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viernes, 11 de noviembre de 2022

Víctimas del cambio climático en Sierra Nevada


Charlando con los directores del Independiente de Granada sobre cómo podíamos apreciar cómo está afectando el cambio climático a la flora y a la fauna surgió este reportaje a partir de unas ideas que fueron creciendo, creciendo (me he liado, me he liado...) hasta cuadrar unas reflexiones al hilo de la cumbre climática COP27 que este año se celebra en Egipto. Sierra Nevada, como he escrito en otras ocasiones, es un Observatorio Privilegiado del Cambio Global en el que podemos constatar cómo las plantas y los animales están 'sufriendo' el cambio climático siguiendo patrones que ocurren en otras partes del planeta.  

Nota: En la imagen que he utilizado en esta entrada, (desgraciadamente de años anteriores porque en esta fecha en el refugio de La Carihuela  donde está tomada no hay nada de nieve), aparece el suzón de Sierra Nevada, una especie que paradójicamente se ve beneficiada por el cambio climático por su floración tardía y el retraso en las primeras nieves.  

Víctimas del cambio climático en Sierra Nevada | El Independiente de Granada

martes, 11 de abril de 2017

Los jabalíes "a raya"

Aunque no es el primer artículo que publico en Granada Hoy sobre aspectos relativos a la gestión del parque nacional y natural de Sierra Nevada, esta semana hemos dado entrada a una nueva serie que he denominado "Sierra Nevada, un modelo de gestión" que advierto que no significa ni pretende decir que seamos una 'gestión modelo', (en todo caso que aspiramos a serlo), sino más bien acercar, divulgar, algunas decisiones de la gestión de este singular espacio natural protegido desde un lenguaje accesible y desde la perspectiva de los que tenemos que tomar decisiones complejas en las que se conjugan diferentes intereses y visiones, a menudo, enfrentadas. Vaya por delante que procuramos siempre tomar esas decisiones, por un lado, con la mejor información técnica y científica disponible y por otra parte con el máximo consenso social posible. 

Se suma esta serie a las habituales relativas a la biodiversidad de flora y fauna nevadense, que están almacenadas en este blog con la etiqueta #ParaísoDeBiodiversidad y las dedicadas al turismo de naturaleza, que llevan el nombre de #MontañaDeOportunidades y a la colección de artículos dedicados al impacto del cambio climático que aglutiné como #LaHuellaDelCambioGlobal. 

He arrancado con el tema de los controles de población de jabalíes en el Parque Nacional. A los que me han escrito indicando que se debiera realizar la reintroducción del lobo como alternativa a las batidas de gestión les remito a mi opinión al respecto en "Vuelve el lobo", aunque a algunos les diría que antes lean completamente este artículo. 

Adjunto enlace a la versión en la web del periódico Granada Hoy:

http://m.granadahoy.com/vivir/Jabalies-raya_0_1124888040.html

Y así quedó la doble página en color en la versión impresa.


Transcribo el artículo íntegro en su versión original agradeciendo a José Enrique Granados y Javier Cano sus apuntes y a Paulino Fandos las fotos cedidas.

Los jabalíes alcanzan a madurez sexual muy pronto, entre el primer y segundo año.


Jabalíes ‘a raya’

Desde hace más de un década se realizan controles de población de este ungulado silvestre en el Parque Nacional de Sierra Nevada para mantener las poblaciones en niveles que no produzcan daños a la flora y fauna ni a cultivos u otros bienes privados.

En las últimas décadas, por diversas razones, entre las que destacan el abandono de los usos tradicionales y la emigración rural acaecida en las áreas de montaña, se ha producido un espectacular aumento del área de distribución del jabalí (Sus scrofa) en toda la Península Ibérica, llegando en su expansión a aproximarse a las áreas urbanas. Además de ampliar su territorio las poblaciones de jabalí han crecido numéricamente de forma notoria, debido al elevado potencial reproductivo de la especie y a la práctica ausencia de predadores naturales que regulen y/o controlen sus poblaciones.
Ejemplar adulto de jabalí


EXPANSIÓN VERTIGINOSA

Hace unos 50 años el jabalí había desaparecido prácticamente de Sierra Nevada y fue reintroducido un grupo de animales, al parecer de la cría realizada en la casa forestal de “Los Peñoncilllos” (Sierra de Huétor), de varios ejemplares de dos procedencias diferentes. En la actualidad la plasticidad ecológica de esta especie ha hecho que se extienda por todo el macizo nevadense alcanzando en algunos lugares unas altas densidades de población.
En abril de 2014 un jabalí llegó al centro de la capital granadina

