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domingo, 9 de agosto de 2026

Frente al chantaje y los tontos útiles: asertividad

Aprovecho la crisis migratoria y humanitaria en Ceuta para explicar, en torno al término asertividad, qué debe hacer el gobierno y qué están haciendo nuestros 'socios europeos', algunos aliados y algunos compatriotas. 

Adivina quiénes son los tontos útiles a los que me refiero en mi columna Sacando punta vía Independiente de Granada. 

 'Frente al chantaje y los tontos útiles: asertividad'



Frente al chantaje y los tontos útiles: asertividad.

Sacando Punta

Ignacio Henares Civantos


La crisis fronteriza en Ceuta destapa la pinza internacional contra nuestra integridad territorial y la hipocresía de sectores nacionales que callan ante Trump y Netanyahu, olvidando que la firmeza soberana es inseparable de la dignidad humana.

“La asertividad es la habilidad social que nos permite expresar opiniones, derechos, necesidades y sentimientos de forma clara, directa y honesta, defendiendo nuestra postura sin caer en la agresividad ni en la pasividad”.

La reciente y brutal sacudida sufrida en la frontera de Ceuta no es un fenómeno casual de flujos migratorios, sino un pulso geopolítico diseñado al milímetro. Ante la magnitud de este desafío a nuestra soberanía nacional, la única respuesta posible para el gobierno español debe ser realizada desde la asertividad. Ello implica defender con absoluta firmeza y claridad nuestros derechos fundamentales, sin complejos ni titubeos pasivos, pero también sin histerias estériles. Consiste en llamar a las cosas por su nombre y trazar líneas rojas infranqueables ante quienes pretenden debilitar nuestras fronteras estratégicas, que son a la vez las fronteras de la Unión Europea.

Hay que señalar sin ambages al verdadero ‘ingeniero’ de esta crisis: la monarquía absolutista de Marruecos, un régimen dictatorial que utiliza de forma sistemática el drama humano y la desesperación de miles de personas como un arma de presión diplomática y chantaje político contra el Estado español. Rabat abre y cierra el grifo de sus fronteras según sus intereses de expansión regional, asumiendo una actitud de constante deslealtad vecinal.

Sin embargo, el sátrapa alauita Mohamed VI no actúa solo en este tablero de ajedrez. Su osadía se asienta sobre el respaldo explícito y el blindaje estratégico de potencias internacionales de peso, concretamente los Estados Unidos de América e Israel. El reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental y las alianzas militares derivadas de los Acuerdos de Abraham han envalentonado a un vecino que se siente intocable. Mientras Washington mira hacia otro lado protegiendo a su gendarme en el Magreb, España se ve forzada a lidiar en solitario con las consecuencias de un juego geopolítico ajeno que amenaza de forma directa nuestra propia integridad territorial.

Lamentablemente, algunos de nuestros socios europeos se han sumado a esta pinza internacional. En lugar de ponerse la camiseta de la Unión Europea y disponerse a articular una respuesta humanitaria común, han querido aprovechar la coyuntura para atacar al Gobierno de España. Lo hacen presionando para solicitar el despliegue inmediato de la agencia Frontex o la apertura de centros de deportación externos; una maniobra que busca desentenderse de la gestión de la frontera sur comunitaria, dejando desamparadas a las ciudades autónomas españolas. En el fondo, tras esta revuelta subyacen los celos y la envidia malsana hacia Pedro Sánchez por la firmeza de su posicionamiento político en defensa de la legalidad internacional.

Pero lo que es verdaderamente incomprensible de este escenario es constatar la existencia de lo que bien podríamos definir como "tontos útiles" dentro de nuestras propias fronteras. Entre ellos, el grupo más flagrante y paradójico es el de aquellos que pasan el día presumiendo de patriotas y erigiéndose en los únicos defensores de la unidad de España, pero que ahora guardan un silencio sepulcral ante este ataque directo a nuestra soberanía e integridad territorial. Callan de forma cobarde porque la agresión cuenta con el aval explícito de Donald Trump y de Benjamín Netanyahu, líderes a los que admiran y consideran sus "amigos" internacionales. Anteponer la pleitesía a sus referentes ideológicos extranjeros por encima de la defensa de la patria es la mayor muestra de hipocresía política, que los convierte en inútiles para la necesaria política de país.

Ante este complejo panorama, el Gobierno de España debe abandonar la diplomacia del apaciguamiento y aplicar una asertividad institucional implacable: exigir formalmente a la Unión Europea la corresponsabilidad jurídica y económica total de la frontera sur, y condicionar cualquier acuerdo comercial o de seguridad con Marruecos al respeto escrupuloso de nuestra integridad. Por su parte, la sociedad española debe despertar de la polarización estéril, rechazar los discursos dictados desde despachos extranjeros y unirse en un consenso cívico que signifique la prioridad del interés nacional.

Sin embargo, una mirada asertiva y verdaderamente patriótica no puede ser ciega al dolor de la gente. Desde nuestras profundas raíces de humanismo cristiano, resulta desgarrador e intolerable el silencio mediático que sepulta a los muertos en el mar y en las vallas; seres humanos con nombres y familias reducidos a meras cifras de un asalto fronterizo. No podemos permitir que la geopolítica nos anestesie el alma.

Ser asertivos con el régimen opresor, que empuja y utiliza a estas personas, nos obliga, por pura coherencia moral, a señalar las causas estructurales: la miseria extrema, la falta de futuro y la desesperación de quienes lo arriesgan todo huyendo del horror. La firmeza en la defensa de nuestra soberanía nacional debe ser plenamente compatible con la compasión y solidaridad hacia las víctimas de este macabro juego. Salvar la soberanía de España exige, hoy más que nunca, no perder nuestra propia dignidad en el intento.

Conviene recordar, por tanto, que la asertividad NO ES: proponer ir cazando o pescando seres humanos uno a uno para llevarlos de vuelta por donde han venido; exigir la militarización permanente de la frontera; ni acusar alegremente al Gobierno de favorecer la avalancha migratoria mientras se le reprocha estar regalando papeles. Eso no es firmeza; es, simplemente, barbarie.


miércoles, 4 de febrero de 2026

Regularizar para humanizar: justicia social frente al bulo y la hipocresía.

 'Regularizar para humanizar: justicia social frente al bulo y la hipocresía' | El Independiente de Granada

Arranco la semana como un apóstol intruso, escribiendo una carta, de buena fe, a los cristianos de buena fe. No quiero que, cuando dentro de un tiempo nos avergoncemos de cómo hemos tratado a otras personas, me recriminen mis hijos o mis nietos que yo qué opinaba.

Perdonad la homilía. 


