Mostrando entradas con la etiqueta La Mar de Biodiversidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La Mar de Biodiversidad. Mostrar todas las entradas

sábado, 27 de junio de 2026

Jureles, de pescado de pobres a joya gastronómica

 ¿Conoces las expresiones?

➡️ "Quedarse como un jurel" o 

➡️ "Ser un jurelito"

¿Has oído estos refranes marineros relacionados con el jurel?

👉"Al jurel y al pimiento, les llega su tiempo", 

👉"Por San Juan, el jurel a la brasa sabe a pan". 

Si te interesa más el tema gastronómico del jurel te cuento por qué he titulado así este artículo esta semana en "La mar de biodiversidad" en el periódico que incluye unas recetas sencillas de cocina de vanguardia.

Así  ha quedado la versión web. De pescado de pobres a joya gastronómica

Y así la versión en papel: 




sábado, 13 de junio de 2026

Amantes de las arenas

Había pensado en titular este artículo "plantas playeras' pero me sonaba a palmeras, alpargatas, chiringuitos... Luego al verlo impreso podía evocar 'otra cosa verde' pero no en el sentido de vegetales. Menos mal que las imágenes que acompañan el reportaje centran bien el tema de esta semana en "La mar de biodiversidad", el segundo artículo referido a plantas terrestres tras "El jardín vertical que desafía al mar". En ambos caso intento transmitir la idea de la biodiversidad de plantas con superpoderes para sobrevivir en hábitats hostiles y muy amenazados. 

Enlace a la edición digital: ‘Amantes de las arenas’




La mar de biodiversidad

‘Amantes de las arenas’

Ignacio Henares Civantos

En las escasas zonas naturales que quedan en nuestra costa sobreviven auténticos tesoros botánicos que desafían al viento y a la sal marina

Zona de reintroducción de flora de Playa-de las Azucenas


Nuestro territorio costero está fuertemente transformado por la presión antrópica tanto por la urbanización como por la actividad agrícola, siendo muy escasas las playas de arena y los cordones dunares que en otras épocas dominaban nuestro litoral. En aquellos reductos que han sobrevivido encontramos una vegetación peculiar con plantas que soportan un suelo ardiente, la escasez extrema de agua y el azote continuo del mar. Aunque alguien pueda confundirlas con ‘malas hierbas’ son joyas evolutivas, algunas son especies endémicas, que tienen que librar una batalla silenciosa contra el pisoteo, las máquinas limpiaplayas y la pérdida progresiva de su hábitat en el litoral granadino.


Un hábitat muy exigente

Las playas son biotopos muy exigentes para los vegetales, ya que a la falta de capacidad de retención de agua de los suelos arenosos, se le une el efecto del aerosol salino de los vientos del litoral. Las especies capaces de colonizar este medio tan hostil deben contar con diversas adaptaciones. En la costa granadina su desarrollo es muy escaso por el reducido espacio libre de temporales y, principalmente, por la alteración de las playas urbanas continuamente ‘labradas’ en verano por los operarios municipales que ‘limpian’ la vegetación dejando desértica toda la franja litoral disponible para sombrillas, hamacas y toallas.


Solo en algunas playas más naturalizadas y de mayor anchura, como las de Carchuna y las Azucenas, se desarrollan estas interesantes formaciones psamófilas o ‘amantes de las arenas’. Están compuestas por pequeñas especies anuales de óptimo primaveral y algunas especies perennes de matorral bajo, entre las que destacan el carretón de mar (Ononis ramossisima), la mielga marina (Medicago marítima), cardo marino (Eryngium maritimum), la linaria de las dunas (Linaria pedunculata) o la bella clavelina de mar o carmelitilla, (Silene littorea), que llena algunas primaveras de color rosa los arenales de las playas de Calahonda y Carchuna. Cuando estos arenales se enriquecen de gravas y en algunos fondos de ramblas arenosos-gravosos, suele abundar otra especie muy llamativa como es la amapola amarilla (Glaucium flavum).




