“...
el día que tú naciste
grandes
señales había,
estaba
la mar en calma
la
Luna estaba crecida,
moro
que en tal signo nace
no
debe decir mentira...”
El
pasado 4 de agosto ha sido mi cumpleaños, como todos los años. Este
día también cumplen los expresidentes José Luis Rodríguez
Zapatero (dos más que yo) y Barack Obama (uno más).

Pero
en esta ocasión ha sido un cumpleaños diferente, muy especial,
porque acabo de cumplir los cincuentaytodos. En realidad como yo
suelo decir sólo he cumplido un año, el resto los tenía ya
cumplidos anteriormente.
Podríamos
cantar con Alberto Cortés aquello de “a partir de mañana empezaré
a vivir la mitad de mi vida…” aunque en este caso, haciendo
algunos sencillos cálculos estadísticos sería más correcto
indicar “el último tercio de mi vida”, suponiendo que llego, más
o menos, al límite de la esperanza de vida en la actualidad, en
nuestro ‘país.
Hace
años yo habría pensado (me temo que mucha gente 'más' joven lo vea
así ahora aún) que llegar a los sesenta era ya entrar a ser ‘mayor’
y aunque es cierto que la media de edad a la que llegamos ha ido
aumentando progresivamente, la barrera del 6 sigue siendo la recta,
más o menos larga, en la que llega el final de la vida laboral y
algunos síntomas de deterioro físico van asomando. Como en los ‘aparatos’,
algunas piezas empiezan a fallar, a funcionar peor, aunque por ahora
paso las ITVs personales anuales con solvencia y, gracias a mi
seguimiento médico desde hace años y mi ‘disciplina’, los temas
del azúcar y de la tensión están (más o menos) controlados. Suelo
bromear al respecto con que muchos no tenemos problemas con el
impuesto de sucesiones porque las únicas herencias que tenemos, (a
pesar de haber tenido padres muy trabajadores durante toda la vida),
son las genéticas; en mi caso, salvo ‘esas referidas pequeñas
taras’, cuento por contra con un buen legado cromosómico.
En
cuanto al 'chasis', yo no me veo mal, comparando con los de mi quinta
y ‘para la edad que tengo’, la misma que por ejemplo Tom Cruise, Bertín
Osborne, Jim Carrey, Bon Jovi… o Joddie Foster y Demi Moore entre
las ‘chicas’.
En
todo caso, en unas semanas entraré en boxes para una pequeña
reparación interna que he ido demorando, que no debe ser complicada
aunque te obliguen a firmar papeles como si te fueras a la guerra.
“Quien
lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho".
Para
mí seguir esta máxima cervantina, ayer, hoy y siempre, es
fundamental. Su significado es más complejo de lo que en apariencia
supone, (como es habitual en este genio de las letras). A este
respecto diré que la vista de cerca está bien, leo sin gafas
todavía, y la vista de lejos mejor, ya que veo a los fantasmas y a
los gilipollas a larga distancia. El oído es el que se está
volviendo más delicado y selectivo y aunque soy de los de la
‘escucha activa’, voy convirtiéndome en sordo de conveniencia.
En
lo de ‘andar’ es lo que estoy en déficit ya que lo hago menos de
lo que me gustaría y me quedan muchos lugares a los que deseo ir.
Tengo en mente tres o cuatro destinos que espero hacer realidad en
los próximos años/meses.
Mi llegada a este especial ‘Rubicón’, a diferencia de la de
Julio César, no puede completarse con un alea jacta est. No llego a
esta edad con una misión concreta, cerrada. No tengo un plan para
los próximos, últimos, años de mi vida profesional. Más bien me
encuentro como un adolescente (adoles-sesente en mi caso) pensando,
buscando y dibujando, con ilusión, qué hacer cuando sea mayor.
Como
prueba de estas ganas de 'hacer cosas', de emprender nuevos
proyectos, señalaré que no abandono mi continuo aprendizaje y
formación como empleado público en diferentes programas de
innovación pública y de gestión del conocimiento, (a pesar de que
me quedan eventualmente, en principio, apenas cinco años para mi
jubilación). Mantengo además otras líneas de trabajo como mi
colaboración en un proyecto de investigación sobre la miel de
Sierra Nevada o mis apariciones esporádicas, (prefiero que me echen
d emenos a que me echen de más), en prensa tanto en el campo
divulgativo ambiental como en el socio-político. Tengo además
abiertas varias líneas profesionales que me hagan salir del destino
‘provisional’ en el departamento de Sanidad Vegetal al que he
sido ‘condenado’, hace poco más de un mes, en la Junta de
Andalucía, tras la resolución del concurso de traslados…
Estoy abierto a ofertas para 'cambiar de equipo' y
aprovechar mi bagaje y experiencia en la gestión pública en algún
lugar en el que sean útiles ‘mis competencias técnicas y
directivas’. Barajo incluso la posibilidad de hacerme un Iniesta o
un Beckham e irme a jugar en otras ligas exóticas como las ‘viejas
glorias’ un par de temporadas antes de colgar las botas, aunque más bien tengo la intención de 'morir con las botas puestas'.
Adolescencia-sesenta
Resumiendo:
que mi actitud vital ante esta nueva etapa no es la de resignarme a
que vayan pasando los años sino la de enfrentarme, con menos fuerza
física pero con más aptitudes, a nuevos retos, a abrir nuevos
frentes. No quiero esperar a que me llegue el final de mi vida activa
laboral y profesional sino que voy a ir a su encuentro, hasta que
duren y me duren las ganas de cambiar el mundo desde la fórmula que
he venido practicando hasta ahora: procurar hacer las cosas lo mejor
posible en el lugar que esté. Como mi padre me enseñó, “cuesta
lo mismo hacer las cosas bien que mal”, y yo encuentro una gran
satisfacción y complacencia en el deber cumplido y el trabajo bien
hecho. Quizás no sirva para cambiar el mundo, pero sí mi mundo y en
todo caso como dice un proverbio chino “más vale encender una vela
que maldecir la oscuridad”.
Una
celebración de cumpleaños muy especial.
Para
que este especial cumpleaños no fuera uno más mi familia me preparó
una fiesta sorpresa en un ‘marco incomparable’, a la que se sumó
un buen puñado de buenos amigos; me hicieron muchos (y buenos
regalos) y me hicieron pasar un rato muy agradable sintiéndome muy
arropado y querido. Si las penas con pan son menos, las alegrías con
jamón son la rehostia.

Nota. Aprovecho para volver a agradecer las numerosas felicitaciones, y buenos deseos, recibidas por tierra, mar y aire.
¡¡¡Las redes sociales también pueden servir a buenos propósitos y buenas causas!!!