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martes, 31 de marzo de 2026

No se frena a la extrema derecha votando a la derecha extrema

Sigo "sacando punta" desde mi columna, ya en precampaña. Yo también me apunto a "el que haga hacer que pueda" pero desde otra perspectiva a la que exhortaba Jose Mari el que quería engañarnos con lo de las armas nucleares en otra guerra ilegal como la que sufrimos actualmente. 

'No se frena a la extrema derecha votando a la derecha extrema' | El Independiente de Granada


No se frena a la extrema derecha votando a la derecha extrema

Sacando punta

Ignacio Henares Civantos

Ya tenemos fecha para las elecciones autonómicas andaluzas, un poco más precipitadas de lo que se apuntaba, probablemente, entre otras razones, por el temor del presidente del gobierno andaluz a que a partir de ahora sólo le cabe ir empeorando.

La estrategia, ideada e impuesta por los gurús de Génova, de celebrar elecciones anticipadas en varias regiones para desgastar a Pedro Sánchez y sacudirse la dependencia de Vox, ha resultado en gran parte fallida. Tanto en Extremadura como en Aragón y Castilla-León, la extrema derecha ha mejorado sus posiciones con respecto a la derecha extrema y los barones del PP han errado en el objetivo principal perseguido.

En este panorama ha resurgido un argumento que ya benefició al PP andaluz en las pasadas elecciones cuando se comió todo el voto de centro, buena parte provenía de sectores conservadores, pero también arañó en un espacio sociológico andaluz que históricamente ha sido reacio a la derecha, por su comportamiento histórico en nuestra tierra, antes y después, de la conquista de la autonomía, y en parte también por los agravios comparativos y abandonos de los gobiernos de Aznar y Rajoy.

Hace cuatro años funcionó un ‘peligroso’ argumento al que ahora vuelven a recurrir: votar al Partido Popular es necesario para frenar a Vox. Una consigna que podría sonar razonable en la superficie, ‘un mal menor’, dicen algunos, pero que en realidad funciona como la mejor herramienta de consolidación de la extrema derecha en el gobierno andaluz y, por extensión, en España. Recordemos que el cordón sanitario se rompió aquí en Andalucía con el pacto, nunca bien explicado con Ciudadanos y Vox, con el que el PP quedó desvirgado, la ultraderecha blanqueada y empezó la cuenta atrás de la desaparición de los naranjitos.

Desde que irrumpieron los parlamentos autonómicos con un discurso abiertamente reaccionario, el Partido Popular ha pasado de fingir distancia ideológica a normalizar la colaboración con Santiago Abascal y los suyos. Hoy, incluso las diferencias programáticas son tan finas que cuesta distinguir dónde termina la derecha ¿moderada? y donde empieza la extrema derecha. Lo que antes se consideraba una línea roja, pactar con un partido que cuestiona derechos básicos, niega la violencia machista o el cambio climático, hoy es la base de las negociaciones de gobierno en media España.

Recientemente Alberto Núñez Feijóo ha dado luz verde a una estrategia de acuerdos con Vox “donde sea necesario” para alcanzar el poder, abandonando cualquier pretensión de aislamiento político. Lo que se presenta como un pragmatismo electoral ha terminado por diluir la frontera entre conservadurismo y extremismo. El propio líder, (por ahora) del PP sabe que su mayoría, tanto autonómica como nacional, depende en última instancia de quienes pretenden suplantar la Constitución por un programa de pureza moral y nacionalista.

El proceso se ha acelerado. Se han intensificado las negociaciones en las comunidades autónomas pendientes de formar gobierno y pretenden cerrar acuerdos antes de que la campaña andaluza entre en su fase decisiva. Vox, por pura táctica electoral, no quiere que se perciba su posición como de bloqueo. Su líder ya ha dejado claro que no volverá a conformarse con un papel de apoyo externo, exigiendo formar parte de los gobiernos autonómicos para “demostrar utilidad política”.

Paradójicamente esa aceleración de los pactos para el PP puede representar más que un síntoma de fuerza, una muestra de debilidad. Feijóo y Juanma Moreno necesitan a Vox tanto como Vox los necesita a ellos. A ambos les interesa más la foto de la “derecha unida, jamás será vencida” como trampolín hacia Sevilla y de tapón para otra alternativa. Ambos partidos forman parte de un ecosistema político en el que las diferencias se diluyen bajo una fórmula de poder compartido. Pero cuando el PP gobierna con Vox, la agenda política deja de ser la del centro reformista del que presumen para convertirse en el vehículo de las ideas ultraconservadoras que decían querer frenar.

Andalucía de nuevo se va a convertir en terreno de experimentos políticos a escala nacional como ocurrió en 2018. Desde entonces, Juanma Moreno ha ido cultivando meticulosamente una imagen de aparente moderación: pose serena, declaraciones conciliadoras, apelación constante al sentido común y ahora, (a falta de una buena gestión que echarse a la boca), con el discurso de la estabilidad y “que no haya líos”.

