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miércoles, 21 de enero de 2026

Los océanos ya tienen 'Constitución'

 El pasado fin de semana entró en vigor el Tratado de Alta Mar, una victoria del multilateralismo en tiempos del trumpismo. Decía el naturalista David Attenborough que “Si salvamos el mar, salvamos el mundo” por lo que la activación de este Tratado constituye una esperanza real para el corazón azul del planeta y representa un hito histórico en la gobernanza de los océanos y en la protección de la biodiversidad marina. La “Alta Mar” deja de ser ‘marritorio’ sin ley. 


Adjunto enlace al Inde en donde he dejado mi opinión al respecto en mi columna SACANDO PUNTA. 

Los océanos ya tienen una ‘Constitución' | El Independiente de Granada


Los océanos ya tienen una ‘Constitución’

SACANDO PUNTA

Ignacio Henares Civantos

El Tratado de Biodiversidad Marina más allá de la Jurisdicción Nacional, conocido como Tratado de Alta Mar o BBNJ, ha entrado en vigor el pasado fin de semana. La normativa ofrece por primera vez un marco legal vinculante para conservar y usar de forma sostenible la vida marina en casi dos tercios de los mares y océanos que hasta ahora carecían de protección eficaz.

Su activación constituye una esperanza real para el corazón azul del planeta y representa un hito histórico en la gobernanza de los océanos y en la protección de la biodiversidad marina. La “Alta Mar” deja de ser ‘marritorio’ sin ley.

Para España, primer país de la Unión Europea que lo ratificó, representa la reafirmación de un compromiso con la salud de los océanos y plantea nuevos retos en investigación, gobernanza y cooperación internacional.

Un océano al límite: los retos del Cambio Global

  • La Alta Mar es vital para la biodiversidad, la seguridad alimentaria y la economía mundial ya que sostiene grandes caladeros y soporta el transporte marítimo internacional. Facilita el alimento de más de 3.000 millones de personas y soporta la economía directa de cientos de millones.

    También es un pilar fundamental para la estabilidad climática. Los mares y océanos sanos generan la mitad del oxígeno que respiramos y absorben enormes cantidades del CO₂ que emitimos, lo que atenúa el efecto invernadero causado por el cambio climático.

    Protegerlos es, por tanto, una medida imprescindible para frenar la crisis climática y ecológica.

La entrada en vigor de este Tratado Internacional se produce en un momento en el que el Cambio Global está cobrándose las facturas de los impactos ambientales que han sufrido, y siguen sufriendo, mares y océanos:

  • Los océanos se están ‘asfixiando’. Al absorber más del 90% del exceso de calor generado por las emisiones de gases de efecto invernadero, las aguas están perdiendo oxígeno.

  • Acidificación. El exceso de CO2 absorbido altera el pH del agua, disolviendo literalmente las conchas de moluscos y destruyendo los arrecifes de coral, la ‘guardería’ de la biodiversidad marina.

  • Sobreexplotación y Contaminación. La pesca industrial descontrolada y la acumulación de microplásticos han llevado a muchas especies al borde de la extinción.

Un hito histórico para los océanos

Después de casi 20 años de negociaciones internacionales, el Tratado de Alta Mar ha pasado de ser un ambicioso texto diplomático a una realidad jurídica que regirá la conservación de los océanos a escala planetaria. Su entrada en vigor se ha producido una vez superado el umbral de ratificación exigido, (60 Estados), ya que 83 países lo han incorporado ya a su derecho interno.

Este instrumento, articulado bajo el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, establece por primera vez reglas vinculantes para salvaguardar la biodiversidad en áreas situadas fuera de cualquier jurisdicción nacional, lo que incluye la inmensa mayoría del océano que se extiende más allá de las 200 millas náuticas de las costas. La biodiversidad marina, por primera vez, está por encima del beneficio económico inmediato.

Estos son los tres pilares en los que se fundamenta:

  • El Tratado es la pieza clave para cumplir el objetivo global de proteger el 30% de los océanos para 2030 (objetivo conocido como 30x30). A partir de hoy, se pueden crear Áreas Marinas Protegidas donde la actividad humana esté restringida para permitir que la vida se recupere.

  • Ninguna actividad, (como la minería submarina o nuevas rutas comerciales), podrá iniciarse en alta mar sin una Evaluación de Impacto Ambiental rigurosa y transparente.

  • Los beneficios derivados de los recursos genéticos marinos deberán compartirse de forma equitativa entre países ricos y en desarrollo, fomentando una ciencia oceánica global.

Según Naciones Unidas, este acuerdo no solo cierra una brecha histórica en la gobernanza de los océanos, sino que también introduce mecanismos que transformarán el modo en que la comunidad internacional aborda la conservación marina, el uso sostenible de los recursos y la distribución equitativa de beneficios derivados de los recursos genéticos marinos.

España en la escena global

España ha desempeñado un papel activo en el proceso de promoción y ratificación del Tratado. Fue uno de los primeros países de la Unión Europea en depositar su instrumento de ratificación y ha respaldado los esfuerzos diplomáticos para que la Unión Europea en su conjunto impulse la protección de los océanos como prioridad estratégica.

