En la Ejecutiva Regional del PSOE-A a la que me incorporé tras el pasado congreso
(de joven promesa a vieja gloria) celebrado en Granada, en mi Granada, hemos creado unos Premios de Medio Ambiente, impulsados desde el Área de Transición Ecológica Justa y Cambio Climático, que toman el nombre de Hermelindo Castro, que fue mi amigo, compañero, jefe, maestro... y sobre todo un ejemplo de compromiso con la conservación de la naturaleza y de gestión ambiental.
Melo, como lo conocíamos, falleció en el verano de 2023 y su figura es reconocida, dentro y fuera del Partido como un ejemplo de trabajo en la interfaz ciencia-gestión y de la enorme productividad para el medio ambiente cuando hay una estrecha implicación entre la 'Academia' y la Administración. Igualmente a lo largo de toda su trayectoria política y profesional trabajó por el equilibrio entre la conservación y el desarrollo (sostenible por supuesto) y por la participación ciudadana en la gestión ambiental.
Con esta referencia los socialistas andaluces nos proponemos asumir el reto de liderar la transición ecológica justa y la descarbonización de nuestra economía apoyada en la transición energética, la economía circular y la restauración de la naturaleza. Desde la conquista de la autonomía andaluza, el PSOE-A ha colocado el medio ambiente en el centro de su agenda liderando políticas pioneras en ordenación del territorio, conservación de la naturaleza, materia forestal, aguas... Gobiernos socialistas andaluces lograron sacar a nuestra tierra del subdesarrollo y conducirla hacia modelos de desarrollo sostenible en los que se buscaba compatibilizar el crecimiento socioeconómico con la conservación de nuestro rico patrimonio natural y cultural, configurando la red de espacios naturales protegidos más rica y extensa de Europa.
Nos toca ahora, re-conectar con una mayoría social de progreso para afrontar este reto. Podemos, sabemos y queremos volver a situar a Andalucía al frente de políticas ambientales avanzadas.
Los Premios y Distinciones ‘Hermelindo Castro’ son una creación del taller de cerámica artesanal Sal de Coco, fundado por María José Guzmán y Rafael Molina que suponen un homenaje a la persona que da nombre a los premios y que se caracterizó por la promoción y defensa del Parque Natural Cabo de Gata.
Las Distinciones Provinciales tienen una medida de 25 cm de diámetro y escenifican con delicado relieve el paisaje del Cabo de Gata. En el centro de la composición se representa la silueta del Pico del Fraile, en Los Escullos, con sus características ‘jorobas’. En la zona del cielo, tres flamencos sobrevuelan el horizonte, simbolizando la biodiversidad ornitológica del entorno (‘Melo’ hizo su tesis doctoral sobre aves de las salinas del Cabo de Gata). En la tierra árida, se alza un azufaifo, especie botánica singular del lugar. Finalmente, en la parte inferior, incluye el nombre de Hermelindo Castro.
Los Premios Regionales consisten en unos torreones de 40 cm de alto y entre 15 y 17 cm de ancho y relatan la misma escena que los platos añadiendo además las singularidades de estas características fortificaciones.
Todas las piezas han sido realizadas a mano, están numeradas, y en su elaboración se ha utilizado gres de alta temperatura para garantizar calidad y durabilidad.
Os dejo aquí lo que he escrito para recordar quién fue Hermelindo Castro.
“Un
gran docente, un magnífico gestor y un enamorado de la naturaleza y
la biodiversidad de Andalucía”
Hermelindo
Castro Nogueira nació en Compostela en 1949 aunque la mayor parte de
su vida ha estado ligada a Andalucía adónde llegó como profesor de
bachillerato impartiendo docencia de Ciencias Naturales primero en
el Instituto de El Ejido y luego
en
el Alhadra, en Almería. Posteriormente,
como
catedrático de bachillerato estuvo
en el ‘Celia
Viñas’ de
la capital almeriense.
Más
tarde se doctoró en Ciencias
Biológicas y fue
Profesor
Titular de Ecología en el Departamento de Biología y Geología de
la Universidad de Almería, coordinado
la emergente Titulación
de Ciencias Ambientales en esta universidad. A
pesar de sus múltiples tareas, se
convirtió en un gran especialista
en ecología aplicada y biología de la conservación, dejando
constancia de su conocimiento de la biodiversidad de Andalucía, a
través de los más de veinte libros publicados en colaboración con
otros investigadores sobre aspectos naturales andaluces y sus
ecosistemas representativos, los numerosos
artículos
de divulgación científica y los diferentes
proyectos
de gestión y conservación de los recursos naturales que
dirigió.
