viernes, 28 de junio de 2024

Al rescate del mejillón gigante

 Continuamos la serie de artículos divulgativos en Granada Hoy que he titulado "La Mar de Biodiversidad".  


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Al rescate del ‘mejillón’ gigante

Aquí la versión original:

Al rescate del ‘mejillón’ gigante


Un pequeño protozoo ha puesto a la nacra, el molusco bivalvo más grande del Mediterráneo, al borde de su extinción.

                        Ejemplar adulto de nacra. Fuente: Miteco


La nacra (Pinna nobilis) es una especie de molusco bivalvo endémico del mar Mediterráneo, aunque hay referencias en áreas del Atlántico. Su tamaño suele oscilar en torno a los 75 centímetros de longitud, aunque se han citado ejemplares que han alcanzado los 120 cm, y llegan a vivir más de 20 años. Suele habitar semienterrada (hasta un tercio de su cuerpo) en los fondos arenosos de las praderas de fanerógamas marinas como Posidonia oceanica y Cymodocea nodosa, llegando hasta los 40 metros de profundidad, con una clara preferencia por lugares protegidos debido a su sensibilidad a las turbulencias en zonas con fuerte oleaje. También puede aparecer en otros sustratos donde pueda adherir su ‘biso’.

La concha es triangular, frágil, con numerosas costillas radiales y escamas de pequeño tamaño que desaparecen en los adultos, destacando la extraordinaria capacidad de autoreparación de los daños producidos. El color exterior es oscuro con tonalidades marrones y el interior es anacarado, con tonalidades amarillento-anaranjadas e irisadas. Entre los moluscos, la nacra sólo es superada en tamaño por la ‘almeja gigante’, otro impresionante molusco que puede crecer hasta más de un metro de longitud, y sobrepasar los 200 kilos.


Importante papel ecológico


Este emblemático molusco desempeña un papel crucial en la biodiversidad marina ya que es un filtrador muy eficiente ayudando a mantener la calidad del agua al eliminar partículas en suspensión además de proporcionar refugio y sustrato para otras especies vegetales y animales del fondo marino. Sus depredadores naturales son el pulpo y algunos peces del grupo de los espáridos como la dorada.

    Las conchas de la nacra son el hábitat de muchas especies. Fuente IEO-CSIC

Su ecología es muy interesante ya que filtra grandes cantidades de detritos, por lo que resulta un excelente indicador del estado del ecosistema litoral y de la calidad de sus aguas. También aporta un sustrato duro que puede ser colonizado por otras especies vegetales y animales del fondo marino. Se ha estimado la presencia de más de 80 especies asociadas a sus valvas. Dos especies de crustáceos decápodos viven en simbiosis con las nacras en su interior: Pontonia pinnophylax y Nepinnotheres pinnotheres.


Un molusco ‘multiusos’


Pinna nobilis es una especie que apareció en el Mediterráneo hace unos 5 millones de años, al final del periodo geológico conocido como Mioceno. Históricamente se ha enfrentado a diferentes amenazas como la sobreexplotación, la degradación de los hábitats marinos o la contaminación. Hasta ahora, nuestra especie había sido su principal peligro debido a los diferentes aprovechamientos que hemos realizado, destacando la de los largos y sedosos filamentos del biso que las nacras utilizan para adherirse al sustrato. Distintas culturas antiguas (egipcios, griegos, romanos) confeccionaban con estos hilos un tejido muy fino, liviano y cálido conocido como ‘seda del mar’, ya mencionado en la Piedra de Rosetta (196 a.C), al que sólo tenían acceso las clases más pudientes como señalaba en su Historia Naturalis, hacia el 77 d.C, Plinio el Viejo.

También fueron objeto de comercio las conchas (que se usaban para hacer floreros o fabricación de lámparas), el nácar, (para hacer botones, joyas o mangos de cuchillo) y las perlas de su interior como objeto de decoración. Por su espectacular tamaño y atractivo siempre ha sido objetivo de coleccionistas de conchas y de exposición, pudiendo encontrarse aún como adorno en bares y pescaderías y ‘casas del mar’.


El ‘gigante’ es golpeado por un minúsculo organismo


Tras haber resistido a todas esas amenazas empezó a finales del siglo pasado y principio del actual a entrar en declive especialmente víctima de embarcaciones deportivas y los barcos de arrastre, la recolección ilegal y el deterioro generalizado del Mare Nostrum. Pero la puntilla ha sido un evento de mortalidad masiva que hizo que, en apenas tres años, entre el 2016 y 2019, más del 90% de los millones de ejemplares de sus poblaciones en todo el mar Mediterráneo desaparecieran. La causa: un pequeñísimo protozoo esporulado, Haplosporidium pinnae, cuyo origen es desconocido y que podría haber llegado a través de las aguas de lastre de los barcos o por la acuicultura. Este protozoo provoca una enfermedad conocida como síndrome del colapso ya que impide la digestión y provoca la muerte de los ejemplares por inanición. Recientes investigaciones han revelado que también existen otros patógenos bacterianos (Mycobacterium y Vibrio spp.) que podrían actuar en combinación con este protozoo.

