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miércoles, 4 de febrero de 2026

Regularizar para humanizar: justicia social frente al bulo y la hipocresía.

 'Regularizar para humanizar: justicia social frente al bulo y la hipocresía' | El Independiente de Granada

Arranco la semana como un apóstol intruso, escribiendo una carta, de buena fe, a los cristianos de buena fe. No quiero que, cuando dentro de un tiempo nos avergoncemos de cómo hemos tratado a otras personas, me recriminen mis hijos o mis nietos que yo qué opinaba.

Perdonad la homilía. 


Regularizar para humanizar:

justicia social frente al bulo y la hipocresía



SACANDO PUNTA

Ignacio Henares Civantos



Carta abierta a los CRISTIANOS,

de buena fe, sobre la inmigración



El debate público sobre el Real Decreto sobre inmigración aprobado por el gobierno para iniciar el proceso de regularización de personas migrantes en situación administrativa irregular”, se está viendo contaminado por bulos, miedos interesados y discursos que deshumanizan. Frente a este ruido, conviene recuperar una mirada serena, informada y profundamente humana. Hay que recordar que esta propuesta política parte de una Iniciativa Legislativa Popular presentada en el Congreso de los Diputados y respaldada por cientos de miles de firmas y por una amplia red de organizaciones sociales, sindicales, eclesiales y académicas. Desde mi punto de vista y de mi manera de entender nuestra sociedad, es una propuesta jurídicamente viable, socialmente necesaria y moralmente inaplazable.

Defenderla, desde un humanismo cristiano, no es una concesión al ‘buenismo’, como algunos pretenden caricaturizar. Es, ante todo, una exigencia ética profundamente arraigada en la Doctrina Social de la Iglesia y coherente con la defensa de los principios básicos de nuestro Estado Social y Democrático de Derecho consagrados en nuestra Carta Magna.

Vivimos momentos en los que algunos se empeñan en meter a la Iglesia en la esfera pública, y la propia jerarquía eclesiástica se mete en política, (incluso el presidente de la Conferencia Episcopal se ha atrevido a pedir elecciones generales anticipadas). Momentos en los que, ante la tragedia de un desgraciado accidente ferroviario, nos han impuesto un funeral religioso público, en directo, urbi et orbe. Y sin embargo en un asunto como el tema de la inmigración que requiere la implicación social directa y comprometida, se echa de menos la presencia activa y la falta de liderazgo desde una visión cristiana.

Yo me he criado en una sociedad de valores en los que la dignidad de la persona es el principio irrenunciable que debe orientar cualquier política pública. Por ello me repatea que se hable de ‘ilegales’, cuando nos referimos a hombres y mujeres que trabajan honradamente, que cuidan de nuestros familiares, que sostienen sectores de nuestra economía y que forman parte de nuestras comunidades.

Acudiendo a las Sagradas Escrituras (Éxodo) encontramos una interpelación directa: “no oprimirás al extranjero; vosotros conocéis la suerte del extranjero, porque extranjeros fuisteis”. Obvia decir que como españoles deberíamos ser sensibles a los inmigrantes, nosotros que hemos sido emigrantes como bien debería saber el gallego Núñez Feijóo. Y es más, el propio Jesucristo fue claro al respecto como podemos leer en el evangelio (Mateo), “fui forastero y me acogisteis”. La hospitalidad, la justicia y la defensa del vulnerable no son añadidos opcionales del humanismo cristiano, forman parte de su núcleo esencial, no como un llamamiento piadoso, sino como un criterio de juicio ético y social. Como emigrante durante cinco años en mi juventud, quizás yo haya desarrollado una empatía espacial, al haber estado “metido en esos zapatos”.

Quiero creer que muchas personas de pensamiento cristiano estén siendo víctimas de las campañas de desinformación que, con el objetivo de derrocar al gobierno progresista, buscan el odio y la confrontación y persiguen infundir miedos. Esa debe ser la finalidad del argumento que algunos tontos del bulo propagan cuando señalan repetidamente que la regularización genera un ‘efecto llamada’. La experiencia, por el contrario demuestra que las personas migran históricamente empujadas por causas estructurales (conflictos, pobreza, cambio climático, desigualdades globales), no por procesos administrativos complejos y limitados en el tiempo. No se trata de proponer fronteras abiertas ni una regularización automática per secula seculorum, sino una medida excepcional para una realidad ya existente y enquistada. Negar derechos no frena la migración, solo la hace más vulnerable.

Otro argumento recurrente, más falaz aún, sostiene que las personas migrantes “quitan trabajo” o “viven de ayudas”. La realidad es que miles de personas en situación irregular ya están trabajando, muchas veces en condiciones precarias, sin contratos ni derechos, especialmente en sectores como la agricultura, la hostelería, los cuidados sociales o la construcción. Regularizar no quita empleo, ordena el mercado laboral, combate la economía sumergida y protege tanto a trabajadores migrantes como autóctonos frente al abuso. Además, con la regularización aumentan las cotizaciones y los ingresos públicos, fortaleciendo el Estado del Bienestar.

También se difunde el miedo con una supuesta amenaza a la seguridad o a la convivencia. Este discurso no solo carece de base empírica, sino que resulta profundamente injusto. Y no solamente porque la regularización tiene como requisito imprescindible no tener antecedentes penales ni suponer amenaza para el orden público. La exclusión administrativa es la que genera marginalidad, la inclusión genera cohesión. ‘Dar papeles’ es dar derechos, pero también deberes, visibilidad y responsabilidad compartida. Una sociedad más justa es, siempre, una sociedad más segura.

En el proceso iniciado se trata de regularizar a quienes ya están aquí, ya viven entre nosotros y ya contribuyen. Es una medida de realismo social que se incardina en un Plan de Integración y Convivencia y debe tener continuidad con una estrategia de migración regular, segura y ordenada. Mirar hacia otro lado perpetúa una hipocresía colectiva: nos beneficiamos del trabajo de estas personas mientras les negamos el reconocimiento legal y la plena dignidad cívica.

