Esta semana he recibido la visita de mi amigo Pepe Rodríguez, presidente de ALUMA, Asociación del Aula Permanente de Formación Abierta de la Universidad de Granada, que me ha traído el número de este año de la revista El Senado, dedicado en esta ocasión a Juan Ramón Jiménez y Lorca y al 30 aniversario del Aula. En esta ocasión mi colaboración sobre Sierra Nevada la he dedicado a las mariposas diurnas.
Adjunto enlace a la edición digital. https://lnkd.in/e7DJJ646

MARIPOSAS DIURNAS DE SIERRA NEVADA
Ignacio Henares Civantos para la revista “El Senado”.
Como en otros grupos taxonómicos, las mariposas diurnas de Sierra Nevada, son un exponente de la extraordinaria biodiversidad que atesora”la gran montaña mediterránea”. El origen del abundante número de especies se encuentra tanto en factores paleohistóricos como biogeográficos. Sierra Nevada ha funcionado como punto de encuentro de especies de diversas procedencias tan diferentes como el norte de África, las estepas del sureste de Asia o finalmente todas las llegadas del norte de Europa desde el Cuaternario que encontraron aquí refugio de las sucesivas glaciaciones. A las especies provenientes desde lugares tan diferentes, Sierra Nevada les ha proporcionado múltiples ambientes, una gran variedad de ecosistemas fruto de su amplio gradiente altitudinal, su diversidad climática o su compleja orografía.
Entre ellas encontramos tres taxones endémicos estrictos nevadenses, es decir, especies que exclusivamente se encuentran en este macizo montañoso, a saber, la niña de Sierra Nevada (Polyommatus golgus), alpina de Sierra Nevada (Agriades zullichi) y erebia (Erebia hispania), además de un endemismo bético, la boabdil (Arethusana boabdil). A ellas habría que sumar otros taxones señalados como subespecies aunque todavía en discusión ‘académica’, como es el caso de la niña esmeralda’ (Plebejus idas nevadensis), la apolo de Sierra Nevada (Parnassius apollo nevadensis) o el sátiro negro (Satyrus actea nevadensis).
Especies disyuntas Sierra Nevada-Asia Central. Es seguramente una de las distribuciones más llamativas y singulares que podemos encontrar en la fauna de Sierra Nevada. Son varias las especies de insectos que tienen este tipo de distribución, que comparte la mariposa cuatro ocelos (Pseudochazara hippolyte), presente en algunas montañas de Andalucía oriental, además de Sierra Nevada, y no vuelve a aparecer hasta el Cáucaso, sur de los Urales, norte de la cordillera del Tian Chan, Mongolia y norte del Tíbet. Una explicación razonable es que estas especies debieron aparecer en estos territorios en alguna de las oleadas producidas a finales del Terciario y procedentes de Asia.
Especies beticorifeñas. Son aquellas que aparecen tanto en el borde sur de la Península Ibérica, particularmente al sur de Sierra Morena y además en el borde norte de África, desde Marruecos hasta Túnez, bordeando por el sur el Atlas Medio. Las iberomagrebíes serían aquellas que viven en la Península Ibérica, hasta los Pirineos y en el norte de África. Para este tipo de distribución, a las causas de origen paleohistórico hay que unir unas causas actuales ecológicas basadas en una similitud climática y ambiental a ambas orillas del Mediterráneo Occidental y a una relativa proximidad geográfica entre ambas, lo que sin duda permite un trasiego de especies que pueden encontrar lugar adecuado para desarrollarse e instalarse a uno y otro lado del Estrecho de Gibraltar.
Entre los ropalóceros tenemos algunos ejemplos que se ajustan muy bien a esta distribución como es el caso de varias especie de la familia Pieridae, como la blanquiverdosa menor (Euchloe tagis), blanquiverdosa rayada (E. belemia) y la banderita española (Anthocaris euphenoides), algunos ninfálidos como la ondas blancas (Euphydryas desfontanii), y bastantes ejemplos entre los licénidos como cardenillo (Tomares ballus), duende de Lorquin (Cupido lorquinii) y abencerraje meridional (Pseudophilotes abencerragus). En algunos de estos casos la distribución de la mariposa está muy ligada a la de su planta nutricia, como es el caso de la mariposa de la alcaparra (Colotis evagore).
Especies de distribución alpina o glaciar. Este tipo de distribución es el que completa el panorama sobre los diferentes flujos migratorios que colonizaron Andalucía. Suelen ser especies que viven en las zonas cacuminales de Andalucía y de otras montañas de la Península Ibérica y/o Europa. Su origen se sitúa, con muchas probabilidades, en aquellas especies que viviendo en latitudes septentrionales a comienzos del Cuaternario, se vieron impulsadas a desplazarse hasta latitudes más meridionales como consecuencia del descenso de temperatura y los hielos permanentes que cubrieron buena parte del centro y norte de Europa. Durante los períodos interglaciares, estas especies o bien subían en latitud o bien en altitud, buscando una temperatura adecuada en las montañas, con lo que quedaban aisladas del resto de la población que desplazándose hacia el norte iban colonizando las montañas que encontraban a su paso. Por estas razones su distribución consiste en una serie de manchas salpicadas y aisladas, en las latitudes más meridionales, correspondiéndose con las montañas, y que se van haciendo más densas y uniformes en latitudes septentrionales. Buenos ejemplos de especies de este tipo de distribución son la apolo de Sierra Nevada o la erebia nevadense.
