domingo, 16 de julio de 2017

Chochines y reyezuelos

El nombre científico del chochín, (Troglodytes troglodytes) significa "cavernícola" y se refiere a su costumbre de entrar en cavidades y fisuras para pernoctar, construir el nido o para cazar.
El reyezuelo se reconoce por su tono marrón verdoso, con una banda negra con centro amarillo en la coronilla.

He vuelto al tema de las aves en mis artículos sobre Sierra Nevada en el periódico. En esta ocasión me he detenido en dos especies de pájaros muy pequeños, los chochines y reyezuelos.

En la web del periódico el reportaje ha ido en dos partes:

http://www.granadahoy.com/una_gran_montana/Pequenitos-cantores_0_1154285094.html
http://www.granadahoy.com/granada/Reyezuelos-pequenos_0_1154285088.html

Y así quedó la edición impresa: 
Nota: Disculpad la errata en la segunda página donde habla del reyezuelo listado en Sierra Nevada pero se ha colado la palabra sencillo.

Reproduzco la versión original del artículo tal y como la remití al periódico.

Sierra Nevada, Paraíso de Biodiversidad

Pequeñitos pero ‘cantores’

  • El chochín es un pájaro diminuto que tiene en Sierra Nevada sus lugares de nidificación más altos. 
  • A pesar de su pequeño tamaño su canto es audible a gran distancia
El chochín levanta la cola 90 grados cuando canta y defiende su territorio.
El chochín, cuyo nombre científico es Troglodytes troglodytes, pertenece a una familia de pájaros de tamaño muy pequeño que se alimentan de diferentes artrópodos (insectos, arácnidos, miriápodos) y construyen sus nidos en oquedades y agujeros. En la Región Paleártica sólo existe un género monoespecífico con numerosas subespecies. En Sierra Nevada se encuentra la subespecie ‘kabylorum' (típica del norte de África) con presencia común, local nidificante que, tras la cría, y al llegar el descenso de las temperaturas, realiza una ‘trasterminancia’ y ocupa territorios a menor cota. También se ha detectado la presencia de la subespecie ‘weigoldi’ con ejemplares invernantes procedentes del centro y norte de Europa que se suman a partir de noviembre a las poblaciones locales y permanecen hasta la llegada de la primavera. 

Morfológicamente ambas subespecies son idénticas pero existe cierta variación en el canto, perceptible a comienzo de la primavera cuando, por un corto período de tiempo, ambas coinciden emitiendo sus característicos cantos.

Descripción

El chochín es una de las aves más diminutas de la avifauna europea ya que tiene un tamaño de entre 9 y 10,5 cm de longitud y una envergadura de 13 a 17 cm. Su aspecto es compacto con la cabeza voluminosa y la cola corta que eleva de manera característica cuando permanece posado. En los ojos presenta un marcada ceja de color crema.

Las alas son pequeñas y redondeadas. Su plumaje es pardo-rojizo, algo mas claro en las partes inferiores que aparecen finamente barradas.

A pesar de su pequeño tamaño tiene un poderoso y sorprendente canto, melodioso que consiste en un trino limpio y sonoro que recuerda al del canario, y que es audible a gran distancia. La voz de llamada es un chasquido semejante a un traqueteo.

Es un pájaro que se alimenta estrictamente de artrópodos (insectos, arañas, ciempies…) para lo que posee un pico fino y algo curvado.
Pareja de chochines en el valle del Río Genil. Mariano Sevilla
El chochín es una ave poligama. El macho construye varios nidos en forma de bola de musgo, hojas y hierbas, en matorrales espinosos, zarzales, enredaderas, montones de maderos o agujeros de árboles, piedras, escarpes o paredes.

En Sierra Nevada podemos encontrar ejemplares de esta especie en un amplio rango altitudinal, desde el piso termomediterráneo, donde ocupa bordes húmedos de acequias y riberas fluviales o setos húmedos con marañas, hasta el piornal oromediterráneo, donde nidifica cercano a los borreguiles y nacimientos de agua, siempre que dispongan de rocas donde instalar el nido.

Las cotas mas elevadas donde se ha encontrado nidificando al chochín en Sierra Nevada ha sido en la Hoya de la Mora (2.450 m) y en la Loma del Caballo (2.500 m). Estas citas son las de mayor altitud para el continente europeo.
Un chochín aprovecha un nido de golondrina. (imagen cedida por Sierra Nevada Natural).