La ratificación por parte de España se inscribe en un compromiso más amplio con la agenda internacional de conservación marina y otras metas globales como el objetivo 30×30, que el Tratado hace más viable.

Además, múltiples voces científicas y de organizaciones no gubernamentales han reclamado que estamos ante una gran oportunidad para reforzar la investigación oceánica, integrar mejores prácticas pesqueras y fortalecer la cooperación interinstitucional a nivel europeo y global.

Una oportunidad para un mar vivo

En un momento en que la crisis climática, la contaminación y la pérdida de biodiversidad ponen en peligro a millones de especies y a comunidades humanas que dependen del mar, la entrada en vigor del Tratado de Alta Mar no solo es motivo de celebración, sino también una llamada a la acción: el futuro de los océanos depende de cómo se ejerza este nuevo marco normativo en los años venideros.

Estamos ante un punto de inflexión en la historia de la protección oceánica. Por primera vez, la comunidad internacional cuenta con un marco legal global para defender, gestionar y restaurar los ecosistemas marinos más remotos del planeta. Si bien su éxito dependerá de la aplicación real y coordinada de sus disposiciones, este marco abre la puerta a un futuro donde los océanos sean reconocidos como bienes comunes globales que merecen protección activa.

  • Este Acuerdo es un logro a contracorriente, un triunfo del multilateralismo en la era del trumpismo, en el mismo mes en el que los EEUU han abandonado la Convención de las Naciones Unidas contra el Cambio Climático.

    Y es también la demostración de que en un contexto de presión creciente sobre la vida marina, (sobrepesca, contaminación, cambio climático y otras amenazas emergentes), ante la policrisis a la que nos enfrentamos, la cooperación es la única vía de escape. Ningún país ni organismo sectorial puede afrontar estos desafíos por sí solo: hace falta una respuesta coordinada y basada en el mejor conocimiento científico disponible.


domingo, 12 de diciembre de 2010

ADIÓS CANCÚN, HOLA DURBAN

Entre la euforia del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que dijo que las negociaciones de Cancún "han arrojado un importante éxito para un mundo que lo necesitaba (…) Los gobiernos se unieron para una causa común, por el bien común, y acordaron avanzar para enfrentar el desafío de nuestro tiempo", y la posición de los grupos ecologistas que han calificado como de “rotundo fracaso” y “un paso atrás” lo acordado, hay un punto de equilibrio que explica mejor lo que ha ocurrido en la COP16.

Podíamos resumir que Cancún se ha avanzado más de lo que se hizo en Copenhague pero que se ha dejado mucho pendiente para Durban. La consigna en los últimos días de los máximos dirigentes asistentes a la Conferencia era que más vale poco a poco pero seguro, que aspirar a mucho y darse de bruces contra el suelo, que es lo que pasó en Copenhague. Después de jornadas de tensión por puntos de vista que parecían irreconciliables entre países desarrollados y en desarrollo y naciones industrializadas entre sí, como Estados Unidos y Japón, el mayor mérito de la conferencia de Cancún fue haber re-encarrilado el proceso climático de las Naciones Unidas. Nadie quería volver a casa marcado por el fracaso, como ocurrió el año pasado y eso ha condicionado el cierre de la Conferencia en el que, salvo las objeciones de Bolivia, que ha anunciado que denunciará los acuerdos al Tribunal Internacional de la Haya, en general el ánimo de las delegaciones fue de satisfacción.

¿Qué se ha decidido en la cumbre?

Los acuerdos tomados en Cancún se dividen en dos apartados:

1. La renovación de un esquema para la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero por parte de los países industrializados;
2. La creación de un fondo verde para que los países en desarrollo adopten tecnologías amigables con el ambiente y con la conservación de bosques y selvas, aunque sin especificar de dónde provendrá la financiación.


El Fondo Verde Climático (GCF) creado dentro de la Convención Marco contará con un consejo con veinticuatro países miembros. Un fideicomisario que en un primer momento sería el Banco Mundial (BM) rendirá cuentas al consejo. Será diseñado por un comité de transición que formarán 40 países, quince de ellos países desarrollados y 25 menos avanzados.

Se incorpora el compromiso de proporcionar 30.000 millones de dólares de financiación rápida para el período 2008-2012. Se reconoce la necesidad de "movilizar 100.000 millones de dólares por año a partir de 2020 para atender las necesidades de los países en desarrollo".

Los países acuerdan "elevar el nivel de ambición en la reducción de emisiones" de gases causantes del efecto invernadero (GEI), y propone que los países con vínculo jurídico con ese protocolo deberían "en 2020 reducir sus emisiones en un rango entre el 25 y el 40% en relación a los niveles de 1990".

En contraprestación los países decidieron aplazar la decisión sobre si habrá o no una segunda fase del Protocolo de Kioto. El documento final pide adoptar "tan pronto como sea posible" una decisión sobre compromisos para una segunda fase para "garantizar que no haya una brecha entre el primer y el segundo período de compromisos".