¿Dónde podemos encontrarlas?
En cuanto a los ecosistemas en que podemos localizar las especies de mariposas diurnas nevadenses realizamos la siguiente aproximación geográfica:
Pastizales y canchales de alta montaña: Las especie típicas de estos ecosistemas correspondientes a las altas cumbres son la alpina de Sierra Nevada, morena española (Aricia morronensis) y niña de Sierra Nevada. También podemos encontrar ejemplares de otras especies que llegan a estas cotas en sus desplazamientos altitudinales o en las migraciones como son la ortiguera (Aglais urticae), la mariposa de los cardos (Vanessa cardui), nacarada niobe (Argynnis niobe), espejitos (Issoria lathonia), estriada canela (Lampides boeticus) o la blanquiverdosa (Pontia daplidice).
Borreguiles y lagunas de alta montaña: En estos verdaderos oasis ‘por todo lo alto’ encuentran su hábitat diferentes especies como la nacarada (Argynnis aglaja), doncella atenea (Melitaea parthenoides) y doncella meridional, (Melitaea athalia), ajedrezada verdosa (Pyrgus serratulae) y ajedrezada mayor (Pyrgus carthami) o la manto púrpura (Lycaena alciphron), y ocasionalmente ortigueras, niñas esmeralda, erebias y niñas de Sierra Nevada.
Bosques autóctonos: Los robledales de Sierra Nevada posibilitan la presencia de una mariposa que requiere la presencia de estas masas forestales como es la niña amanda (Polyommatus amandus). Además en robledales o encinares nos encontramos especies como la medioluto ibérica (Melanargia lachesis), nazarena (Favonius quercus), rabicorta del roble (Satyrium ilicis) y rabicorta de la coscoja (S. sculi), cejirrubia (Callophrys avis), proto (Muschampia proto), piquitos (Carcharodus baeticus), banderita española, blanca verdinervada (Pieris napi), la ‘C’ blanca (Polygonia c-album), olmera (Nymphalis polychloros), nacarada pandora (Argynnis pandora), y la llamativa y muy coloreada arlequín (Zerynthia rumina).
Matorrales de alta montaña: Estos ecosistemas son de enorme importancia para las comunidades de mariposas diurnas de Sierra Nevada, ya que albergan los principales núcleos poblacionales de especies emblemáticas como las ya citadas apolo, erebia o cuatro ocelos. La niña esmeralda encuentra aquí también su hábitat óptimo, lo cual no es de extrañar ya que es aquí donde el piorno amarillo (Genista versicolor) es una de las especies vegetales predominantes. En estas vastas laderas y collados, ocupados por matorrales almohadillados y una diversa comunidad de gramíneas que se asientan sobre las terrazas glaciares, la especie de mariposa diurna predominante durante la segunda quincena de julio y todo el mes de agosto es el sátiro negro. Además de esta inconfundible mariposa de ciertas dimensiones y tonos oscuros, en un paseo veraniego por estos medios podemos encontrar nutridas poblaciones de manto púrpura, mediolutos, niobes, lobos, ajedrezadas…
Otras grandes mariposas de la familia de los papiliónidos como el macaón (Papilio machaon) y la chupaleches (Iphiclides feisthamelii) pueden también ser observadas en estos ambientes realizando los característicos vuelos de hill-toping en las horas más calurosas de los días de verano. La esmaltada espinosa (Plebejus argus), aunque también vuela a menor altitud, es otro habitante común de los matorrales de montaña en Sierra Nevada ya que se alimenta de vegetales que crecen aquí de forma habitual como especies de los géneros Genista y Cytisus. En los arroyos y charcos es habitual encontrarse con dos habitantes característicos del matorral a estas cotas: se trata de los hespéridos, la dorada manchas blancas (Hesperia comma) y la ajedrezada mayor.
Matorrales de media montaña: La fauna de estos matorrales es también muy variada. Uno de los elementos más característicos de la media montaña nevadense es la mariposa del majuelo (Aporia crataegi), cuyas orugas se alimentan de los abundantes pies de Crataegus y especies del género Prunus, silvestres o cultivadas. Otras especies habituales de la orla de matorral espinoso nevadense son la circe, rabicorta de mancha azul, chupaleches, mediolutos, doncella mayor o la singular boabdil. En los pastizales podemos también comprobar con facilidad la presencia de especies comunes como las colias (Colias croceus y C. alfacariensis) y oceladas dorada y común (Coenonympha dorus y C. lyllus), así como un buen número de especies de piéridos, licénidos y hespéridos generalistas. En las zonas húmedas aparecen las dos especies del género Gonepteryx, la cleopatra (G. cleopatra) y limonera (G. rhamni).
Pinares de repoblación: En las abundantes masas de pinares de repoblación presentes en Sierra Nevada, podemos completar las especies de mariposas diurnas presentes en Sierra Nevada, entre las que podemos citar la saltacercas (Lasiommata megera), ondulada (Pararge aegeria), ocelada, lobito de banda blanca, (Pyronia bathseba), sátiros o la ya citada espejitos.