Regularizar para humanizar:

justicia social frente al bulo y la hipocresía



SACANDO PUNTA

Ignacio Henares Civantos



Carta abierta a los CRISTIANOS,

de buena fe, sobre la inmigración



El debate público sobre el Real Decreto sobre inmigración aprobado por el gobierno para iniciar el proceso de “regularización de personas migrantes en situación administrativa irregular”, se está viendo contaminado por bulos, miedos interesados y discursos que deshumanizan. Frente a este ruido, conviene recuperar una mirada serena, informada y profundamente humana. Hay que recordar que esta propuesta política parte de una Iniciativa Legislativa Popular presentada en el Congreso de los Diputados y respaldada por cientos de miles de firmas y por una amplia red de organizaciones sociales, sindicales, eclesiales y académicas. Desde mi punto de vista y de mi manera de entender nuestra sociedad, es una propuesta jurídicamente viable, socialmente necesaria y moralmente inaplazable.

Defenderla, desde un humanismo cristiano, no es una concesión al ‘buenismo’, como algunos pretenden caricaturizar. Es, ante todo, una exigencia ética profundamente arraigada en la Doctrina Social de la Iglesia y coherente con la defensa de los principios básicos de nuestro Estado Social y Democrático de Derecho consagrados en nuestra Carta Magna.

Vivimos momentos en los que algunos se empeñan en meter a la Iglesia en la esfera pública, y la propia jerarquía eclesiástica se mete en política, (incluso el presidente de la Conferencia Episcopal se ha atrevido a pedir elecciones generales anticipadas). Momentos en los que, ante la tragedia de un desgraciado accidente ferroviario, nos han impuesto un funeral religioso público, en directo, urbi et orbe. Y sin embargo en un asunto como el tema de la inmigración que requiere la implicación social directa y comprometida, se echa de menos la presencia activa y la falta de liderazgo desde una visión cristiana.

Yo me he criado en una sociedad de valores en los que la dignidad de la persona es el principio irrenunciable que debe orientar cualquier política pública. Por ello me repatea que se hable de ‘ilegales’, cuando nos referimos a hombres y mujeres que trabajan honradamente, que cuidan de nuestros familiares, que sostienen sectores de nuestra economía y que forman parte de nuestras comunidades.

Acudiendo a las Sagradas Escrituras (Éxodo) encontramos una interpelación directa: “no oprimirás al extranjero; vosotros conocéis la suerte del extranjero, porque extranjeros fuisteis”. Obvia decir que como españoles deberíamos ser sensibles a los inmigrantes, nosotros que hemos sido emigrantes como bien debería saber el gallego Núñez Feijóo. Y es más, el propio Jesucristo fue claro al respecto como podemos leer en el evangelio (Mateo), “fui forastero y me acogisteis”. La hospitalidad, la justicia y la defensa del vulnerable no son añadidos opcionales del humanismo cristiano, forman parte de su núcleo esencial, no como un llamamiento piadoso, sino como un criterio de juicio ético y social. Como emigrante durante cinco años en mi juventud, quizás yo haya desarrollado una empatía espacial, al haber estado “metido en esos zapatos”.

Quiero creer que muchas personas de pensamiento cristiano estén siendo víctimas de las campañas de desinformación que, con el objetivo de derrocar al gobierno progresista, buscan el odio y la confrontación y persiguen infundir miedos. Esa debe ser la finalidad del argumento que algunos tontos del bulo propagan cuando señalan repetidamente que la regularización genera un ‘efecto llamada’. La experiencia, por el contrario demuestra que las personas migran históricamente empujadas por causas estructurales (conflictos, pobreza, cambio climático, desigualdades globales), no por procesos administrativos complejos y limitados en el tiempo. No se trata de proponer fronteras abiertas ni una regularización automática per secula seculorum, sino una medida excepcional para una realidad ya existente y enquistada. Negar derechos no frena la migración, solo la hace más vulnerable.

Otro argumento recurrente, más falaz aún, sostiene que las personas migrantes “quitan trabajo” o “viven de ayudas”. La realidad es que miles de personas en situación irregular ya están trabajando, muchas veces en condiciones precarias, sin contratos ni derechos, especialmente en sectores como la agricultura, la hostelería, los cuidados sociales o la construcción. Regularizar no quita empleo, ordena el mercado laboral, combate la economía sumergida y protege tanto a trabajadores migrantes como autóctonos frente al abuso. Además, con la regularización aumentan las cotizaciones y los ingresos públicos, fortaleciendo el Estado del Bienestar.

También se difunde el miedo con una supuesta amenaza a la seguridad o a la convivencia. Este discurso no solo carece de base empírica, sino que resulta profundamente injusto. Y no solamente porque la regularización tiene como requisito imprescindible no tener antecedentes penales ni suponer amenaza para el orden público. La exclusión administrativa es la que genera marginalidad, la inclusión genera cohesión. ‘Dar papeles’ es dar derechos, pero también deberes, visibilidad y responsabilidad compartida. Una sociedad más justa es, siempre, una sociedad más segura.

En el proceso iniciado se trata de regularizar a quienes ya están aquí, ya viven entre nosotros y ya contribuyen. Es una medida de realismo social que se incardina en un Plan de Integración y Convivencia y debe tener continuidad con una estrategia de migración regular, segura y ordenada. Mirar hacia otro lado perpetúa una hipocresía colectiva: nos beneficiamos del trabajo de estas personas mientras les negamos el reconocimiento legal y la plena dignidad cívica.

Esta regularización no es la primera ni será la última, ni aquí ni en el resto de la Unión Europea. La propia Meloni por ejemplo, (de la que presumen amistad y a la que admiran tanto la derecha extrema como la extrema derecha española), aunque mantiene la retórica anti-inmigrantes con la que llegó al gobierno italiano, autorizó entre 2023 y 2025 más de 400.000 contratos a extranjeros. Con la última regularización del verano pasado se prevén en ese país hasta 500.000 nuevos visados de trabajo para migrantes extraeuropeos en los próximos tres años.

La regularización de inmigrantes fue apoyada explícitamente por el PP votando a favor de la toma en consideración de la Iniciativa Legislativa Popular. Entonces su presidente afirmaba “hay un debate que debemos de dar y debemos de zanjar con los inmigrantes que viven en España y que trabajan en España pero que no obtienen o no han obtenido de momento papeles. Y esos pueden estar tranquilos” y el portavoz, por entonces del PP, Borja Sémper, reconoció que había cientos de miles de personas trabajando en la economía sumergida, sin cotizar y sin derechos defendiendo que “a estos seres humanos hay que darles una salida”.

Bajo los gobiernos de José María Aznar, con Mariano Rajoy de ministro del Interior para más inri, se produjeron tres regularizaciones: en 1996, en 2000 y en 2001, que alcanzaron a unas 500.000 personas. Y antes, a principios de los 90 el PP apoyó las medidas al respecto tomadas por el gobierno del expresidente (y exsocialista), Felipe González, defendiéndolas siempre con argumentos humanistas y económicos.