Cancún incorpora los compromisos de todos los países en materia de reducción de emisiones al proceso de negociaciones de Naciones Unidas, lo que vincula el Acuerdo de Copenhague a la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático (CMNUCC).

En adaptación los países acuerdan que ésta "debe ser atendida con la misma prioridad que la mitigación" y que necesita "requerimientos institucionales apropiados para mejorar las acciones y apoyos en adaptación".

Periodo de adaptación.

Se ha decidido crear un Marco de Adaptación que pretende potenciar el modo en que se hace frente a los desastres naturales desde la Convención Marco, así como un Comité de Adaptación que proporcionará apoyo técnico y que recibirá sugerencias de los países hasta el 21 de febrero de 2011.

El texto incluye en la Convención la decisión tomada hace un año que establecía una meta climática de un aumento de 2 grados centígrados respecto a niveles preindustriales para el presente siglo. Sin embargo establece "la necesidad de considerar" el fortalecimiento del objetivo global a largo plazo a la luz de la evidencia científica, incluida la posibilidad de bajarla a 1,5 grados.

También se alcanzó un compromiso para que "lo antes posible" se fije una fecha para establecer un máximo de emisiones, misma que se pondrá a consideración de la próxima Conferencia Climática de Durban (2011).

En transparencia los países decidieron que las acciones de mitigación con apoyo internacional serán sometidas a medición, reporte y verificación (MRV) "doméstica" e "internacionalmente". Además habrá Consultas y Análisis Internacional (ICA) "de manera no intrusiva, ni punitiva, y respetuosa de la soberanía nacional" que realizarán expertos.

En cuanto al mecanismo de reducción de emisiones por deforestación y degradación de los bosques (REDD, por sus siglas en inglés) el acuerdo establece que habrá actividades en ambas áreas, para conservar los bosques desarrolladas en fases. El texto señala que habría que "explorar opciones de financiación" para posibilitar el desarrollo de REDD. Se especifica que se tomarán en cuenta las provisiones de la Declaración de Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas, de 2007 para el programa REDD.

Se establece un mecanismo de tecnología así como una Red y un Centro de Tecnología Climática encargado de identificar la tecnología más adecuada que podría ser proporcionada a los países que la requieran.

jueves, 14 de octubre de 2010

Blog Action Day


“Un día. Un asunto. Miles de voces”.

Blog Action Day es un evento anual que reúne a los bloggers del mundo en la publicación sobre el mismo tema el mismo día. Nuestro objetivo es crear conciencia y provocar un debate mundial en torno a una cuestión importante que nos afecta a todos.


En este momento, casi mil millones de personas en el planeta no tienen acceso a agua limpia y potable. Eso significa que uno de cada ocho co-habitantes de la Tierra (que debiera llamarse Agua), es susceptible de contraer enfermedades, e incluso la muerte, por realizar acciones cotidianas que el resto de la Humanidad realizamos sin ser conscientes de este “privilegio”.



El acceso al agua potable no es sólo una cuestión de derechos humanos. Es también una cuestión ambiental. Un asunto relacionado con la sostenibilidad del Planeta. El agua es un problema mundial, una cuestión global, que nos afecta a todos.

NO TE LAVES LAS MANOS EN ESTE ASUNTO

lunes, 22 de marzo de 2010

Agua Limpia para un Mundo Sano

La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 22 de marzo Día Mundial del Agua reconociendo el valor de este recurso y su contribución tanto a la productividad económica como al bienestar social y ambiental, dedicándolo este año a la calidad de las aguas.

Asimismo, esta misma Asamblea aprobó en 2004 que el período 2005-2015 fuera denominado Decenio Internacional para la Acción bajo el lema “El agua, fuente de vida” destacando su papel fundamental en el desarrollo sostenible, y en particular para la integridad del medio ambiente y la erradicación de la pobreza y el hambre.

ONU-Agua dedica el Día Mundial del Agua en 2010 al tema de la calidad del agua con el objeto de demostrar que en la gestión de los recursos hídricos la calidad de ese recurso es tan importante como la cantidad. El Día Mundial del Agua en 2010 tiene por objeto:

Fomentar la concienciación en cuanto a la conservación de ecosistemas sanos y del bienestar humano abordando los crecientes desafíos en relación con la calidad del agua que se plantean a la gestión de ese recurso.
Dar mayor realce al tema de la calidad del agua exhortando a gobiernos, organizaciones, comunidades y personas en todo el mundo a que adopten medidas en relación con ese tema y realicen actividades de prevención de la contaminación, limpieza y rehabilitación, entre otras.


Es necesario recordar todos los días que todavía cerca de 1.500 millones de personas en nuestro planeta, que debiera llamarse Agua en lugar de Tierra, no tienen acceso a agua potable y que casi el 39% de la población mundial, o sea más de 2.600 millones de personas, carece de servicios de saneamiento mejorados.

La ONU también ha considerado que el 2010 debe ser el Año Internacional de la Diversidad Biológica con el objetivo de concienciar a los gobiernos mundiales sobre el problema de la continua pérdida de biodiversidad y sus consecuencias.