Hasta ahora la extrema derecha no ha necesitado ocupar consejerías para influir: su presencia en el debate público ha bastado para marcar la agenda. Si ahora el PP obtiene un resultado ajustado y necesita nuevamente su apoyo, ese margen de influencia se convertirá en poder ejecutivo real. Si el PP necesita su respaldo, la cesión será explícita: vicepresidencias, consejerías, control mediático y la legitimación institucional de un partido que niega los cimientos democráticos básicos del pacto constitucional. Un troyano en la Junta de Andalucía que la acabará destruyendo; quizás sea la justificación que necesita el PP para continuar su programa de desmantelamiento de los servicios públicos, mediante la re-centralización y la externalización.

Es en este marco político en el que se plantea el dilema de la tesis del voto útil que ya se repite en tertulias, columnas y campañas, abonadas a la consigna “el que pueda hacer que haga”. Ahora nos bombardearán con el mantra de “si la izquierda está débil y dividida y el miedo a la ultraderecha crece, lo prudente es votar al PP para evitar que Vox entre en el gobierno”. Pero esa lógica olvida que el PP ya ha asumido de facto gran parte de su programa. Cuando se derogan leyes de memoria democrática, se aprueban discursos sobre inmigración descontrolada o ideología de género, no hace falta que Vox gobierne: ya gobierna a través del PP.

El propio Juanma Moreno lo ha reconocido en más de una ocasión. En su intento de diferenciarse de Madrid, donde Ayuso hace gala de la confrontación ideológica, el presidente andaluz ha optado por una estrategia de asimilación silenciosa. No grita las tesis de Vox, las susurra, como hace a las vacas. Pero el resultado es el mismo: una normalización del discurso ultraconservador bajo el barniz de cortesía institucional.

El riesgo, por tanto, no es que Vox entre en el gobierno andaluz, sino que el propio PP se ha convertido en el vehículo eficiente de su ideario, legitimándolo con el voto de quienes creen estar votando estabilidad. Si algo demuestra la política española de los últimos años, es que la frontera entre el pragmatismo y la complacencia con el extremismo se cruza mucho antes de lo que parece.

Nuestra respuesta no puede ser la resignación. Ni sucumbir al falso voto útil para frenar a la ultraderecha, ni la abstención por pasividad, ni mucho menos la banalización del discurso ultra, resolverán el problema. La única vía para frenar la normalización de la extrema derecha es reconstruir una alternativa democrática de verdad: un proyecto progresista y plural que no compita en el terreno moral del miedo, sino en el de la justicia social, la igualdad y la defensa de los servicios públicos.

Necesitamos un liderazgo político potente, capaz, solvente, experimentado, capaz de sostener los principios de un nuevo y verdadero andalucismo, que confíe en el autogobierno y que deje de relamerse en los supuestos agravios comparativos. En Andalucía, donde conviven historia, orgullo y heridas, ceder el gobierno a quienes niegan la memoria y la diversidad sería volver atrás. Debemos liderar, otra vez, desde el sur, la reconfiguración del mapa de competencias y de financiación autonómica a partir del “ni más, ni menos” que otras regiones y nacionalidades.

La decisión, libre, soberana, responsable, de votar no es un ejercicio técnico sino una apuesta moral y ética. Cada papeleta dibuja una línea de futuro, y apostar por ese mal menor, puede ser ahora renunciar al mejor posible. Quien vote al PP pensando que así frena a Vox, en realidad lo fortalece. El verdadero freno a Vox no está en apoyar a su socio, sino en construir una mayoría progresista que no dependa de él.

Ahora que conozco a María Jesús Montero más de cerca, que la he visto trabajar, dirigir el PSOE-A, que estoy escuchando sus propuestas y sus apuestas de futuro defendiendo los servicios públicos con ‘ardor guerrero’, estoy mucho más convencido que es la persona que puede representar esa pulsión de cambio que está germinando en muchos sectores sociales que llevan años lamentándose de que vamos a peor pero no habían visto hasta ahora la posibilidad de darle la vuelta a las encuestas.

He leído en algún sitio que podemos explicar esta tesitura con el ejemplo de los Hermanos Calatrava. No vayamos otra vez a, huyendo del ‘feo/feo, caer en manos del otro hermano; si bien aparentemente era más serio, mejor presentado y cantaba algo mejor, no era guapo, sino un poco menos feo: Pero sobre todo, hay que tener en cuenta que los dos iban en el mismo paquete humorístico y formaban un dúo inseparable con un reparto de papeles y un apoyo mutuo.


viernes, 8 de enero de 2016

Líneas verdes en lugar de rojas

Empiezo  "En mi ambiente"  el año. Columna en El Independiente de Granada con un deseo de reorientación del debate sobre la formación del nuevo gobierno que debe surgir de la nueva composición del Congreso de los Diputados tras las elecciones del 20D.


"En las próximas semanas tendrán que decidir si se lo juegan todo a una carta, la de conquistar los cielos, o seguimos en el infierno mientras ellos se quedan en el limbo".

Para leer artículo completo: Pinchar abajo.

Líneas verdes en lugar de rojas | El Independiente de Granada

miércoles, 23 de diciembre de 2015

¿Y ahora qué?