Esta reducción drástica llevó a la incorporación de la ‘Gran Nacra Mediterránea’ a la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza como especie “en peligro crítico”. También ha sido clasificada en la Unión Europea como especie de interés comunitario que requiere una protección estricta por la Directiva Europea de Hábitats y como especie en peligro de extinción por el protocolo sobre áreas especialmente protegidas y diversidad biológica en el Mediterráneo del Convenio de Barcelona, formando parte además del Anexo II del Catálogo Español de Especies Amenazadas.

En Andalucía, la especie se hallaba incluida ya en el Libro Rojo de Invertebrados Amenazados de Andalucía con la categoría de Vulnerable, antes de la mortandad masiva y su distribución ocupaba el litoral granadino y almeriense y puntos aislados de las costas de Málaga y Cádiz. La situación de Pinna nobilis en este listado deberá actualizarse al no haber citas en el territorio andaluz en los últimos años.


Situación actual de la nacra en España


En la actualidad, aparte de algunos ejemplares aislados dispersos, sólo se encuentran poblaciones de nacras sanas en el Delta del Ebro (bahías de Fangar y Alfacs) y en el Mar Menor, según datos facilitados por el Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico. Al parecer su diferente salinidad, les habría salvado de sucumbri completamente a la ‘plaga’. Esta salinidad, es más baja de la media en el Delta del Ebro por el aporte de agua dulce. En el Mar Menor, por contra, la salinidad es superior a la media del Mediterráneo, a pesar de que en los años 80, se realizara una conexión artificial con el mar.

    Población superviviente en el Mar Menor. Fuente IEO-CSIC

Medidas de protección in situ de las lagunas costeras referidas y la cría en cautividad son las esperanzas para evitar la desaparición de la especie. Diferentes proyectos de investigación se encuentran en marcha al rescate de la nacra centradas en entender mejor su biología, ecología y los distintos factores de amenaza.

Todas estas medidas de protección se encuentran incardinadas en la Estrategia de Conservación de la Nacra que coordina el MITECO y en la que participan las diferentes Comunidades Autónomas implicadas así como diferentes centros de investigación que trabajan con esta especie. Dicha Estrategia recoge las líneas básicas de actuación y medidas para la conservación de Pinna nobilis,sirviendo como referente para la elaboración o revisión de los Planes de Recuperación que corresponden a las CCAA.

Una esperanza se ha abierto recientemente para la preservación de la nacra con la localización de nuevos individuos en las praderas de Posidonia del Cabo de Creus y en las Islas Baleares. Estos ejemplares supervivientes habrían resistido el envite de la amenaza biológica y están siendo monitorizados y objeto de un seguimiento minucioso para conocer cómo han superado los efectos del parásito.

Otros trabajos científicos se están dirigiendo al seguimiento del cruce natural entre la gran nacra y su ‘prima’ la nacra de roca (Pinna rudis). Parece que este mestizaje ha proliferado por tener resistencia al microorganismo aunque se desconoce aún si, como sucede con otros cruces genéticos, los ejemplares son estériles o no.

Pero de nada servirían todas estas iniciativas si no se produce una mejora en la gestión ambiental de los hábitats y se desarrollan acciones de educación ambiental sobre la necesidad de conservar los ecosistemas marinos.

                   Ejemplar de Pinna nobilis entre las hojas de Posidonia. Fuente: Junta de Andalucía



lunes, 17 de junio de 2024

Por una Granada más limpia y 'espercojá'

Contribuyo al balance del primer año de gobierno de la 'vallisoletana' como alcaldesa de Granada que podíamos resumir como "ni chicha ni limoná". Me he fijado especialmente en el asunto de la limpieza de la ciudad, igual o peor que cuando llegó, y que a falta de programa (y de proyecto) era una de las prioridades de la Carazo. 

'Por una Granada más limpia y ‘espercojá’' | El Independiente de Granada 


Por una Granada más limpia y ‘espercojá’

SACANDO PUNTA

Ignacio Henares Civantos



El pasado sábado El Independiente de Granada publicaba un extenso y documentado reportaje bajo el título de “La ciudad de los jardines abandonados”, en el que denunciaba, verbal y gráficamente, el vergonzoso aspecto de las zonas verdes en el centro de la ciudad de Granada, información que ha quedado enmarcada en el análisis crítico efectuado por este medio con motivo del primer aniversario del gobierno municipal liderado porMarifrán Carazo publicado este mismo din de semana. Esta información justifica por sí solo la necesidad de la existencia de este medio porque, como reza su ‘misión’: “alguien tenía que contarlo”.


En la crónica referida se pone en evidencia que muchas semanas sin los riegos necesarios han llevado a la muerte de muchas plantas y al grave deterioro de otras; que no se han repuesto las plantas que se han perdido por diversos motivos y que apenas se han plantado flores de temporada esta primavera. Para colmo la suciedad en muchos y jardines y el abandono de los alcorques y setos deja una imagen penosa en muchos espacios simbólicos de Granada. Para más inri, apenas se han realizado podas y de las pocas que se han hecho, algunas pueden ser calificadas de inadecuadas cuando no de salvajes. Y eso que el reportaje se ha centrado especialmente en los barrios de la ciudad que más se ven… habrá que comprobar o imaginarse como estarán los habitualmente más olvidados por el ayuntamiento...