Adaptaciones extremas: el 'kit de supervivencia' botánico

Para prosperar en un suelo inestable, abrasivo, pobre en nutrientes y con una altísima concentración de sal, la flora dunar y psamófila ha desarrollado adaptaciones evolutivas asombrosas que bien podrían considerarse superpoderes vegetales:


Escudos térmicos y antifugas de agua. La algodonosa (Achillea maritima) es un pequeño arbusto que llama poderosamente la atención porque toda la planta está envuelta en una densa ‘lana’ blanca. Este ‘pelaje’ cumple una doble función: refleja la radiación solar para evitar el sobrecalentamiento y reduce drásticamente la pérdida de agua por transpiración.


Hojas suculentas o impermeables. La oruga de mar (Cakile maritima) es una planta de la familia de las mostazas que crece en primera línea de playa, desafiando el impacto directo del oleaje. Almacena agua dulce en sus hojas carnosas para combatir la aridez ambiental. Además, cuenta con una cutícula cerosa externa que impide que el salitre marino queme sus tejidos.


Anclaje subterráneo y redes de sujeción. El barrón es una gramínea alta y rígida que cuenta con potentes raíces rizomatosas que forman una red compacta bajo el suelo. Es la especie 'ingeniera' por excelencia de los arenales: atrapa la arena que arrastra el viento y es la responsable directa de que se formen y crezcan las dunas móviles.


Especies nodriza: El cuernecillo de mar (Lotus creticus) es una planta rastrera perenne que crece fijando el suelo superficial. Destaca por sus vistosas flores de un amarillo intenso y sus hojas cubiertas de un vello plateado que refleja la luz del sol. Al morir y degradarse, enriquece la arena con nitrógeno y materia orgánica, creando un microclima favorable para que germinen semillas de otras especies más delicadas.


Bulbos profundos y ciclos estacionales. La azucena de mar (Pancratium maritimum) mantiene sus bulbos enterrados a gran profundidad para protegerlos del calor del verano. Sus espectaculares flores blancas y perfumadas brotan a finales de verano, aprovechando el momento en que otras plantas ya se han ‘agostado’. Sus semillas, negras, ligeras y corchosas, flotan en el agua del mar para colonizar nuevas playas.


Amenazas y problemas de conservación: un ecosistema acorralado

Estas singular flora costera se encuentra en una situación de extrema vulnerabilidad debido a que su hábitat natural ha sido ocupado y fragmentado históricamente. Sus principales amenazas actuales son:


Presión turística y pisoteo: La masificación estival de las playas destruye la vegetación incipiente. El paso continuo de bañistas o la limpieza mecánica destructiva con maquinaria pesada barren por completo las dunas embrionarias imposibilitando su regeneración natural.


Pérdida de hábitat e infraestructuras: La construcción de paseos marítimos rígidos, carreteras e instalaciones hosteleras ha sepultado los antiguos campos de dunas, rompiendo la dinámica natural de transporte de sedimentos entre la tierra y el mar.


Especies exóticas invasoras: Plantas escapadas de jardines privados o de antiguas fijaciones de taludes, como la uña de gato (Carpobrotus edulis) o el plumerillo (Cortaderia slloana), desplazan a las especies autóctonas al competir de forma agresiva por el espacio y los nutrientes.


        Invasión de plumerillos en Salobreña

Proyectos de conservación

Afortunadamente, la ciencia y la gestión ambiental pueden aliarse para revertir esta degradación mediante iniciativas pioneras:


• Islas de conservación de plantas silvestres. Proyecto que cuenta con la participación de la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía y la Mancomunidad de Municipios de la Costa Tropical, junto a los ayuntamientos de los municipios costeros. En diferentes playas granadinas se han creado microrreservas valladas perimetralmente donde se eliminan las plantas exóticas y se reintroducen especies autóctonas.