La resaca electoral ha empezado como acabó la campaña electoral: agitada, confusa e intoxicada.  El resultado de las urnas es inapelable y no puede ser reinterpretado a la medida que nos interese. Las opiniones son múltiples, casi tantas como los votos emitidos,  pero la expresión global del resultado es la que es. A mí lo que me sorprende es que haya gente que se manifieste sorprendida de los resultados. No sé en qué mundo viven o si están rodeados de tahúres expertos en jugar al póker con su cara y con sus opiniones. El resultado de las urnas no es más que la suma integrada de lo que ocurre en las familias, en los "tajos", en los barrios... con las mismas contradicciones e incertidumbres y con las mismas cosas claras que ocurre, que se vive, en estos momentos en nuestra sociedad. Podríamos decir ante esta complejidad que a mucha gente pone nerviosa, tanto por novedosa como por difícil, (tomo las palabras del noi de Poble Sec -ya mejor dicho del avi Serrat-),  que "nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio".  Lo que si tiene remedio es la gestión de un resultado que en apariencia conduce a la ingobernabilidad.

Habría que asumir,  de primeras, que los electores no hemos querido aplazar la decisión sobre la formación de un gobierno y no hemos especulado con la posibilidad de unas hipotéticas segundas elecciones. El sistema electoral actual es a una vuelta y aunque yo soy partidario de su reforma (en este mismo blog lo he expresado en varias ocasiones desde hace unos años), no se puede variar las normas a mitad de partido y cuestionar el resultado, (otros sistemas no hubieran arreglado el actual panorama político), por lo que debe conducirse la estrategia a conseguir una mayoría de gobierno con suficiente estabilidad.
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Para ello lo primero que hay que hacer es dejar de hablar de "geografía política y de matemáticas" y poner sobre la mesa la agenda de la gente. Deberíamos dejar de hablar de yo soy el primero aquí y allí, tú tienes el peor resultado de la historia, yo he subido no sé cuanto en unos meses, tú has pinchado… Es momento de tomar posiciones Políticas (con mayúsculas) y abandonar posiciones electoralistas (con minúsculas).
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Para mí el resultado no permite que Rajoy pueda ser investido presidente del gobierno. Ni la aritmética ni la herencia recibida de sí mismo y de su gobierno de estos cuatro años lo permiten ya que su despotismo absolutista le ha cerrado todas las puertas posibles. Más bien el PP se ha cerrado esta posibilidad de manera voluntaria y han jugado a que esa era la mejor y la única alternativa. Para ello habían preparado un escenario para la renovación de su mandato, alargando la legislatura para aprobar unos presupuestos, maquillando los datos económicos y de empleo, ambientando con luces de Navidad y consumismo la campaña electoral… y asumiendo un ligero desgaste poder continuar su desmantelamiento del estado del Bienestar. Pero ni siquiera con el apoyo de la muleta de Albert Rivera -podíamos decir Ciudadanos pero es que hoy por hoy es más una apuesta personal que un proyecto político- le han salido las cuentas y no puede ni acercarse a la posibilidad de ser investido ni en primera ni en segunda vuelta.

Y digo que no puede ser investido porque la abstención del PSOE ni en primera ni en segunda vuelta puede valorarse como una opción seria ni coherente. Como no lo puede ni va a ser la de Pablo Iglesias. Ni la aludida situación de emergencia nacional ni las presiones de los poderes fácticos pueden conducir a este callejón sin salida.  Ello supondría dar la razón a que el sistema está agotado y no es capaz de dar solución a los problemas institucionales, no sólo que necesita reformas sino que requeriría una solución final y significaría un fracaso político total y global ante la sociedad.
Agotada esta primera posibilidad en torno al partido más votado, ni con Rajoy ni sin él ¿hay otra alternativa? Aunque ahora se ve muy difícil, más difícil desde luego lo tiene el Partido Popular, creo que los partidos de izquierda están en la obligación de explorar una solución, de apuntar soluciones al problema y no plantear problemas a la solución. Porque en España ha ganado el cambio progresista a que las cosas sigan como están, eso es lo que, con distintas visiones y versiones una mayoría de ciudadanos ha dicho que quiere.
Si yo fuera Pedro Sánchez, si fuera candidato a la presidencia del gobierno, -vaya hipótesis más alejada de la realidad me he buscado- empezaría a tomar la iniciativa en un sentido diferente al que han tomado los primeros escarceos y desafiaría a todas las fuerzas políticas en una agenda de gobierno y legislativa (nótese la separación intencionada) y obligaría a que se retrataran todos los actores políticos (nótese que aquí me refiero no sólo a los partidos y coaliciones políticas en liza).

Mi discurso  provocador se desmarcaría del ARVotómetro e iría en las líneas siguientes: 

¿Y si fijamos el objetivo en avanzar hacia la igualdad entre hombres y mujeres, en el trabajo, la política... que alcance la vida familiar?

¿Y si ponemos el centro de atención en las personas, en los mayores, los jóvenes, los desempleados... ?

¿Y si hablamos de una nueva política energética, de transición hacia las renovables e incluimos medidas de ahorro y eficiencia en la agenda?