Adaptados a la vida en la montaña

Sierra Nevada, es la principal elevación orográfica de la mitad sur de la Península Ibérica, se encuentren las localidades de cría peninsulares más elevadas para muchas especies de aves que han logrado explotar los nichos ecológicos de la alta montaña mediterránea. Es el caso de la perdiz roja, el bisbita campestre, el acentor alpino, el roquero rojo, la collalba gris, la curruca zarcera, los mosquiteros común y papialbo, la chova piquirroja, el escribano hortelano o el chochín común.

Una de las estrategias que han adoptado se basa en el uso de estructuras de recubrimiento. La capa interna de plumón y el manto externo de plumas coberteras les permite retener una capa aislante de aire que calientan con sus cuerpos. 'Esponjando' el plumaje aumentan su grosor, de ahí que en invierno las aves adopten formas más redondeadas, para reducir también la superficie de contacto con el exterior. Es el caso de dos paseriformes pequeños, el mito y el chochín común, que están entre las aves más diminutas del continente europeo y que, paradójicamente, han llegado a colonizar ambientes de alta montaña.

Otra de las 'soluciones' que ha encontrado el chochín es el uso de oquedades para guarecerse y criar, haciendo honor a su denominación científica, Troglodytes troglodytes.

REYEZUELOS, aún más pequeños

Los reyezuelos forman parte de la familia de lo sílvidos, un grupo de pájaros insectívoros de tamaños pequeños y colores discretos salvo algunas combinaciones cromáticas cefálicas que se dan en currucas y reyezuelos. Se alimentan de insectos y otros invertebrados, que complementan con bayas y frutos silvestres. La mayoría son migratorios y emiten cantos elaborados en época de celo, sub-cantos invernales y un amplio elenco de reclamos.

Los reyezuelos pasan por ser los pájaros más pequeños de la avifauna europea. Apenas miden 9 cm de longitud y 14 cm de envergadura pesando entre 5 y 6 gramos.

En Sierra Nevada podemos encontrar dos especies: reyezuelo listado (Regulus regulus) y reyezuelo sencillo (Regulus ignicapillus). Las dos especies son eminentemente forestales, seleccionando favorablemente masas de frondosas (castañares, melojares, quejigares, saucedas o fresnedas), aunque en nuestra Sierra abundan más en las zonas arboladas con coníferas de montaña (Pinus sylvestris y P. pinaster). Precisamente, gracias a las repoblaciones del siglo pasado el reyezuelo listado supera los 2.000 m de altitud, alcanzando incluso los 2.200 m en los valles del Genil, Río Chico de Cáñar, y llegando en la Sierra Nevada almeriense, en los alrededores del Chullo y en las cercanías del Pico del Almirez, a las máximas altitudes continentales. Por contra es difícil localizarlo por debajo de los 550 m de altitud, ni en áreas desarboladas o zonas agrícolas.

El reyezuelo listado es un ave local nidificante, de presencia común en Sierra Nevada, al que podemos reconocer por su tono marrón verdoso, con una banda negra con centro amarillo en la coronilla. Su reclamo es silbante, muy insistente y el canto es muy agudo, rápido y modulado, con florituras terminales.

El reyezuelo sencillo sólo se ha detectado en invierno, en contadas ocasiones por el momento, en masas de repoblación de coníferas repoblado, a una altitud aproximada de 2.100 m. Muy similar en aspecto y tamaño al reyezuelo listado, presenta un diseño facial menos llamativo.

El más pequeño. El pájaro más pequeño del mundo es el zunzuncito (Mellisuga helenae), un colibrí endémico de Cuba también conocido como pájaro mosca o 'elfo de las abejas. Mide menos de cinco centímetros. Sus plumas son de colores vivos, rojo y azul metálico en los machos y verde azulado en las hembras. Emite silbidos y zumbidos muy variados. A pesar de su reducido tamaño, bate las alas a un ritmo de hasta 200 veces por segundo, lo que le permite mantenerse en el aire mientras liba las flores para obtener el néctar del que se alimenta.







lunes, 10 de julio de 2017

Pico del Caballo, el tresmil más al sur de Europa

Este fin de semana he escrito sobre el Pico del Caballo, un tresmil muy a la vista desde la ciudad de Granada, el Valle de Lecrín y buena parte de la costa que mucha gente a la que he preguntado no sabe distinguir ni siquiera conocía su nombre. Muchos menos son los que han disfrutado del ascenso (duro para qué nos vamos a engañar) y de las espectaculares vistas desde la cumbre. Un apartado especial del artículo va dedicado a la laguna de origen glaciar del mismo nombre, muy próxima a la cima y con una gran 'historia' pasada y futura.