Esta regularización no es la primera ni será la última, ni aquí ni en el resto de la Unión Europea. La propia Meloni por ejemplo, (de la que presumen amistad y a la que admiran tanto la derecha extrema como la extrema derecha española), aunque mantiene la retórica anti-inmigrantes con la que llegó al gobierno italiano, autorizó entre 2023 y 2025 más de 400.000 contratos a extranjeros. Con la última regularización del verano pasado se prevén en ese país hasta 500.000 nuevos visados de trabajo para migrantes extraeuropeos en los próximos tres años.

La regularización de inmigrantes fue apoyada explícitamente por el PP votando a favor de la toma en consideración de la Iniciativa Legislativa Popular. Entonces su presidente afirmaba hay un debate que debemos de dar y debemos de zanjar con los inmigrantes que viven en España y que trabajan en España pero que no obtienen o no han obtenido de momento papeles. Y esos pueden estar tranquilos” y el portavoz, por entonces del PP, Borja Sémper, reconoció que había cientos de miles de personas trabajando en la economía sumergida, sin cotizar y sin derechos defendiendo que “a estos seres humanos hay que darles una salida”.

Bajo los gobiernos de José María Aznar, con Mariano Rajoy de ministro del Interior para más inri, se produjeron tres regularizaciones: en 1996, en 2000 y en 2001, que alcanzaron a unas 500.000 personas. Y antes, a principios de los 90 el PP apoyó las medidas al respecto tomadas por el gobierno del expresidente (y exsocialista), Felipe González, defendiéndolas siempre con argumentos humanistas y económicos.

Mucha gente se preguntará ¿qué ha cambiado para que un asunto que se supone cuenta con un amplio consenso social se convierta ahora en nuevo caballo de batalla? Pues, si la realidad migratoria ni la evidencia no son diferentes, lo único que se ha trastocado es la estrategia política del PP que se pasó hace tiempo de integrar a la extrema derecha y democratizarla a sucumbir a sus postulados y a arrastrarse a su discurso y a su programa antidemocrático.

Lo de Vox es previsible, el racismo es uno de los puntos principales de su programa político como muestra que en su propaganda aparezcan memes de Pedro Sánchez entregando pasaportes a jóvenes de aspecto magrebí. Curiosamente serán inmigrantes latinoamericanos los que más se beneficien de este proceso, esos que prefería la Ayuso y que decía “que estaban como en casa”.

El líder de Vox, Santiago Abascal también ha vuelto a hacer el ridículo queriendo implicar a la Unión Europea afirmando que estas medidas perjudican “el correcto funcionamiento del espacio Schengen”, confundiendo y/o ignorando que conseguir un permiso de trabajo en España no se extiende a otros países.

Núñez Feijóo, y sus portacoces del PP, han comprado también otro bulo de la ultraderecha al acusar a Pedro Sánchez de intentar ganar votos entre los extranjeros. Todavía escucho y leo a algunos hooligans agarrados a esta burda mentira, ocultando que un permiso de trabajo no significa obtener la nacionalidad que es la que da derecho al voto en unas elecciones generales o autonómicas. Y que la residencia legal permite el voto solamente en las elecciones municipales, en determinadas condiciones y con tres años de vigencia, por lo que no llegaría a tiempo para las próximas. Se vuelve a repetir aquello de “que la verdad no te estropee el titular”.

Cuando escucho estos prejuicios no puedo dejar de pensar en el refrán de “piensa el ladrón que todos son de su condición” e imaginar qué son capaces de hacer (el que pueda hacer que haga) por conseguir el poder o desde el poder. Un refrán, por cierto, que algunos asocian a paisajes bíblicos como el comportamiento de Judas Iscariote al juzgar las acciones de otros sobre el uso del dinero.

Ahora bien, debo confesar que me decepciona e indigna cuando oigo a quienes defienden la regularización solo desde argumentos económicos: porque “faltan trabajadores”, porque “mejoran las cotizaciones” o porque “conviene al PIB”. Sin negar que estos efectos existan, reducir la dignidad humana a su utilidad económica es profundamente preocupante.

Y aquí es donde me gustaría encontrar a cientos, miles, millones de personas que pregonan la doctrina de Jesús de Nazaret. Me gustaría que en todas las misas, en todas las iglesias españolas, se extendiera la Doctrina Social de la Iglesia que señala que “el trabajo está al servicio de la persona, y no la persona al servicio del trabajo”. Me gustaría que en las homilías se predicara que la regularización es justa, no porque sea rentable, sino porque reconoce derechos a personas humanas, a hijos de Dios. Defenderla solo porque “nos conviene” es aceptar, implícitamente, que si un día dejara de ser rentable, dejaría de ser justa. Y eso es inaceptable desde un pensamiento humanista cristiano. Cuando el orden administrativo se antepone sistemáticamente a la dignidad humana, algo se ha torcido profundamente en nuestra escala de valores.

¡Tan lejos han quedado ya los buenos sentimientos navideños cuando se celebraba el nacimiento de Jesús, el hijo de Dios bajado del cielo para impartir la buena nueva de amar al prójimo!

¡A ver si pasan pronto las carnestolendas, en las que muchos parecen estar instalados permanentemente, y llega la Semana de Pasión en la que vivimos con fervor la muerte y resurrección de nuestro Salvador y se renuevan las devociones marianas a la madre de Jesús y nos ayudan a recuperar el espíritu y el modo de vida ejemplar de los cristianos! Amén. Y ojalá. 

lunes, 7 de julio de 2025

¡Ay, Felipe de mi vida!

 '¡Ay, Felipe de mi vida!' | El Independiente de Granada



¡Ay, Felipe de mi vida!