Mucha gente se preguntará ¿qué ha cambiado para que un asunto que se supone cuenta con un amplio consenso social se convierta ahora en nuevo caballo de batalla? Pues, si la realidad migratoria ni la evidencia no son diferentes, lo único que se ha trastocado es la estrategia política del PP que se pasó hace tiempo de integrar a la extrema derecha y democratizarla a sucumbir a sus postulados y a arrastrarse a su discurso y a su programa antidemocrático.

Lo de Vox es previsible, el racismo es uno de los puntos principales de su programa político como muestra que en su propaganda aparezcan memes de Pedro Sánchez entregando pasaportes a jóvenes de aspecto magrebí. Curiosamente serán inmigrantes latinoamericanos los que más se beneficien de este proceso, esos que prefería la Ayuso y que decía “que estaban como en casa”.

El líder de Vox, Santiago Abascal también ha vuelto a hacer el ridículo queriendo implicar a la Unión Europea afirmando que estas medidas perjudican “el correcto funcionamiento del espacio Schengen”, confundiendo y/o ignorando que conseguir un permiso de trabajo en España no se extiende a otros países.

Núñez Feijóo, y sus portacoces del PP, han comprado también otro bulo de la ultraderecha al acusar a Pedro Sánchez de intentar ganar votos entre los extranjeros. Todavía escucho y leo a algunos hooligans agarrados a esta burda mentira, ocultando que un permiso de trabajo no significa obtener la nacionalidad que es la que da derecho al voto en unas elecciones generales o autonómicas. Y que la residencia legal permite el voto solamente en las elecciones municipales, en determinadas condiciones y con tres años de vigencia, por lo que no llegaría a tiempo para las próximas. Se vuelve a repetir aquello de “que la verdad no te estropee el titular”.

Cuando escucho estos prejuicios no puedo dejar de pensar en el refrán de “piensa el ladrón que todos son de su condición” e imaginar qué son capaces de hacer (el que pueda hacer que haga) por conseguir el poder o desde el poder. Un refrán, por cierto, que algunos asocian a paisajes bíblicos como el comportamiento de Judas Iscariote al juzgar las acciones de otros sobre el uso del dinero.

Ahora bien, debo confesar que me decepciona e indigna cuando oigo a quienes defienden la regularización solo desde argumentos económicos: porque “faltan trabajadores”, porque “mejoran las cotizaciones” o porque “conviene al PIB”. Sin negar que estos efectos existan, reducir la dignidad humana a su utilidad económica es profundamente preocupante.

Y aquí es donde me gustaría encontrar a cientos, miles, millones de personas que pregonan la doctrina de Jesús de Nazaret. Me gustaría que en todas las misas, en todas las iglesias españolas, se extendiera la Doctrina Social de la Iglesia que señala que “el trabajo está al servicio de la persona, y no la persona al servicio del trabajo”. Me gustaría que en las homilías se predicara que la regularización es justa, no porque sea rentable, sino porque reconoce derechos a personas humanas, a hijos de Dios. Defenderla solo porque “nos conviene” es aceptar, implícitamente, que si un día dejara de ser rentable, dejaría de ser justa. Y eso es inaceptable desde un pensamiento humanista cristiano. Cuando el orden administrativo se antepone sistemáticamente a la dignidad humana, algo se ha torcido profundamente en nuestra escala de valores.

¡Tan lejos han quedado ya los buenos sentimientos navideños cuando se celebraba el nacimiento de Jesús, el hijo de Dios bajado del cielo para impartir la buena nueva de amar al prójimo!

¡A ver si pasan pronto las carnestolendas, en las que muchos parecen estar instalados permanentemente, y llega la Semana de Pasión en la que vivimos con fervor la muerte y resurrección de nuestro Salvador y se renuevan las devociones marianas a la madre de Jesús y nos ayudan a recuperar el espíritu y el modo de vida ejemplar de los cristianos! Amén. Y ojalá. 

viernes, 6 de junio de 2025

Perro Sanxe en Granada

 Perro Sanxe en Granada | El Independiente de Granada


SACANDO PUNTA

Ignacio Henares


Perro Sanxe en Granada


El pasado lunes aparecía por nuestro Palacio de Congresos la consejera de Fomento de la Junta de Andalucía, acompañada por la alcaldesa de Granada, para informar de “la mayor remodelación en sus más de 30 años de historia”, una inversión de casi 6 millones de euros ( 5.855.926,66 para ser exactos es la cantidad por la que se ha adjudicado el contrato). Como es habitual en los miembros del gobierno andaluz en sus declaraciones y en la nota de prensa de la Junta de Andalucía aparecen expresiones grandilocuentes impregnadas de ese adanismo que escupen cada vez que hacen algo: reforma integral para que el edificio sea plenamente funcional y accesible, salto de calidad en eficiencia energética, momento clave para Granada…


Dejo para otro día lo que decía el PP cuando un gobierno socialista en la Junta de Andalucía y un equipo de gobierno en el Ayuntamiento de la ciudad construyeron el Palacio de Congresos de Granada, por entonces y por ahora, uno de los mejores de España, y de los pocos ubicados en el centro de una ciudad con las ventajas competitivas que eso supone para el turismo MICE (acrónimo en inglés de Meetings, Incentives, Conferences and Exhibitions, que podemos traducir por “reuniones, incentivos, conferencias y eventos”). Y para otro día aparco contar cómo Moreno Bonilla ha estado torpedeando este proyecto de remodelación mientras era alcalde Paco Cuenca.


Hasta ahí ninguna novedad a la que no estemos acostumbrados aunque la mayoría de las veces estas comparecencias de los viernes o los lunes de la consejera suelen ser para hablar de cosas menos tangibles (humo), de ideas vacías, ya que en la ciudad en estos dos años de Marifrán Carazo y los ya siete de Moreno Bonilla, inversiones reales y proyectos que lleven su firma, se pueden contar con los dedos de la mano y sobran dedos.


Manifestaban las dirigentes del PP en la Junta y en el Ayuntamiento de la capital que la actuación que se va a desarrollar en el Palacio de Congresos y Exposiciones era un “importante esfuerzo económico” y la segunda agradecía a la primera “la colaboración de la Junta de Andalucía”, subrayando ”la importancia del trabajo conjunto entre administraciones para abordar proyectos de gran calado”.


Hasta ahí todo perfecto, cualquier persona que viera, oyera o leyera la noticia aplaudiría esas palabras que la inmensa mayoría de los medios han transcrito tal cual. Pero, (el pero en Granada es consustancial), si se pone uno a estudiar la financiación del proyecto anunciado se advierte que se ha ocultado la participación del gobierno de España, o escondido bajo el epígrafe de que viene de los fondos Next Generation; nada más y nada menos que el 80% del presupuesto de adjudicación del contrato 4.684,741,33 € los pone el ‘malvado Perro Sanxe’ y entre la Marifrán y la Rocío juntan el 20% restante, (les ahorro que hagan la cuenta: redondeando 773.982 € la Junta y 398.200 el ayuntamiento). Nadie va a creer que este desliz ha sido un olvido de las protagonistas ni un descuido de sus asesor@s.