He contado con la colaboración de mis compañeros Antonio J. Ramos, que además me ha facilitado varias de las fotografías, y Miguel Ángel Díaz Puga, y como siempre que toco el tema de lagunas de Sierra Nevada he acudido a las "fuentes" de las publicaciones de Antonio Castillo.

Adjunto enlace a la edición digital: http://www.granadahoy.com/una_gran_montana/tresmil-sur-Europa-medioambiente-senderismo_0_1152185263.html

Y así quedó la doble página en la versión impresa:

 Reproduzco la versión e imágenes originales.
  
El tresmil más al sur de Europa

El Pico del Caballo con sus 3.011 m. de altitud es el tres mil más occidental y más meridional de Sierra Nevada.



El Pico del Caballo está situado en el extremo occidental de la línea de cumbres de Sierra Nevada. El río Torrente y el Lanjarón tienen su nacimiento en esta emblemática cima. Desde el punto de vista geológico el Cerro del Caballo pertenece al complejo denominado Nevado-Filábride y dentro de él al Manto del Veleta. Las rocas que afloran son micaesquistos y cuarcitas, los materiales más antiguos del macizo nevadense.

Un paseo por valles glaciares

Proponemos llegar a la cumbre del Caballo por un recorrido un tanto exigente y largo pero que nos permitirá conocer los paisajes glaciares de Sierra Nevada de las cabeceras del río Dílar y Lanjarón, enlazando las cumbres del Veleta, Elorrieta, Tozal del Cartujo y el propio Pico del Caballo. El recorrido nos permitirá disfrutar de unas bellas y amplias panorámicas entre singulares paisajes de alta montaña que incluyen una variada colección de las características formas glaciares de las cumbres nevadenses: circos glaciares, lagunas y lagunillos, morrenas, rocas aborregadas, crespones, aristas… (Una opción más asequible, aunque sigue siendo de dificultad alta, es la de realizar el camino de ida y vuelta por la ruta que aquí hemos señalado como regreso para hacer nuestro itinerario circular). 
 
Arrancamos desde la Hoya de la Mora (2.510 m), hacia el punto conocido como “las Posiciones del Veleta”(3.100 m) unos restos de fortificaciones de la guerra civil. Este trayecto podemos hacerlo en verano mediante la lanzadera del Servicio de Interpretación de Altas Cumbres-Norte del parque nacional y natural. Podemos aprovechar este punto para asomarnos al Valle del Guarnón y echarle un vistazo a los colosos Mulhacén y Alcazaba y al siempre impresionante Corral del Veleta. 
 
Nos dirigimos por la pista hacia el Collado de la Carihuela (3.200 m), al pie del Picacho del Veleta y enlazamos con una vereda que va por la cuerda de los Tajos de la Virgen y del Nevero. Merece la pena coronar el Puntal de Loma Púa (3.226 m., para disfrutar de las formidables panorámicas del Valle del Río Veleta. Durante nuestro recorrido por esta cuerda podemos alternar las vistas hacia las dos vertientes, sorteando pequeños collados y espolones. En el trayecto nos encontraremos con el Fraile de Capileira (3.188 m), una curiosa formación rocosa entre los Tajos de la Virgen y del Nevero. Podemos hacer un descanso en el Refugio Elorrieta desde donde daremos ya vista, abajo en el fondo, a la Laguna de Lanjarón. Por encima de ella emergen las cumbres del Cartujo y del Caballo. 
 
Desde Elorrieta tomamos el sendero que desciende hacia el Río Lanjarón, cruzándolo hacia la otra ladera. Dejamos a un lado el sendero que conduce a las ruinas de Peñón Colorado, y recorremos un sendero conocido como ‘Verea Cortá’ que fue construido con piedras de mampostería para que los arrieros subieran desde los pueblos para trabajar en todo este valle en aquellas experiencias forestales fallidas del siglo pasado.