Acostumbrada a la loa, a los publirreportajes, (pagados con dinero de los contribuyentes), no debe haber sentado bien a la alcaldesa de Granada y esta semana seguro que su corte propagandística despliega múltiples iniciativas con repercusión mediática para que en este caso los titulares edulcoren o tapen la realidad. Y la realidad es que, un año después, podemos decir que el gobierno municipal del Partido Popular presenta un balance pobre, ‘ni chicha, ni limoná’, todavía buscando excusas en la herencia recibida (en realidad la inercia del legado es lo que le ha proporcionado combustible). Y dedicando mucha energía a la confrontación con el gobierno de Pedro Sánchez y cero patatero a defender a la ciudad de los ataques recibidos por Moreno Bonilla en asuntos como la Escuela Andaluza de Salud Pública, el Parque de las Ciencias, Sierra Nevada… o el deterioro de servicios públicos de responsabilidad autonómica como la sanidad o la educación. Una cosa sí podemo decir en este análisis de la gestión de Marifrán: no podemos acusar de incumplimientos del programa electoral a la vallisoletana, se presentó sin él.


Opiniones aparte sobre la gestión política, en el concreto tema de la limpieza de la ciudad no podemos afirmar que haya arrancado con buen pie el mandato Marifrán Carazo, ya que al cumplirse exactamente el año de su llegada a la Plaza del Carmen el balance es claramente negativo.


Y es particularmente curioso porque el PP basó parte de su campaña electoral, en criticar que la ciudad estaba sucia y abandonada y anunciar pomposamente la, entonces candidata y ahora alcaldesa, que ella “iba a devolverle el brillo”. Lo recuerdo perfectamente porque, a falta de propuestas programáticas, era un sonsonete que repetía en cada comparecencia pública sin importarle la mala imagen y el daño que producen a la reputación de Granada esas críticas, a menudo más que exageradas y que centran toda la responsabilidad de la imagen de la ciudad en el ayuntamiento.

Al lograr el gobierno munmicipal la flamante alcaldesa anunció dos medidas ‘mágicas’ con las que iba a ‘limpiarnos’ y dejar a la ciudad ‘espercojá’: la creación de una Concejalía de Limpieza en su gobierno y planes especiales para acabar con la suciedad en las calles o las pintadas. Probablemente una parte de la importante mayoría que aupó a Marifrán a la alcaldía de Granada, incluso votantes en otros comicios de otras fuerzas políticas, lo creyera y cayera en que este era un problema real y muy importante y confiara en la publicitada imagen de buena gestora con que se ofrecía, conduciendo a que “daba igual gato blanco o gato negro, lo importante es que cace ratones”, que se suele decir para resumir.


Por ahora esas medidas no han tenido su efecto, más bien al contrario, si nos basamos en los datos que arrojan las numerosas incidencias y reclamaciones realizadas por los granadinos al ayuntamiento y los informes presentados en todas las juntas municipales de distrito de la capital. La aplicación municipal Granada Mejora así lo atestigua también. Por tanto, por ahora, siguiendo con las metáforas, lo que ha ocurrido más bien es que nos han dado “gata por liebre”, porque comparativamente, y de manera objetiva, la situación de la limpieza en la ciudad, está peor que hace un año. Y eso que era una de las prioridades…


Por un lado el plan de choque con el que arrancó el mandato, una extensión de las cuadrillas de rápida intervención ideadas por los antecesores, ha chocado con la realidad. Vistos los sucesivos planes de choque, que hace el gobierno andaluz, del mismo signo que el del ayuntamiento, en el tema de la sanidad, (creo que van por el quinto), yo tenía poca esperanza de que sirvieran para una mejora. Tampoco tengo mucha fe en que el anunciado nuevo contrato de limpieza y basura (que aumenta en 100 millones el actual) vaya a mejorar la situación que tiene su raíz más que en la falta de presupuesto en una incapacidad de gestión y en un mal enfoque y dimensionamiento del problema que se repite en otros lugares, en otras circunstancias y con otros políticos y gestores.


Lo primero que hay que tener en cuenta es que la limpieza de una suciedad no es una mera cuestión estética sino que que también tiene efectos y consecuencias sobre la salud pública, la economía y la calidad de vida de los ciudadanos (y de los turistas que nos visitan), e incluso sobre la seguridad, ya que calles sucias y mal iluminadas, son proclives a actividades delictivas. Es decir, que más que una segregación de la gestión de la limpieza en una concejalía propia lo que hay que hacer es la integración de este asunto en la gestión integral del gobierno municipal y ligarlo a la Policía Local, al medio ambiente, al urbanismo… y sobre todo a la educación.


En mi opinión hay que sacudirse un poco la gravedad del tema y entender que no somos nada originales ni es un mal endémico, sin caer en que es un mal de muchos (y consuelo de tontos). Buena parte de los problemas que sufrimos se deben a una cuestión de educación ambiental o cívica, o de Educación, a secas pero con mayúscula. Es curioso, por poner un ejemplo que estemos aún con la estrategia de fomento del reciclaje, iniciada por el ayuntamiento de Granada con una experiencia piloto en dos barrios granadinos hace ya ¡treinta años!, cuando lo que exigen estos tiempos es avanzar hacia la cultura de las 3Rs (Reciclar sí, pero también Reducir la generación de residuos y Reutilizar, a las que algunos, ya para nota, incorporamos dos más hasta llegar a las 5R, Reparar y Recuperar).