Sacando punta

Ignacio Henares Civantos


No tenía pensado entrar al trapo de las continuas declaraciones que el ex presidente del Gobierno y ex secretario general del PSOE realiza de un tiempo a esta parte cuestionando a la dirección de su partido (todavía) y del gobierno actual de España. Siempre he pensado que el ‘jarrón chino’ no se resistía a salir del ‘candelabro’ encontrando mayor facilidad para que lo enfocaran las cámaras cuando sus comentarios podían ser utilizados contra sus compañeros de partido.


Felipe González, desde su salida de la primera plana, siempre se las había ingeniado para colarse o colocarse, siempre desde un plano superior, a la hora de analizar la situación política y para marcar lo que él entendía que eran los ‘verdaderos retos’ de nuestra sociedad. Entonces me parecía que incluso se divertía en ese papel y que se consideraba útil como conciencia crítica, de reserva de las esencias o de ‘adelantado’ visionario de lo que estaba pasando en el mundo.


Este deseo de seguir en la pomada tomó un giro con la llegada de Pedro Sánchez a la dirección socialista en las primarias de 2014, (él había preferido a Eduardo Madina), y sobre todo con su vuelta en 2017, tras ganar de nuevo unas primarias en 2017, (él había apostado fuerte, muy fuerte, por Susana Díaz). Entonces inició una búsqueda del protagonismo público cuestionando primero y arremetiendo después, en algunos casos de manera frontal, contra las propuestas políticas y alianzas del PSOE y contra la figura de Pedro Sánchez en particular.


Felipe Sánchez no debe ignorar que consigue portadas y titulares, muy especialmente en aquellos medios y pseudomedios que tienen como objetivo, desde hace 7 años, desde el minuto cero, derribar al gobierno progresista. Aquellos que titulaban día sí, día también, “Váyase Señor González”, los que conspiraban contra su gobierno, e intentaban destruir al Partido Socialista o al menos conducirlo hacia la irrelevancia como ha ocurrido con los partidos socialistas en otros países europeos, ahora lo utilizan (y él se deja), para lanzar los mismos ataques que él, al frente del Partido y del gobierno, sufrió.


No hay que acudir solo a lo que opinaban y dijeron de él (de nosotros) entonces, sino lo que verdaderamente siguen pensando de él (de nosotros) esos que aprovechan sus ‘oportunas’ comparecencias en algunos foros. Lamento advertirle que cuando no sea útil a esa causa volverán a la carga contra él, y contra otros que siguen su estela, más o menos agazapados o resguardados por su escudo protector.


Pero mi decisión de comentar sus comentarios solo en ámbitos privados e internos ha cambiado por varios motivos. El primero ha sido el salto cualitativo que ha dado Felipe González en los últimos días cuando ha manifestado que no votará a su partido, una invitación a que se le siga si se quiere ser ‘buen socialista’ y gozar de un prestigio y una buena consideración en determinados medios de comunicación. Esta provocación intencionada a la subversión y a la rebelión interna se ha comprobado que no tiene mucho tirón. En todo caso entre la militancia según he comprobado de manera repetida “tira p’atrás”, cada vez más.


Pero sus meditados y medidos mensajes, como el colocado ahora, que le sitúan en el centro de atención, (cosa que parece que a él le sigue encantando), persiguen un efecto secundarlo, y él lo sabe, que es la confusión y desmovilización del electorado progresista. Con ello se convierte, y no creo que no sea consciente, en uno de los principales aliados de la derecha en esa estrategia para que el PP alcance una “mayoría de banda ancha”, como ha propugnado Núñez Feijóo, en las próximas elecciones, (que convertirían en manga ancha posteriormente contra los servicios públicos).


La segunda razón que me ha hecho cambiar mi decisión de no opinar públicamente sobre Felipe González ha sido que he recibido en los últimos días varias preguntas directas de gente más o menos cercana al respecto e incluso alguna interpelación sobre si mi opinión “de lo de Felipe contra Pedro”. En muchos casos recordándome mi pasado felipista (en algún momento se utilizó este calificativo como una acusación), y mi defensa, aún hoy, del trascendental papel que tuvo en la modernización de nuestro país, la consolidación de la democracia y en sentar las bases del Estado del Bienestar. Me siento de alguna forma obligado a dar mi testimonio ante personas que pueden estar desconcertadas y que tienen el derecho a saber qué opinamos socialistas que entonces les pedimos el voto para Felipe González y que hoy no estamos de acuerdo con sus posiciones políticas a los que no basta con decir simplemente que “este no es mi Felipe que me lo han cambiado” y merecen un análisis más amplio.


Es innegable el impacto inicial provocado por una ‘bomba’ informativa de tal calibre y las dudas que genera en parte del electorado socialista; de la misma forma los comentarios del expresidente son acogidos por los ‘conservaduros’ ahora como grandes certezas y todas las afirmaciones del que fue su bestia odiada, ahora son aclamadas e incluso su gestión santificada olvidando todas aquellas ocasiones en las que rechazaban e incluso recurrían las medidas que ahora aplauden con fervor y ardor guerrero.


Lo más fácil es despachar el asunto diciendo que Felipe está chocheando, (algo de eso es innegable, los 83 años no perdonan), y señalando que sufre un profundo ataque de celos políticos, del protagonismo del presidente del gobierno, sobre todo en el ámbito internacional, (no hay que ser experto en psicología para reconocer esta evidencia); pero ambos aspectos no son suficientes para entender de manera correcta y completa el por qué de su cruzada antisanchista. Lo que sí tengo claro es que Felipe González no lleva bien que las bases no lo sigan, no haber conectado con el sentir mayoritario de los militantes en ninguna de las ocasiones en las que se ha abierto a su participación directa. Sus biógrafos lo analizarán con mayor detenimiento en el futuro pero mi olfato me dice que su egolatría le hace soportar mal esta desafección de la militancia que en otra época estuvo literalmente a sus pies.