En el camino hacia el Caballo, pasamos por varias lagunas glaciares: Charca Pala, Laguna de Tajos Altos y Laguna Cuadrada. Tras varias subidas y bajadas en zig zag tendremos a la vista ya el Pico del Caballo. A sus pies se observan el refugio y la laguna del mismo nombre. Más abajo aún queda la Laguna de Nájera y otros lagunillos. 
 
Desde el refugio atacamos la cima atravesando los canchales de las laderas del pequeño circo glaciar buscando por una vereda que viene por la loma desde Lanjarón y Nigüelas. Desde la cumbre tenemos excelentes panorámicas en los 360 grados. Hacia el Norte tenemos una bella vista del valle del río Dúrcal, con una menos conocida perspectiva del Pico del Trevenque, el rey de la media montaña nevadense. También alcanzamos a ver la Sierra de Lújar al suroeste, la costa, y toda la la vertiente noroccidental del macizo,  que se completa con la magnífica postal con todo el valle del Río Lanjarón a nuestros pies. 
 
Para iniciar el regreso tomaremos un sendero que nos lleva hacia el otro lado de la Laguna del Caballo y continuaremos por la vereda de la cuerda de Tajos Altos. En ocasiones iremos faldeando cerca de la arista, y otras cresteando por ella. Ascendemos el Puntal de Tajos Altos (3.113 m), y continuamos posteriormente por la cuerda en busca del Tozal del Cartujo (3.152 m). Desde aquí disponemos de nuevo de unas vistas fabulosas de gran parte del Valle del Lanjarón. Descendemos el Cartujo por un pequeño tramo de crestones rocosos, y enlazamos con la Vereda Real, que baja desde Elorrieta hacia los Tajos de la Virgen. Desde aquí continuamos descendiendo hasta los Lagunillos de la Virgen y la Laguna de las Yeguas. Desde el Collado podemos continuar hacia Borreguiles y desde aquí regresar hasta nuestro punto de inicio en la Hoya de la Mora. Una jornada bastante completa y larga o bien un recorrido que recomendamos dividir en dos partes para poder gozarlo mejor con el aliciente adicional de disfrutar del hermoso espectáculo del atardecer y del amanecer de la alta montaña.


OTRA ALTERNATIVA: Un camino más directo para coronar este 'tresmil' es el que arranca desde la localidad de Nigüelas. Atravesamos el pueblo y llegamos al río Torrente donde la carretera se convierte en carril. Ascendemos por la 'umbría' dejando el río a nuestra izquierda y luego, cerca del 'Pingurucho', una roca muy característica, nos pasamos a la ladera de la solana. Seguimos ascendiendo hasta llegar a una bifurcación situada en una zona llana y tomamos la ruta de la derecha. En el entorno de los Cortijos de Echevarría dejaremos nuestro vehículo. Subiremos por el cortafuegos hasta llegar al carril que se dirige hacia La Rinconada y a Lanjarón donde encontraremos una vereda que asciende junto a la arista. Estamos en la Loma de los Tres Mojones que nos conduce directamente al Pico del Caballo que divisaremos desde todo este tramo del recorrido. 
 
 
LAGUNA DEL CABALLO

Situada al pie del Pico del Caballo, a 2,830 metros de altitud, muy cerca de la línea de cumbres, es una laguna redonda, endorreica, con un típico cierre morrénico frontal en media luna. Ocupa un cuenco de sobreexcavación tardiglaciar, formada hace entre 13.000 y 7.500 años. La del Caballo es una de las 40 lagunas con aguas permanentes de Sierra Nevada. 
 
En la cima de la morrena frontal que cierra la laguna se construyó a principios del siglo XX, (se discute si en la primera década o en los años 30), un refugio que posteriormente ha sido remozado y se encuentra en buenas condiciones. En aquella época se hizo una zanja perpendicular al cierre de la laguna con la pretensión de convertirla en una presa y regular sus aguas para el uso agrícola. Aunque las actuaciones produjeron un gran impacto paisajístico, no se logró el objetivo porque los trabajos dieron pronto con la roca madre, bajos los depósitos de la morrena , y se tuvo que abandonar la 'obra'. La excavación, en todo caso, supuso la disminución del volumen embalsado, que se calcula en un 50%, aparte de las alteraciones sobre la vegetación y la microfauna que se derivaran de dicha transformación.