Una mayor concienciación ciudadana e implicación en la importancia de una ciudad limpia, segura y saludable, dentro del concepto más amplio de de Ciudad Educadora, no es flor de un día ni se resuelve con campañas propagandísticas aisladas de impacto llamando a la colaboración,(o amenazando con multas), sino con una verdadera educación ciudadana que debe ir acompañada del ejemplo y compromiso del gobierno municipal para cargarse de credibilidad y complicidad con el tejido educativo y social.


Merecería la pena un Pacto de Ciudad en este ‘pequeño’ asunto tan importante para la calidad de vida y para la imagen de la ciudad como otros aparentemente ‘más grandes’ temas que nos entretienen con demasiada frecuencia en esta bella y gran ciudad, a pesar de muchos de sus habitantes. Y apuntaría que en este gran acuerdo social incluyéramos la consideración necesaria de las circunstancias meteorológicas actuales (y las que vienen) que requieren una especial atención en determinadas épocas debido a la escasez de precipitaciones (que irá agravándose) y una reconsideración de la infraestructura verde de la ciudad y de los espacios públicos que deben adaptarse progresivamente al nuevo contexto climático.   



sábado, 15 de junio de 2024

Algas invasoras

Esta semana escribo junto al profesor Julio de la Rosa además (autor de las imágenes) sobre un alga invasora que ha llegado a nuestras costas: impactos ecológicos y económicos, cómo llegó, su vertiginosa expansión y cómo actuar frente a ella.



Enlace a la edición digital 👇

https://www.granadahoy.com/granada/Algas-invasoras-Mar-biodiversidad_0_1911411008.html


ALGAS ‘INVASORAS’


Una especie de origen asiático está poniendo en riesgo la biodiversidad, el equilibrio natural de los hábitats marinos y puede ocasionar perjuicios económicos tanto a la pesca como al turismo.


Las invasiones biológicas son consideradas como la segunda causa en importancia en relación a la pérdida de biodiversidad de los océanos y mares. Catorce especies de algas exóticas con carácter invasor (una de ellas de agua dulce) se han catalogado en los últimos años en nuestro país con diferentes grados de expansión y consecuencias ambientales. Entre ellas destaca la llegada del ‘alga asiática’, cuyo nombre científico es Rugulopteryx okamurae, una especie de alga parda, con talos de entre 11 y 33 centímetros, originaria del océano Pacífico noroccidental, (Corea, Japón, China, Taiwan, Filipinas…), donde se desarrolla sobre fondos rocosos entre la superficie y los 7 metros de profundidad, aunque puede llegar hasta los 15. Rugulopteryx okamurae presenta talos planos, acintados y ramificados dicotómicamente, con tonalidades variables entre el verde oliváceo, el marrón y el ocre, morfología y color típicos de la familia en la que se incluye.


    Alga asiática. Detalle de los talos

Este alga es muy similar a otras especies de la familia Dictyotaceae nativas del mar de Alborán, por lo que diferenciarla de otras especies autóctonas como, por ejemplo, Dyctiota dichotoma, es difícil y para hacerlo de forma positiva debe hacerse mediante el uso de un microscopio, lo que a veces imposibilita su detección rápida en el terreno incluso a ojos de un experto. No obstante, ninguna de las especies autóctonas de esta familia protagonizan fenómenos de acumulación masiva, o lo hacen rara vez, por lo que la detección de estos acúmulos puede ser ya un indicativo bastante fiable de la presencia de esta especie invasora.


Rugulopteryx okamurae exhibe una capacidad competitiva y de colonización extraordinaria con un incremento de biomasa anual desmesurado, y nada comparable respecto a otras especies de algas invasoras que han llegado al litoral español. La reproducción de este alga es tremendamente eficaz y tiene lugar por mecanismos sexuales (gametos), asexuales (esporas) y vegetativos (formación de propágulos), si bien fuera de su área nativa solo se ha podido constatar la presencia de los dos primeros. Esta elevada capacidad reproductora explica que, en los fondos invadidos, compita de manera muy efectiva con las especies autóctonas de las comunidades de algas fotófilas, fondos de coralígenos o praderas de fanerógamas marinas, mostrando una amplitud batimétrica que puede superar los 50 metros de profundidad, muy superior a la observada en su área nativa.


Además de este desarrollo masivo sobre los sustratos marinos R. okamurae puede encontrarse y proliferar en suspensión en la columna de agua. Esta espectacular proliferación produce importantes acúmulos de biomasa que pueden quedar depositados sobre el lecho marino o sobre la línea de costa y playas.



Fragmentos de Ruguloptery okamurae en suspensión


El impacto ambiental que está produciendo en los fondos marinos españoles no tiene precedente y, en contra de su procedencia de origen, su expansión no es nada ‘pacífica’.


Una vertiginosa expansión.


El ‘alga asiática’ se identificó por primera vez en España en los arribazones que llegaron al litoral de Ceuta a finales de 2015, aunque desde el 2002 ya se había constatado su presencia en el sur de Francia, en la laguna de Thau, si bien aquí nunca ha mostrado un comportamiento invasor. En 2016 se observa por primera vez en aguas del Estrecho de Gibraltar, expandiéndose de manera rápida a ambos lados del mar Mediterráneo, desde las costas de Cádiz y Málaga, a la costa levantina, sur de Francia y costas italianas y hasta las islas Chafarinas en la parte africana. Por el oeste, ya se ha expandido por las costas portuguesas tanto continentales como insulares y en las Islas Canarias, y las últimas observaciones sitúan su presencia en el mar Cantábrico.