¿Y si incluimos la lucha contra la pobreza energética y las iniciativas para evitar los desahucios como elementos centrales de un acuerdo?

¿Y si situamos en el centro del debate del próximo gobierno un Gran Pacto educativo?

¿Y si ponemos como medida fundamental para un acuerdo de gobierno la derogación de la reforma laboral?

¿Y si ponemos como primera condición para llegar a acuerdos un programa contra el cambio climático? 

Por las ideas y los programas, por el discurso durante la campaña electoral, habría una mayoría suficiente para formar un gobierno estable del cambio que pudiera llevar a cabo la contrarreforma de las reformas del PP y si faltaran unos cuantos votos no dudo que los naranjitos que tienen esa responsabilidad y esa altura de miras y sentido de Estado y que no son ni de derechas ni de izquierdas sino de centro, igual que están dispuestos a sacrificarse por el interés general en un sentido podían hacerlo hacia el otro y España les reconocería su gesto en el futuro. Aparte del discurso de los platós y del marketing electoral, más allá de las poses y de lo de la nueva y la vieja política, lo de la casta, los emergentes y toda esa palabrería con fecha de caducidad,  yo no veo diferencias abismales entre el supuesto asalto a los cielos de Podemos et al y la presunta gestión pisando en el suelo que propone Pedro Sánchez.
 
Este debate ha estado siempre latiendo, residiendo, en la izquierda española aunque más concentrado en una fuerza hasta ahora hegemónica, el PSOE que vive con dos almas, y una segunda fuerza pequeña pero influyente políticamente, en sus diferentes versiones: los ‘comunistas’ Izquierda Unida o la Izquierda Plural. Porque, ¿qué es lo que proponen las fuerzas de izquierda ‘auténticas’, si asumimos que han superado ya la fase infantil bolivariana y se aprestan a distanciarse de la adolescente solución a la griega? Pues les queda recomponer el Estado del Bienestar, actualizado, modernizado, si se quiere, que fue posible con gobiernos socialistas, y la regeneración de la política, sobre todo con la lucha contra la corrupción institucionalizada y en este asunto, el actual líder socialista tiene las manos limpias y no puede considerarse un obstáculo por parte de los podemitas. 

¿Es posible para PODEMOS avanzar en este país, en este momento junto a un PSOE renovado, con un líder legitimado por haber ganado con el voto directo en primarias de las bases socialistas o piensan “el Coletas y los suyos” que su conquista es a todo o nada, no sólo contra el PSOE sino sin el PSOE?

En esta ocasión, hace unos días, los españoles, con todos los matices geográficos que se quiera,  con todas las asimetrías que se consideren,  han dicho que el cambio debe ser con el PSOE, incluso han dicho más, con el PSOE en primer lugar, a pesar de las condiciones tan difíciles en las que ha jugado esta partida. Pero la respuesta a esta pregunta anterior la tienen en su tejado los “En Común” y pueden evadirla amparándose en cuestiones como que lo primero es el derecho a decidir y la arquitectura del Estado, sabiendo no sólo que esa vía es estrecha y lenta frente al AVE de la formación del gobierno y que además no avanza con el bloqueo del Partido Popular.  

Puede que en el camino que yo dibujo haya más obstáculos de los que yo he señalado y más intereses partidistas y estrategias paralelas en juego pero en todo caso con esta oferta de cambio de progreso ya habríamos adelantado bastante para iniciar la carrera, si estuviéramos abocados a devolverle la palabra y la papeleta a los ciudadanos, y al menos estaríamos mejor informados de que ocurriría con nuestro voto, de cómo sería utilizado, en esas nuevas elecciones.

sábado, 16 de mayo de 2015

Una ciudad para las personas

Si fuera Rajoy habría escrito "para las personas humanas" pero fuera bromas escribo esta entrada complementaria a Ya Toca Granada, para dar acceso al programa electoral de Paco Cuenca,  en esta batalla "capital" emprendida para que cambie el rumbo de esta ciudad a la que tanto quiero. Porque mi apuesta renovada por el candidato socialista a la alcaldía se basa, entre otras cuestiones, en sus propuestas contenidas en el completo y detallado programa electoral. Colocar a las personas en el centro de la actividad política y económica, ver que detrás de cada medida, de cada acción, hay personas, no sólo números y estadísticas, es una buena manera de cambiar la forma y el fondo del gobierno de la ciudad.  Lo importante no es cambiar las caras, (que la que hay ahora es bastante fea y en eso no hay comparación, con Paquillo como el llama mi madre), sino las propuestas y aquí están recogidos los importantes YA TOCA que nos jugamos el 24 de mayo.

