transformar la realidad y ofrecer un horizonte de certidumbre es propio de políticos con mayúsculas. La ciudadanía progresista de Granada no pide milagros ni la desaparición de las identidades de cada partido; lo que exige es inteligencia política para gobernar la diversidad interna. Si las izquierdas muestran que son capaces de cooperar entre ellas, demostrarán que están preparadas para seguir gobernando un país plural. De lo contrario, la derecha se encargará de seguir leyéndonos la cartilla de los escaños.


sábado, 3 de octubre de 2026

Bolsos de sirena, las cuna secretas de tiburones y rayas

Esta semana antes de enviar mi artículo testé con varias personas sobre su contenido para saber si distinguían las imágenes y si conocían la leyenda en torno a ellas. Me sorprendió que ninguna hubiera oído siquiera hablar al respecto. La biología es apasionante y divulgarla me "llena de orgullo y satisfacción". Así os dejo el enlace a la versión digital en la web del periódico Granada Hoy: 

Bolsos de sirena, las ‘cunas’ secretas de tiburones y rayas

Y así quedó la versión en papel este sábado. 




Bolsos de sirena, las ‘cunas’

 secretas de tiburones y rayas


La mar de biodiversidad

Ignacio Henares Civantos


Bolso de sirena de pintarroja. Blog Mar Menor Mar Mayor


Un paseo por la playa de Calahonda, la Rijana, Cabría o Cantarriján, después de un día de fuerte oleaje, suele deparar encontrarnos con los habituales restos que el mar arrastra a tierra: conchas, esqueletos de erizo, cañas, trozos de madera y, por desgracia, muchos plásticos. Sin embargo, si aguzamos la vista, es posible tropezar con otros rastros de la vida animal y vegetal del mar que encierran descubrimientos fascinantes. Uno de los más curiosos, y para muchos sorprendente, es una especie de pequeña vaina vegetal, como una pieza de cuero oscuro o misterioso estuche de plástico negro, con formas aparentemente caprichosas.


Antaño, los marineros de nuestro litoral alimentaban el folclore marino asegurando que se trataba de los monederos o ‘bolsos de sirena’ extraviados en las profundidades del Mar de Alborán. La realidad es incluso más hermosa: son auténticas cunas naturales de alta ingeniería, los huevos vacíos de algunas especies de tiburones y de rayas que viven en nuestros fondos marinos y que las tormentas ocasionalmente expulsan a la orilla. Encontrarlos en la arena es la prueba irrefutable de que nuestra costa esconde “un mar de biodiversidad”.


Están hechas de colágeno y queratina, una armadura orgánica que protege al embrión durante meses bajo el agua mientras se alimenta del vitelo. Cuando un diminuto tiburón o raya eclosiona y sale nadando, la estructura queda hueca, pierde peso y la corriente la arrastra pudiendo acabar varada en nuestras playas.


Dos soluciones diferentes


Podemos toparnos con dos tipos de bolsos de sirena en la playa y es fácil adivinar la especie a la que pertenecen de un simple vistazo a su forma. Una de ellos tiene hilos y pertenece a la pintarroja, (Scyliorhinus canicula), el tiburón más común de nuestras costas, o a su ’primo’ mayor, el alitán (Scyliorhinus stellaris). Sus cápsulas son alargadas, de un tono amarillento o marrón translúcido. Lo más característico son los largos filamentos rizados (zarcillos) que tienen en sus extremos que les sirven de anclas, enrollándolos pacientemente en las gorgonias, corales o algas para que la corriente no se los lleve.


¿Sabías que… la pintarroja es un tiburón que habita en muchos mares y océanos como el Mediterráneo. Miden menos de 1m y tienen los ojos alargados, lo que les proporciona el sobrenombre de «tiburones gato». Se alimenta de peces más pequeños o crustáceos. No ataca al hombre y por tanto no es peligroso, aunque ante determinadas circunstancias podría reaccionar a la defensiva.