Técnicos y auxiliares del Plan de Gestión del Jabalí sacan un ejemplar recluido en un céntrico pub
Para comprender el 'éxito' de la especie y su rápida recolonización del territorio hay que tener en cuenta que la madurez sexual de los “marranos silvestres” se alcanza a los dos años de edad, (algunos autores apuntan incluso a una reproducción más temprana, señalando la fertilidad al año de edad). El potencial reproductor de la especie es máximo, superando las 4 crías por hembra. Por otro lado, los jabalíes tienen un régimen alimentario omnívoro, con una dieta amplia que puede variar mucho entre poblaciones y estacionalmente, consumiendo tanto bellota como carroña, gramíneas, micromamíferos, reptiles, tubérculos, raíces y/o frutos.

PLAN DE GESTIÓN DEL JABALÍ

Varios. El jabalí es una especie con alto poder reproductor.
En Sierra Nevada, desde la creación del Parque Nacional en 1999, está prohibida la caza deportiva y comercial, al ser esta actividad incompatible con esta figura de máximo reconocimiento a nivel estatal y a la vez de mayor protección legal. En el Parque Natural, que generalmente rodea al anterior y que se sitúa en cotas más bajas, sin embargo se considera el aprovechamiento cinegético como una actividad compatible, que queda regulada en los correspondientes Planes Técnicos de Caza de los cotos. Teniendo en cuenta esta dualidad y la necesidad de una gestión integrada de las poblaciones animales, cuando se produjo la declaración del Parque Nacional de Sierra Nevada se puso en marcha un Plan de Gestión de los Ungulados Silvestres que incluía a las poblaciones del jabalí y de la cabra montés con el fin de asegurar su conservación y manejo. Dicho plan incluía actuaciones de seguimiento de las poblaciones de estos animales, así como de las principales enfermedades que les afectan y unas medidas para controlar, en caso necesario, las poblaciones.

Al comprobarse que la prohibición de la caza del jabalí provocó que prácticamente se doblara la población en apenas un par de años, resultó imprescindible llevar a cabo actuaciones de control de su población, coordinadas por los gestores de este espacio protegido, justificadas por razones de conservación y de protección de la flora autóctona, así como de los hábitats que conforman los ecosistemas de la media y alta montaña nevadense.
Mairena. Imagen de una de las zonas refugio del jabalí en el Parque Nacional.
En el Parque Nacional se realizan desde entonces, cada temporada, una serie de controles de población de jabalíes a lo largo de todo el territorio en los que se utiliza la modalidad de batida de gestión y en los que se cuenta con la participación de la población local. Aproximadamente se realizan unas 30 batidas al año en las que son abatidos unos 300 jabalíes de media. Las batidas de gestión se consideran las herramientas más adecuadas para el control de las poblaciones de jabalí en el Parque Nacional de Sierra Nevada, tanto por los rendimientos en capturas, como por la facilidad de gestión, siendo a su vez la menos perjudicial para la flora y resto de fauna asentada en este territorio.

Estas actuaciones se complementan y coordinan con el manejo cinegético en los cotos colindantes al Parque Nacional que incluye, caza en mano, batidas y aguardos nocturnos para minimizar el impacto de la especie y prevenir daños a los cultivos de las zonas bajas.

¿Quiénes participan?

En las batidas de control de población sólo pueden participar ciudadanos, mayores de edad, nacidos o residentes en municipios del área de influencia del Parque Nacional, o bien que tengan propiedades en ellos. Cada participante se compromete mediante la firma de un documento a cumplir las normas dictadas por la Consejería de Medio Ambiente que rigen dicha actividad y admiten el conocimiento de los riesgos que conlleva. Todos los participantes deben mostrar, al inicio de la actividad y a requerimiento de los agentes de la autoridad (Agentes de Medio Ambiente, Guardia Civil y Policía Nacional adscrita a la Junta de Andalucía), la documentación necesaria para poder desarrollar esta actividad de control: (licencia de caza, licencia de armas y seguro de responsabilidad civil).
Cazadores locales participan en las batidas de control de población.

Las 'manchas' a batir son marcadas por agentes de medio ambiente y personal técnico del espacio natural protegido que decide las zonas en función de las densidades previas conocidas o la observación de daños. También señalan el número de puestos a cubrir, la cantidad de rehalas de perros que pueden participar y otras cuestiones de organización de la batida. La señalización de los puestos se realiza por la sociedad de cazadores o ayuntamiento co-organizador bajo la estricta supervisión de los Agentes de Medio Ambiente. Sólo se autoriza la presencia de una persona por puesto.

