La nueva edición del programa de TVE “Tengo una pregunta para usted… señor presidente” se ha saldado con un nuevo éxito de audiencia y una nueva polémica-discusión sobre el resultado, (en términos de valoración, satisfacción o puntuación) de la “actuación” de Zapatero ante las cámaras.
La primera nota que hay que ponerle al presidente es un sobresaliente en valentía y coherencia porque ha dado la cara y porque ha sido fiel a sus principios sobre la responsabilidad
política, la transparencia y la sinceridad. Digamos que Zapatero ha sido fiel a ZP. Contrasta esta actitud con la de Mariano Rajoy, líder de la oposición parlamentaria, (el liderazgo en su partido lo tiene más crudo), que se ha negado a participar en el mismo programa, una semana antes o después de Zapatero, y ha pospuesto su asistencia hasta después de las elecciones gallegas y vascas.
De la comparación de la tertulia posterior en el programa 59 segundos, en la que participaron varios directores de periódicos (luego dicen que no hay pluralidad), y mi conversación en familia y con los amigos sobre cómo había estado Zapatero, saqué una conclusión: la enorme distancia entre la opinión publicada y la opinión pública. Muchos medios informativos están empeñados en fabricar una realidad, en conducir-condicionar la opinión pública y tenían preparados los titulares antes de la intervención. Algunos incluso sufrieron una frustración grande porque la realidad no se ha ajustado al guión previsto.
En esa misma tertulia y esta mañana en la radio he escuchado a opinadores decir que “Zapatero no aportó nada nuevo”, “todo lo que dijo el presidente lo sabíamos” y otras cosas por el estilo. Y probablemente sea cierto pero creo que ese fue el acierto del presidente del gobierno, hablarle a la gente y no satisfacer a los periodistas ni a la oposición. Porque muchas de las explicaciones de ZP, supuestamente sabidas por la gente (hasta el propio Lorenzo Milá) que hubiera deseado un programa “menos previsible”, estoy seguro que fueron escuchadas con atención, por muchas personas sencillas, por primera vez.
Un ejemplo ilustrativo de mi tesis es lo del dinero “inyectado” a las entidades financieras. Frente a la propaganda de que Zapatero “le da el dinero a los Bancos en lugar de a las familias, (o a las pequeñas y medianas empresas, según interese intoxicar)”, el presidente explicó que el dinero público se presta, no se regala, y con los intereses y garantías necesarias. Y era preciso y oportuno aprovechar el escenario y el momento para decirlo porque mi experiencia personal es que he tenido que explicar estas medidas concretas contra la crisis en varias ocasiones para aclarar, para desmentir o simplemente para comunicar su sentido y alcance. Claro que eso lo sabían el director de ABC y el de La Razón (y seguro que lo sabe también el director de El Mundo), pero no han dedicado mucho tiempo en contarlo así a sus lectores y además muchos españoles no leen periódicos aunque sí ven televisión.
Por otro lado, los que han criticado la ausencia de nuevos anuncios del presidente del gobierno habrían sido los mismos que se hubieran lanzado al cuello de Zapatero si hubiera aprovechado el altavoz del programa para dar alguna primicia criticando que no hubiera utilizado algún foro institucional y acusando a los profesionales de la televisión pública de haber pactado la noticia. Son los mismos que habrían pregonado a los cuatro vientos que el presidente se había sacado de la manga nuevas medidas.
Por lo demás creo que el programa ha pecado de un gran personalismo por parte de los invitados que han entendido que tenían una entrevista particular con el presidente del gobierno y no que eran representantes de los españoles. En algún caso podrían haber sido unas interesantes anécdotas pero en conjunto han revelado un gran individualismo de nuestra sociedad que espero que no sea mayoritario, y si lo es, podamos combatirlo, reducirlo porque es necesario para salir de la crisis y porque es el reflejo de un modelo socioeconómico que hay que superar y que en gran medida es causa de la situación actual. Siempre me he quejado y me ha dado pena la valoración social positiva de la especulación, del enriquecimiento ilícito y de la cultura de la ostentación. Para mí que algunos empresarios de tres al cuarto hayan perdido el chófer es una mala noticia por el empleo perdido pero una gran alegría en el otro sentido.
Nota: Me ha llamado especialmente la atención entre los defraudados por esta comparecencia ante la ciudadanía, el énfasis que han puesto en que Zapatero “prometió” el pleno empleo y ahora el paro crece vertiginosamente. Se les olvida recordar, por ejemplo, que Rajoy prometió millones de puestos de trabajo (si sabía lo de la profunda crisis por qué se sumó a las propuestas demagógicas) y que el campeón Arenas se atrevió a decir que con él llegaríamos al pleno empleo en Andalucía. No creo que nadie imagine que la victoria del PP habría producido un escenario macroeconómico muy diferente, quizás sí una respuesta a la crisis distinta.