Quisiera poner el acento en la celebración de este día en varios aspectos:

  • El agua debe ser considerado un derecho universal y no un mero recurso territorial, económico o identitario.
  • Destacar la conexión entre agua y biodiversidad como elemento esencial para el mantenimiento de la vida en el planeta tal y como la conocemos.
  • La necesidad de compatibilizar el desarrollo económico y el equilibrio ecológico asumiendo la defensa del patrimonio natural y la biodiversidad como una responsabilidad de primer orden.
  • Reafirmar la necesidad de un gran Pacto Social por el Agua basado en la garantía de su disponibilidad y calidad, en su gestión sostenible y eficiente, en el fomento de la investigación y la incorporación de nuevas tecnologías, en la potenciación de fórmulas de regeneración y reutilización, en la modernización de regadíos y en la creación de nuevos recursos como tecnología prioritaria.
  • Hacer un llamamiento solidario, consciente y responsable a todos y cada uno de los ciudadanos, a las administraciones públicas, a las organizaciones sociales y políticas para fomentar un uso responsable del agua, a una gestión eficiente de la demanda, a la educación en el ahorro y a la recuperación de nuestros ecosistemas.

lunes, 8 de marzo de 2010

Día Internacional de la Mujer


Hoy es el “Día de la Mujer” y tiño este blog del color que hoy debe tomar protagonismo. Pero este día no es asunto de “mujeres” sino que es un día en
el que toda la sociedad debe estar involucrada.

Dedicaré un rato a hablar con mis hijas de esta celebración, provocaré el debate en el trabajo y acudiré a la Mani, como todos lo años, (con permiso del tiempo) aunque estoy convencido tanto de la necesidad de seguir celebrándola como de replantear su organización, formato y contenido.

Coloco aquí un enlace al 8 de marzo en la wikipedia para quien quiera saber el origen histórico y significado de esta celebración y el vínculo a la página de Naciones Unidas para que no olvidemos la situación de la mujer en el mundo por mucho que tengamos que luchar todavía por la igualdad entre hombres y mujeres por aquí.

domingo, 21 de febrero de 2010

Mayor (Zaragoza) estuvo grande

La celebración de las Jornadas sobre Solidaridad y Sostenibilidad en el IES Hermenegildo Lanz me ha dado la oportunidad de conocer personalmente a Federico Mayor Zaragoza. Allí está mi amigo y compañero Raimundo Fornieles de director y también está, de profesor, otro amigo Luís Ruiz Jiménez. He participado en anteriores ocasiones en distintas iniciativas del centro, pero este año tenía el aliciente de la participación del que fuera director general de la UNESCO.

Tenía ganas de escucharle en directo y además había preparado un dossier sobre nuestra Reserva de la Biosfera de Sierra Nevada para entregárselo y contarle nuestros últimos proyectos, especialmente, nuestro trabajo en el Observatorio (privilegiado) para el Seguimiento del Cambio Global. Le pude explicar que Sierra Nevada es un modelo, reconocido internacionalmente, del papel que deben jugar las Reservas de la Biosfera, tanto como lugares donde se trabaja para conservar la biodiversidad como por haberse convertido en un gran Laboratorio donde se ensayan experiencias de desarrollo sostenible. Y además en el tercer objetivo que UNESCO asigna a los lugares reconocidos como Patrimonio de la Humanidad, y eso es lo que más le gustó al señor Mayor Zaragoza, en todo nuestro trabajo en educación y sensibilización medioambiental.

La gente del Centro UNESCO en Andalucía con Miguel Carrascosa a la cabeza y la dirección del Instituto me facilitaron la entrevista y me permitieron hacerle entrega de algunos libros de regalo de Sierra Nevada. Especialmente le encantó el libro de poemas de Rafael Hernández del Águila, ilustrado con dibujos de Miriam López de Burgos, “Pinceles de Sulayr”, que hemos editado con motivo del doble aniversario de Sierra Nevada como espacio natural protegido (20 años de parque natural y 10 años del parque nacional). No en vano él es autor de cuatro poemarios y ha utilizado la poesía como “arma” para transmitir los valores por los que ha trabajado a lo largo de su dilatada trayectoria pública.

Finalmente pude formalizar una invitación a visitar nuestro parque nacional y parque natural de Sierra Nevada para que pueda conocer con más detalle, in situ, nuestra gestión y así pueda, por esos mundos de Dios, apoyarla y difundirla. Agradecido por los regalos y por la invitación se puso a nuestra disposición y ya estamos trabajando para cuadrar su repleta agenda internacional con alguna de las actividades “fuertes” que estamos preparando para los próximos meses.

De la charla ante los alumnos del H. Lanz, los profesores, representantes de las ONGs participantes en las Jornadas y otros invitados que pululaban en el abarrotado Salón de Actos, destacaré que fue seguida con gran interés por todo el mundo. Interesante, amena, ágil. Está claro que estamos ante un gran comunicador que tiene una gran experiencia (él la definió como un balance de triunfos y fracasos) en las cosas de las que habla y que transmite una gran convicción en sus valores e ideas aunque no se percibe nada dogmático. Buena presencia física (parece que no envejece) y muy accesible, capaz de adaptarse a los diferentes registros y auditorios con los que tiene que lidiar, en apariencia, de buen gusto.