Los primeros indicios sobre la presencia del alga en aguas de la costa de Granada provienen de la obtención en octubre de 2019 de restos provenientes de arrastres pesqueros faenando a unos 250 m de profundidad en el entorno de Guardias Viejas-La Rábita. A finales de 2019 investigadores del Aula del Mar de la UGR dirigidos por Julio De la Rosa detectaron por primera vez en nuestra costa granadina esta especie exótica invasora de forma asentada en la localidad de Cambriles, asociada una pradera de Posidonia oceanica, alertando de los problemas ligados a la propagación de esta especie. A partir de ese momento se empezaron a descubrir nuevas localidades a lo largo de todo el litoral de la provincia de Granada, donde actualmente se encuentra bastante extendida.

        En la imagen se muestra el carácter ‘invasor’ de Rugulopteryx okamurae


Un ambiente propicio.


El Estudio del seguimiento del alga Rugulopteryx okamurae y sus implicaciones en la actividad pesquera y economía azul, desarrollado por la consultora ambiental Gestemasur, (especializada en estudios marinos), y financiado por la Junta de Andalucía a través de fondos europeos, ha avanzado que la ‘tropicalización’ de nuestros hábitats marinos, propiciada por el fenómeno del cambio global en general, y el cambio climático en particular, puede ser uno de los factores que esté ayudando al asentamiento de esta especie invasora que se ve favorecida por su amplitud térmica. Su rápida diseminación se ha visto facilitada además por las corrientes marinas que fluyen por el mar de Alborán.


Diferentes estudios científicos han certificado también que el deterioro de las playas andaluzas ha favorecido esta expansión ya que las aguas están muy cargadas de nutrientes a causa de una deficiente depuración de las aguas residuales y el deficiente estado de conservación de las comunidades nativas, cuando no la pérdida de la biodiversidad local por diferentes motivos, también ha facilitado la colonización de este alga invasora que ocupa los ‘espacios vacíos’ dejados por la vegetación autóctona.


La fuerte presión que ejercen los propágulos y la carencia de una política de detección precoz y de prevención contra las especies invasoras cierran las causas de este rápido, críptico y ‘silencioso’ avance.


¿Cómo llegó a España el alga asiática?


Se considera que la llegada de R. okamurae a Europa fue no intencionada y muy probablemente esté asociada a las aguas de lastre –la que se toma o suelta para estabilizar el buque durante su navegación– de buques y navíos mercantes, y/o a los cultivos marinos, (fundamentalmente de ostras o almejas). Según los expertos, el alga asiática llegó a las costas españolas por el tráfico marítimo y los análisis genéticos realizados apuntan a que todos los ejemplares colectados hasta ahora provienen de una única oleada llegada a un puerto del Estrecho. Experiencias realizadas con este alga, simulando las condiciones presentes en el agua de lastre en los mercantes, han confirmado que son capaces de ‘resistir’ el largo viaje ‘a oscuras’ de varias semanas desde los remotos hábitats originarios.


Una vez llegadas a nuestras costas, aunque puedan moverse debido a las corrientes marinas, se considera que las artes de pesca, los sistemas de fondeo de embarcaciones recreativas, los equipos de buceo sin limpiar o la propia basura marina son los elementos de dispersión secundaria que multiplican la propagación y la rápida expansión a nuevas áreas.


Impactos ecológicos y económicos.


Además de la rápida expansión de esta alga invasora, que se presenta en forma de “arribazones” como grandes montones tanto en el fondo del mar como en las playas, (especialmente en la época veraniega), lo que caracteriza a esta especie es que, además de los impactos que produce sobre los hábitats marinos y la biodiversidad, afecta directamente a sectores productivos como la pesca o el turismo.

' Arribazones' del alga asiática en una playa andaluza


A nivel ecológico. La rápida colonización del alga asiática está modificando los hábitats y su rápido crecimiento y la demanda de nutrientes afecta a la biodiversidad, generando una homogeneización y empobrecimiento de los ecosistemas marinos. Esta situación afecta a prácticamente todos los espacios y hábitats marinos en los que está presente, incluyendo espacios protegidos de gran valor ecológico como los Parques Naturales andaluces del Estrecho y del Cabo de Gata o el Paraje Natural Maro-Cerro Gordo, entre las provincias de Granada y Málaga.


A nivel económico, el alga asiática está produciendo importantes impactos en el sector pesquero produciendo disminuciones de capturas, (se ha calculado que para el sector pesquero granadino hay ya una merma del 30% de las descargas en la lonja de Motril), aparte del deterioro de las artes de pesca (arrastre y trasmallo) e inversión de tiempo y recursos en la limpieza de los equipos infectados por el alga.


Igualmente, la llegada masiva de algas a las playas también está incrementando los costes de mantenimiento, retirada y gestión de los arribazones que llegan por las corrientes y el oleaje y se acumulan en las orillas. Estos arribazones llegan a tener grandes dimensiones, impidiendo el tránsito de personas en las playas y produciendo malos olores que se ven incrementados con las altas temperaturas veraniegas. Un gran número de playas andaluzas padecen esta presencia masiva cuya retirada incrementa notablemente los gastos de limpieza y mantenimiento que soportan los ayuntamientos. Los riesgos de pérdida de potenciales turistas que buscan sol y playaslimpias’ es también una cuestión cultural ya que el rechazo afecta a las especies autóctonas cuya retirada no es una exigencia ‘sanitaria’.