Otra nota: La pregunta del cura sobre el aborto ha sido vergonzosa. Mezclando en la pregunta feto y embrión de manera poco inocente e intentando buscar un titular de portada para los medios conservadores. Lamentable. Pero bueno eso va a favor de la muestra seleccionada y de la credibilidad del programa. He visto en algún foro una pregunta para el cura: hay un incendio en un hospital y sólo puede elegir entre salvar a un paciente o un contenedor con cien embriones congelados, ¿a quién salva?
La primera nota que hay que ponerle al presidente es un sobresaliente en valentía y coherencia porque ha dado la cara y porque ha sido fiel a sus principios sobre la responsabilidad

De la comparación de la tertulia posterior en el programa 59 segundos, en la que participaron varios directores de periódicos (luego dicen que no hay pluralidad), y mi conversación en familia y con los amigos sobre cómo había estado Zapatero, saqué una conclusión: la enorme distancia entre la opinión publicada y la opinión pública. Muchos medios informativos están empeñados en fabricar una realidad, en conducir-condicionar la opinión pública y tenían preparados los titulares antes de la intervención. Algunos incluso sufrieron una frustración grande porque la realidad no se ha ajustado al guión previsto.
En esa misma tertulia y esta mañana en la radio he escuchado a opinadores decir que “Zapatero no aportó nada nuevo”, “todo lo que dijo el presidente lo sabíamos” y otras cosas por el estilo. Y probablemente sea cierto pero creo que ese fue el acierto del presidente del gobierno, hablarle a la gente y no satisfacer a los periodistas ni a la oposición. Porque muchas de las explicaciones de ZP, supuestamente sabidas por la gente (hasta el propio Lorenzo Milá) que hubiera deseado un programa “menos previsible”, estoy seguro que fueron escuchadas con atención, por muchas personas sencillas, por primera vez.
Un ejemplo ilustrativo de mi tesis es lo del dinero “inyectado” a las entidades financieras. Frente a la propaganda de que Zapatero “le da el dinero a los Bancos en lugar de a las familias, (o a las pequeñas y medianas empresas, según interese intoxicar)”, el presidente explicó que el dinero público se presta, no se regala, y con los intereses y garantías necesarias. Y era preciso y oportuno aprovechar el escenario y el momento para decirlo porque mi experiencia personal es que he tenido que explicar estas medidas concretas contra la crisis en varias ocasiones para aclarar, para desmentir o simplemente para comunicar su sentido y alcance. Claro que eso lo sabían el director de ABC y el de La Razón (y seguro que lo sabe también el director de El Mundo), pero no han dedicado mucho tiempo en contarlo así a sus lectores y además muchos españoles no leen periódicos aunque sí ven televisión.
Por otro lado, los que han criticado la ausencia de nuevos anuncios del presidente del gobierno habrían sido los mismos que se hubieran lanzado al cuello de Zapatero si hubiera aprovechado el altavoz del programa para dar alguna primicia criticando que no hubiera utilizado algún foro institucional y acusando a los profesionales de la televisión pública de haber pactado la noticia. Son los mismos que habrían pregonado a los cuatro vientos que el presidente se había sacado de la manga nuevas medidas.
Por lo demás creo que el programa ha pecado de un gran personalismo por parte de los invitados que han entendido que tenían una entrevista particular con el presidente del gobierno y no que eran representantes de los españoles. En algún caso podrían haber sido unas interesantes anécdotas pero en conjunto han revelado un gran individualismo de nuestra sociedad que espero que no sea mayoritario, y si lo es, podamos combatirlo, reducirlo porque es necesario para salir de la crisis y porque es el reflejo de un modelo socioeconómico que hay que superar y que en gran medida es causa de la situación actual. Siempre me he quejado y me ha dado pena la valoración social positiva de la especulación, del enriquecimiento ilícito y de la cultura de la ostentación. Para mí que algunos empresarios de tres al cuarto hayan perdido el chófer es una mala noticia por el empleo perdido pero una gran alegría en el otro sentido.
Nota: Me ha llamado especialmente la atención entre los defraudados por esta comparecencia ante la ciudadanía, el énfasis que han puesto en que Zapatero “prometió” el pleno empleo y ahora el paro crece vertiginosamente. Se les olvida recordar, por ejemplo, que Rajoy prometió millones de puestos de trabajo (si sabía lo de la profunda crisis por qué se sumó a las propuestas demagógicas) y que el campeón Arenas se atrevió a decir que con él llegaríamos al pleno empleo en Andalucía. No creo que nadie imagine que la victoria del PP habría producido un escenario macroeconómico muy diferente, quizás sí una respuesta a la crisis distinta.
Otra nota: La pregunta del cura sobre el aborto ha sido vergonzosa. Mezclando en la pregunta feto y embrión de manera poco inocente e intentando buscar un titular de portada para los medios conservadores. Lamentable. Pero bueno eso va a favor de la muestra seleccionada y de la credibilidad del programa. He visto en algún foro una pregunta para el cura: hay un incendio en un hospital y sólo puede elegir entre salvar a un paciente o un contenedor con cien embriones congelados, ¿a quién salva?