        Zona de protección de flora playa de Carchuna

• Proyecto DUNE. Iniciativa de investigación enfocada en la conservación y restauración ecológica de las dunas, arenales y acantilados costeros de Andalucía. Evalúa la biodiversidad y la conectividad genética de más de 20 especies de flora protegidas. Ayuda a los gestores locales a optimizar la recogida de semillas y trazar planes de restauración adaptados al cambio climático y la subida del nivel del mar. Está coordinado por la Universidad de Córdoba y cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad.


• Plan de recuperación y conservación de especies de dunas, arenales y acantilados costeros. Aprobado en 2012 por el gobierno andaluz establece medidas de protección para 35 especies de flora que se sitúan en la interfase entre el mar y la tierra, ecosistemas dinámicos y complejos que desempeñan una función clave en el litoral andaluz.


• El programa de reintroducción de la azucena de mar. Se desarrolla en la playa de las Azucenas (Motril). Debido a la presión agrícola, la construcción del puerto y las alteraciones de la dinámica de la arena, esta especie desapareció y con este proyecto se busca recuperar el ecosistema dunar original y transformar esta playa en una reserva natural. Impulsado por el Grupo de Acción Local de Pesca de la Costa de Granada, cuenta con la colaboración científica de la Universidad de Granada, la del Ayuntamiento de Motril y la de colectivos ecologistas. Incluye la participación activa de escolares de los barrios cercanos como Varadero y Santa Adela, quienes han actuado en las repoblaciones con bulbos, y en el acondicionamiento del espacio con pasarelas y tarimas para proteger la flora sensible.

+ Información en el artículo de Jesús del Río, Descripción de las formaciones vegetales del litoral de Granada, en la web Litoral de Granada de la UGR.








sábado, 16 de mayo de 2026

Pequeñas ninfas de mar

Esta semana mi propuesta en La mar de biodiversidad une zoología y mitología; desafiando de nuevo la barrera entre ciencias y letras, sacamos partido a la etimología de las gorgonias de la mitología griega, Medusa, Euríale y Esteno, capaces de petrificar con su mirada, y buceamos en la historia de las Nereidas, una de las cuales Eurice, da nombre a un género de estos corales blandos.

De nuevo tengo como coautor a Javier Morillo, el joven biólogo de Iberozoa con el que publicamos el artículo de los tiburones, aprovechando que su TFG ha sido sobre las poblaciones de gorgonias en el litoral granadino. 

Así quedó la versión en la web del periódico Granada Hoy  Pequeñas ninfas de mar

Y así ha quedado, la versión en papel este sábado


Y así era la versión original tal y como la mandé a redacción.

Pequeñas ninfas de mar

La mar de biodiversidad

Ignacio Henares y Javier Morillo


    Las gorgonias son corales ‘blandos’ que se enfrentan a diversas amenazas y problemas de conservación. Son especies bioingenieras clave en fondos marinos.


Enlace al video Población de gorgonia amarilla. Web Litoral de Granada

https://litoraldegranada.ugr.es/wp-content/uploads/2018/08/pc5555.mp4?_=1)


El litoral granadino alberga una gran diversidad de gorgonias, con especies que colonizan los arrecifes rocosos y otras especializadas en habitar sus llanuras de arena. Estos corales son particularmente frecuentes entre los 10 y los 100 m de profundidad, aunque su rango de distribución, en términos de profundidad, puede llegar a ser muy amplio. Sus características como especies bioingenieras las convierten en una pieza clave de los ecosistemas bentónicos mediterráneos, son el “pilar” de hábitats enormemente complejos y gracias a ellas, muchas otras especies encuentran refugio, sustento y la posibilidad de sobrevivir en un medio tan hostil como las profundidades del mar. Se trata de especies animales sensibles, altamente vulnerables a cambios ambientales y a la presión antrópica, y depende de nosotros asegurar su futuro.


Encuadre taxonómico

Los corales pertenecen al filo de los Cnidarios compuesto por más de 10.000 especies de animales (mayoritariamente marinos), caracterizados por tener simetría radial y células urticantes, de donde deriva el nombre (del griego ‘knide’=ortiga). En este grupo se encuentran también medusas, anémonas, hidras y ‘avispas de mar’.