¿Cómo combatir esta expansión?


Las invasiones de especies de flora y fauna en el medio marino son muy difíciles de abordar por diversas razones y deben de acometerse en los estadios iniciales por lo que la mejor manera de combatirlas es la prevención y, en su caso, la detección precoz en aquellos lugares en los que aún no ha llegado, con especial atención a los ‘puntos calientes’ de entrada como son los puertos deportivos y comerciales, cumpliendo entre otras medidas las derivadas del Convenio internacional para el control y la gestión del agua de lastre y los sedimentos de los buques, 2004) o Convenio BWM, un tratado adoptado por la Organización Marítima Internacional que España ratificó en 2015.


Para controlar la expansión de las algas invasoras se han propuesto diversas estrategias: monitoreo y detección temprana, retirada manual, barreras físicas, control biológico, educación y sensibilización, restricciones en el transporte marítimo… En el caso del alga asiática, y dada la envergadura y extensión de la invasión ya producida, lo más adecuado debe ser seguir monitoreando, de la manera más amplia posible, y observar la respuesta que los propios ecosistemas están haciendo, adaptando las diferentes acciones que puedan adoptarse para un control eficaz de la expansión del alga asiática y la protección de los ecosistemas locales, poniendo especial énfasis en los espacios y especies más valiosos y sensibles. Mientras tanto, se puede, y se debe, mitigar los impactos sobre los sectores afectados con ayudas que podrían provenir en parte de la valorización de la retirada de la biomasa de las playas.


Catalogación, ¿solución o problema?


Rugulopteryx okamurae se incluyó en 2020 en el Catálogo español de especies exóticas invasoras y más tarde, en 2022, en la Lista de Especies Exóticas Invasoras preocupantes para la Unión Europea. Por dicha razón, en cumplimiento de la Ley del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, el Ministerio de Transición Ecológica aprobó en el año 2022 una Estrategia Nacional para luchar contra esta especie invasora, teniendo en cuenta la naturaleza e intensidad de los impactos ecológicos y económicos que produce sobre los bienes y servicios ecosistémicos del litoral español. Las acciones incluidas en esta Estrategia van desde la erradicación, contención o control poblacional hasta el manejo de hábitats, prevención de su dispersión y monitoreo y seguimiento de los focos detectados.


En la actualidad hay diferentes proyectos en desarrollo así como varías líneas de investigación abiertas al respecto entre las que se incluyen iniciativas que analizan la valorización de la extracción de estas algas invasoras en base a usos posibles derivados de sus eventuales propiedades médicas, o bien para su utilización en agricultura, en la construcción o para producción de metano. Todos estos usos aún están en fase piloto. La posibilidad de una eventual explotación a nivel comercial choca con la normativa actual ya que la inclusión en el Catálogo de Especies Exóticas Invasoras que prohíbe la comercialización de estas especies.


El citado estudio de “Seguimiento del alga Rugulopteryx okamurae y sus implicaciones en la actividad pesquera y economía azul”, a partir de los trabajos de campo y las encuestas realizadas, propone una serie de recomendaciones para el sector pesquero granadino en las que incluye una zonificación con áreas de riesgo en las que deben seguirse unas medidas preventivas así como una exclusión de la actividad pesquera en las zonas detectadas de acumulación masiva de algas.






sábado, 4 de mayo de 2024

Ensalada marina

Esta semana en La mar de biodiversidad propongo un peculiar menú con sabor a mar, (lechugas y pepinos de mar y ortiguillas), para  conocer especies que quizás te sorprenda saber a qué grupo pertenecen. Una pista:  las apariencias, (y los nombres comunes) engañan. 

En la web: ‘Ensalada’ marina' (granadahoy.com)

Versión impresa. 

Y aquí os muestro el antes y el después de pasar por la cocina de estas tres especies: lechuga de mar, anémonas y pepinos de mar.







sábado, 20 de abril de 2024

Praderas y bosquetes marinos

Aprovechando una reciente publicación dedico el artículo de esta semana a una parte de la flora marina en mi sección "La Mar de Biodiversidad" en el periódico Granada Hoy del grupo Joly. 

Enlace a la edición digital. 

Praderas y bosquetes marinos (granadahoy.com)

Y así quedó la versión en papel: 



PRADERAS Y BOSQUETES MARINOS

Estas formaciones vegetales, escasas en los mares de nuestra provincia, son de una gran importancia ecológica y económica por los variados bienes y servicios que aportan a los ecosistemas.




Las relativamente escasas praderas y bosquetes submarinos de nuestra franja costera son unas grandes desconocidas a pesar de estar tan cercanas y accesibles. Las especies principales que forman las praderas de la costa granadina son dos angiospermas, Posidonia oceanica y Cymodocea nodosa, que se desarrollan en los fondos infralitorales arenosos. Los bosquetes submarinos que podemos encontrar tienen como especie principal a un alga parda del grupo de las Fucales, dentro de la familia de los Sargazos, denominada Ericaria selaginoides cuyas formaciones se desarrollan sobre los sustratos rocosos infralitorales.