Su intervención versó sobre la Cultura de la Paz. Contra el “si vis pacem para belllum", que ha estado vigente durante siglos, expuso el “si quieres la paz, trabaja para la paz” que me retrotrajo a mi actividad de finales de los 80 en el Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad, (MPDL), la organización pacifista con siglas de organización guerrillera latinoamericana en la que milité y trabajé durante varios años. Habló como el miedo es la peor arma (hasta las religiones emplean más el temor que el amor) y cómo la Cultura tiene que combatirlo y el conocimiento debe quitar la parálisis a la que conduce el miedo y el vertigo al cambio. Debiera darnos pavor sin embargo un mundo tan desigual, tan injusto y hacernos mover la miseria en la que viven y (mueren a diario) millones de personas, animales de nuestra misma especie. Ese miedo si que es necesario.

Aunque dibujó un panorama triste a nivel mundial de la actualidad, su mensaje fue optimista afirmando que podemos y debemos cambiar el mundo y que todos individual y colectivamente mente somos necesarios y capaces de transformar el mundo, nuestro mundo.

Dijo que confiaba más en la evolución que en la revolución (la "r" que las diferencia es la de la responsabilidad). Fue especialmente crítico con una sociedad capaz de llenar un estadio de fútbol para acudir a la presentación de una estrella (todavía si fuera para un partido sería comprensible aunque lamentable que no fuéramos capaces de movilizarnos para otras cuestiones más importantes). Cargó contra los que nos dijeron que no había dinero para los Objetivos del Milenio, contra los que dicen que no se puede aportar un 0,7% del PIB a los países pobres y luego se ha visto que había miles de millones para salvar a los bancos que habían caído por los especuladores financieros. Lanzó un ultimátum a los políticos progresistas para que se enfrenten a la desaparición urgente de los Paraísos Fiscales. Dijo que ya estaba bien de compadecer y que había que transformarlo en compartir.

Casualmente utilizó dos expresiones que he compartido en algunas de mis charlas y artículos aunque en escenarios diferentes:
No queremos que nos cuenten sino que nos tengan en cuenta” (inmersos en el proceso congresual regional lo repetiré unas cuantas veces).
Hacen falta estadistas que piensen en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones” (yo siempre digo que prefiero los políticos que consiguen ganar las elecciones próximas preocupándose por las próximas generaciones).
“Estamos ante una época de cambios que hay que convertir en un Cambio de Época”.


La foto que acompaña este post, me ha sido facilitada por mi amiga Carmen que acudió acompañando a Ana Gámez, delegada de la Consejería de Educación y Ciencia que inauguró las jornadas y presentó a Federico Mayor y estuvo a la altura del conferenciante, del acto y de los trascendentales temas objeto de las Jornadas. En la foto nos pilló firmando, por Internet, la Carta de la Tierra y un Manifiesto en Defensa de la Vega, desde el ordenador del despacho del director del Instituto, activista impulsor de esta y mil ideas más.

miércoles, 6 de enero de 2010

2010: Año Internacional de la Diversidad Biológica





La Organización de Naciones Unidas ha declarado 2010 como el Año Internacional de la Diversidad Biológica para alertar de la preocupante situación en la que se encuentra nuestro planeta. El panorama es trágico ya que se calcula que entre 10.000 y 50.000 especies desaparecen cada año, muchas de ellas antes de ser catalogadas.

La diversidad biológica es el elemento fundamental para que la Naturaleza siga proporcionándonos los bienes y servicios que necesitamos –alimentos, energía o medicinas-, una suerte de póliza de seguro de supervivencia de nuestra especie. Los ecosistemas regulan el clima, la calidad del agua y del aire. Sin embargo, a medida que las especies se degradan o se destruyen, disminuye también su capacidad para continuar prestando esos servicios. Los humanos (y el resto de nuestra especie) somos parte de esa riqueza y tenemos la capacidad de protegerla o destruirla.

Toda la sociedad debe ser consciente de la importancia de frenar la pérdida de biodiversidad. Cuando nos referimos a este tema, mucha gente piensa en el oso polar o en el tigre siberiano, especies emblemáticas pero lejanas o en todo caso en nuestros amenazados lince, quebrantahuesos o águila imperial. Es preciso que la gente entienda que la biodiversidad es la suma de todos los seres vivos del planeta y de las relaciones entre las especies, y que dependemos totalmente de ella. La mayor parte de los recursos que necesitamos para vivir tiene su origen en la biodiversidad así que protegerla es fundamental para el bienestar humano y para frenar la pobreza y el cambio climático.

Por nuestra parte, iniciamos el año con la inauguración de una Exposición en el Parque de las Ciencias de Granada, (que luego viajará a otros lugares de las provincias de Granada y Almería), sobre “Símbolos de la Biodiversidad de Sierra Nevada”. Sierra Nevada es un continente en sí misma y alberga una enorme biodiversidad animal y vegetal (y también una gran e interesante geodiversidad).