Yo albergo mis dudas aún sobre si Felipe, por las razones apuntadas u otras, va buscando hoy las cámaras y los ‘poderosos enemigos’ del gobierno aprovechan la cuestión o si hay alguna especie de acuerdo más o menos tácito o expreso en la estrategia. Pero me cuesta creer que Felipe no haya encontrado hueco en los últimos meses para, además de arrearle a Pedro Sánchez, legitimando la campaña de acoso y derribo y dándole munición al PP, utilizar su facilidad y accesibilidad a los medios y sus todavía indudables dotes pedagógicas y capacidad de influencia social para defender las ideas y valores socialistas. Podría, por ejemplo, aprovechar para soltar algunas frases, un poner, sobre la invasión rusa de Ucrania, el avance del fascismo, la locura de las medidas de Donald Trump o, para condenar el genocidio en Gaza; o en definitiva para decirle a los jóvenes que “la democracia es el peor sistema de gobierno a excepción de todos los demás que se han inventado”. En todo caso, con lo listo que es, Felipe González debe saber que el impacto mediático de cuando llama “matón de colegio” al del pelo naranja o cuando se refiere a “los juegos entre Mazón y Feijóo”, es inversamente proporcional al que alcanza cuando cuestiona la amnistía, la quita de la deuda o cualquier posición del Gobierno.


Felipe debe saber, y si no se lo hacéis llegar de mi parte, que en la posición que ha adoptado, muchos socialistas ya no lo van a seguir ni cuando tenga razón porque ya se ha ganado el título de estar “bailando siempre con el enemigo” (y no me refiero al significado de la canción del mismo título de Bunbury). A ver si eso le puede hacer cambiar su posición, o matizar al menos, que tanto daña a su partido y a sus militantes de toda la vida, por los que él hizo tanto y por lo que nosotros hicimos por él, a las duras y a las maduras.


En todo caso anuncio que, menos uno, de los de mi ‘bando’ que me han preguntado o interpelado por mi opinión sobre Felipe González, estaban de acuerdo con mis reflexiones y planteamientos y todos los de la otra ‘banda’ se manifestaron muy contentos y entusiasmados con sus ‘salidas’ reconociéndolo como un gran estadista. ¡Qué pena no tener guardado lo que decían hace unos años! Aunque bien es cierto que mi memoria todavía es fuerte y la hemeroteca está repleta de testimonios para recobrar...



viernes, 2 de mayo de 2014

El PSOE cumple 135 años desde sus fundación

"Sois socialistas no para amar en silencio vuestras ideas ni para recrearos con su grandeza y con el espíritu de justicia que las anima, sino para llevarlas a todas partes" (Pablo Iglesias)

El Partido Socialista se fundó clandestinamente en Madrid, el 2 de mayo de 1879, en torno a un reducido número de intelectuales (principalmente médicos) y obreros, (fundamentalmente tipógrafos como su gran promotor Pablo Iglesias).Se cumple por tanto hoy el 135 aniversario de aquella primera Asamblea. 

Recuerdo con facilidad siempre el número de años porque yo me afilié en 1979, siendo secretario general Felipe González, en torno a la campaña realizada por el PSOE de "100 años de honradez" por lo que el "pico" son los años que llevo ya militando en la familia socialista (me sigo sintiendo también de las Juventudes y soy ugetista). Treinta y cinco haré este año a la vuelta del verano. Yo siempre he seguido una máxima de "el abuelo" leída en el libro que se editó en torno a esa referida campaña: "No sólo hacen adeptos los partidos con sus doctrinas, sino con los buenos ejemplos y la recta conducta de sus hombres". 

Haciendo balance de aquellos momentos iniciales de mi primera etapa militante con mi juventud, mi ilusión, y  máximas aspiraciones de "cambio", aquél exitoso eslogan del 1982 y comparándolo con mi diferente militancia actual ("de joven promesa a vieja gloria"), creo que lo más daño hace a la Política en general y a los partidos en particular, no son los errores cometidos en la gestión que los ciudadanos suelen incluso comprender y hasta perdonar, sino el comportamiento negativo de sus dirigentes y la corrupción, (esa mancha sí que es persistente y difícil de borrar).

Ha cambiado mucho el Partido en estos años, en los 135 (y en mis 35), y ha cambiado mucho la España en la que se fundó y la de hoy . (Y yo también he cambiado bastante). El PSOE ha contribuido mucho a la sociedad actual. A mí me gustaría una sociedad más justa, más solidaria, más igualitaria, más democrática. Pero me siento orgulloso de que lo que ahora decimos que queremos defender, como ayer 1 de mayo, "un empleo digno, la sanidad y educación universal y gratuita, las conquistas sociales, las libertades y derechos..." han sido lideradas por gobiernos socialistas. 

He discutido mucho con gente que entonces negaba que fueran grandes avances y ahora quieren restar protagonismo a los que las impulsamos y desarrollamos (con frecuencia teniendo en contra a la derecha política y social), pero la realidad es que la Historia está ahí y los errores y desaciertos cometidos  no pueden empañar todo el cristal como para no reconocer que los socialistas españoles han tenido un gran protagonismo en que la España que salió del túnel de la dictadura franquista sea hoy mucho mejor política, social y moralmente que la actual, a pesar de todos los pesares, incluida la coyuntura económica en la que caýó el país estando los socialistas, con Zapatero a la cabeza, en el gobierno de la Nación.

A lo largo de estos años hemos ido cambiando de signos, de logos, de imágenes corporativas, intentando adaptarnos a los nuevos tiempos, a las nuevas técnicas y modas, pero hay una esencia inmutable, unos principios y valores permanentes que no debemos perder porque son el Norte, la guía que debe movernos. 