Como el fin principal de la actividad es el control de las poblaciones de jabalí no se establecen ningunas limitaciones en cuanto al número de piezas, sexo o edad de los mismos, a abatir por participante y jornada. Por contra, todos los animales abatidos deberán ir necesariamente a la 'Junta de Carnes' para el control sanitario, íntegros y sin eviscerar. Al ser una actividad de control de población queda expresamente prohibida la comercialización de puestos, así como de la carne procedente de las batidas de gestión.

SITUACIÓN SANITARIA

Uno de los objetivos adicionales del Plan de Gestión del Jabalí es conocer su estatus sanitario. En este sentido, la relación de enfermedades infecciosas que pueden afectar a las poblaciones de jabalí es muy extensa: así, enfermedades muy contagiosas y con frecuencia mortales son la enfermedad de Aujeszky, o el mal rojo. Otros procesos patógenos de importancia, como la tuberculosis, conducen a estado de debilidad orgánica y en ocasiones acaban con una evolución mortal. Se trata de enfermedades en las que dominan la sintomatología entérica (salmonelosis), las afecciones de marcado tropismo respiratorio (gripe, síndrome reproductivo y respiratorio porcino), o con consecuencias reproductivas (brucelosis, clamidofilosis, leptospirosis, parvovirosis, síndrome reproductivo y respiratorio porcino). La tuberculosis es objeto de un especial seguimiento porque el jabalí puede ser un reservorio de la bacteria que causa esta enfermedad. Tras el pico de los años 2011 y 2012, con porcentajes por encima del 15% de animales afectados observados, las prevalencias han bajado y se han situado en las tres últimas campañas en torno al 5%.

Para el seguimiento sanitario se toman muestras a todos los animales abatidos

Una tesis que produce 'Tesis'

Durante más de una década se han ido recabando datos sobre el índice de abundancia relativa de jabalí en el Parque Nacional y se ha obtenido una importante cantidad de información sobre la biometría de los animales abatidos, así como otros datos biológicos y ecológicos: sex-ratio, estructura poblacional, reproducción, etc. que dio lugar en 2015 a la lectura de una tesis doctoral por parte de Javier Cano-Manuel, ingeniero de montes y asesor técnico del parque nacional, que versaba sobre la dinámica de la población del jabalí y su estatus sanitario en Sierra Nevada. La publicación de los resultados de esta Tesis Doctoral se han constituido en una referencia para los gestores de espacios naturales protegidos de todo el país. La eficacia de estas medidas se está ensayando en otros parques nacionales en los que estas actividades están vedadas a la participación de cazadores y se efectúan exclusivamente por funcionarios públicos.

jueves, 5 de mayo de 2016

Adaptar para conservar


Una semana más cumplo con mi cita en el periódico Granada Hoy. Esta semana tocaba artículo de la serie "La huella del cambio global" y lo he dedicado al tema de la adaptación aprovechando para aclarar algunos conceptos como servicios ecosistémicos, gestión adaptativa y la propia diferencia entre mitigación y adaptación, las dos formas de luchar contra el cambio climático. He aprovechado tambien para presentar el proyecto europeo Life Adaptamed en el que estamos trabajando en Sierra nevada junto a Doñana y el Cabo de Gata,  aunque de esto tendré oportunidad de escribir con más detenimiento conforme vaya avanzando.

La versión digital tiene dos enlaces:  Adaptar para conservar  En marcha 'Life adaptamed', un proyecto ambicioso

La versión en papel quedó la siguiente bella doble página.


Los robledales de Sierra Nevada, muy vulnerables ante el cambio climático.

La huella del cambio global en Sierra Nevada
Adaptar para conservar

El Parque Nacional y Natural de Sierra Nevada se ha convertido en un referente nacional e internacional en gestión adaptativa ante el cambio climático.


La gestión de este espacio natural protegido se orienta en la actualidad a ‘preparar’ sus ecosistemas ante el cambio climático. Tras la realización en los últimos años de diversos proyectos piloto sobre naturalización de pinares de repoblación, de robledales o de los matorrales de alta montaña, se ha pasado a una gestión proactiva orientada a lo que los expertos han denominado “construir capacidad de adaptación frente al cambio global”. Se trata de un nuevo modo de abordar la gestión de los ecosistemas, mejorando su capacidad de adaptación para asegurar que en un escenario cambiante sigan suministrando los bienes y servicios que ofrecen a la sociedad, empleando para ello técnicas novedosas de carácter experimental.