El origen de la biodiversidad nevadense es complejo y se explica por factores históricos que dieron lugar a la entrada en el macizo de elementos de diversa procedencia, a veces muy distante, y factores ambientales propios de Sierra Nevada, que vienen dados por su gran altitud, meridionalidad y aislamiento, que generan unas enormes presiones selectivas, motores de especiación. A esto se une, en época reciente, el factor humano, clave para entender la actual conformación de la fauna de Sierra Nevada.

Se han descrito en Sierra Nevada más de 30.000 especies animales y algo más de 2.100 especies vegetales vasculares. De ellas alrededor de 300 taxones animales y 80 vegetales son endémicos. Podemos aprovechar la oportunidad para explicar la importancia de toda esta diversidad biológica. A lo largo del año iré colgando muestras de esa enorme biodiversidad que atesora nuestro macizo montañoso para que sumemos a los argumentos económicos, ecológicos y éticos, que justifican la protección de la biodiversidad, poderosas razones estéticas para lograr su conservación.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Copenhague: punto y ... seguido

Hace dos semanas que finalizó la cumbre climática de la ONU, una Conferencia celebrada en Copenhague en la que han participado 193 naciones y que se ha convertido en la reunión climática más grande e importante de la historia. Tras dos semanas de negociaciones contenciosas se cerró sin un Tratado formal y tuvo que consolarse con tomar nota del Acuerdo Express tomado por unos cuantos países a propuesta de Estados Unidos. Dicho Acuerdo entrará en vigor en 2010, y pone encima de la mesa la financiación a corto (30.000 millones de euros) y largo plazo (100.000 millones anuales a partir de 2020). Mientras, retrasa hasta enero de 2010 el establecimiento de las cifras de compromisos de reducción de emisiones de CO2 de los países ricos y las acciones voluntarias de mitigación de los países en desarrollo.

He esperado para hacer mi crónica final sobre la Cumbre del Clima celebrada en la capital danesa para poder reflexionar tranquilamente, bucear por distintos foros y sobre todo testar mis conclusiones con mis amigos y familia, con un grupo de gente menos implicada en este debate. Siempre utilizo estos puntos de apoyo para aproximarme a la verdadera percepción que llega al “común de los mortales” de estos magnos acontecimientos y temas. De esta manera busco el equilibrio entre la opinión pública y la opinión publicada a veces tan distantes y tan distintas.

Lo primero que tengo que decir es que no podemos decir que esta Cumbre haya concluido con un punto y final a pesar de las expectativas, ilusiones y esperanzas puestas en ella por miles, por millones de personas en todo el planeta. Más bien un punto y seguido aunque está por ver para dónde seguimos.

Como en los toros (ahora que está de nuevo en boga el debate sobre la “fiesta nacional”), ha habido “división de opiniones” sobre el cierre de la COP16. La Cumbre ni ha sido un éxito ni ha sido un fracaso sino todo lo contrario. Vamos que lo más proable es que quién sabe. En mi opinión todavía no se ha digerido bien el final de la Cumbre, no tanto por el resultado final, a todas luces por debajo de las expectativas de la mayoría de los participantes, como por la forma en la que se organizó y desarrolló la Cumbre y, sobre todo, por las últimas horas de negociaciones.

Todos los países echan balones fuera y se culpan unos a otros de no haber logrado un acuerdo vinculante para actuar con decisión contra el cambio climático. Barack Obama, reconoció al acabar la Cumbre que el llamado Acuerdo de Copenhague no era suficiente. “Hemos avanzado, pero sabemos que hay más por hacer”. El presidente de Estados Unidos, ha afirmado después que las personas tienen razón en estar decepcionadas por el resultado de la cumbresobre cambio climático que tuvo lugar en Copenhague, aunque ha valorado que "en vez de ver un total colapso en Copenhague, sin que se hubiese hecho nada -lo que hubiera sido un gigante retroceso-, al menos pudimos mantenernos más o menos donde estábamos y no hubo un gran paso atrás".

Los chinos están encantados de haber tenido un papel protagonista jugando como potencia mundial o como país en desarrollo según convenía. Además han querido arrimar el ascua a su sardina apuntándose al principio de "responsabilidades comunes pero diferentes". No son los responsables de la situación actual pero son la principal amenaza del futuro y su actitud obstruccionista y su juego a dos bandas es uno de los escollos más difíciles de superar para avanzar.

El barullo del final ha permitido también que el presidente venezolano, Hugo Chávez, haya sacado sus extraordinarias dotes de demagogo y haya copado muchos titulares con frases sensacionalistas de cara a la galería. Hugo Chávez ha querido aprovechar para abanderar una posición que no le corresponde como uno de los principales países productores de petróleo. Pero la verdad es la verdad la diga Agamenón o su porquero y aunque han sido muchas las voces que lo han expresado quizás la que más ha resonado ha sido la suya al advertir que "EEUU tiene más de 750 mil millones de dólares de presupuesto militar y ha gastado más de 800 mil millones de rescate a banqueros", y ahora para salvar el planeta las cifras barajadas eran ridículas.