Hoy es nuestro cumpleaños y vivimos un momento de transición hasta la celebración de las primarias para elegir candidato a la presidencia del gobierno, liderado por Rubalcaba, al que la historia del partido le dedicará una gran página por su contribución y "sacrificio". Quería celebrarlo con una reflexión que es también un deseo para el próximo reto electoral. 

El PSOE de hoy tiene por delante una enorme responsabilidad para contribuir de manera decisiva a un cambio, que debe empezar por Europa, por donde se cuecen las más importantes decisiones políticas y económicas que afectan a nuestro país. De la misma manera que nuestra sociedad actual tiene el sello de las políticas socialistas, la Europa que salió de la posguerra, que ha vivido  la etapa de mayor progreso y bienestar social y  que ha protagonizado la construcción de las instituciones europeas, tiene en la socialdemocracia su principal valedor (junto a una parte de la democracia cristiana, hoy engullida por la derecha neoliberal y diluido su protagonismo en la Unión Europea). Necesitamos recuperar el liderazgo político en Europa tanto como Europa nos necesita a nosotros. Los socialistas y socialdemócratas europeos son la única fuerza política que puede liderar un cambio de rumbo y hacer que la salida de la crisis no se lleve por delante el modelo de cohesión territorial y social que representa "la Europa de los ciudadanos" a la que aspiramos frente a la "Europa de los mercados" (especialmente financieros) que ahora reina. 

El 25 de mayo es muy importante para España y para Europa. Como demócrata lo primero que me gustaría es que hubiera un gran debate sobre el futuro y se confrontaran ideas y programas y hubiera una gran participación social reflejada en una alta afluencia a las urnas. Como socialista me gustaría que consiguiéramos un porcentaje importante de los votos en todos los países para ser actores principales de la nueva etapa. El mundo necesita que en esta sociedad, cada vez más globalizada, haya una Europa, que sirva de modelo de éxito para otros lugares del mundo. Ello requerirá de un gran pacto político en el que es importante que las fuerzas progresistas tengan ideas y músculo político para orientarlo en el sentido en el que es más importante el "desarrollo" que el crecimiento, más las personas que el euro y más lo colectivo, lo público que lo individual y privado. 

Por eso en los próximos días, en esta precampaña y campaña electoral, renovaré mi compromiso con el Partido Socialista, treinta y cinco años después y estaré activista, "movilizado", para conseguir ayudar a nuestro objetivo de representar a la mayoría de nuestra sociedad. Yo, Tú,  Mueves Europa y Europa se moverá hacia donde digamos la mayoría de los europeos. Yo empujaré para la izquierda. Yo votaré por la lista que encabeza Elena Valenciano y apoyaré la candidatura de Martin Schulz a la presidencia de la Comisión Europea.  






domingo, 5 de febrero de 2012

Yo estuve allí 38C. Discurso de Chacón


A Carmen Chacón le toca intervenir en segundo lugar y desde el arranque se ve que ha  planteado realizar un mensaje más a los que están fuera, a todos los militantes, a los medios y a los ciudadanos directamente que a los propios delegados que son el “cuerpo electoral” de esta votación.

Dice que se presenta para volver a ser mayoría social. Empieza fuerte con su mensaje principal en la frente “no me presento para una travesía en el desierto”. El partido y la sociedad están angustiados y no podemos entretenernos. Hay que cambiar el Partido y hay que hacerlo ya.

El análisis de las derrotas electorales es más cruento que en el caso de Rubalcaba, como queriéndonos recordar o colocar en lo alto de la mesa, la rémora que arrastra a su rival.  Y señala que el 20N no se perdió sólo por la crisis sino que se han cometido otros errores.

Les dice a los delegados que están en representación de 250.000 militantes y de millones de personas como señalándoles que tienen una representación, e incluso un mandato.

Chacón se presenta para ganar, (aunque pierda), el Congreso, las primarias a candidato a la presidencia del gobierno, las elecciones. Rubalcaba ha evitado pronunciarse sobre este aspecto porque en este Congreso es un tema que no toca.Una de las diferencias sustanciales que no se explicitan es que Rubalcaba quiere separar los dos paquetes y Chacón quiere que se resuelva todo en el mismo acto. Quizás esto resulte definitivo en una parte de los delegados.

Pasados unos minutos, baja un poco el tono y la velocidad de su discurso y entra en un tempo distinto. En esos momentos aprovecha para sumarse al orgullo de ser socialista, reivindicando también la historia del PSOE, a Felipe González y a Zapatero y confiesa que trabajar a su lado ha sido lo mejor que le ha pasado, reivindicando tanto la primera como la segunda legislatura de ZP y resaltando los éxitos del secretario general saliente entre los que incluye la derrota de ETA extendiendo en este caso los halagos a Rubalcaba.

Vuelve al tono mitinero con un “No empezamos de cero, empezamos de nuevo”. Va colocando eslóganes que tanto fastidian a su detractores y calientan a los fans y que simplifican el trabajo de los medios de comunicación.

Juega teatralmente con una tarjeta credencial del 35 congreso que guarda con cariño para decir que esa papeleta sirve para levantar hospitales, universidades, para cambiar la historia del partido y del país, señalando a los delegados el poder de su voto.

Al referirse a la creación de empleo y a la salida de la crisis como la prioridad del país y la del PSOE, inicia las críticas al Partido Popular calificando de “Hachazo fiscal a los trabajadores” las medidas del gobierno, criticando duramente la reforma de la Ley del Aborto, o la eliminación a los jóvenes de la Renta Básica de Emancipación.

Hace un recorrido por distintos territorios y temas (jóvenes, mundo rural, alcaldes y concejales) en un intento de acercarse a las preocupaciones de distintos sectores.