Su origen es muy antiguo, pues aparecieron hace unos 540 millones de años. Antes de que existiese la vida terrestre como la conocemos, ya suponían un pilar fundamental alrededor del cual se articulaban verdaderos ‘bosques marinos’. Su presencia ha sido un factor decisivo para el desarrollo de la vida en el mar, y han sobrevivido a numerosas extinciones masivas.

La gran mayoría de los corales pertenecen a la clase de los Antozoos, término que deriva también del griego y que se traduce como ‘animales con forma de flor’. Los Antozoos a su vez se dividen en dos subclases, Hexacorales (donde encontramos la mayoría de corales duros, corales negros y las anémonas) y los Octocorales (que agrupan a diferentes tipos de corales blandos, como las gorgonias o las plumas de mar).

    Detalle pólipos gorgonia rsarmiento. Javier Morillo


En los octocorales, los pólipos tienen 8 tentáculos, generalmente pinnados, con una cavidad gastrovascular dividida en 8 cámaras separadas por 8 tabiques. Las gorgonias conforman un término “paraguas” bajo el que se agrupan más de 1.900 especies que comparten 2 características: su estructura ramificada y arborescente, y la presencia de un esqueleto o eje flexible, formado por un material proteico. Muchas de ellas tienen a su vez diferentes morfotipos, (individuos con diferentes patrones de coloración y formas), por lo que la distinción entre unas especies y otras es muy complicada, incluso para los expertos y la taxonomía está en continua revisión conforme avanzan los estudios genéticos.


¿
Sabías que… las estructuras vivas más grandes que se conocen en el planeta han sido generadas por corales?

Diversidad de especies:

Gorgonias blancas y rosadas (género Eunicella).



                Eunicella verrucosa. Web Litoral de Granada

Género que incluye a E. labiata, E. verrucosa y E. gazella en sustratos duros y E. filiformis en fondos arenosos. La primera se distingue por su color grisáceo-rosado, más claro en los cálices de los pólipos. E. verrucosa es blanca o color salmón, y se caracteriza por la prominencia de sus pólipos, que pueden parecer “verrugas”. E. gazella es siempre de color blanco y los cálices de los pólipos no son prominentes. E. filiformis, además de tener un hábitat completamente distinto, destaca por la escasez de ramificaciones.


Gorgonia sarmiento (Leptogorgia sarmentosa).

    Gorgonia sarmiento

Una de las gorgonias más frecuentes en los arrecifes de nuestro litoral. Se trata de una especie enormemente polimórfica, con colores que varían entre amarillo, naranja, rojo y violeta. La forma de sus ramificaciones es igualmente variable: largas, cortas, angulosas o curvas. Prefiere lugares poco iluminados y con corriente, en zonas someras pueden observarse a la entrada de cuevas o grietas. 

    Gorgonia amarilla


Gorgonia amarilla (Paramuricea baetica).

Especie endémica del litoral andaluz, descrita en 2022. Se caracteriza por su color, amarillo intenso. Aparece en zonas más profundas, dominando los arrecifes de la parte inferior de la Punta de la Mona. Su llamativo color le da nombre a uno de los lugares más singulares de este entorno: la piedra amarilla.

Principales amenazas



                    La contaminación y los impactos de la pesca son una de sus mayores amenazas.                     Javier Morillo.

Algunas características biológicas de las gorgonias las hacen especialmente vulnerables, como su crecimiento lento o su dependencia de un sustrato al que viven fijas.

Entre sus principales amenazas encontramos la destrucción de su hábitat por obras costeras, la contaminación (vertidos, turbidez, microplásticos) y la pesca, ya sea por extracción accidental, enganches de las artes o roturas de las colonias.

De igual manera el buceo irresponsable puede tener efectos muy negativos.

Los enredos con diferentes tipos de basura marina también suponen una presión importante, pues impiden la alimentación del animal y aumentan la tracción que ejerce la corriente.