1. YA TOCA CREAR EMPLEO

martes, 12 de mayo de 2015

Ya Toca Granada



Hace cuatro años, en las pasadas elecciones municipales, puse mi blog en campaña movido por dos fuerzas: una el hastío, el cansancio del gobierno de la ciudad, con un arcarde zafio, de esas personas de las que diría Juan de Mairena "que tienen la cabeza más para embestir que para pensar", una gestión municipal de fachada y “facha”: la otra razón era la esperanza, la confianza en que una generación joven encabezada por Paco Cuenca, pudiera abrir una nueva etapa en la ciudad, con nuevos proyectos, nuevas ideas y, sobre todo, nuevas formas de gobernar.
Dejad que los niños se acerquen a Paco Cuenca
Mi  modesta contribución en este blog fue una serie de entradas en las que exponía mis razones (todavía vigentes en gran medida) para apoyar al candidato socialista:


Cuando alguien señala la Luna los tontos miran el dedo
En esta ocasión vuelvo a las andadas y visto mi blog y lo pongo al servicio de la causa con las mismas fuerzas motrices que entonces. En 2015 estoy todavía más harto, más cansado del arcarde et al. De sus hechos (y de lo que no ha hecho) y de sus (malas) formas. Y además, creo que Paco Cuenca ha demostrado en estos cuatro años su compromiso con la ciudad haciendo una oposición seria, rigurosa y ha estado muy cerca de la gente y de sus problemas con lo que podemos afirmar que está mucho mejor preparado, él y su equipo, para afrontar una difícil gestión del ayuntamiento con una penosa herencia que deja el consistorio actual y no sólo en lo económico, como demuestra el programa electoral descargar aquí  presentado en el que he tenido la oportunidad de colaborar en el apartado de medio ambiente.
acto de presentación de la candidatura del PSOE



domingo, 4 de enero de 2015

A vueltas con la LAC




Como muestra la imagen, tampoco es que la Gran Vía se haya convertido en una calle "limpia"

Uno de los temas de debate en Granada el año pasado ha sido la puesta en marcha de la Línea de Alta Capacidad, la LAC para los amigos y #LAsCagado o #LACasliado para sus múltiples detractores.  La LAC ha merecido el primer artículo del Anuario 2014 del diario IDEAL, firmado por Daniel Olivares, @dawsonx, que ha titulado “LA #LACAVENTURA DE LA CIUDAD”, según este periodista, uno de esos bucles polémicos en los que se enroca la capital durante meses.

Ya escribí en este blog al respecto hace unos meses: “Primera entrega sobre la LAC de los cojones” (pincha aquí para leerla), y ya advertía que este no es un “debate de pollas” de los que nos tiene acostumbrado el ayuntamiento capitalino sino que es un debate sustancial, importante y trascendente.
Me ratifico en todo lo expuesto entonces, a primeros de agosto, sobre todo en los errores que señalaba:

  • El primer gran error estratégico es que la LAC no se ha pensado con una visión metropolitana.  
  • El otro gran error estriba en la improvisación.
Sobre el primer asunto me reafirmo en que este error no se circunscribe sólo a las cuestiones de movilidad y sobre la improvisación de la implantación de la LAC baste decir que la primera y más simple prueba está en que el gobierno municipal dijo que bastaba con dos semanas gratis para habituar a los usuarios, que luego se convirtieron en un mes, pero lo más grave es que a pesar de señalar que no había alternativa posible y que todo estaba muy bien pensado y diseñado, en estos meses han aparecido tres nuevas líneas de Largo Recorrido no previstas, se han suprimido otras y se han reorganizado algunos recorridos. Demasiados cambios para algo que estaba tan bien atado, ¿no os parece?. Si queréis recordar las risas que produjo la implantación inicial de la LAC recomiendo este enlace: ¡Oh La LAC!La malafollá se monta en bus y Granada se parte de risa en las Redes Sociales.

Un aspecto que no señalé entonces es el “coste” del experimento. Tenía mis reservas y carecía de conocimiento directo sobre el montante económico de las nuevas medidas aunque desconfiaba de las declaraciones del gobierno municipal de que supondrían un ahorro. Además de todas las consecuencias negativas y de las críticas recibidas por miles de usuarios, especialmente de los barrios periféricos, nos enteramos que la LAC nos costará más dinero a los granadinos y que además sólo vale hasta la entrada en funcionamiento del Metro-Tranvía, porque entonces, según declaraciones de la propia Telesfora, habrá que replantearse de nuevo todo el sistema de autobuses urbanos (seguimos sin pensar en clave metropolitana). El concejal de Izquierda Unida, Paco Puentedura cifró el sobrecoste en cuatro millones de euros (pincha aquí). 

Para los más despistados y los que quieran tener todo el relato de la LAC pueden consultar #Concejal9, el blog del grupo municipal socialista, capitaneado por PacoCuenca,  que ha hecho un seguimiento exhaustivo de la repercusión de la puesta en marcha de las medidas y que realiza muchas iniciativas en torno al tema de la movilidad  en el ayuntamiento de Granada.

Todavía, a estas alturas, no sabemos si el arcarde repetirá candidatura aunque ya ha manifestado, él mismo que no son palabras mías, “que está dispuesto a seguir dando la lata”, y en ese caso si mantendrá a la Telesfora en su equipo, o por el contrario el Partido Popular será capaz de ponerlo todavía peor y colocar, (o mejor dicho colocarse), a Sebastián Pérez en la cabeza del cartel y con la renovación sacrificar a la concejal de Tráfico que podrá decir que vino al ayuntamiento sin saber nada de movilidad, y se va de la misma manera, con lo que podremos decir aquello de lo peligrosos que son los tontos con iniciativa). 