Pero más allá de la guerra de cifras de “quien puso más”, de apropiarse de proyectos ajenos, (a veces se han atribuido iniciativas sin poner ni un duro), que podría parecer hasta ridículo, lo que es lamentable es que este no sea un caso aislado sino que sea la norma del comportamiento de los representantes del gobierno de la Junta de Andalucía, que se saltan todas las normas de protocolo institucional cada vez que pueden, que se están comportando con absoluta deslealtad y que en lugar de aprovechar una iniciativa como la que analizo para reforzar la bondad de los acuerdos, de la cooperación entre diferentes administraciones, se dedican a buscar la confrontación de manera continua con el gobierno de la Nación.


El objetivo manifestado en privado y que circula por los argumentarios del partido de la gaviota que salen desde Génova (para los despistados les recuerdo que es la calle en la que está la sede nacional del PP, la que se pagó con dinero negro proveniente de la corrupción sistémica del PP -me ahorro poner aquí presunta porque ese asunto quedó probado y condenado por la Justicia-). Desde esa factoría de bulos e insultos sale el mandato a los dirigentes regionales y provinciales de que hay que ‘opacar’ (la palabrota no es mía, es copiada), hay que ‘anticiparse’ a las visitas y hay que invisibilizar o intentar apropiarse de cualquier acción en la que intervenga el gobierno de España. Los codazos que pegan para ponerse en las fotos del IFMIF-DONES son el ejemplo más palpable de lo que estoy relatando.


Pero lamento anunciarles que se les va a acumular el trabajo porque el espigón de Motril que financia el Ministerio de Transición Ecológica -unos 5 millones de euros- progresa a buen ritmo y traerá a la nueva ministra del ramo cuando se acabe, este mismo mismo mes, a nuestra Costa; el proyecto de integración del tren en la ciudad progresa adecuadamente, gracias, sobre todo, al impulso del ministro de Transportes, Oscar Puente, de la misma manera que se avanza en las conexiones ferroviarias gracias a los cerca de 800 millones de euros de inversión; están en ejecución diferentes actuaciones necesarias para superar el aislamiento en que nos dejó el gobierno de MpuntoRajoy con su chapuza de avecillo de una única vía, (que imposibilita el tráfico de mercancías), y sin la variante de Loja. Esas obras nos permitirán además poder conectarnos con Murcia, finalizando el Corredor Mediterráneo. A finales de este año se terminarán también las obras del bypass de Almodóvar del Río y el año próximo se acabará el tramo Loja-Riofrío…


En materia de carreteras también se está realizando una inversión multimillonaria por parte del gobierno de Pedro Sánchez como las actuaciones de la Segunda Circunvalación, la GR-43 Atarfe-Granada, el enlace de Vegas del Genil y Cúllar-Vega o las actuaciones de emergencia en el viaducto de Rules.


Van a tener que echarle imaginación para inventar estratagemas y utilizar muchas aplicaciones para sacar de la foto a los miembros del gobierno cuando vengan a visitar o inaugurar todas las actuaciones en marcha. Porque lo que no se puede ocultar es el firme compromiso de Pedro Sánchez con nuestra provincia que supera con mucho el de gobiernos anteriores, por más que la propaganda intente sembrar la idea contraria y los dirigentes populares se empeñen en diferentes ardiles para disimularlo como el anecdótico ejemplo de la remodelación del Palacio de Congresos.




viernes, 29 de diciembre de 2023

Balance de la presidencia española en la Unión Europea

 



Termino el año mi colaboración periódica con el periódico digital "El Independiente de Granada" con mi particular balance del semestre de turno de la presidencia española en la Unión Europea. No he podido encontrar muchas referencias en la prensa española, atiborrada de 'polarización', la palabra del año.  Debo dar las gracias a mis amigos del Inde por dar cobertura a mis cosas a la vez que les animo a que no se rindan y sigan con esta aventura personal y periodística tan útil y necesaria. 

Balance de la presidencia española en la Unión Europea | El Independiente de Granada

Balance de la presidencia española en la Unión Europea

Sacando punta

Ignacio Henares Civantos


Algunas claves del semestre en el que España ha asumido la Presidencia del Consejo de la Unión Europea que no encontrarás en la mayoría de los medios de comunicación españoles y que sin embargo ha tenido gran eco en los internacionales.


Termina la presidencia española de turno en la Unión Europea que ‘algunillos’ se han encargado de torpedear y/o invisibilizar, en lo que yo aprecio que hay más envidia, por no haber podido impedir esta responsabilidad o por no haber podido gozar de esa oportunidad/privilegio, que verdaderas razones políticas de país, de Estado. Aunque el patriotismo de hojalata,“nos ha echado en el abandono”, el balance de la gestión del gobierno español merece que al menos lo “colmemos de algunas bendiciones”, siquiera por lo que ha supuesto para el futuro de Europa.


Hace unos días, el propio Pedro Sánchez, compareció en el Congreso de los Diputados para dar cuenta del balance del semestre en el que España ha estado al frente de la UE. Anteriormente lo había hecho ante el Pleno del Parlamento Europeo. Quizás no lo hayan visto en las teles ni hayan leído apenas al respecto. Aquí solemos estar enfrascados en la sempiterna confrontación política y en otros asuntos de ‘interés general’ como la ruptura de España, (ahora de nuevo supuestamente amenazada por la Ley de Amnistía) o el tema del terrorismo (desaparecido en España hace más de una década, gracias al conjunto de la sociedad española pero, –y esto les duele a algunos especialmente-, con un gobierno socialista al frente).


En algún mundano periódico a lo más que han podido llegar es a decir, y es literal, es que “la presidencia española del Consejo de la UE ha sido una decepción en términos de aprovechamiento de oportunidad y liderazgo, pero, a pesar de ello, un éxito claro a nivel técnico, diplomático y de resultados”. Ello bastaría para concluir que, aunque los algunillos de la entradilla, instalados en el ‘cuanto peor mejor’, lo nieguen y no les haga gracia reconocerlo, España ha estado a la altura de la encomienda y ha cumplido con creces con Europa, y Pedro Sánchez, y esto sí que les corroe y les cuesta confirmar, ha reforzado su crédito y liderazgo a nivel internacional.


Por mi parte me he entretenido en consultar en medios internacionales, para apartar los problemas internos y el color del cristal del que se mira en la ‘canalla española’, y he podido extraer algunas conclusiones generales y prácticamente generalizadas al respecto de la gestión de la presidencia española, en la que se han aprobado, y este ya es un primer dato positivo, 43 expedientes relevantes y se han alcanzado importantes avances en materia legislativa y política.


Lo primero que destaca es el balance positivo que han realizado tanto la presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, como el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, que la han calificado como un verdadero éxito. El recuerdo positivo de Ursula Von der Leyen, (incluido el regalo del pañuelo que le hizo Sumaya Abdelbi, guía oficial de la Alhambra), del éxito de la cumbre celebrada en nuestra ciudad, seguirá rindiendo créditos durante mucho tiempo. El propio comisario europeo de Justicia Didier Reynders, al que el Partido Popular quiere usar de ariete contra el gobierno español con el tema de la Ley de Amnistía, reconoció que el enmarañado traslado de este debate a Europa quizás había enturbiado el indudable balance muy positivo de la presidencia española.