Se
afilió al PSOE
en los
años 80,
pero
siempre
anduvo en los Grupos
de Trabajo, organizaciones sectoriales
o
círculos asociados a los temas ambientales dentro
del Partido, siendo
una referencia entre los conocidos como “los sandías”, rojos y
verdes, antes
de que el medio ambiente tuviera el reconocimiento actual en el
ideario socialista, especialmente a partir del 40 Congreso Federal.
Coautor
del estudio Guía de la Naturaleza de Cabo de Gata, su encuentro con
el paisaje almeriense supuso su compromiso con la naturaleza de la
provincia de Almería siendo clave en la declaración del Parque
Natural de Cabo de Gata-Níjar en 1987, anticipándose a la Ley del
inventario de espacios naturales de Andalucía que se promulgó en
julio de 1989. Preocupación y ocupación por este singular espacio
natural marítimo-terrestre que le acompañó ya para siempre desde
cualquier responsabilidad de las que ejerció, incluida la
presidencia de su Junta Rectora durante varios años. Su implicación
y tenacidad contribuyeron a que la UNESCO reconociera al Cabo de Gata
como Reserva de la Biosfera y Geoparque Mundial, poniendo de relieve
su geología, biodiversidad y paisajes exclusivos.
Aunque
nunca dejó su militancia ambiental de base tuvo una dilatada
trayectoria
institucional que
empezó siendo el primer director de la Agencia
de Medio Ambiente y
luego delegado provincial de Almería cuando
se creó la Consejería de Medio Ambiente.
Su buen hacer le llevó a Sevilla a la Dirección General
de la Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía y
luego a la Dirección del Instituto
del Agua de Andalucía.
Pero
desafiando
el dicho, aunque se fue a Sevilla, no perdió su silla, al contrario,
‘Melo’,
como casi todo el mundo le conocía, regresó
a Almería con un importante proyecto innovador, la creación del
Centro
Andaluz de Evaluación y Seguimiento del Cambio Global, del que fue
su director desde 2008 hasta 2020, centro que en 2024 tomó su
nombre. Bajo su liderazgo el CAESCG creó un nuevo contexto donde
científicos, gestores ambientales, educadores y stakeholders
trabajan juntos para gestionar los sistemas socio-ecológicos bajo el
paradigma del desarrollo sostenible. Aunque gran parte del trabajo de
este Centro de Investigación se ha centrado en la mitigación y
adaptación al cambio climático, la perspectiva que aplica ha sido
más amplia, atendiendo no sólo a los desequilibrios generados por
el cambio climático, sino también al conjunto de cambios
ambientales que se derivan de las actividades humanas sobre el
planeta y que determinan el funcionamiento del sistema Tierra, lo que
se conoce como cambio global.
Podemos
destacar en su curriculum
vitae
también que fue presidente
de Europarc-España, la
federación que agrupa a parques nacionales y parques naturales de
nuestro país, entre los años 2008
y
2012. Uno de los mayores reconocimientos oficiales fue la concesión
en 2019 del Premio Constitución por su compromiso esencial con la
conservación del medio ambiente tal y como consagra nuestra Carta
Magna en su artículo 45. En 2023, poco antes de su fallecimiento
recibió una de banderas por el Día de Andalucía, como
reconocimiento a toda su trayectoria académica y política y su
compromiso inquebrantable con la defensa de la Naturaleza.
Hermelindo
Castro desarrolló siempre una gran capacidad de diálogo y de
concertación que hizo que
Almería fuese la primera provincia en conmemorar el Día Mundial del
Medio Ambiente, alertando
ya de del
calentamiento del planeta. Siempre planteó que para afrontar esta
problemática no bastaba
con las evidencias científicas y con
la voluntad política, sino
que exigía exige
también una gran concienciación ciudadana por
lo que practicaba una gran cercanía con asociaciones
ecologistas y asociaciones de vecinos.
Melo
era naturalista, amable, humilde a
pesar de su erudición,
un hombre bueno en
el sentido machadiano del término, gran
amigo de sus amigos (muchos),
que
como uno de ellos dijo “era
una
persona excepcional que tenía una gran capacidad para enfocarse en
el lado bueno de la vida”.
En
su epitafio podíamos colocar uno de sus deseos expresados
públicamente: “queel siglo XXI sea definitivo en la reconciliación del hombre con los
procesos ecológicos esenciales del planeta”. Que
así sea.