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viernes, 8 de agosto de 2025

"Más falso que (el curriculum de) un político"

 “Más falso que (el currículum de) un político” | El Independiente de Granada

Más falso que (el curriculum de) un político”

Sacando punta

Ignacio Henares Civantos

No sé si la actual coyuntura política, –utilizo este eufemismo para no referirme al cada vez más irrespirable clima de confrontación-, alimentada por el ‘calorcillo’ del verano y su frecuente contribución a serpientes informativas, habrá contribuido más o menos, pero el caso es que la prensa que me llega estos días está plagada de noticias, artículos e incluso editoriales relacionadas con la proliferación de currículums falsos o exagerados, donde las mentiras y la sobrevaloración de los títulos parecen ser la norma más que la excepción.

(Dejaré para otro día aquellas manipulaciones que entran en lo delictivo como aparentar una titulación que es exigida para desarrollar una actividad profesional o mentir sobre su posesión y acceder a puestos que la requieran, algunas de las irregularidades que han saltado a la palestra estos días).

En nuestro mercado laboral, el curriculum vitae ha sido la primera carta de presentación para lograr el empleo soñado. En la actualidad hay incluso empresas, aplicaciones y técnicas que exageran, de manera interesada, sobre la importancia de un atractivo CV y embaucan a sus clientes y potenciales usuarios sobre sus bondades.

Siempre ha habido una tendencia al retoque en los méritos y a la hipérbole. Conozco directamente decenas de casos, “sin desagerar”, de personas que han mentido sobre sus carreras, sobre sus expedientes académicos o sobre su experiencia profesional; pero lo de llevarlo al currículum y exponerse a publicarlo me parece un salto cualitativo.

Desconfío tanto de los curriculos muy engordados, con abundante paja, como detesto esa moda de hacerlos cada vez más cortos, centrados en la estética que facilita enmascarar algunas referencias. Lo que me parece ridículo es que se inflen experiencias laborales o se inventen certificaciones que nunca se obtuvieron, con lo fácil que es comprobar su falta de autenticidad. Especialmente estúpido me resulta lo de mentir con el dominio de idiomas o querer aparentar titulaciones que no se poseen, como aquello de indicar “inició sus estudios en…” que hay que ser muy tontos para no entender lo que significa.

Una de las razones que encuentro a esta, al parecer, creciente práctica, es la sobrevaloración de los títulos, (escribo esta palabra y me acuerdo de Feijóo y su ‘broma’ con las ‘vacaciones sobrevaloradas’ y me entra la risa), en especial en España, un país en el que hace unas pocas décadas los titulados universitarios eran un porcentaje bajo de la población, habitualmente perteneciente a una determinada extracción social. Especialmente valoradas eran algunas titulaciones, casi todas entonces masculinizadas. Quizás ello haya llevado a otorgarles un valor absolutamente desproporcionado.

Pero en la medida en la que hoy casi la mitad de la población tiene estudios superiores, superando a la media de la OCDE (40%) y a la de la UE (37%), y habiendo crecido 6 puntos porcentuales en la última década, puede parecer que lo que lleve a que abunden los casos en los que políticos hayan sido pillados in fragranti mintiendo sobre sus ‘pertenencias académicas’ debe ir acompañado de unos grandes complejos por poseer currículums exiguos, sobre todo si se hacía mientras se predicaba la meritocracia y la cultura del esfuerzo.

Yo encuentro relación en muchos casos con la oleada de postureo y de falsedad con la que mucha gente adorna en las redes sociales su (pobre) vida real. Un ejemplo: cada vez que me llega un anuncio de esa aplicación en la que puedes colocarte virtualmente en cualquier lugar del mundo, quitando las personas o cosas no deseadas, me entra una pena pensando cuánta frustración debe esconderse en los que sucumben a su uso. ¿Ignoran que la lectura les puede llevar a vivir experiencias más emocionantes en cualquier rincón del mundo?