Entre los ‘éxitos’ en la mayoría de los medios se destaca uno especialmente, que ha sido calificado como ‘hito histórico’: el inicio de las negociaciones para la adhesión de Ucrania y Moldavia a la UE. Este acuerdo tuvo su inicio en la visita que como presidente de turno, al principio del mandato, realizó Pedro Sánchez a Kiev para reunirse con Volodímir Zelenski. En Europa se valora la futura entrada de nuevos estados miembros no solo como una ampliación geográfica de Europa hacia el sur o hacia el este, que hará extender nuestras fronteras, sino también que nos hará más grandes en cada uno de los rincones de Europa, con más seguridad, más empleos y más prosperidad.


Europa ha avanzado en estos seis meses de manera decisiva en asuntos que significan mucho sobre el futuro de la UE y de nuestra sociedad. Uno de ellos es la aprobación del Reglamento de la Inteligencia Artificial, la primera regulación integral de esta materia en el mundo, que ayudará a impulsar el desarrollo y la adopción de esta compleja y revolucionaria tecnología, al tiempo que se evita la reproducción de sesgos, la discriminación, y el daño a las personas, protegiendo nuestros valores y nuestros derechos como europeos.


En este mandato el gobierno de España ha aprovechado para la avanzar en la consolidación del Pilar Social a escala europea, con avances notables como la puesta en marcha de la Tarjeta Europea de Discapacidad y el desarrollo de nuevas directivas para combatir la violencia contra las mujeres y la trata de seres humanos, así como la ampliación de los derechos de otros colectivos vulnerables. También se han aprobado medidas que refuerzan los derechos de los consumidores y mejoran las condiciones laborales de millones de trabajadores.


En el plano económico también se han dado pasos importantes a favor de la reforma del marco de la gobernanza económica, con nuevas reglas fiscales que reforzarán la dimensión social de nuestra política económica, dejando atrás los dogmas neoliberales y austericidas que tanto sufrimiento causaron en la anterior crisis a nuestro tejido empresarial y económico y que además se cebaron especialmente con las personas más vulnerables. Como uno de sus objetivos prioritarios, la Presidencia española ha tratado de impulsar la reindustrialización de Europa y su autonomía estratégica para garantizar la competitividad de aquellos sectores en los que ya somos punteros, e impulsar nuevas industrias de futuro que generen empleos de calidad y riqueza para nuestros ciudadanos. Como el presidente Sánchez ha señalado esta autonomía estratégica debe hacerse “con formación, innovación, más política industrial y más integración del Mercado Único, que acabe con las deslocalizaciones masivas y la dependencia ciega de las importaciones masivas”. En este sentido ha sido muy importante la aprobación de leyes para garantizar el abastecimiento de materias primas críticas y el impulso del liderazgo en las tecnologías verdes y digitales.


Esa combinación de una mayor justicia social y económica como prioridad de la Presidencia española ha llevado a pasos importantes, como los avances realizados hacia la reforma del mercado eléctrico para conseguir precios de la energía más bajos y estables, con mayor transparencia en el sistema para proteger a los ciudadanos frente a los posibles abusos de las multinacionales energéticas.


Quedan para la próxima presidencia de Bélgica numerosas e importantes tareas en este apartado como la actualización del marco financiero plurianual que se quedó a un suspiro, a falta de que la Hungría de Victor Orbán se sume al consenso alcanzado por los otros 26 estados miembros.


La presidencia española se ha cerrado con el Pacto sobre Migración y Asilo que, aunque no colma las expectativas de muchas organizaciones no gubernamentales al respecto, supone un importante avance para el conjunto de la Unión Europea en esta materia. En materia de política internacional también cabe destacar la firmeza del presidente del gobierno español censurando, con igual rotundidad, el ataque terrorista de Hamás y la petición de liberación de todos los rehenes, así como la legitimidad de la defensa del estado israelí, pero condenando simultáneamente los crímenes de guerra y el genocidio contra el pueblo palestino que está llevando a cabo el gobierno de Netanyahu.


Pero si hay algo en lo que particularmente me siento especialmente contento y orgulloso es que, a pesar de las dificultades y reticencias puestas por la familia política europea del Partido Popular, durante la presidencia española de la UE, haya salido adelante la Ley de Restauración de la Naturaleza, otra norma pionera en el mundo, para recuperar los ecosistemas degradados. En temas como la sostenibilidad y la transición ecológica además se ha dado un impulso importante a la revisión de las normas sobre Calidad del Aire y Europa ha tenido un papel importante en la COP28 de Dubái, en el que la UE, con la vicepresidenta del gobierno español al frente, se ha empleado a fondo para defender el fin de los combustibles fósiles. En este contexto, en los últimos meses se han aprobado además varios reglamentos que ayudarán a reutilizar mejor los residuos y a tener productos más duraderos, reparables y reciclables.


En definitiva que durante esta presidencia, España ha contribuido a afianzar esa Europa con la que soñamos, por la que merece la pena luchar. Una Europa que no se resigna a la lenta decadencia que preconizan aquellos que viven del miedo ante las grandes transformaciones de nuestro tiempo y se refugian en las banderas nacionales, intentando usar las desgracias internacionales sufridas en los últimos años para socavar los cimientos de la UE. Como ha afirmado la propia presidenta de la Comisión nuestro país simboliza el ideal de la construcción de una Europa fuerte y unida y “España se ha convertido en un ejemplo del alma europea”.


Si nos quitamos la camiseta de nuestros respectivos clubes españoles y nos colocamos la camiseta (roja, blanca o celeste) de la selección, podemos y debemos sentirnos orgullosos de nuestro gobierno, y del papel del presidente Pedro Sánchez, al frente de la presidencia rotatoria de la Unión Europea que termina oficialmente el mismo 31 de diciembre. Nuestra voz se escucha y se respeta como nunca antes y nuestras propuestas han forjado importantes acuerdos en base al diálogo y al consenso. Ojalá ocurra algo similar dentro de España en los próximos años. Algunos ya han demostrado que tienen voluntad y capacidad para llevarlos a cabo con diferentes países y con diferentes formaciones políticas. A ‘algunillos’ les falta demostrar voluntad, capacidad y autonomía para llevarlos a cabo. Ahora es su turno.  

lunes, 18 de junio de 2018

Yo soy español, español, español

Nueva columna Sacando Punta en El Independiente de Granada.