Entre los países europeos, Suecia calificó el acuerdo de "desastre para el medio ambiente", mientras que el primer ministro británico, Gordon Brown, dijo que fue "defectuoso y caótico". En muchas de las valoraciones hay una posición política de consumo interno y en buena medida expresan los celos por el protagonismo que han tenido otros líderes políticos.La canciller alemana, Angela Merkel, por su parte ha defendido el Acuerdo describiéndolo como un primer paso que facilita medidas para actuar. Merkel ha comentado que Copenhague "es un primer paso hacia un nuevo orden climático mundial, nada más, pero tampoco nada menos”. Merkel ha señalado que "cualquiera que simplemente critica a Copenhague se dedica a hacer lo mismo que aquellos que ponen el freno en lugar de avanzar''.

Desde nuestro gobierno se ha declarado que se intentará "ensanchar al máximo el traje" del llamado Acuerdo de Copenhague, durante la presidencia española de la UE, en la que se seguirá impulsando el cumplimiento de la Estrategia Europea de Cambio Climático conocida como 20-20-20 (20 por ciento de reducción de emisiones, 20 por ciento de mejora de la eficiencia energética y 20 por ciento de energías renovables en 2020). El papel de la UE, a la que la COP16 le ha pillado en pleno proceso de cambios para adecuarse al Tratado de Lisboa, ha quedado mermado por la estrategia particular de varios líderes europeos como, más preocupados de brillar personalmente que de fortalecer la posición de la Unión Europea.

El presidente español que tuvo una breve, aunque brillante y valiente intervención en el Pleno de la Cumbre en su recta final, tiene la oportunidad durante el próximo semestre de hacer valer la posición europea, y liderar un incremento de los compromisos europeos para pasar de la estrategia 20-20-20 en 2020 a una estrategia 30-30-30 en la misma fecha.

“Tenemos que lograr unir el mundo para salvar la tierra, nuestra Tierra, en la que viven pobres demasiados y demasiado pobres, y ricos, demasiados y demasiado ricos. Pero la Tierra no pertenece a nadie, salvo al viento”. (José Luís Rodríguez Zapatero).

El secretario de la Convención de Naciones Unidas para el Cambio Climático, Yvo de Boer, ha marcado a los líderes mundiales lo que hay que hacer a partir de ahora: dejar de discutir acerca del resultado de la Cumbre de Copenhague y centrarse en cómo lograr un mejor resultado el año próximo en la Conferencia que se realizará en México a finales de noviembre. “Ahora el desafío debe consistir en convertir lo acordado políticamente en Copenhague en algo tangible, medible y verificable”.

Curiosamente han coincidido en los balances más negativos y en los discursos más feroces desde los dos polos más opuestos en este debate. Las grandes ONGs internacionales y los sectores negacionistas han lanzado las voces más críticas sobre el resultado final aunque los primeros han mostrado su decepción por la oportunidad perdida, y a los segundos se les ha visto más arrogantes, diría que felices, y su lamento del resultado final de la Cumbre ha sonado bastante hipócrita.

La organización ambientalista Greenpeace, (cuyo presidente de España en estos momentos continúa detenido en Copenhague por irrumpir en la cena de gala ofrecida por la reina danesa), lamentó el día de la clausura que había sido un “día negro” para la Humanidad, porque los gobernantes tuvieron en sus manos cambiar el futuro del mundo y sólo aprobaron una resolución “llena de vacíos”.

Los think tanks neoliberales lo han celebrado con champán y no voy a hacer más propaganda de sus boutades en mi blog que ya tienen bastantes lugares en los que expresarse y demasiados “liberados” desparramando sus diagnósticos y recetas. Un ejemplo de cómo se ha vivido la Cumbre de Copenhague en esa Banda (perdón quería decir en ese bando): no había transcurrido una hora desde que Obama efectuó su discurso en la sesión matinal de la COP-15 cuando varios diputados estadounidenses del Partido Republicano celebraron una conferencia de prensa para negar que el cambio climático fuera causado por emisiones de combustibles fósiles, o sea del petróleo, el carbón y el gas natural. Las conclusiones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) y de decenas de academias científicas de todo el mundo son sospechosas, agregaron los legisladores, ninguno de ellos científicos y todos procedentes de estados con poderosos intereses en el sector automotor o de combustibles fósiles (toma del frasco Carrasco).

He de confesar que personalmente esperaba de Copenhague un acuerdo ambicioso, justo y jurídicamente vinculante, lo que se conoce como un Pacto "FAB", en la jerga de las organizaciones internacionales: justo (fair), ambicioso (ambitious) y vinculante (binding). Un pacto que supusiera un compromiso de mitigación de gases de al menos el 40% para el 2020, y un compromiso por parte de los países desarrollados de transferencia de recursos financieros y tecnologías para la adaptación de los países pobres más vulnerables al cambio climático y para reforzar su crecimiento económico desde un planteamiento de desarrollo sostenible. Se hablaba de un compromiso de 130 mil millones de euros anuales para los países del Sur en el 2020. Desde esta expectativa, evidentemente no se han cumplido los objetivos principales de la cumbre de Copenhague y se ha fracasado.