Muchos se preguntarán cómo hemos llegado a esto. Pienso que la presión social y laboral, la falta de regulación estricta en algunos procesos de selección y la percepción de que los títulos abren puertas rápidamente, son algunos de los factores que más lo han alimentado. De igual manera pesa esa cultura de la meritocracia, mal entendida, en la que se confunde tener más certificados, (sobre todo si son de los que valen una pasta gansa), como sinónimo de mayor valía.

Para luchar contra este lastre en la selección de personal, tanto en las administraciones públicas como en las empresas, se deben reforzar los procesos de verificación de antecedentes y experiencias. Además, se debe promover una cultura que valore las habilidades prácticas, las competencias adecuadas a cada puesto y la experiencia real, por encima de la titulitis. La educación y la sensibilización sobre la importancia de la honestidad en los currículums también son elementos claves para cambiar esta realidad.

Si en política triunfara la estrategia de la honestidad, la de defender la verdad, la de haber llegado con trabajo, esfuerzo, sacrificio y capacidad de superación, valores superiores y más importantes que esos certificados que llevan detrás la marca de los miles de euros que cuestan, y que en apenas un par de minutos de entrevista, sin ser experto, se puede advertir de su más que relativa utilidad y aprovechamiento.

Hablo con la autoridad que me da decir que yo también pequé (venialmente) cuando trabajaba de camarero en Andorra y decía que me iba a un proceso de inmersión lingüística o cuando contaba en mi experiencia laboral en el departamento de contabilidad en unos grandes almacenes (cuando en realidad era ‘cajero’ -de descargar cajas-). Pero aquellos complejos de humildad, ya superados y convertidos en orgullo personal y familiar, forman parte de mi curriculum vitae, utilizado ahora en sentido literal. Por contra, mi titulación universitaria superior, aunque ya antigua, -de cuando se salía licenciado-, es cierta; mi máster -con TFM incluido sobre restauración natural y paisajística del Sacromonte-, auténtico y mi adscripción como profesor externo a la UGR desde hace tres años, real como la vida misma.

Quizás lo más grave y menos comprensible es que estas malas praxis se hayas extendido tanto en el campo de la política, que a diferencia de las entrevistas de trabajo, es una forma de representación, no un concurso de méritos y se puede representar bien a determinados sectores sociales y profesionales, sin tener títulos, presumiendo de haber sido cura antes que fraile, por ejemplo. Quizás eso proporcionaría una mayor riqueza y ‘biodiversidad’ en nuestras instituciones y nos daría una mayor conexión con nuestros representantes, y a ellos con nosotros.

Hay quien pondrá el acento en que el problema no es tanto que fulano no hubiera terminado un grado, mengano llamara máster a un ‘cursillo del PPO’ o zutano dijera que era médico sin serlo, sino que hubieran mentido de manera sostenida sobre ello. Y no le faltará alguna razón porque si son capaces de mentir, y mantener el engaño, poniendo datos falsos en una declaración pública y publicada, o si no estás al tanto (es un poner) en lo que ponen los folletos de propaganda de tu partido sobre tus méritos, es que pueden mentir en cualquier cosa (otro suponer, sobre la declaración de bienes) y no valen para la política ni ‘pa ná’. Son unos farfollas.

Nota: Los ejemplos utilizados en este artículo son inventados; cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Si alguien se siente aludido… agua y ajo.


martes, 27 de mayo de 2025

Premios In Memoriam de Hermelindo Castro


En la Ejecutiva Regional del PSOE-A a la que me incorporé tras el pasado congreso (de joven promesa a vieja gloria) celebrado en Granada, en mi Granada, hemos creado unos Premios de Medio Ambiente, impulsados desde el Área de Transición Ecológica Justa y Cambio Climático, que toman el nombre de Hermelindo Castro, que fue mi amigo, compañero, jefe, maestro... y sobre todo un ejemplo de compromiso con la conservación de la naturaleza y de gestión ambiental. 