Utiliza de nuevo la expresión “Alto y claro” para señalar que "No somos como ellos y no nos vamos a comportar como ellos” al comunicar que el PSOE hará una oposición útil y responsable en defensa del interés general. Pero buscando un punto de separación con Rubalcaba matiza que esa oposición útil será firme, sin dejarse utilizar.

Defiende que el PSOE debe tener un proyecto autónomo pero no aislado de los movimientos sociales, en especial de la UGT.

Vuele a sus mensajes de campaña “Si decimos primarias hacemos primarias, si decimos izquierda, si decimos cambio, hacemos cambio”. con el que quiere sintetizar la falta de credibilidad del PSOE (y de Rubalcaba). 

Hay una frase con la que quiere tocar el corazón de los militantes "La igualdad es el alma de los socialistas" que yo convierto en mi tuit más seguido y retuiteado. Ahora no sé si  ha dicho que el alma del PSOE es la igualdad o ha dicho que es "el arma". Que no es lo mismo pero es igual.

Declara una separación entre lo público y privado, como defensa de una alusión indirecta, pero creo que es un error mentar la bicha en este caso. Es uno de los puntos débiles de la candidata a tenor de los comentarios que he escuchado en su contra de los partidarios de Rubalcaba.

No sé si estaba en el guión pero dado el éxito de la referencia de la amenaza de Alfredo a la revisión del Acuerdo con la Santa Sede, también se apea con que debe tratarse con con respeto a todas las religiones pero sin privilegios. Hablar de laicismo en los congresos socialistas es garantía de éxito de respaldo aunque luego la práctica no coincide con la teoría.

Continúa su intervención con el Capítulo obligado a Andalucía,  la próxima cita electoral,  y el banco más grande delegados en juego. Elogios al gobierno andaluz y a los socialistas andaluces.

Mira la hora y empieza a aterrizar en cuestiones de funcionamiento del partido. Anuncia que rendirá cuentas y visitará los Comités Regionales todos los años y así propondrá que estas actuaciones las hagan todos los órganos en cascada. Propone la creación de una Oficina de apoyo a los alcaldes.

Apartado especial a los jóvenes señalando que “Los dueños del futuro no deben ser los esclavos del presente”.

Lanza un mensaje directo a los “líderes locales”. "Los 25.000 concejales doblemente elegidos en el partido y por la sociedad que nos unen a la gente, son una de nuestras mejores conexiones con la realidad social".

Vuelve a los eslóganes para acabar con algunos apuntes sobre el modelo de partido.Propone un liderazgo con partido y compartido combatiendo las puyas que recibe en este punto de RbcB. Propone hacer una Ejecutiva de gente buena y de buena gente aunque me parece también que eso es una puya más que a su contrincante a su antecesor.  Quiere finalmente un Partido con más militantes, más abierto, con más formas de participar.

Como si fuera el final de una sinfonía este último tiempo lo marca como Allegro molto vivace. Se nota que es la parte más estudiada y ensayada. 

“No dejar pasar la Historia sino hacer Historia” Decidamos hoy, ahora, no esperar una transición, no nos quedemos sentados, levantémonos (y la gente, la suya primero  luego forzada el resto) se levantaron.  Alfredo estuvo hábil y estropeó un poco el plano y se sumó a la fiesta, subiéndose al escenario y levantado la mano junto a su oponente. 

Este tramo final de su discurso, si hubiera sido la ganadora de la votación, habría sido repetido en todas las televisiones y hubiera sido el mensaje con el que los socialistas hubiéramos salido del Congreso aunque hubiera tenido mil lecturas.  Pero por un margen estrecho de votos los delegados del 38 Congreso decidieron que querían abrir una nueva etapa, de transición?, más que una nueva era.

En todo caso así valoré yo en twitter su "actuación" Mi nota para discurso de  es un 7,5 de media entre el escrito y el oral. Puede progresar? Lo dirán los militantes y ciudadanos.

Nota in fine:

Hasta que punto las intervenciones de los candidatos pudieron condicionar el sentido del voto de los que quedaran por decidirlo es una incógnita que quizás nunca se despeje. Cada uno jugó sus cartas, los dos tuvieron una buena actuación aunque cometieron algunos errores en la comunicación de su mensaje y como he dicho en otras ocasiones los dos ganaron y los dos perdieron y para mí se han hecho más grandes y han hecho más grande el partido (el que se disputaba) y al Partido. Mi impresión personal, directa, tras hablar con mucha gente de todos sitios es que ninguno falló pero ninguno triunfó y el voto se decidió por lo que opinaban antes de ambos o bien por otro tipo de alineaciones políticas que se dilucidaban en parte también con esta votación. Yo no he recibido el testimonio directo de nadie que decidiera su voto tras los discursos y nadie que cambiara su intención de voto tras ellos. Quizás sea esa una de las razones de la victoria final, apretada si se quiere, de Rubalcaba que apostó más por un discurso a los delegados frente a Chacón que no supo medir que el subconjunto de los delegados no era una muestra aleatoria de los militantes ya que era sesgada.  Pero esto son especulaciones mías.

Yo estuve allí 38C. Rubalcaba


Yo quiero al PSOE”. Así inició su intervención el candidato socialista con un mensaje directo al corazón de los viejos militantes y militantes viejos, que eran muchos, en el Pleno abarrotado de delegados, invitados y observadores. Y empezó su discurso con un repaso al legado, a la herencia socialista histórica con referencias a Felipe González y a Zapatero.
Dio las gracias a Zapatero y señaló como un gran logro el fin de ETA, apuntándose el tanto de camino en la parte, importante, que le corresponde. (Uno a mi lado comenta que durante la campaña de las generales no hizo ese mismo discurso de defensa del entonces presidente del gobierno, se retrata).

Del agradecimiento a ZP pasó a las referencias a Andalucía (y a Asturias) obligadas por la cercanía de las elecciones autonómicas en estas Comunidades Autónomas.
  