El Acuerdo de Copenhague sin embargo, reconoce algunos elementos destacables en el proceso de diálogo mundial sobre el medio ambiente y el calentamiento del planeta. Se ha asumido el criterio de la comunidad científica de no sobrepasar el aumento de temperatura en 2º C de media mundial, para no llegar a una situación de cambios bruscos e irreversibles en los ecosistemas del planeta. Se ha avalado la propuesta científica de una disminución de gases de al menos el 80% para el 2050, aunque no se han puesto medios para lograrlo. Se ha reconocido la necesidad por parte de los países menos desarrollados, de recibir fondos económicos adecuados, previsibles y permanentes, así como apoyo tecnológico. Incluso ha habido un compromiso de ofrecer 30 mil millones de dólares a estos países en los próximos tres años, lo cual es un paso en la buena dirección, aunque muy por debajo de las necesidades reales. En este sentido podemos decir que en Copenhague ha habido también éxitos parciales. Pero mientras todas estas manifestaciones de buena voluntad no se enmarquen en un acuerdo con objetivos concretos para cada país y dentro de un marco jurídico vinculante, corren el peligro de no ser más que eso, buenas palabras que se lleva el viento del que hablaba Zapatero, en clara alusión al famoso mensaje del indio americano Noah Seattle que tantos años presidió la pared de mi cuarto.

Yo ceo que hemos avanzado mucho desde el lejano Bali pero nos queda mucha distancia hasta llegar a Méjico, penúltima oportunidad antes de que expiren los acuerdos de Kyoto. Entretanto debemos ir entendiendo mejor que el cambio climático de origen antropogénico es un fenómeno causado por nuestro modelo de desarrollo, basado en el uso de energías fósiles contaminantes, y en un modelo económico que se sustenta en la explotación de los recursos naturales como un stock sin límites y en una sociedad de consumo que no se rige por la necesidad, sino por el lucro, en la que importa más el poder y el tener que el ser y compartir.

El estilo de vida promovido por este modelo de desarrollo es insostenible. El mundo no tiene capacidad para satisfacer esta demanda, ni en el presente (más de mil millones de personas pasan hambre en el mundo) ni en el futuro. Por tanto, hablar de cambio climático y de desarrollo sostenible, en realidad supone cuestionar nuestro propio estilo de vida y nivel de consumo. Asumir los desafíos de la sostenibilidad no solamente supone caminar hacia una manera distinta de obtener la energía que necesitamos, o de reciclar nuestra basura doméstica; implica un cambio de hábitos, costumbres, creencias y valores, que muy pocos están dispuestos a aceptar. Hay un problema de Educación antes que de Educación Ambiental. Y los políticos no han ido más lejos porque la sociedad no ha llegado todavía, en su conjunto, a comprender y a asumir que se requiere una gran transformación en la política, la economía y la sociedad que debe reunir las siguientes características según el argot de las ONGs participantes en la Cumbre:

Global. Con ciencia. Equitativa. Transformadora. Anticipatoria. Prospectiva. Participativa.


Sea cual sea nuestra valoración, el éxito o el fracaso de la Cumbre es colectivo y las consecuencias también lo serán para todos nosotros y para las generaciones venideras. Por tanto, todos podemos y debemos hacer más de ahora en adelante.

Claves del Pacto

- EMISIONES. Los países "subrayan que el cambio climático es uno de los grandes retos de nuestro tiempo" y que hay actuar para "estabilizar la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que prevenga una interferencia antropogénica con el clima (...) por lo que el aumento en la temperatura global debería estar por debajo de dos grados centígrados". Para ello se comprometen a "cooperar para conseguir que las emisiones nacionales toquen techo lo antes posible". El acuerdo no incluye la concentración de CO2 necesaria -450 partes por millón- para ese objetivo, ni el año del máximo de emisiones, entre 2015 y 2020, según el IPCC, ni la necesidad de que las emisiones en 2050 sean la mitad que en 1990.

- PLANES NACIONALES. Los países desarrollados "se comprometen a presentar objetivos de reducción de emisiones antes del 1 de febrero de 2010". "Estas reducciones y la financiación a los países en desarrollo serán declaradas, medidas y verificadas" por la ONU.

Los países en desarrollo podrán "implantar medidas de mitigación" de emisiones que comunicarán antes de febrero de 2010. Estas acciones serán objeto de "declaración, medida y verificación nacional" y cada dos años informarán a la ONU y habrá un sistema "internacional de consulta y análisis bajo guías claramente definidas que aseguren que se respeta su soberanía nacional". Las acciones financiadas con dinero internacional estarán sujetas a la supervisión normal de la ONU.

- "Los países menos desarrollados y las pequeñas islas podrán realizar acciones voluntarias si reciben apoyo".