Hace ya una década que se viene realizando un trabajo coordinado entre los gestores del Espacio Natural de Sierra Nevada  y diferentes grupos científicos, especialmente de la Universidad de Granada y bajo la coordinación del Centro Andaluz de Medio Ambiente, que investigan aspectos relacionados con el cambio global. Esta colaboración estrecha está sirviendo para dar respuesta a problemas reales de gestión y para el desarrollo de una gestión activa, flexible y abierta que incorpora, sobre la marcha, los últimos avances científicos.

En el mejor de los escenarios climáticos pronosticados por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, conocido como IPCC  (Intergovernmental Panel on Climate Change), incluso si se cumplen los objetivos aprobados en la reciente Cumbre del Clima  de París, la temperatura ascenderá varios grados a lo largo del siglo y se producirán cambios en el régimen de precipitaciones, lo que exige un replanteamiento de la gestión de los espacios naturales protegidos para que sigan cumpliendo sus fines y objetivos. La conservación de la biodiversidad aparte de un fin en sí misma, ético y ecológico, es la mejor forma que tenemos de asegurar la resistencia y la resiliencia de los ecosistemas naturales ante el cambio global producido por la acción humana. Una gestión anticipadora permitirá ayudar a preservar los servicios ecosistémicos en las nuevas condiciones climáticas y a aprovechar, en su caso, sus posibles ventajas.

Las acequias tradicionales de las altas cumbres nevadenses se han revelado como elementos fundamentales para paliar los efectos del cambio climático.

EN MARCHA LIFE ADAPTAMED,  UN PROYECTO AMBICIOSO
El año pasado dentro del Programa Europeo LIFE 2104-2020, (Subprograma: Acción por el Clima) se aprobó un ambicioso y pionero proyecto en el que participa el Espacio Natural de Sierra Nevada que tiene como objetivo general la aplicación de medidas de gestión para el fortalecimiento a medio y largo plazo de la persistencia de servicios ecosistémicos especialmente vulnerables al cambio climático.  Este proyecto demostrativo pretende desarrollar y divulgar un “manual de buenas prácticas” para los gestores de los espacios naturales protegidos que permita afrontar los riesgos de la pérdida de servicios ecosistémicos causados por el cambio climático en todo el ámbito mediterráneo. 
Pinares de repoblación en Sierra Nevada
En el proyecto participan también el Parque Nacional de Doñana y el Parque Natural de Cabo de Gata,  y están implicadas la Estación Biológica de Doñana y las universidades de Granada y Almería, el  Centro Mediterráneo de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza y el Parque de las Ciencias, estos dos últimos especialmente dedicados a las tareas de divulgación de los resultados al conjunto de la sociedad. 
Pinos piñoneros en Doñana
En el proyecto se aprovecha que la región andaluza es un gran laboratorio natural con dos gradientes: el que va desde la costa atlántica hasta la mediterránea y el que va desde el nivel del mar hasta las mayores cumbres de la Península. Por un lado se han diseñado actuaciones en ecosistemas que se consideran singulares como el azufaifar  en Cabo de Gata, los bosques relictos de robledales de Quercus pyrenaica y los matorrales de alta montaña en Sierra Nevada y el monte mediterráneo en Doñana. Por otro lado se han programado actuaciones de manejo de diferentes tipos de pinares en los tres espacios naturales protegidos.

El parque natural del Cabo de Gata también participa en el proyecto LIFE Adaptamed, representando los ecosistemas semiáridos mediterráneos.

El proyecto LIFE Adaptamed tiene un valor añadido ya que forma parte de la Estrategia Andaluza ante el Cambio Climático, que tiene entre sus objetivos la creación de una Red de Observatorios de Cambio Global de Andalucía, creada por el Programa Andaluz del Adaptación al Cambio Climático.

Los Espacios Naturales Protegidos tienen una importancia estratégica clave para poner en marcha proyectos pioneros multidisciplinares orientados a conocer las consecuencias del cambio global, así como para desarrollar experiencias piloto de gestión para la adaptación y la protección de servicios ecosistémicos, exportables al resto del territorio. 

CONCEPTOS CLAVE

GESTIÓN ADAPTATIVA: Es el proceso iterativo de planificación, implementación y modificación de las estrategias de gestión en un contexto de incertidumbre y de cambio constante. El objetivo final es mantener la capacidad de los ecosistemas de proveer de bienes y servicios a la sociedad. 