Rubalcaba pasó casi de puntillas sobre el análisis de la derrota de las elecciones del 20N aunque reconoció que la mayoría no ha confiado en nosotros o no ha visto las diferencias de manera clara con el PP.

Habla de un Partido Socialista y renovado para subrayar lo de Cambio y Continuidad que ha sido su etiqueta distintiva durante esta campaña.

Como es habitual en sus discursos indica un capítulo y abre paréntesis para desarrollarlo.

Perfil del secretario general:

Propone un liderazgo sin personalismos ni sectarismos. Cree en los equipos pero indica que será un liderazgo fuerteno me van a quebrar aunque no entiendo si quiere marcar diferencias con Chacón o con Zapatero en esta referencia. Y será fuerte por él mismo, por los militantes y por los que  han votado, a pesar de todo, al PSOE.

Hace una parada para desmarcarse de quien haya podido hacer presiones en su nombre aunque es una pirueta para atacar, para denunciar a su rival más que para defenderse él mismo. Con los antecedentes previos será uno de los temas más comentados y destacados.

Propone un liderazgo moral y preconiza la austeridad en lo público y en lo privado. “Si no vives como piensas acabas pensando como vives”.

Proyecto político:

Comenta Rubalcaba que esta parte de su intervención la dedica al contenido del cambio. O lo que es lo mismo a un Cambio con contenidos. De nuevo como contrapunto al discurso de la otra candidatura sin aludirla Rubalcaba señala un punto de diferenciación. Hablar primero tiene algunos inconvenientes pero también es una oportunidad que astutamente aprovecha.

Aprovecha este apartado para meterse con el adversario, el de verdad, el PP. Dice que  se fue del gobierno en 2004 mintiendo  y ha vuelto al gobierno engañando. En este momento es cuando se le ve más cómodo, más seguro ya que coincide además con los temas que ha “machacado” durante la campaña electoral: empleo, educación, sanidad, recortes, ajustes, Estado del Bienestar, Europa.

Sobre estos temas el candidato tiene crédito aunque hay un problema general de credibilidad. Pienso yo.

PSOE.

Quiero un partido igual para toda  España, de nuevo referencia velada a la procedencia de Chacón del PSC, subrayando pretendidas diferencias. "Todo lo que ocurra dentro del Partido debe poderse explicar fuera". Nueva puya.

Promete que si sale elegido secretario general hablará con mucha gente de todas las federaciones y edades pero hará un equipo único.

Vuelve a darle caña al PP para recobrar entusiasmo de los seguidores. Critica las prisas para aprobar temas como la vuelta atrás en la Ley del Aborto o para quitar Educación para la Ciudadanía, pero no se dan tanta prisa en otros temas más prioritarios para la gente.

Lee una cita feminista para luego desvelar su autor: Pablo Iglesias con lo que hace un guiño a las mujeres y al tema de la paridad (aunque debe reconocer que en las listas de las últimas elecciones no se han cumplido) y lanza una bomba contra la Santa Sede que levanta de sus asientos a la gente.

Acaba su discurso con algunas notas sobre el Partido. Más abierto, más eficaz, al servicio de un proyecto político. Corrije aquí a  Zapatero diciendo que el PSOE es el partido más democrático. Debemos decirlo sin complejos. En todo caso aboga por dar más peso a los militantes y facilitar la participación del militante 2.0, indicando que la Red además de ser un potente medio de comunicación es democratizador.

Se muestra partidario de las primarias a la francesa para candidatos a la presidencia del gobierno aunque piensa que otros aspectos organizativos deben dejarse para una Conferencia antes del verano. 

Conclusión: "Quiero un Partido de mayorías, con vocación de gobierno, intergeneracional. Se trata de Cambiar el PSOE para que siga siendo el PSOE", como queriendo decir que los eslóganes son fáciles y el también puede colarlos aunque su estilo es más de docente, más académico. 

Rubalcaba habla directamente a los delegados, no a los militantes. En momentos se olvida de que hay en el pleno mucha más gente, incluidos todos los medios de comunicación. No le importa, por ahora. Sabe que hay una diferencia entre los que estamos aquí como delegados y el "militante medio", el ciudadano medio. La sabe y la explota. Resultará crucial en el apretado resultado final de la votación en mi opinión.

Mi nota al discurso de Alfredo Pérez Rubalcaba tuiteada en ese momento final fue: "Pongo mi nota a la intervención de @_Rubalcaba_ en su discurso en #38CongresoPSOE. 7,5. Nunca llega a sobresalir pero siempre está notable alto". 

Intervención tras conocerse el resultado de la votación:

Alfredo Pérez Rubalcaba, nuevo Secretario General del PSOE Escrutinio definitivo del 38 Congreso: 

Votos Rubalcaba: 487. Votos Chacón: 465. Votos en blanco: 2 Votos nulos: 1

El PSOE es un Partido fuerte, no es un partido caído. El PSOE está lleno de gente con responsabilidad. Rubalcaba dedica su breve intervención para contestar a Carme Chacón  a la vez que le da las gracias porque ha contribuido a que sea un día grande para el PSOE (ya lo dije yo). Pero quiere borrar la imagen del cierre de la intervención de su oponente e ntentar empezar a recuperar a muchos de sus seguidores ilusionados por un cambio, por una nueva etapa en el partido. Borrar la imagen de un partido tumbado es el primer objetivo que se plantea. Lo ha estudiado.
"Orgullo y responsabilidad". Cita a Felipe, Almunia y ZP. Aspira a ser como ellos y a ser despedido como ellos. Lo importante no es saber llegar sino saber salir.

"Unidad, Unidad y luego cambio". Seré el secretario general de todos los socialistas. Empieza a negociación para conformar la nueva Ejecutiva.

"Ahora viene lo difícil, dar respuesta y respuestas a los ciudadanos, a los jóvenes, a las mujeres, a las familias, a los desempleados".