Para este año electoral que se presenta, a priori, tan abierto y disputado, sería conveniente que los experimentos sobre el complejo y delicado asunto de la movilidad (y de la accesibilidad), se dilucidaran antes de la cita con las urnas. Que se presenten y debatan las ideas y propuestas antes de pedirnos el voto para solucionar este asunto, "vayamos a pollas".

jueves, 17 de julio de 2014

España camisa blanca de mi esperanza


Me gusta Ana Belén, como cantante me refiero, y desde hace muchos años me gusta la canción que lleva el título de "España camisa blanca de mi esperanza", que toma el nombre de un poema de Blas de Otero. Me gusta tanto que su música la utilizamos en mi murga de carnaval en el año 1998, un año en el que íbamos disfrazados de jueces y cantábamos "España con manos blancas, de la esperanza", el año siguiente al asesinato por ETA de Miguel Ángel Blanco, (curiosamente el 13 de julio, el mismo día en que se han celebrado las primarias a secretario general del PSOE).

En los últimos artículos escritos en mi blog, relativos a esta elección mediante el procedimiento de un militante = un voto, comunicaba mi opinión al respecto del complejo y difícil proceso en el que los socialistas estaban inmersos y sobre cuál era la opción que yo prefería.

Los militantes han hablado y el resultado es inapelable aunque las interpretaciones son de lo más variopintas. Ha ganado de manera rotunda Pedro Sánchez con su lema cambiar el PSOE para cambiar España, el título que daba a un artículo en el País los últimos días de campaña, y con el mensaje de “el socialismo que une”.  

El día antes de las votaciones pude compartir mesa con el entonces candidato, vi en su cara que iba a ser el ganador del proceso y creo que también el futuro presidente del gobierno, más temprano que tarde.

No tiene nada de científico pero lo vi en su rostro, en su movimiento, en sus gestos y en sus palabras pero sobre todo lo vi en los rostros, reacciones, gestos y palabras de los que lo observaban. Y me vino a la cabeza el título de esta canción y le comenté a Pedro Sánchez públicamente que ya tenía título para mi artículo siguiente aprovechando que pude tomar la palabra en el acto para hacerle una pregunta (habéis acertado pregunté sobre la necesidad de un nuevo modelo de desarrollo compatible con la conservación del medio ambiente y sobre el cambio climático).


Cambiar el PSOEPrimarias generalizadas en el interior del Partido y para la elección de los candidatos, limitación de mandatos, incompatibilidades... el mismo partido de siempre, con los mismos valores y principios,  pero un partido nuevo, más democrático, más participativo más cercano y conectado a su base social, a sus propias bases de las que se ha alejado demasiado.

Cambiar España. Una España más solidaria, más libre e igualitaria, en la que la diversidad de territorios, lenguas, razas u orientaciones sexuales sea un elemento enriquecedor; una España más educada y más culta, más respetuosa con su patrimonio natural y cultural; una España más justa con una reforma profunda del sistema fiscal…

Internamente para este proceso, que no será de la noche a la mañana por la profundidad del cambio necesario,  viviremos las resistencias a “soltar el poder” y los “vértigos a los cambios” en esta organización centenaria.

Externamente, “todas las derechas concentradas” y buena parte de la “izquierda fragmentada”, junto a casi todos los  medios de comunicación, jugando con la desafección a los políticos y en buena medida a la Política, se emplearán, ya han empezado, en deslegitimar el proceso histórico de la elección de Pedro Sánchez y en cuestionar todo su programa político. Y lo van a hacer con fuerza, tanta como sea la capacidad de formular un proyecto político radical de restitución de los derechos y libertades y un nuevo modelo económico.

En estos días me estoy divirtiendo mucho con algunas reacciones a su elección como secretario general de las que quiero destacar a la MariCospe que ha dicho que sólo ha oído palabras de Pedro Sánchez que faltan obras. “Esta gente tan preparada…” que dice mi tía la facha, como se columpia.

También es meritoria la de los portacoces (perdón portavoces) del PP que han saltado a decir que le falta liderazgo y carisma al flamante secretario general del PSOE.  Manda huevos, los que tienen de jefe (y lo digo sin metáfora, sin comillas) a Marianico y antes -y ahora- han sufrido a JoseMari, hablando de líderes sin carisma... Esto sí que tiene guasa.

Igualmente me he reído mucho con los que han criticado (dentro y fuera) a Pedro Sánchez por ser guapo o bien parecido, insinuando o acusando directamente de ser sólo un producto de marketing político. Como si estuviera reñido tener buen aspecto físico y capacidad política. Diremos al respecto que con lo bajo que está el nivel –el físico y el otro- es fácil destacar. Y me he sentido solidario y consciente de cómo muchas mujeres atractivas tienen que luchar en sus ámbitos profesionales para que las vean y juzguen por su trabajo y no por su apariencia, sufriendo prejuicios y juicios insultantes sobre qué pretenden o cómo habrán llegado tan alto.