Las comunidades que forman brindan servicios ecosistémicos esenciales, mantienen paisajes atractivos, reponen las poblaciones de peces o protegen la costa contra la creciente erosión. También son hábitats clave para reponer las pesquerías, actuando como sumideros de carbono y como barrera protectora contra los efectos del cambio climático. Por otra parte suponen espacios únicos para la práctica del buceo, el snorkel, o la fotografía submarina o, simplemente, para disfrutar de un entorno privilegiado.


Praderas submarinas


Con el término de praderas submarinas se designa a las formaciones de angiospermas marinas que se desarrollan sobre los sustratos blandos, tanto sumergidos como intermareales. Se trata de plantas verdaderas (con raíces, tallos, hojas, flores y frutos) que hace unos 100-150 millones de años, colonizaron secundariamente el medio marino y que desarrollan todo su ciclo de vida sumergidas.





En nuestra costa tropical actualmente podemos encontrar dos especies de angiospermas marinas: Cymodocea nodosa y Posidonia oceanica. Históricamente se ha tenido constancia de la presencia de otras dos especies más: Zostera marina y Zostera noltei, ambas actualmente consideradas como ‘no presentes’.


Posidonia oceanica: es una fanerógama marina endémica de las aguas del Mediterráneo, conocida por su gran importancia ecológica. El nombre del género de esta especie viene de Poseidón, el dios griego del mar. Forma densas praderas submarinas que actúan como viveros naturales para numerosas especies marinas, proporcionándoles refugio y alimento. Además, desempeña un papel crucial en la protección de las costas al reducir la erosión y mejorar la calidad del agua a través de su capacidad para filtrar contaminantes.


Cymodocea nodosa: es una planta marina de menor porte y con hojas mas estrechas que Posidonia y con una distribución mas amplia, desarrollándose tanto en el Mediterráneo como en el Atlántico.

LOCALIZACIÓN: Las praderas de angiospermas marinas en la costa tropical aparecen restringidas a su zona oriental, entre la Rábita y Cambriles. En su mayor parte se desarrollan sobre sustratos arenosos, pero en sus zonas más someras y accesibles, las podemos encontrar sobre sustratos rocosos o al abrigo de estos. Son en estas zonas más someras y por lo general con mayor visibilidad donde tendremos más oportunidades de observarlas junto a la flora y fauna asociada. Las praderas más importantes son las localizadas entre Cala Chiches-Los Yesos y en el tramo de litoral entre Castillo de Baños y Cambriles (Castell de Ferro).


Bosquetes submarinos


Por su parte, los bosques o bosquetes submarinos están formados por algas, un conjunto de vegetales que se diferencian de las angiospermas marinas por la sencillez anatómica y morfológica de sus cuerpos vegetativos (no tienen raíces, ni tallos, ni hojas, ni flores ni frutos) y que nunca han llegado a colonizar el medio terrestre aéreo. Los bosques o bosquetes pueden estar formados por diversos tipos de algas, pero son un grupo de ellas, las denominadas algas pardas, las que dan origen a los más importantes.




En nuestra costa, la especie formadora de los bosquetes de algas pardas es Ericaria selaginoides. Las formaciones originadas por esta especie se desarrollan en los niveles superiores del piso infralitoral, entre 0-6 m de profundidad, en zonas expuestas al oleaje y sobre fondos rocosos. Los bosquetes de algas juegan un papel ecológico muy importante en la diferenciación y el funcionamiento del ecosistema. Presentan una producción primaria elevada, permitiendo el desarrollo de una rica y variada biodiversidad.


LOCALIZACIÓN: Ericaria selaginoides es frecuente en las áreas protegidas incluidas en la Red Europea Natura 2000 como el Paraje Natural de los Acantilados de Maro Cerro Gordo, en la Zona de Especial Conservación (ZEC) de los Acantilados del Tesorillo-Salobreña y en la ZEC de los Acantilados de Calahonda-Castell de Ferro. Fuera de estas áreas protegidas también tiene representación importante en Cotobro (Almuñecar), en los acantilados del Cabo de Sacratif (Torrenueva) o en Carchuna, donde desarrolla un bosquete de una extensión en torno a 9 ha entre 0,5 y 4 metros de profundidad y que constituye el más importante en cuanto a extensión y estado de conservación de toda la Costa Tropical.


Importancia ecológica y servicios ecosistémicos


Las praderas y bosquetes marinos constituyen un claro ejemplo de la relación entre conservación de la biodiversidad y provisión de servicios ecosistémicos. Estas comunidades necesitan para desarrollarse aguas libres de contaminación, bien oxigenadas y transparentes, por ello son buenos bioindicadores de la calidad de las playas ya que ofrecen aguas claras y llenas de vida. Muchas especies de algas y todas las angiospermas marinas son lo que los científicos denominan especies ingenieras o formadoras de hábitat debido a que estructuran el fondo marino tanto vertical como horizontalmente y crean una estructura tridimensional que permite una gran biodiversidad, proporcionando recursos como alimento o refugio para muchas especies.


Algas de diversos tipos, formas y colores, junto con esponjas, anénomas, estrellas de mar y erizos, holoturias o pepinos de mar; distintos tipos de gusanos y cangrejos, moluscos y diferentes tipos de peces, (desde los pequeños góbidos y blénidos, hasta cabrachos, sargos, salemas y lubinas), se pueden observar en estos ecosistemas.