    Mortalidad por estrés térmico en un ejemplar de Eunicella labiata



El aumento de la temperatura del agua del mar, como consecuencia del cambio climático, produce un estrés térmico que debilita al animal y puede dar lugar a episodios de mortalidad.

La llegada de especies invasoras que compiten por el espacio y producen alteraciones en los ecosistemas son otra de las grandes amenazas para las gorgonias.









Medidas de conservación

  • Creación de áreas marinas protegidas

  • Restauración ecológica activa (trasplantes de colonias, podas de tejido muerto)

  • Colaboración con pescadores para devolver ejemplares capturados accidentalmente y la regulación de las artes

  • Monitoreo científico, con seguimiento de poblaciones, establecimientos de indicadores de salud ecosistémica y control de especies invasoras

  • Educación ambiental y buenas prácticas de buceo

Importancia ecológica


Las gorgonias juegan un papel clave como ‘ingenieras de ecosistemas’ ya que generan complejidad estructural y sirven de refugio, lugar donde depositar las puestas, alimento y zona de cría, para diferentes especies de peces y crustáceos. Especies como Balssia gasti (pequeñas gambas que viven camufladas sobre las gorgonias) o Simnia spelta (caracolas diminutas que se alimentan de los pólipos) entre otras, viven estrechamente ligadas a las gorgonias, y dependen de ellas para sobrevivir.



    Los corales blandos dan refugio a especies como los nudibranquios. Javier Morillo


Como otros corales, funcionan en muchos casos como un bosque en miniatura, por lo que con su protección conseguimos favorecer la conservación de todas las especies que de alguna forma interactúan con ellos.


Enlace al video “La vida en una gorgonia”. litoraldegranada.ugr.es

https://litoraldegranada.ugr.es/wp-content/uploads/2020/11/09-11-2020-3.mp4?_=1


Alimentación

Mientras que la mayoría de corales tropicales obtienen su alimento gracias a algas simbióticas llamadas zooxantelas, las gorgonias de nuestras aguas se han especializado en una estrategia totalmente distinta. Son suspensívoras, capturando microplancton y partículas orgánicas con sus tentáculos. Esta adaptación les ha permitido desvincularse en gran medida de la luz solar, colonizando regiones más septentrionales, zonas profundas y aguas más turbias.


Etimología

El término gorgonia proviene del latín, derivado a su vez del griego antiguo gorgoneion, haciendo referencia a las Gorgonas, de la mitología griega (Medusa, Euríale y Esteno). El nombre alude a la semejanza de estas colonias marinas con la cabellera de serpientes de estos monstruos femeninos, capaces de petrificar (de la raíz griega gorgós, terrible o fiero) con su mirada.


El nombre del género Eunicella, proviene del griego Eunice, formado por eu=bueno y nice=victoria. En la mitología griega, era una de las 50 Nereidas, ninfas del mar, hijas de Nereo y Doris, que representan la belleza y la calma del mar Mediterráneo. Eran conocidas por ser bondadosas, protegían a los marineros, y formaban parte del séquito del Dios Poseidón, siendo representadas como jóvenes hermosas sobre delfines o caballos marinos. El sufijo -ella, significa pequeñez por lo que hará referencia a una ninfa del mar en miniatura, encajando con la estructura arborescente y delicada de estos organismos.








domingo, 3 de mayo de 2026

Golondrinas de mar

He superado ya los 50 artículos de la serie "La mar de biodiversidad" que inicié hace un par de años como una parte de mi "dejé los montes y me vine al mar". Un reto personal, divulgar temas ambientales en los que no soy experto, y una manera de 'huir' (o al menos de retirarme un poco) de los temas de la 'gran montaña mediterránea' que habían supuesto buena parte de mi carrera laboral y sobre los que había girado mi (prolija) actividad editorial y divulgativa, con varias series de artículos  entre noviembre de 2014 y junio de 2019 agrupados en varias colecciones:

  • Sierra Nevada, Paraíso de biodiversidad (74)
  • Una montaña de oportunidades (66) 
  • La huella del cambio global en Sierra Nevada (10)
  • Paisaje y paisanaje (30) 

En total 180 artículos, si no he contado mal y no se me ha escapado alguno, muchos de ellos a doble página, y a todo color, que muestran Sierra Nevada, su flora y su fauna desde diferentes perspectivas, lugares más famosos y los más recónditos y también hombres y mujeres relacionados con Sierra Nevada. En este blog están 'escondidos' todos y pueden localizarse a través de las etiquetas correspondientes a cada serie.