El parque nacional e investigadores de la Universidad de Granada han iniciado recientemente los estudios para identificar y caracterizar estas alteraciones y para diseñar las alternativas que podrían conducir a la recuperación de la imagen original de esta laguna así como la viabilidad de una eventual restauración.

lunes, 3 de julio de 2017

Saltamontes de altura

Picnogaster inermis. (Pablo Barranco). Endemismo bético, también presente en las Sierras de Baza y Filabres
Este fin de semana he vuelto a los 'bichos' en mi colaboración semanal en el periódico Granada Hoy. He dedicado el reportaje a los saltamontes presentes en Sierra Nevada tomando como base un artículo de Felipe Pascual y Pablo Barranco, en el que hicieron una revisión de los ortópteros (y dermápteros), para la extensa e interesante recopilación coordinada por Alberto Tinaut, Paqui Ruano y Manuel Tierno de Figueroa, en el libro "Insectos de Sierra Nevada: 200 años de historia". Esta publicación tuvo su origen en las Jornadas Nacionales de Entomología celebradas en Granada en 2009 con motivo del décimo aniversario del parque nacional de Sierra Nevada, (y vigésimo del parque natural) y fue presentada en marzo de 2014.

Así ha quedado la versión en la web del periódico:

http://www.granadahoy.com/provincia/Saltamontes-altura_0_1150085482.html

Y así ha quedado la doble página en la versión impresa a color.

Reproduzco aquí el texto y fotos originales antes de pasar por la maquetación (extraordinaria como siempre) en este caso de Marisa Carbonell.
Chortippus nevadensis. (Alberto Tinaut) Una de las pocas especies que pueden vivir en las cumbres más elevadas.


Saltamontes “de altura”

  • Seis especies de saltamontes son exclusivas de las altas cumbres de Sierra Nevada.
  • Este grupo de insectos presenta unas adaptaciones para la vida en la alta montaña.
La biodiversidad de la entomofauna de Sierra Nevada alcanza también al grupo de insectos constituido por los ortópteros entre los que se incluyen los saltamontes y grillos. En Sierra Nevada se han citado hasta ahora 74 especies de este grupo de las que 6 son endemismos exclusivos del macizo nevadense.

La riqueza de estas especies disminuye a medida que se asciende en altitud, de forma que sólo un selecto grupo de 4 especies ha sido capaz de colonizar y sobrevivir en el piso bioclimático denominado crioromediterráneo, por encima de los 2.700 metros: Baetica ustulata, Eumigus rubioi, Eumigus monticola y Chorthippus nevadensis. Las dos primeras son endemismos exclusivos de Sierra Nevada y las otras dos son endemismos de las Sierras Béticas.

Eumigus rubioi (Pablo Barranco). Es un saltamontes no volador, adaptado a las condiciones particulares de alta montaña. Tiene su hábitat natural en pastizales de alta montaña, sobre los 2.500 metros de altitud.

En cuanto al hábitat, los encinares son los que mayor riqueza de especies presentan (35), seguida de los piornales y enebrales (33), siendo los pastizales psicroxerófilos de la alta montaña los que menos especies presentan como se ha señalado anteriormente.

La entomofauna de ortópteros de Sierra Nevada es mayoritariamente de origen mediterráneo, dado el carácter de montaña meridional mediterránea de Sierra Nevada y que estos insectos son en su mayoría xerófilos y termófilos.
Steropleurus andalusius (Alberto Tinaut). Esta especie se encuentra en gran parte de la península. 
Estudio en Sierra Nevada

Los estudios históricos sobre ortópteros de Sierra Nevada, son bastante escasos y no empezaron hasta mediados del siglo XIX con las primeras referencias de Rambur (1838) en su monografía sobre fauna de Andalucía, de donde datan las descripciones de algunas de las especies más emblemáticas como Baetica ustulata, Pycnogaster inermis y Eumigus monticola, cuyos ejemplares tipo aún se conservan en el Museo de Historia Natural de Londres. En la primera parte del siglo XX se describieron aisladamente algunas especies pero el conocimiento del grupo de los saltamontes y de otros insectos en Sierra Nevada no despega hasta la implantación de los estudios de Biología en la Universidad de Granada, especialmente con el trabajo del profesor Felipe Pascual que abordó un amplio estudio de los ortópteros de Sierra Nevada, tanto desde el punto de vista taxonómico, (con la descripción de nuevas especies como Ctenodecticus granatensis y C. major o Chortippus nevadensis), como faunístico y ecológico que se completaría años más tarde por el propio Pascual y Pablo Barranco con el estudio de los saltamontes de la parte oriental de Sierra Nevada, en la provincia de Almería.
Pterolepis spoliata nevadensis. (A. Maldonado). Esta especie tiene unas patas extraodinariamente largas para su pequeño tamaño.