www.elindependientedegranada.es/blog/yo-soy-espanol-espanol-espanol


Hay quien llama la atención sobre el posible ‘efecto llamada’ de la llegada del Aquarius. Yo espero que al contrario pueda ser una llamada de atención a la Unión Europea y al mundo.
Faltó muy poco la noche del viernes para que millones de gargantas lanzaran el grito de guerra del orgullo patrio “yo soy español, español, español...”, (en la versión local se completa con: y de Graná casi ná). Faltó un gol más de la roja o uno menos de CR7; o sobró el penalti tempranero o el fallo de De Gea o faltó que entrara el disparo al larguero de Izco o la espuela de Koke. Cualquiera de esos lances hubiera conducido a la victoria y desatado los gritos de euforia, en el arranque del Mundial de Rusia. Apenas 48 horas después del relevo del seleccionador que presagiaba el fracaso de la ‘roja’ en quinielas, porras y en las apuestas, estuvimos a punto de lanzar las campanas al vuelo y de salir con las pinturas de guerra lanzando cohetes.
A mí también me gusta la fiesta futbolera pero el grito del titular lo lancé durante la mañana dominical, cuando el Aquarius entraba por la bocana del puerto de Valencia. No pude contener el grito en twitter ni en facebook y me puse a escribir estas líneas para manifestar que me siento orgulloso de que el gobierno de mi país tomara la decisión humanitaria de acoger a los ‘pasajeros’ del barco abandonados por el gobierno italiano (que no por Italia donde esa decisión ha molestado a tantos ciudadanos incluidos algunos viejos amigos ecopacifistas que esta semana enviaban mensajes felicitándome por la decisión del gobierno de Pedro Sánchez y avergonzados por la xenofobia del presidente Giuseppe Conte y Salvini -el apellido del vicepresidente no haca causa con su actitud en este asunto-).
Y siento orgullo también por la respuesta del gobierno de la Comunidad Valenciana y de muchos ayuntamientos y organizaciones no gubernamentales que se han aprestado a colaborar en la recepción de los migrantes. Y siento especial orgullo por los numerosos voluntarios que están participando en la atención durante la acogida en suelo español.
Orgullo de ser español que he sentido también esta misma semana cuando el Consejo de Ministros anunciaba que iniciaba el camino a la sanidad universal, los trámites para revertir en unas semanas aquél aciago Decreto de 2012 que quitaba el derecho a la asistencia sanitaria a “los inmigrantes no regularizados”. Esa medida devuelve la decencia política a nuestro país y recoge el mandato de organismos internacionales y del Defensor del Pueblo. Pero además de ser una medida indigna e insolidaria se ha demostrado que tenía un planteamiento falso y se ha mostrado ineficaz económicamente y con nefastos resultados según lo expertos en salud pública.
También hay algunos españoles que han llamado la atención sobre estas decisiones advirtiendo de su posible ‘efecto llamada’ en los países subdesarrollados. Eso piensan y dicen para alimentar a su seguidores con ese podrido argumento o eso dicen para los que así pudieran pensar se identifiquen con esas fuerzas políticas. No sé que es peor. Me dan pena y repugnan esos ‘buitres’. Son los mismos carroñeros que de producirse la derrota de la selección se lanzarían a atacar a Rubiales, a Diego Costa o a De Gea, por distintas razones pero con el mismo objetivo. Patriotas de hojalata todos que diría aquél. Yo espero por el contrario que la medida tenga un efecto de llamada de atención a la Unión Europea y al mundo y sirva de revulsivo para replantear de manera unida y solidaria la situación de los inmigrantes y la situación de los países de donde vienen los inmigrantes.
Esta semana yo seguiré cantando ‘yo soy español’ por las dos razones y me uniré al grito de ‘a por ellos’ pero no contra los catalanes, sino a abrazar a los que han llegado en los barcos a nuestra tierra, porque eso nos ha hecho grandes a los españoles como país y a ellos les hace dejar de ser pequeños y les devuelve a la Humanidad. Y gritaré ‘a por ellos’ también  estos días frente a Irán y a Marruecos, pero sólo en sentido deportivo.
Nota: No me pidáis que cante el himno español con la letra de Marta Sánchez, que yo soy un ciudadano español orgulloso, pero no tengo el orgullo de ser español de Ciudadanos, a tanto españolismo no llego.

miércoles, 6 de junio de 2018

De Frankestein a Juego de Tronos


Esta semana he volcado mi versión, versión, del por qué del triunfo de la moción de censura de Pedro Sánchez y la he publicado en mi blog/columna "Sacando Punta" en El Independiente de Granada. Así, cuando pase el tiempo podré analizarme, e incluso rectificarme. Dejo aquí el enlace a cómo apareció el artículo en este medio digital:

http://www.elindependientedegranada.es/blog/frankestein-juego-tronos

y transcribo aquí el texto tal y como lo remití con algunos 'adornos' gráficos.


De Frankestein a Juego de Tronos

Llevaban mucho tiempo desde el PP et al. dando la tabarra con lo de ‘que viene el gobierno Frankestein’, pretendiendo asustar a la masa con esa estrategia machacona, repetitiva, que tanto resultado le ha dado para convencer a sus huestes. Le sirvió en las dos últimas elecciones generales para aguantar el desgaste por sus políticas antisociales, y para torpedear cualquier fórmula de acuerdo transversal necesario para obtener una mayoría que desbloquease el nuevo ‘orden político’ resultante del fragmentado mapa electoral actual. Estaban tan entretenidos con la ya vieja estrategia que no han advertido la tormenta que descargaba con la primera sentencia judicial de la Gürtel, y no se habían dado cuenta que la tropa ya había quedado insuficiente para contener la avalancha. La película que se estaba fraguando era diferente. Esta vez no ha valido la doctrina D. Tancredo de dejar que la tormenta escampe para sortear los elementos.

La película ha cambiado pero el Partido Popular no se ha dado cuenta. Llevaba tiempo noqueado por las encuestas y bloqueado por haber dejado a la justicia encargada de resolver los problemas con Cataluña y a la vez encargada de marcar su agenda política con la retahíla de noticias y de personas de su entorno, desfilando por los juzgados y entrando en la cárcel. Teniendo como único socio a los naranjitos de Albert Ribera, (insuficiente hasta para aprobar los Presupuestos Generales del Estado y más interesados en la destrucción lenta del PP), los de la gaviota iban lentamente disolviéndose, traspasando su capital y la confianza de los poderes fácticos, (haberlos haylos), hacia Ciudadanos que demoscópicamente ya les había superado e ideológicamente ya les había dado el ‘sorpasso’ por la (extrema) derecha.

Imagen relacionada

Se habían quedado desfasados, anclados en un ‘relato’ que ya no vendía en el nuevo escenario político. La propuesta que había lanzado la semana pasada Pedro Sánchez estaba más relacionada con Juego de Tronos y con el Guardián de la Noche liquidando zombies que con la de Frankestein.

Pedro Sánchez ha jugado con el factor sorpresa y ha aprovechado las cartas que tenía para lanzar una moción de censura en la que ganaba si perdía pero ninguno más de los adversarios políticos ganaba si no prosperaba. Ninguno de los que la han apoyado habría salido mejor parado si no votaba ‘contra Rajoy’ y ninguno de los que la rechazaba salía indemne de la moción de censura aunque no saliera adelante.