RESILIENCIA: Capacidad de los ecosistemas de recuperar su función y estructura previas a perturbaciones como el cambio climático. 

SERVICIOS ECOSISTÉMICOS. Se definen como los beneficios que obtenemos los seres humanos directa o indirectamente de los ecosistemas.  Se consideran beneficios directos los servicios de aprovisionamiento -madera, caza y pesca, ganadería extensiva, apicultura, o los servicios de regulación como provisión y regulación de recursos hídricos, regulación climática degradación de los suelos, desecación y salinización y enfermedades. Los beneficios indirectos se relacionan con el funcionamiento de procesos del ecosistema que genera los servicios directos (servicios de apoyo), tales como el proceso de fotosíntesis y la formación y almacenamiento de materia orgánica, ciclos biogeoquímicos y la neutralización de desechos tóxicos. Los ecosistemas por otro lado también ofrecen beneficios no materiales, como los valores estéticos, espirituales y culturales, o las oportunidades recreativas y de ecoturismo. 
Pino silvestre en Sierra Nevada
LUCHA CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO:
MITIGACIÓN Y ADAPTACIÓN

Hay dos maneras de luchar contra el cambio climático: mitigación y adaptación. Por MITIGACIÓN entendemos aquellas acciones tendentes a frenar el proceso de acumulación de gases de efecto invernadero, bien disminuyendo las emisiones bien incrementando el almacenamiento o “secuestro” de carbono. La ADAPTACIÓN  al cambio climático por otra parte serían aquellas acciones orientadas a paliar los efectos del cambio climático, facilitando el ajuste de los ecosistemas a los escenarios climáticos previstos y sus efectos. La adaptación al cambio climático en espacios naturales persigue ecosistemas más resilientes y más resistentes a diferentes agentes agresivos favorecidos por el cambio climático (incendios, plagas, sequías extremas). 

lunes, 11 de abril de 2016

La Apolo 'huye' hacia arriba

Esta semana tocaba la serie dedicada a analizar los efectos del cambio climático en Sierra Nevada aunque serviría también para la dedicada a nuestra biodiversidad ya que he aprovechado para contar algunas cosas de la mariposa Apolo de Sierra Nevada, una de las más atractivas e interesantes mariposas diurnas.

El reto de la lucha contra el cambio climático para la Humanidad es de enormes dimensiones y muy complejo en solucionar pero igual que hubo un Programa Apolo para alcanzar la Luna, ahora hay un nuevo programa Apolo para luchar contra el cambio climático, aunque hoy ese objetivo se nos divise tan lejano como nuestro satélite terrestre.  
Así quedó el artículo en la edición digital: 

http://www.granadahoy.com/article/granada/2258037/la/apolo/huye/hacia/arriba.html#

y así quedó la página en la edición impresa.


LA HUELLA DEL CAMBIO GLOBAL EN SIERRA NEVADA

La Apolo ‘huye’ hacia arriba

La mariposa Apolo llegó con las últimas glaciaciones del Cuaternario y ahora busca su refugio climático más adecuado remontando por las cumbres de Sierra Nevada. 

Descripción: La Apolo es una mariposa de gran tamaño, entre 6 y 8 centímetros de envergadura alar. Conocida también como pavón diurno, es una de las exclusivas 5 especies de la familia de los papiliónidos existentes en la península (4 de ellas presentes en nuestro macizo montañoso).  Las alas tienen aspecto apergaminado, translúcidas en los márgenes, por la ausencia de escamas. El color dominante es blanco con presencia de manchas negras. Se caracteriza por la presencia de ocelos en las alas posteriores de color canela-anaranjado, con un borde negro y pupilados en blanco. 
Hay un ligero dimorfismo sexual; las hembras son un poco mayores, con los ocelos ligeramente más grandes y tienen más concentración de escamas negras en ambas alas.

Hábitat: En Sierra Nevada se encuentra entre los 1.700 metros, en el límite superior del robledal en la vertiente norte, hasta unos 3.300 metros, en la ladera sur del Pico del Mulhacén.  Muy ligada a su planta nutricia, las larvas de la subespecie nevadense casi siempre se alimentan de Sedum tenuifolium, una planta de la familia de las crasuláceas.  Los adultos utilizan diferentes fuentes de néctar, habitualmente en Sierra Nevada es fácil observarlos en flores de cardos, tomillos o armerias.  
Ciclo biológico
Vuela en una sola generación desde principios o mediados de junio hasta el mes de agosto, según la cota, vertiente y las circunstancias ‘climáticas’del año.  Los adultos suelen tener una longevidad que oscila entre las 2 y 4 semanas. 