Saltamontes singulares:

El carácter de alta montaña de Sierra Nevada, más de la mitad de su territorio está por encima de los 2.000 m. de altitud, y su ubicación en el extremo suroccidental de la región mediterránea, muy próxima al continente africano, ha conducido a una alta tasa de endemicidad de las especies, con 6 endemismos estrictamente nevadenses, otros tantos endemismos béticos y 12 endemismos ibéricos. El resto de las especies son de distribución mediterránea (35) o paleártica (15).
Omocestus bolivari. (Pablo Barranco) Es una especie que vive en diferentes montañas del sur de la península.

LOS ORTÓPTEROS

Los ortópteros constituyen un magnífico grupo de especies para realizar estudios en cualesquiera de los campos de la biología: faunístico, ecológico, biogeográfico, etológico, fisiológico y genético… y en la actualidad también están siendo muy útiles en los estudios de seguimiento del cambio climático.

Los ortópteros son insectos hemimetábolos (metamorfosis sencilla e incompleta ya que las larvas son muy semejantes a los adultos) y paurometábolos (todas las fases tienen el mismo tipo de alimentación). Tienen una cabeza generalmente grande y redonda con un distintivo y robusto aparato bucal masticador. El mesotórax, el metatórax y el primer segmento del abdomen se encuentran soldados entre sí.

Las alas anteriores son estrechas y alargadas, del mismo color que el resto del cuerpo y con las nervaduras onduladas. Las alas posteriores son membranosas, transparentes o coloreadas. El tercer par de patas se encuentra adaptado para el salto, con tibias y fémures alargados.
El abdomen es alargado, cilíndrico, constituido típicamente de 11 segmentos. Estos presentan movilidad gracias a la presencia de una membrana intersegmental.

Un grupo muy abundante y variado 


24.000 especies en el mundo
974 especies en Europa
350 especies en la península ibérica.
74 especies presentes en Sierra Nevada.
6 especies endémicas exclusivas de Sierra Nevada

ETIMOLOGÍA

Los saltamontes, grillos y langostas junto el alacrán cebollero forman el grupo de los ortópteros cuyo nombre viene del griego (orthós = "recto, derecho", y de pteron = "alas").

CURIOSIDADES:

Una de las características más notables de los ortópteros es la estridulación, o producción de sonido mediante la fricción de ciertas partes del cuerpo. Este sonido se realiza para atraer a la pareja o como forma de marcar el territorio.


Una especie muy exclusiva

El grillo de matorral o chicharra de montaña (Baetica ustulata), es una especie y género endémicos, lo que significa que es la única especie de su género viva, como ocurre por ejemplo con nuestra especie, Homo sapiens, que somos la única especie del género Homo en la actualidad. Tiene la parte dorsal de color negro con manchas laterales de color anaranjado. La hembra tiene un característico aparato ovopositor extraordinariamente largo y curvado.

Baetica ustulata. (Pablo Barranco)

Adaptaciones a la alta montaña:
  • apterismo (alas reducidas que le imposibilitan el vuelo)
  • cuerpo voluminoso, le impiden volar y con ello ser arrastrados por los fuertes vientos hacia zonas desfavorables.
  • melanismo (exceso de pigmentación oscura, lo cual se traduce en un oscurecimiento del exoesqueleto quitinoso) que le permiten absorber la radiación solar y elevar la temperatura corporal.
Vive en lugares abiertos en piornales y pastizales nevadenses en los pisos bioclimáticos oromediterráneo y crioromediterráneo, por encima de los 2.300 m. de altitud. Es una especie de actividad diurna, a los individuos adultos se les encuentran de Julio a Septiembre y se alimentan de materia animal o vegetal muerta y de algunas herbáceas.
Está catalogado por la Unión Internacional por la Conservación de la Naturaleza como especie vulnerable e incluida en el Listado de especies protegidas de la Directiva europea “Hábitat”. En Andalucía forma parte del Catálogo Andaluz de Especies de Fauna Amenazadas y está incluida en el Plan de Conservación y Recuperación de Especies de Altas Cumbres.