En esta nueva colección estoy conociendo a todo el ecosistema en torno al mar, la mar, que a veces está tan lejos de la ciudad y con el que tenemos una relación muy tangencial y a veces mediatizada por el cine, la cocina, las leyendas u olvidadas en un rincón de nuestras memorias infantiles. 

Esta semana he cruzado este rubricón con otro reportaje dedicado a aves marinas, en esta ocasión, los charranes, conocidos como golondrinas de mar, que en el litoral granadino podemos ver en invierno o en los pasos migratorios y para el que he contado con la colaboración extraordinaria de Lucía García Alcántara que ya colaboró en Gigantes del cielo sobre el Mar de Alborán (el artículo que dedicamos al albatros y al cormorán). 

Adjunto enlace a la edición digital en la web del periódico:

‘Golondrinas de mar’

Y así quedó la versión impresa del pasado sábado.



 ‘Golondrinas de mar’

La mar de biodiversidad

Ignacio Henares Civantos y Lucía García Alcántara

Los charranes son aves marinas que podemos observar en invierno y en los periodos de migración. Su diseño aerodinámico les permite realizar impresionantes acrobacias.


        Charranes patinegros en la orilla


Popularmente conocidos como ‘golondrinas de mar’, los charranes son visitantes habituales en nuestro litoral granadino, especialmente durante los periodos de migración (primavera y otoño) y en invierno, pescando activamente cerca de la orilla o descansando en playas y acantilados o en infraestructuras portuarias. Aunque nuestra orografía carece de grandes marismas o deltas tranquilos, el hábitat idóneo de estas aves para anidar, sí utilizan nuestra costa como ‘estación de servicio’ para alimentarse y descansar.

Estos ‘acróbatas del viento’ son el vivo ejemplo de la biodiversidad que esconde el litoral granadino, una joya estratégica en la ruta migratoria entre Europa y África. Poseen un vuelo de batidos profundos que se vuelve errático cuando buscan alimento. Realizan un magistral ‘cernido’ de observación, quedándose suspendidos en el aire, lanzándose en un picado vertical al localizar su objetivo.

En nuestro litoral podemos encontrar dos especies: el esquivo charrán común (Sterna hirundo) y el espectacular, y mucho más abundante, charrán patinegro (Thalasseus sandvicensis).

El charrán patinegro hace honor a su nombre con unas inconfundibles patas negras. Es pálido, esbelto y luce un característico pico largo y negro rematado por una llamativa punta amarilla. En los adultos reproductores, destaca una cresta hirsuta y despeinada de color negro en la nuca. Es un residente invernal muy frecuente y se le ve a menudo en playas urbanas, en el Puerto de Motril o en espigones.


El charrán común es más pequeño que el patinegro; en verano luce un capirote negro total, contrastando con el pico y las patas de un rojo intenso. En invierno su frente se vuelve blanca y su pico oscuro. Las aves jóvenes de esta especie lucen una conspicua franja oscura en el borde del ala.


OTRAS CITAS. En nuestra costa se ha citado también la presencia, muy esporádica, del charrancito común (Sternula albifrons), el más pequeño y nervioso de la familia, que podemos identificar por su frente blanca, el pico amarillo de punta negra y su vuelo batido muy rápido. Más raro aún es observar al charrán bengalí (Thalasseus bengalensis), aunque algunos expertos han notificado unos pocos avistamientos e intentos de reproducción en la zona. Destaca por su inconfundible pico de color zanahoria.