Melo, como lo conocíamos, falleció en el verano de 2023 y su figura es reconocida, dentro y fuera del Partido como un ejemplo de trabajo en la interfaz ciencia-gestión y de la enorme productividad para el medio ambiente cuando hay una estrecha implicación entre la 'Academia' y la Administración. Igualmente a lo largo de toda su trayectoria política y profesional trabajó por el equilibrio entre la conservación y el desarrollo (sostenible por supuesto) y por la participación ciudadana en la gestión ambiental. 

Con esta referencia los socialistas andaluces nos proponemos asumir el reto de liderar la transición ecológica justa y la descarbonización de  nuestra economía apoyada en la transición energética, la economía circular y  la restauración de la naturaleza. Desde la conquista de la autonomía andaluza, el PSOE-A ha colocado el medio ambiente en el centro de su agenda liderando políticas pioneras en ordenación del territorio, conservación de la naturaleza, materia forestal, aguas... Gobiernos socialistas andaluces lograron sacar a nuestra tierra del subdesarrollo y conducirla hacia modelos de desarrollo sostenible en los que se buscaba compatibilizar el crecimiento socioeconómico con la conservación de nuestro rico patrimonio natural y cultural, configurando la red de espacios naturales protegidos más rica y extensa de Europa. 

Nos toca ahora, re-conectar con una mayoría social de progreso para afrontar este reto. Podemos, sabemos y queremos volver a situar a Andalucía al frente de políticas ambientales avanzadas. 

Los Premios y Distinciones ‘Hermelindo Castro’ son una creación del taller de cerámica artesanal Sal de Coco, fundado por María José Guzmán y Rafael Molina que suponen un homenaje a la persona que da nombre a los premios y que se caracterizó por la promoción y defensa del Parque Natural Cabo de Gata. 


Las Distinciones Provinciales tienen una medida de 25 cm de diámetro y escenifican con delicado relieve el paisaje del Cabo de Gata. En el centro de la composición se representa la silueta del Pico del Fraile, en Los Escullos, con sus características ‘jorobas’. En la zona del cielo, tres flamencos sobrevuelan el horizonte, simbolizando la biodiversidad ornitológica del entorno (‘Melo’ hizo su tesis doctoral sobre aves de las salinas del Cabo de Gata). En la tierra árida, se alza un azufaifo, especie botánica singular del lugar. Finalmente, en la parte inferior, incluye el nombre de Hermelindo Castro. 
















Los Premios Regionales consisten en unos torreones de 40 cm de alto y entre 15 y 17 cm de ancho y relatan la misma escena que los platos añadiendo además las singularidades de estas características fortificaciones. 

Todas las piezas han sido realizadas a mano, están numeradas, y en su elaboración se ha utilizado gres de alta temperatura para garantizar calidad y durabilidad.

Os dejo aquí lo que he escrito para recordar quién fue Hermelindo Castro.

Un gran docente, un magnífico gestor y un enamorado de la naturaleza y la biodiversidad de Andalucía”

Hermelindo Castro Nogueira nació en Compostela en 1949 aunque la mayor parte de su vida ha estado ligada a Andalucía adónde llegó como profesor de bachillerato impartiendo docencia de Ciencias Naturales primero en el Instituto de El Ejido y luego en el Alhadra, en Almería. Posteriormente, como catedrático de bachillerato estuvo en el ‘Celia Viñas’ de la capital almeriense.

Más tarde se doctoró en Ciencias Biológicas y fue Profesor Titular de Ecología en el Departamento de Biología y Geología de la Universidad de Almería, coordinado la emergente Titulación de Ciencias Ambientales en esta universidad. A pesar de sus múltiples tareas, se convirtió en un gran especialista en ecología aplicada y biología de la conservación, dejando constancia de su conocimiento de la biodiversidad de Andalucía, a través de los más de veinte libros publicados en colaboración con otros investigadores sobre aspectos naturales andaluces y sus ecosistemas representativos, los numerosos artículos de divulgación científica y los diferentes proyectos de gestión y conservación de los recursos naturales que dirigió.