Los machos nacen antes que las hembras y pasan el día ‘patrullando’ en busca de hembras vírgenes. Las hembras son sedentarias, suelen estar permanentemente en reposo en el suelo o encima de piornos y enebros rastreros, desplazándose solamente para alimentarse. La cópula puede durar hasta 3-4 horas. Suele hibernar como huevo con la oruga desarrollada en su interior, aunque algunos huevos pueden eclosionar en otoño. Tras la hibernación completan su desarrollo y crisalidan  bajo piedras, a finales de mayo o principios de Junio, en el interior de un rudimentario capullo sedoso. Unas 3 semanas después emerge el imago o adulto.
Conservación: Está declarada como Vulnerable en la lista Roja de Invertebrados de Andalucía. Sus colonias gozan además de la protección que les confiere vivir en el interior del Parque Nacional de Sierra Nevada. Está incluida también en la Directiva Europea Hábitat y en el Convenio de Berna así como en CITES (Convención sobre el comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestres).
Hasta hace unas décadas el mayor riesgo estaba provocado por la captura de ejemplares, dado el interés de los coleccionistas por hacerse con los adultos por su rareza y belleza. Entre las amenazas actuales destacamos las consecuencias del cambio climático, los cambios en los usos ganaderos tradicionales y la presión del creciente uso público en determinadas zonas de este espacio natural protegido.
Se han descrito cuatro subespecies diferentes de Apolo, (cuyo nombre científico es Parnassius apollo), a lo largo de su distribución en las Cordilleras Béticas. Estas localidades se encuentran actualmente aisladas geográficamente entre ellas y mucho más aún de las poblaciones de los sistemas montañosos del centro y norte de la Península.  En Sierra Nevada vuela una subespecie endémica (P. apollo nevadensis) que fue descrita a finales del siglo XIX, cuyo carácter morfológico más llamativo es la presencia de ocelos de color canela-anaranjado, que se vuelven amarillos en ejemplares algo volados. Esta característica aparece también en los ejemplares descritos de las cercanas Sierra de Baza-Filabres -una única población conocida-  y de Gádor, aunque desde mediados de los años 80 del siglo pasado se considera extinta esta última subespecie. Una cuarta subespecie se ha citado para la Sierra de María, en este caso, la diferencia fundamental es el color rojizo de los ocelos, algo similar a los del resto de subespecies ibéricas y europeas.
Llegó del frío y desaparecerá con el calentamiento global
Sierra Nevada participa en la Red Europea de Seguimiento de Mariposas (Butterfly Monitoring Scheme, conocida por sus siglas BMS) a través del Observatorio de Cambio Global, donde se realiza un seguimiento muy especial de la Apolo, un lepidóptero que puede considerarse como una reliquia de las últimas glaciaciones. Las poblaciones nevadenses se encuentran en el límite meridional de distribución de esta interesante y atractiva mariposa, por lo que se ha convertido en un bioindicador  muy adecuado para el seguimiento del cambio climático.
Los estudios que se están realizando persiguen ver cómo afectará el escenario previsto, a lo largo del siglo, de elevación de las temperaturas y disminución de las precipitaciones a las poblaciones de este símbolo de la fauna nevadense que deberá buscar su hábitat óptimo adaptándose a esas nuevas condiciones climáticas.
Como la mayor parte de las mariposas diurnas, las apolos atrasan sus periodos de vuelo en las localidades situadas a mayor altitud.  Se ha comprobado que las primaveras cálidas, sobre todo las temperaturas altas del mes de mayo, reducen el retardo altitudinal de la Apolo de Sierra Nevada provocando un adelanto del periodo de vuelo. También se está analizando el impacto de los otoños cálidos que podría provocar cambios importantes en el desarrollo de las primeras fases larvarias.
Podemos decir parafraseando a Lorca que la única salida que tienen estas mariposas asociadas a los sistemas montañosos es “ascendiendo en busca de las estrellas”, ya que el cambio global está afectando negativamente a todas las poblaciones españolas, provocando el ascenso cada vez a mayor altitud en las montañas en busca de un hábitat adecuado para ellas.  
Científicos españoles afirman que entre el 5 y el 10 por ciento de las mariposas diurnas que viven en España están amenazadas o en peligro de extinción debido a la destrucción de hábitats y al cambio climático, entre ellas la propia Apolo y la Niña de Sierra Nevada.