Curiosas adaptaciones

  • Visión de precisión. Sus ojos están adaptados para corregir la refracción de la luz en el agua. Ven al pez exactamente donde está, no donde parece estar debido al reflejo.

  • Impermeabilización extrema. Poseen una glándula (uropigial) muy desarrollada que segrega un aceite con el que ‘barnizan’ sus plumas. Tras el chapuzón, un simple sacudido en vuelo los deja secos al instante.

  • Sal de sobra. Al beber agua de mar y comer presas saladas, cuentan con unas glándulas situadas encima de los ojos que filtran el exceso de sal, expulsándola en forma de gotas por las fosas nasales.

¿Dónde y cuándo observarlos?

Los charranes son especies mucho más sensibles a la presencia humana que otras aves marinas como las gaviotas.

  • El Puerto de Motril y la Azucarera del Guadalfeo son los mejores ‘hoteles’ para el descanso. En los pantalanes y embarcaderos es fácil ver grupos de patinegros descansando al sol tras una jornada de pesca.

  • La desembocadura del Guadalfeo es una zona clave para el descanso de aves marinas y limícolas, un punto crítico para la biodiversidad. Aquí, el agua dulce y salada se mezclan, ofreciendo un buffet de pequeños peces que atraen a muchas especies, especialmente en los meses más fríos.

  • Cabo Sacratif. Para los amantes del birdwatching, este saliente es el mejor palco para observar los charranes durante los pasos migratorios.

  • Los Acantilados de Calahonda-Castell y Cerro Gordo destacan por sus colonias de gaviotas, pero ofrecen buenas oportunidades para ver charranes pescando en aguas abiertas.

    Amenazas para su conservación

    El futuro de estas aves pende de un hilo. Al efecto negativo de la sobrepesca de las especies de las que se alimenta, hay que sumar la alteración extrema de su hábitat debido al desarrollo urbanístico de todo el litoral o la ocupación para la agricultura, que les han privado de lugares de cría y descanso. Además, se enfrentan a depredadores naturales y a la agresiva competencia de especies como la gaviota patiamarilla. Una de sus mayores fragilidades es que las puestas, en un agujero que hacen escarbando en la arena, están muy expuestas.

    A todo ello debemos añadir los efectos de la contaminación por vertidos y plásticos, y la subida del nivel del mar derivada del cambio climático, que erosiona y devora los escasos islotes y dunas donde intentan nidificar.

            Charrán común. Silueta en vuelo

                Charrán patinegro. Silueta en vuelo

















¿Cómo distinguirlos? Siluetas y vuelo

A diferencia de las gaviotas (más robustas y de alas anchas), los charranes tienen una silueta de golondrina: alas largas y muy estrechas, terminadas en punta. Su cola es profundamente ahorquillada, lo que les da una agilidad extrema para las maniobras áereas. El vuelo de los charranes es ‘nervioso’, con un aleteo constante, rápido y rítmico que contrasta con el planeo de forma señorial de las gaviotas.

Pero la firma personal de estas aves es la técnica del "cernido". Se quedan suspendidos en un punto fijo en el aire, batiendo las alas con fuerza mientras apuntan con el pico hacia abajo, antes de plegarse como un paraguas y caer en picado. El patinegro es especialmente espectacular: se zambulle desde alturas de 10 a 15 metros, ejecutando un buceo profundo para atrapar peces, en una maniobra digna de los grandes alcatraces. El charrán común, en cambio, suele capturar a sus presas zambulléndose desde menor altura y de forma más superficial.


¿Sabías que...?

  • Ofrendas de amor: en época de celo, el macho ofrece un pececito ‘de plata’ a la hembra. Si ella lo acepta, el compromiso está sellado.

  • A diferencia de las gaviotas, que son carroñeras y oportunistas, los charranes comen peces vivos, especialmente boquerón y sardina joven.

Nota: Las imágenes corresponden a la web de SEOBirdLife, Sociedad Española de Ornitología, la ONG de conservación de la naturaleza más antigua de España.