Se afilió al PSOE en los años 80, pero siempre anduvo en los Grupos de Trabajo, organizaciones sectoriales o círculos asociados a los temas ambientales dentro del Partido, siendo una referencia entre los conocidos como “los sandías”, rojos y verdes, antes de que el medio ambiente tuviera el reconocimiento actual en el ideario socialista, especialmente a partir del 40 Congreso Federal.

Coautor del estudio Guía de la Naturaleza de Cabo de Gata, su encuentro con el paisaje almeriense supuso su compromiso con la naturaleza de la provincia de Almería siendo clave en la declaración del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar en 1987, anticipándose a la Ley del inventario de espacios naturales de Andalucía que se promulgó en julio de 1989. Preocupación y ocupación por este singular espacio natural marítimo-terrestre que le acompañó ya para siempre desde cualquier responsabilidad de las que ejerció, incluida la presidencia de su Junta Rectora durante varios años. Su implicación y tenacidad contribuyeron a que la UNESCO reconociera al Cabo de Gata como Reserva de la Biosfera y Geoparque Mundial, poniendo de relieve su geología, biodiversidad y paisajes exclusivos.

Aunque nunca dejó su militancia ambiental de base tuvo una dilatada trayectoria institucional que empezó siendo el primer director de la Agencia de Medio Ambiente y luego delegado provincial de Almería cuando se creó la Consejería de Medio Ambiente. Su buen hacer le llevó a Sevilla a la Dirección General de la Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía y luego a la Dirección del Instituto del Agua de Andalucía.

Pero desafiando el dicho, aunque se fue a Sevilla, no perdió su silla, al contrario,Melo’, como casi todo el mundo le conocía, regresó a Almería con un importante proyecto innovador, la creación del Centro Andaluz de Evaluación y Seguimiento del Cambio Global, del que fue su director desde 2008 hasta 2020, centro que en 2024 tomó su nombre. Bajo su liderazgo el CAESCG creó un nuevo contexto donde científicos, gestores ambientales, educadores y stakeholders trabajan juntos para gestionar los sistemas socio-ecológicos bajo el paradigma del desarrollo sostenible. Aunque gran parte del trabajo de este Centro de Investigación se ha centrado en la mitigación y adaptación al cambio climático, la perspectiva que aplica ha sido más amplia, atendiendo no sólo a los desequilibrios generados por el cambio climático, sino también al conjunto de cambios ambientales que se derivan de las actividades humanas sobre el planeta y que determinan el funcionamiento del sistema Tierra, lo que se conoce como cambio global.

Podemos destacar en su curriculum vitae también que fue presidente de Europarc-España, la federación que agrupa a parques nacionales y parques naturales de nuestro país, entre los años 2008 y 2012. Uno de los mayores reconocimientos oficiales fue la concesión en 2019 del Premio Constitución por su compromiso esencial con la conservación del medio ambiente tal y como consagra nuestra Carta Magna en su artículo 45. En 2023, poco antes de su fallecimiento recibió una de banderas por el Día de Andalucía, como reconocimiento a toda su trayectoria académica y política y su compromiso inquebrantable con la defensa de la Naturaleza.

Hermelindo Castro desarrolló siempre una gran capacidad de diálogo y de concertación que hizo que Almería fuese la primera provincia en conmemorar el Día Mundial del Medio Ambiente, alertando ya de del calentamiento del planeta. Siempre planteó que para afrontar esta problemática no bastaba con las evidencias científicas y con la voluntad política, sino que exigía exige también una gran concienciación ciudadana por lo que practicaba una gran cercanía con asociaciones ecologistas y asociaciones de vecinos.

Melo era naturalista, amable, humilde a pesar de su erudición, un hombre bueno en el sentido machadiano del término, gran amigo de sus amigos (muchos), que como uno de ellos dijo “era una persona excepcional que tenía una gran capacidad para enfocarse en el lado bueno de la vida”.

En su epitafio podíamos colocar uno de sus deseos expresados públicamente: “queel siglo XXI sea definitivo en la reconciliación del hombre con los procesos ecológicos esenciales del planeta”. Que así sea.