Pero lo que ya es de cachondeo es la de los hooligans (también de dentro y de fuera del PSOE) que saltan con un “a mí no me gusta”, “no me parece tan guapo” o “yo no lo veo bien parecido”.

Yo creo que además de ser un buen tío, se le nota en la cara, y en la de su mujer y en la de su madre cuando lo miran, (estos indicadores no fallan), “el candidato en la carretera” es un tío bueno en el mejor sentido de la palabra y no hay que ser mujer ni cambiar de orientación sexual para reconocerlo, y a mí me parece que eso ayuda a crear empatía con la gente y si no ayuda al menos no es negativo. Si perjudica tener buena planta me veré obligado a hacerme una cicatriz en la cara y alguna lesión para mejorar mis expectativas en los próximos procesos electorales si decidiera dar un paso adelante (tranquilos, que no cunda el pánico, me estoy quitando y no voy a cambiar mi perfil en las redes sociales: de joven promesa a vieja gloria).

El caso es que a falta de la ratificación por el Congreso Federal Pedro Sánchez ya está ejerciendo y ya se le puede juzgar por su acciones, (“mi primera medida será derogar la reforma laboral”, el voto negativo al nombramiento de Juncker o las reservas de las eléctricas a su elección, por citar tres ejemplos), que apuntan en una dirección que me gusta mucho. 

Pues es eso que el PSOE y España necesitan una camisa blanca, nueva, limpia que nos dé esperanzas. Yo tengo fe en él y por caridad dejémosle, ayudémosle a que lo consiga. (Hala ya he juntado las tres virtudes teologales en la misma frase). 

Pidamos que también tenga nuestro nuevo secretario general las virtudes cardinales: Justicia, Prudencia, Fortaleza y Templanza, falta le van a hacer. 

sábado, 12 de julio de 2014

Alea jacta est.

Llega el final el proceso de elección del nuevo secretario general del PSOE que se rige, por fin, bajo el principio: un militante = un voto. Aunque algunos se empeñen en martillear cansinamente con el PSOE=PP, al menos en este tema, deben reconocer que el PP resuelve estos asuntos con otra filosofía, la de una persona (concretamente un dedo, el del que manda) = un voto, un voto único que vale por todos.

He comprobado como la fiesta de la democracia, de la participación directa de los militantes socialistas, se vive con ilusión y con expectación (que trasciende los muros de las sedes) y me ha alegrado ver que este proceso está siendo un revulsivo en muchos lugares en los que la moral de la tropa estaba bastante baja.


 ¿Quién es ese tal Pedro Sánchez?




Pedro Sánchez un candidato en la carretera


En los últimos días me he pringado del todo e incluso he participado en representación de la plataforma de apoyo “Granada con Pedro” en varios debates en agrupaciones locales. En mis intervenciones en los debates he procurado ser absolutamente exquisito con todos los candidatos y con sus representantes y también lo han sido conmigo tanto los anfitriones como los contertulios y me he sentido querido y respetado. (A Pedro le han lanzado varias puyas que he intentado contrarrestar sin devolver las agresiones verbales. Espero que del calumnia que algo queda se pase al que quien calumnia la paga). Me he reencontrado con viejas y buenas amistades y compañer@s y he conocido a nueva gente sobre todo en Ogíjares, Churriana y Montefrío, (las plazas en las que me ha tocado torear), de la familia socialista ya que hacía bastante tiempo que no participaba en la vida orgánica del Partido de la que estoy voluntariamente distante, salvo para los temas ambientales como saben los que me siguen.

Cuando escribo estas líneas estoy a punto de conocer directamente al candidato pues voy a asistir a un almuerzo con militantes en el restaurante El Guerra, un lugar simbólico para los socialistas granadinos, en la vecina localidad de Huétor-Vega, (el otro símbolo  El Guerra, el Alfonso, ha dado un capotazo a Edu Madina,  y luego a un acto público abierto en Fuente Vaqueros, todo un símbolo del compromiso de Pedro Sánchez con la cultura y con la memoria histórica.

Cierro esta serie de artículos con una nueva llamada a la participación mañana domingo día 13 y a la responsabilidad y generosidad en la gestión del resultado de las urnas. Sé que si gana Pedro Sánchez hará valer el eslogan de campaña El socialismo que une o Unidos por el Cambio e integrará en su equipo a los otros candidatos, como ha repetido públicamente en todos sus actos desde el principio, y que aprovecharemos todas las inteligencias y capacidades que han fluido en el proceso; confío en que los otros candidatos hagan lo mismo.

Sé que, gane quien gane, el partido iniciará una nueva etapa, una época de cambios que debe conducirnos a un Cambio de Época, a la que yo llego con la misma ilusión que cuando hace treintaycinco años (lo pongo así con letra para reforzarlo) me afilié al Partido Socialista Obrero Español (también escrito entero, con todas sus letras) y viví la ilusión del Cambio que protagonizó el PSOE en la década de los 80.
Sé que las primarias no son la panacea, que son necesarias pero no suficientes,  y que deben de ir acompañadas de más cambios en el modelo de partido (listas abiertas, limitación de mandatos, incompatibilidades, cierre de puertas giratorias, código ético...) y de un nuevo proyecto político anclado en los mismos principios de libertad, igualdad y solidaridad que hemos defendido siempre. Pero las primarias pueden y deben ser el principio del acicate que mucha gente, dentro y fuera del PSOE está esperando para renovar la ilusión y confianza en un nuevo proyecto que frene a la derecha en primera instancia y protagonice después una nueva era en la que se restituyan las conquistas de derechos y libertades que el Partido Popular en alianza con el neoliberalismo conservador está podando de manera severa.