Pero la moción de censura estaba lanzada para ganar y ha triunfado porque se han unido dos circunstancias en el transcurso de la escasa semana en la que el gobierno saliente había restringido el proceso. De un lado ha sido la habilidad negociadora para conseguir que los que eventualmente podían votar a favor de la moción de censura vieran que si perdía Rajoy ellos ganaban y que ganando Pedro Sánchez ellos no perdían, aunque no ganaran inmediatamente nada. Fuera del acuerdo explícito con el PNV, ninguna de las otras fuerzas han podido arrancar ningún compromiso concreto por parte del ya presidente del gobierno. Aunque durante la tramitación y el debate PP y Ciudadanos, se empeñaran en denunciar pactos ocultos, el PSOE ha dejado claro que su gobierno va a ser monocolor, en minoría pero cohesionado, y que su defensa de la integridad territorial no estaba en negociación. El mejor aval de la lealtad de los socialistas en el asunto catalán ha sido el apoyo de la aplicación del 155 y se lo acababa de reconocer el propio Rajoy, afirmando públicamente, contra Albert Rivera, que Pedro Sánchez se había comportando en este asunto de manera extraordinaria “y no como otros”.


La otra cuestión decisiva que ha sido determinante para el inesperado cambio de gobierno por esta vía tan estrecha, pero rápida, prevista en nuestra Carta Magna, ha sido la actitud de Ciudadanos. Su posición de mantener a Rajoy sólo para que continuara achicharrándose y sacar tajada particular ha sido tan burda y descarada que se ha visto desde todo el hemiciclo. Primero afirmando que tras la sentencia judicial la legislatura se había acabado. Después que había que retirar la moción y presentar otra ¿instrumental? -es curioso que los que se aferran a la Constitución inventen esta modalidad que choca con el carácter constructivo que se otorga a la moción de censura-. Para colmo proponía el líder de los naranjas a socialistas como candidatos. Finalmente se atrincheró en pedir la dimisión de Rajoy e intentar bloquear la tramitación de la moción de censura. Ha parecido tan sólo el líder de Ciudadanos que parecía denostar el fin del partidismo para imponer el (su) partido único.
Resultado de imagen de resultado de la moción de censura

A estos pretendidos amantes de la estabilidad no les pareció que el escenario que pintaban generaba más desconcierto, a diestro y siniestro, que la propia moción de censura ‘frankestein’. El PNV, con el acuerdo logrado de no tocar los presupuestos del 2018, ahora pendientes de la aprobación en el Senado, le daba más miedo que no saliera adelante la moción, (y cargar en su tierra con el muerto de que habían mantenido a Rajoy y abierto la puerta a Rivera), y encontró el argumento final para decantarse. Y el Partido Popular, en un duelo sotto voce (que este sí que ha sido oculto) no sucumbió a las demandas de harakiri lanzadas desde varios púlpitos y así prolongar su agonía unas semanas más, en detrimento de su principal oponente real y decidió no caer en la trampa de la dimisión, prefiriendo ser matado a morir como inicio de la estrategia política de futuro.

Resultado de imagen de toma de posesión de pedro sánchez

Balance final (por ahora): 

Mariano Rajoy ya no tiene en su mano más que decidir qué hace su partido, si basar su estrategia en el pasado o iniciar una regeneración mirando hacia el futuro, apartándose (después de señalar su sucesor/a) del camino, que no es poco.

Pedro Sánchez tiene un escenario de gobierno muy difícil, tanto como el que tenía Rajoy. Pero al actual presidente, hundido en el pozo según sus contrincantes, sólo le cabe ir mejorando y ahora además cuenta con poderosos instrumentos para visibilizar su propuesta de Acuerdos de País con los que desde la oposición intentaba construir una alternativa contra ‘vientos’ y contra ‘mareas’ o más bien llegando a acuerdos de geometría, y geografía, variable. 

Comienza el baile.

lunes, 30 de mayo de 2016

Del asalto a los cielos a la condena al infierno

Una nueva entrada "guerrera" en el Independiente de Granada.


Pablo Iglesias después de habernos hecho pasar por el purgatorio, abandona su asalto a los cielos y pude condenarnos al infierno de un nuevo gobierno de Rajoy. ¿Cuánta gente se quedará en el limbo?

Para leer más pincha en el siguiente enlace. Del asalto a los cielos a la condena al infierno

 

viernes, 8 de enero de 2016

Líneas verdes en lugar de rojas

Empiezo  "En mi ambiente"  el año. Columna en El Independiente de Granada con un deseo de reorientación del debate sobre la formación del nuevo gobierno que debe surgir de la nueva composición del Congreso de los Diputados tras las elecciones del 20D.


"En las próximas semanas tendrán que decidir si se lo juegan todo a una carta, la de conquistar los cielos, o seguimos en el infierno mientras ellos se quedan en el limbo".

Para leer artículo completo: Pinchar abajo.

Líneas verdes en lugar de rojas | El Independiente de Granada

miércoles, 23 de diciembre de 2015

¿Y ahora qué?



La resaca electoral ha empezado como acabó la campaña electoral: agitada, confusa e intoxicada.  El resultado de las urnas es inapelable y no puede ser reinterpretado a la medida que nos interese. Las opiniones son múltiples, casi tantas como los votos emitidos,  pero la expresión global del resultado es la que es. A mí lo que me sorprende es que haya gente que se manifieste sorprendida de los resultados. No sé en qué mundo viven o si están rodeados de tahúres expertos en jugar al póker con su cara y con sus opiniones. El resultado de las urnas no es más que la suma integrada de lo que ocurre en las familias, en los "tajos", en los barrios... con las mismas contradicciones e incertidumbres y con las mismas cosas claras que ocurre, que se vive, en estos momentos en nuestra sociedad. Podríamos decir ante esta complejidad que a mucha gente pone nerviosa, tanto por novedosa como por difícil, (tomo las palabras del noi de Poble Sec -ya mejor dicho del avi Serrat-),  que "nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio".  Lo que si tiene remedio es la gestión de un resultado que en apariencia conduce a la ingobernabilidad.