Pintarroja o tiburón gato. Luis Sánchez.


La segunda posibilidad es una estructura con una especie de cuernos que pertenece a las rayas verdaderas (como Raja clavata o Raja undulata). Sus bolsos son rectangulares, planos y de color café oscuro o negro. En lugar de hilos, terminan en cuatro puntas rígidas dispuestas en las esquinas que parecen pequeños cuernos. Están diseñados para enterrarse levemente en el sedimento y camuflarse de los depredadores. Otras familias emparentadas como las grandes mantas o rayas águila son ovovivíparas por lo que sus crías nacen ya vivas directamente de la madre.


Bolso de sirena de raya de clavos. Antonio Robledo


Alborán: un refugio en alerta roja

El hallazgo de estos estuches en nuestras playas nos conecta de forma directa con la salud ambiental del Mar de Alborán, una de las autopistas de biodiversidad más importantes del planeta, pero también una de las más presionadas. Aunque la pintarroja goza de poblaciones relativamente estables en la Costa Tropical —gracias en parte a su capacidad de adaptación y a que suele ser descartada por parte de la flota pesquera debido a su bajo valor comercial—, el escenario global de los peces cartilaginosos (tiburones y rayas) en Alborán es crítico.


Según los últimos informes de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), más del 40% de las especies de rayas y tiburones del Mediterráneo están en peligro de extinción. 

Especies de rayas que antes eran habituales se encuentran hoy bajo estricta protección o han desaparecido de las capturas accesorias debido a la sobrepesca de arrastre y la degradación de los fondos marinos donde depositan, precisamente, sus bolsos de sirena. La pérdida de praderas de fanerógamas marinas y el impacto del cambio climático sobre las temperaturas del agua alteran los ritmos de eclosión de estos embriones.



Raja undulata. Alfredo Rosales


Tropezar con un bolso de sirena en la Costa Tropical es mucho más que un golpe de suerte fotogénico para el paseante. Es un recordatorio de que, a escasos metros de las sombrillas y los chiringuitos, la vida en el mar lucha por perpetuarse. Cuidar nuestras playas y proteger los ecosistemas sumergidos de Granada es la única garantía de que las sirenas de Alborán no dejen de olvidar sus carteras en el fondo del mar.


¿Qué hacer si nos encontramos un ‘bolso de sirena’?


En algunas ocasiones pueden llegar hasta la orilla bolsos con ‘habitantes’ en su interior. Si el huevo está flexible, húmedo y notas una masa oscura o movimiento dentro, (el embrión alimentándose de su saco vitelino), debes actuar de la siguiente manera:


  • No lo abras. Jamás intentes romper o rajar la cápsula. El embrión necesita ese entorno hermético y protegido para sobrevivir.

  • Manténlo húmedo. Si está fuera del agua, sumérgelo con cuidado en un cubo o recipiente con agua de mar de la misma zona mientras decides qué hacer. ¡No uses en ningún caso agua dulce!

  • Devuélvelo al mar (si es seguro). Si la marea está tranquila y hay una zona de rocas, arrecifes o algas profundas cerca, puedes intentar llevarlo de vuelta al agua. Intenta sujetar con suavidad sus filamentos (los zarcillos que tiene en las esquinas) a alguna alga o hendidura para evitar que la corriente lo vuelva a arrastrar a la arena.

Llama a las autoridades locales:

Si la zona es puramente de arena, hay mucho oleaje o no sabes dónde colocarlo de forma segura, ponte en contacto con los servicios de emergencia costera, el 112, la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente o con una ONG de rescate marino. Ellos activarán el protocolo para trasladarlo a un acuario o centro de recuperación marina donde pueda eclosionar a salvo y organizar de manera adecuada la vuelta a su entorno natural.



Bolso de sirena con un alevín de pintarroja en su interior. Web: Litoral de Granada