Mi próximo artículo irá sobre el nuevo secretario general del PSOE. Espero dentro de un rato obtener unas fotos de él y con él para poder ilustrarlo bien. VOTO A PEDRO. 

lunes, 7 de mayo de 2012

Cuento chino (de verdad)

A propósito de la nueva Consejería de Agricultura, Pesca, Medio Ambiente, Ordenación del Territorio y Urbanismo, (no sé que siglas se acabarán imponiendo para esta CAyPMAOTyU), a cuyo frente estará Luis Planas, creada con la nueva configuración del gobierno andaluz, que preside el socialista José Antonio Griñán, y que resulta del Acuerdo de Gobierno entre PSOE e  Izquierda Unida y de la tendencia a la reducción del número de consejerías que se está imponiendo con la crisis, los recortes y la "modernización" de la administración, he recibido todo tipo de comentarios. 

Hay quienes me han felicitado porque piensan que va a ser bueno estar en una Consejería potente como la que ha quedado configurada tanto en competencias como en presupuesto, personal, presencia en el territorio, capacidad de decisión. Hay quienes, por contra, han venido a mostrarme sus condolencias porque consideran que el medio ambiente, (y mucho más los espacios naturales protegidos), vamos a quedar diluidos en la macroconsejería formada. 

Otros han venido a alabar la fórmula, al fin y al cabo, comentan, siempre hemos querido desde el sector ambiental poder influir en los temas de ordenación del territorio y ahora estaremos más cerca. Este tema también hay quien lo ve desde el otro punto de vista y considera que el urbanismo y la ordenación del territorio acabarán comiéndose al medio ambiente. La misma dualidad de visiones me ha llegado con la coincidencia con  Agricultura, hay quien la ve como una buena oportunidad para coordinar las políticas en el medio rural  hay quien lo ve como un choque irreconciliable de trenes. 

Finalmente hay quien considera una suerte que haya caído Medio Ambiente en el lado de los departamentos que corresponden al PSOE y por ello me felicitan. 

A tod@s les he respondido lo mismo: nunca se sabe si es para bien o es para mal. Y les he contado un cuento chino (o al menos a mí me lo contaron contextualizado en una aldea china aunque quizás sea una fábula con otro origen o como suele ocurrir convergen historias parecidas de diferentes rincones del mundo con la misma paradoja).  Mi respuesta para todos los interrogantes que se abren al respecto queda resumida en esta leyenda que yo a lo largo de estos años he recreado con muchos más detalles y he añadido de mi cosecha otros aditivos para contarla a mis hijos, alumnos o amigos. 


Una vez un campesino chino, pobre y muy sabio, trabajaba la tierra duramente con su hijo. 
Un día el hijo le dijo: "Padre, ¡qué desgracia!   Se nos ha ido el caballo."
"¿Por qué le llamas desgracia? - respondió el padre, veremos lo que trae el 
tiempo..."

A los pocos días el caballo regresó, acompañado de otro caballo.  "¡Padre, qué suerte! - exclamó esta vez el muchacho, nuestro caballo ha traído otro caballo."
"¿Por qué le llamas suerte? - repuso el padre, veamos qué nos trae el tiempo."

En unos cuantos días más, el muchacho quiso montar el caballo nuevo, y éste, no acostumbrado al jinete, se encabritó y lo arrojó al suelo. E muchacho se quebró una pierna. 
"Padre, qué desgracia! - exclamó ahora el muchacho - ¡Me he quebrado la pierna!"
Y el padre, retomando su experiencia y sabiduría, sentenció: 
"¿Por qué le llamas desgracia?  Veamos lo que trae el tiempo!"

El muchacho no se convencía de la filosofía del padre, sino que gimoteaba en su cama.  Pocos días después pasaron por la aldea los enviados del rey, buscando jóvenes para llevárselos a la guerra. Vinieron a la casa del anciano, pero como vieron al joven con su pierna entablillada, lo dejaron y siguieron de largo.

El joven comprendió entonces que nunca hay que dar ni la desgracia ni la fortuna como absolutas, sino que siempre hay que darle tiempo al tiempo, para ver si algo es malo o bueno.

La moraleja de este antiguo consejo chino es que la vida da tantas vueltas,  y es tan paradójico su desarrollo, que lo malo se hace bueno, y lo bueno,  malo.   Lo mejor es esperar siempre el día de mañana, pero sobre todo confiar en que todo sucede con un propósito positivo para nuestras vidas y para el plan infinito...

No se equivoca el pájaro que ensaya el primer vuelo y cae al suelo;  se equivoca el que por temor de caerse renuncia a volar y no abandona el nido.


La semana que viene hablaremos del gobierno.