Habría que asumir,  de primeras, que los electores no hemos querido aplazar la decisión sobre la formación de un gobierno y no hemos especulado con la posibilidad de unas hipotéticas segundas elecciones. El sistema electoral actual es a una vuelta y aunque yo soy partidario de su reforma (en este mismo blog lo he expresado en varias ocasiones desde hace unos años), no se puede variar las normas a mitad de partido y cuestionar el resultado, (otros sistemas no hubieran arreglado el actual panorama político), por lo que debe conducirse la estrategia a conseguir una mayoría de gobierno con suficiente estabilidad.
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Para ello lo primero que hay que hacer es dejar de hablar de "geografía política y de matemáticas" y poner sobre la mesa la agenda de la gente. Deberíamos dejar de hablar de yo soy el primero aquí y allí, tú tienes el peor resultado de la historia, yo he subido no sé cuanto en unos meses, tú has pinchado… Es momento de tomar posiciones Políticas (con mayúsculas) y abandonar posiciones electoralistas (con minúsculas).
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Para mí el resultado no permite que Rajoy pueda ser investido presidente del gobierno. Ni la aritmética ni la herencia recibida de sí mismo y de su gobierno de estos cuatro años lo permiten ya que su despotismo absolutista le ha cerrado todas las puertas posibles. Más bien el PP se ha cerrado esta posibilidad de manera voluntaria y han jugado a que esa era la mejor y la única alternativa. Para ello habían preparado un escenario para la renovación de su mandato, alargando la legislatura para aprobar unos presupuestos, maquillando los datos económicos y de empleo, ambientando con luces de Navidad y consumismo la campaña electoral… y asumiendo un ligero desgaste poder continuar su desmantelamiento del estado del Bienestar. Pero ni siquiera con el apoyo de la muleta de Albert Rivera -podíamos decir Ciudadanos pero es que hoy por hoy es más una apuesta personal que un proyecto político- le han salido las cuentas y no puede ni acercarse a la posibilidad de ser investido ni en primera ni en segunda vuelta.

Y digo que no puede ser investido porque la abstención del PSOE ni en primera ni en segunda vuelta puede valorarse como una opción seria ni coherente. Como no lo puede ni va a ser la de Pablo Iglesias. Ni la aludida situación de emergencia nacional ni las presiones de los poderes fácticos pueden conducir a este callejón sin salida.  Ello supondría dar la razón a que el sistema está agotado y no es capaz de dar solución a los problemas institucionales, no sólo que necesita reformas sino que requeriría una solución final y significaría un fracaso político total y global ante la sociedad.
Agotada esta primera posibilidad en torno al partido más votado, ni con Rajoy ni sin él ¿hay otra alternativa? Aunque ahora se ve muy difícil, más difícil desde luego lo tiene el Partido Popular, creo que los partidos de izquierda están en la obligación de explorar una solución, de apuntar soluciones al problema y no plantear problemas a la solución. Porque en España ha ganado el cambio progresista a que las cosas sigan como están, eso es lo que, con distintas visiones y versiones una mayoría de ciudadanos ha dicho que quiere.
Si yo fuera Pedro Sánchez, si fuera candidato a la presidencia del gobierno, -vaya hipótesis más alejada de la realidad me he buscado- empezaría a tomar la iniciativa en un sentido diferente al que han tomado los primeros escarceos y desafiaría a todas las fuerzas políticas en una agenda de gobierno y legislativa (nótese la separación intencionada) y obligaría a que se retrataran todos los actores políticos (nótese que aquí me refiero no sólo a los partidos y coaliciones políticas en liza).

Mi discurso  provocador se desmarcaría del ARVotómetro e iría en las líneas siguientes: 

¿Y si fijamos el objetivo en avanzar hacia la igualdad entre hombres y mujeres, en el trabajo, la política... que alcance la vida familiar?

¿Y si ponemos el centro de atención en las personas, en los mayores, los jóvenes, los desempleados... ?

¿Y si hablamos de una nueva política energética, de transición hacia las renovables e incluimos medidas de ahorro y eficiencia en la agenda?

¿Y si incluimos la lucha contra la pobreza energética y las iniciativas para evitar los desahucios como elementos centrales de un acuerdo?

¿Y si situamos en el centro del debate del próximo gobierno un Gran Pacto educativo?

¿Y si ponemos como medida fundamental para un acuerdo de gobierno la derogación de la reforma laboral?

¿Y si ponemos como primera condición para llegar a acuerdos un programa contra el cambio climático? 

Por las ideas y los programas, por el discurso durante la campaña electoral, habría una mayoría suficiente para formar un gobierno estable del cambio que pudiera llevar a cabo la contrarreforma de las reformas del PP y si faltaran unos cuantos votos no dudo que los naranjitos que tienen esa responsabilidad y esa altura de miras y sentido de Estado y que no son ni de derechas ni de izquierdas sino de centro, igual que están dispuestos a sacrificarse por el interés general en un sentido podían hacerlo hacia el otro y España les reconocería su gesto en el futuro. Aparte del discurso de los platós y del marketing electoral, más allá de las poses y de lo de la nueva y la vieja política, lo de la casta, los emergentes y toda esa palabrería con fecha de caducidad,  yo no veo diferencias abismales entre el supuesto asalto a los cielos de Podemos et al y la presunta gestión pisando en el suelo que propone Pedro Sánchez.
 
Este debate ha estado siempre latiendo, residiendo, en la izquierda española aunque más concentrado en una fuerza hasta ahora hegemónica, el PSOE que vive con dos almas, y una segunda fuerza pequeña pero influyente políticamente, en sus diferentes versiones: los ‘comunistas’ Izquierda Unida o la Izquierda Plural. Porque, ¿qué es lo que proponen las fuerzas de izquierda ‘auténticas’, si asumimos que han superado ya la fase infantil bolivariana y se aprestan a distanciarse de la adolescente solución a la griega? Pues les queda recomponer el Estado del Bienestar, actualizado, modernizado, si se quiere, que fue posible con gobiernos socialistas, y la regeneración de la política, sobre todo con la lucha contra la corrupción institucionalizada y en este asunto, el actual líder socialista tiene las manos limpias y no puede considerarse un obstáculo por parte de los podemitas. 

¿Es posible para PODEMOS avanzar en este país, en este momento junto a un PSOE renovado, con un líder legitimado por haber ganado con el voto directo en primarias de las bases socialistas o piensan “el Coletas y los suyos” que su conquista es a todo o nada, no sólo contra el PSOE sino sin el PSOE?

En esta ocasión, hace unos días, los españoles, con todos los matices geográficos que se quiera,  con todas las asimetrías que se consideren,  han dicho que el cambio debe ser con el PSOE, incluso han dicho más, con el PSOE en primer lugar, a pesar de las condiciones tan difíciles en las que ha jugado esta partida. Pero la respuesta a esta pregunta anterior la tienen en su tejado los “En Común” y pueden evadirla amparándose en cuestiones como que lo primero es el derecho a decidir y la arquitectura del Estado, sabiendo no sólo que esa vía es estrecha y lenta frente al AVE de la formación del gobierno y que además no avanza con el bloqueo del Partido Popular.  

Puede que en el camino que yo dibujo haya más obstáculos de los que yo he señalado y más intereses partidistas y estrategias paralelas en juego pero en todo caso con esta oferta de cambio de progreso ya habríamos adelantado bastante para iniciar la carrera, si estuviéramos abocados a devolverle la palabra y la papeleta a los ciudadanos, y al menos estaríamos mejor informados de que ocurriría con nuestro voto, de cómo sería utilizado, en esas nuevas elecciones.