Rubalcaba se convierte ahora en Chacón y utiliza mensajes cortos, frases directas. Se trata de seguir sumando. 

viernes, 19 de marzo de 2010

Andalucía, ganamos el futuro

He asistido como delegado en representación de la Organización Sectorial de Medio Ambiente al Congreso Regional Extraordinario del PSOE de Andalucía. El lema del congreso “Andalucía, ganamos el futuro”, resume claramente el objetivo perseguido en este cónclave de los socialistas andaluces que se puede decir que ha sido extraordinario, no sólo en la formalidad de su convocatoria, e histórico (aunque eso se suele decir de todos).

Desde el año 1982, he estado en todos los congresos del partido en Andalucía. El primero de ellos, (y tercero del PSOE-A), se celebró en el Auditorio Manuel de Falla en Granada, y acudí invitado como secretario general de las Juventudes Socialistas de Granada. En el siguiente en 1985, participé como representante de las Juventudes Socialistas de Andalucía (por entonces era el secretario regional de “Política Estudiantil”). Recuerdo que se celebró en Hotel de los Lebreros en 1985 como representante de las Juventudes Socialistas. En este último mi principal recuerdo es que me abrieron el coche en la puerta del hotel mientras me acreditaba y me robaron la ropa.

Luego he estado trabajando en la organización interna del congreso en dos ocasiones, en el 5º y en el 6º, los dos celebrados en Sevilla, (una de ellas en lo que entonces llamábamos departamento de seguimiento y prensa); desde entonces he asistido como delegado o como invitado fraternal, a los siguientes que se han celebrado en Granada en tres ocasiones y una en Sevilla.

No hay mucha diferencia entre participar como delegado o como invitado casi nunca porque generalmente los congresos se resuelven de manera previa y sirven para la escenificación y la legitimación democrática del proceso. En esta ocasión extraordinaria ni siquiera había diferencia en los lugares asignados y todos hemos estado confundidos en el Palacio de Congresos de Sevilla que ha puesto de manifiesto la necesidad de las obras de ampliación que se están llevando a cabo.

La crisis y la sostenibilidad han sido los protagonistas del Congreso y han estado presentes en todas las intervenciones.

Ha habido momentos muy emocionantes en el Congreso como la oportunidad de ver a Felipe González, en vivo, en directo, muy cerquita. Pero voy a destacar dos que pueden "verse" porque se corresponden con el homenaje visual que se hizo al compañero Chaves...




... y con los apoyos "externos" que recibió Griñán para reforzar el respaldo unánime que recibió por parte de todos los delegados y delegadas de todas las provincias.





Este Congreso ha sido el de la irrupción de las Nuevas Tecnologías de la Comunicación y el primer congreso político 2.0. Su proyección a través de las redes sociales ha sido espectacular. Yo mismo he contado en facebook y en twitter el desarrollo del Congreso. Un ejemplo de esta nueva forma de comunicación es que la primera entrevista al recién elegido secretario general está hecha por un bloguero (compañero y amigo) y fue rápidamente subida al youtube.


Pero el video que más me gustó es éste que resume muy bien lo que representa el Congreso: orgullo y satisfacción de lo realizado en estos 30 años en Andalucía en el que hemos salido del subdesarrollo y nos hemos colocado en la champion de las regiones europeas y esperanza y confianza en que seremos capaces de avanzar hacia el desarollo sostenible y seremos pioneros en un nuevo modelo económico sostenible en lo ambiental, en lo económico y en lo social.

lunes, 15 de marzo de 2010

Entre socialistas

El Congreso Extraordinario del PSOE de Andalucía me ha dado la oportunidad de ver de cerca, en directo a Felipe González. Compartía mesa en un foro sobre “Los retos económicos del futuro” con Cándido Méndez, secretario general de la UGT. Además estaba de moderadora del debate (aunque hizo más bien de provocadora), la periodista María Antonia Iglesias.

Para mí fue lo mejor del Congreso y hizo que tuvo momentos muy interesantes como las intervenciones de Rafael Escuredo y de Pepote Rodríguez de la Borbolla o el primer discurso de Griñán y otros emocionantes como el último discurso de Chaves como secretario general de los socialistas andaluces o el cierre del congreso de Zapatero al que hay que admirar su fortaleza y entereza a pesar de lo que ha “llovido” en los últimos tiempos.

Y fue lo más destacado porque fue un debate entre dos socialistas y desde el socialismo democrático sobre las causas de la crisis y las posibles soluciones. Se expresaron con libertad y con valentía, con claridad, poniendo en evidencia errores y torpezas del gobierno (aunque claro le atizaron más a Rajoy y los suyos) aunque al final el resultado era la comprensión del comportamiento del gobierno y de ayuda y orientación hacia la salida de la crisis.

Entre las muchas cosas interesantes escuchadas, apunto aquí algunas ideas extraídas de este debate:

Felipe: Me declaro optipesimista (ante la crisis). Optimista en que tenemos inteligencia para salir de esta situación. Pesimista en cuanto a la voluntad política para salir de ella.

Cándido: El mercado laboral no es el culpable de la destrucción de empleo, tampoco fue el artífice cuando se creaba mucho empleo.

Felipe: Necesitamos que las mujeres trabajen y que las mujeres tengan hijos, las dos cosas. No nos podemos permitir desperdiciar la capacidad de esa parte de la población activa y no podemos sustituirlas en la otra necesidad.

Cándido: la crisis ha supuesto un triple fracaso: institucional (los que debían de controlar se han comportado como tahures de casino) , intelectual (los que debían predecir no lo hicieron), y moral (el modelo económico está basado en un la desigualdad y en la injusticia).

Felipe y Cándido: Necesitamos unas cuantas normas pero que se cumplan y hay que decir menos y hacer más.