Constituyen hábitats clave para reponer las pesquerías, y actúan como importantes sumideros de CO2, (el denominado carbono azul), y como barrera protectora contra los efectos de la erosión costera. En definitiva, son ecosistemas esenciales para las costas en las que se desarrollan donde proveen de importantes servicios ecosistémicos, que son proporcionales a su extensión y abundancia, por lo que es importante su conservación. Quizás, acostumbrados a verlas, muchas personas desconocen la enorme importancia de este recurso natural exclusivo y de excepcional valor tanto ambiental como económico.


¡NO ES BASURA!



Los restos vegetales y de muchos invertebrados marinos que las olas depositan en la orilla de la playa se denominan arribazones. Como ocurre en el medio terrestre, las fanerógamas marinas como Posidonia oceanica también pierden parte de sus hojas, generalmente a finales del verano y otoño. Parte de las hojas desprendidas alcanzan la orilla pasando a formar parte de los arribazones. En el caso de Ericaria, los talos de estas algas son arrancados por los temporales y depositados en esas franjas tan características que podemos ver en verano.


En nuestra costa la mayor parte de estos restos vegetales corresponden a estas especies. Es muy interesante observar en la playa las llamadas ‘pelotas de mar’, que son conglomerados compuestos por fibras procedentes de los rizomas de Posidonia y granos de arena. Adoptan esta forma esférica debido al efecto de vaivén provocado por el movimiento circular de las olas en la zona de rompiente de las playas.




Aunque muchas personas piensan que estos materiales ‘ensucian’ las playas y son ‘basura’, hay que conocer que juegan un importante papel ambiental protegiendo la línea de costa de los temporales y suponen un importante suministro de materia orgánica, nutrientes y sedimentos carbonatados, convirtiéndose por tanto en unos indicadores del buen estado ambiental de los ecosistemas marinos.


Problemas de conservación


Por su ubicación tan cercana a la costa, las praderas de Posidonia y bosquetes de Ericaria están sometidas a innumerables presiones, siendo los efectos de las actividades humanas su principal factor de regresión. Las praderas de Posidonia en Andalucía, y en particular las ubicadas en nuestra costa, se encuentran en su límite occidental de distribución, por lo que son especialmente vulnerables al deterioro de las condiciones ambientales.


Tanto las praderas como los bosquetes están viendo afectada su funcionalidad como consecuencia tanto del desarrollo de actividades de origen antrópico como por factores asociados al contexto de cambio global que estamos viviendo. Además, las especies que habitan en aguas poco profundas son las más afectadas porque se encuentran en un entorno extremo, expuestas a impactos tanto de origen terrestre como marino. Esta situación es especialmente grave en el Mediterráneo que a pesar de ser uno de los puntos calientes de biodiversidad más importantes a nivel mundial, también es uno de los más amenazados.


Entre las principales amenazas podemos destacar las obras litorales que conllevan la destrucción del hábitat y de manera indirecta una alteración de las condiciones ambientales que afecta a su desarrollo. La eutrofización debida a vertidos de distinta naturaleza es también un factor de regresión de estas praderas y bosquetes.


Las praderas de Posidonia se ven afectadas de manera particular por actividades de pesca practicadas de forma ilegal como la pesca de arrastre o el calado de artes de pesca artesanal sobre las mismas praderas. Los bosquetes de Ericaria son sensibles también a la pesca deportiva debido al enganche de los sedales y cebos artificiales sobre los talos de las algas que las arrancan y desprenden del sustrato provocando un aclaramiento del bosquete. Son además muy sensibles al ‘sobrepastoreo’ por parte de los erizos consecuencia de la sobrepesca de los principales depredadores de estos organismos.


Finalmente, las especies alóctonas invasoras, provenientes de otras áreas, constituyen una importante amenaza de cara a la conservación de estos ecosistemas, siendo consideradas como la segunda causa de pérdida de biodiversidad en el medio marino.



Bosques y praderas marinas en la Costa Tropical.

Una oportunidad para el turismo”


La Diputación de Granada y el Observatorio del Mar acaban de publicar una interesante guía divulgativa titulada Bosques y praderas marinas en la Costa Tropical. Una oportunidad para el turismo”. Su objetivo principal es enseñar a identificar las especies que forman estas praderas y bosquetes submarinos y conocer la importancia de estos ecosistemas, los bienes y servicios que ofrecen a los seres vivos y las presiones y amenazas a las que están sometidas. Por otro lado este libro pretende servir complementariamente para promover un turismo de naturaleza respetuoso con el medio ambiente y comprometido con su conservación.

Autores:

Rafael Jiménez Álvarez. Biólogo marino y vocal del Colegio de Biólogos de Andalucía, preside el Observatorio del Mar, una plataforma que reúne a personas y entidades interesadas en el desarrollo sostenible del medio marino.


Julio De la Rosa Álamos. Profesor de Botánica de la Universidad de Granada. Coordinador del Máster Universitario en Conservación, Gestión y Restauración de la Biodiversidad y Director del Aula del Mar de la Universidad de Granada).

Enlace para descarga gratuita.

Vídeo Bosques y praderas marinas submarinas (Observatorio del Mar).

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