miércoles, 13 de diciembre de 2017

Saurios monteses

Dentro del apartado de la biodiversidad de la fauna nevadense no me había introducido en el apartado de los reptiles (salvo el artículo dedicado a las culebras lisas, "La coronella sí tiene quien le escriba"), por lo que la semana pasada me aventuré preparando un reportaje sobre las diferentes especies de saurios presentes en Sierra Nevada. Aunque tuve dificultades para conseguir fotos de todas las especies, (normalmente son animales bastante esquivos y poco 'conspicuos', y con pocos aficionados a la fotografía de estos animales), finalmente puede componer este artículo que denominé "Saurios monteses" con la inestimable colaboración de los profesores de la UGR, Juan M. Pleguezuelos y Manuel Chirosa que además me 'prestaron' las fotos.  Así quedó en la edición digital:

http://www.granadahoy.com/provincia/Saurios-monteses_0_1198380613.html

y así quedó la versión impresa.

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La imagen puede contener: una persona, sonriendo

Sierra Nevada, Paraíso de Biodiversidad
Saurios ‘monteses’

  • En Sierra Nevada se encuentran presentes 9 especies de saurios que pertenecen a 3 familias diferentes.
  • Alcanzan las cotas más elevadas de toda el área de distribución.
El término saurios incluye a un amplio grupo de reptiles que agrupa a lagartos, lagartijas y salamanquesas caracterizados por tener dos pares de patas y cuerpo recubierto de escamas. Junto a los ofidios o serpientes y los anfisbenios forman el grupo de los reptiles “escamosos”. Además, entre los reptiles presentes en Sierra Nevada también encontramos un quelonio, el galápago leproso.

A pesar de su altura, poco favorable para los animales ectotermos (‘de sangre fría’) y su reducida extensión, Sierra Nevada puede considerarse un territorio rico en especies de reptiles ya que alberga 20 de las 29 especies diferentes que podemos encontrar en Andalucía, (que a su vez representan el 50% de las presentes en toda nuestra Península). De las 17 especies de saurios con presencia en nuestra región, 9 viven en el macizo nevadense.

Entre las especies de saurios presentes en Sierra Nevada encontramos algunas que son de amplio espectro altitudinal o “eurihypsas” como la lagartija colilarga y otras que tienen una estrecha cota altitudinal o “estenohypsas”, como la salamanquesa rosada.

ESPECIES DE SAURIOS PRESENTES EN SIERRA NEVADA

Familia Gekkonidae.
En esta familia se incluyen las populares salamanquesas. Las especies de este grupo emiten sonidos para comunicarse, tienen hábitos nocturnos y se alimentan de insectos. Dotados de ojos grandes con pupilas verticales, se caracterizan por las almohadillas’ adhesivas en las plantas de los pies que les permiten escalar superficies lisas verticales e incluso transitar por los techos con facilidad. Colores variados habitualmente crípticos.

Salamanquesa rosada (Hemidactylus turcicus). Especie circunmediterránea, es el reptil más termófilo de los que aparecen en Sierra Nevada. En Andalucía está presente en muchas zonas costeras. En Sierra Nevada las escasas poblaciones citadas están en localidades en cotas bajas de la ladera suroccidental y en el río Nacimiento. Sólo una población ha sido detectada ligeramente por encima de los 1.000 metros, el resto se encuentran por debajo de los 800 m.

Salamanquesa común (Tarentola mauritanica). Más abundante en la mitad oriental y ausente en las partes más elevadas, aunque hay citas en la Laguna de las Yeguas (2.850 m) y cerca del Chullo (2.350 m), ligada a construcciones. Su mayor frecuencia se encuentra en en el rango entre los 1400 y 1800 m. Hábitos nocturnos y crepusculares y adaptación a la vida en sustratos verticales.

Familia Scincidae. Grupo de reptiles curioso, poco conocidos con apariencia de serpiente pero con pequeñas extremidades. Poblaciones reducidas y rapidez de movimientos y hábitos discretos, hacen muy difícil detectarlas.

Eslizón ibérico (Chalcides bedriagai). Endemismo ibérico en Sierra Nevada ocupa un amplio rango altitudinal con abundantes citas por encima de los 1.800 m. y llegándose a localizar en varias localidades por encima de lo 2.200 m en la vertiente sur. Por sus hábitos discretos sublapidícolas pasa desapercibida en gran parte de su área de distribución.

Eslizón tridáctilo ibérico (Chalcides striatus). En Sierra Nevada sólo se ha confirmado su presencia en las Turberas de Padul aunque su distribución puntual en hábitats que son escasos en Sierra Nevada, sus hábitos discretos y movimientos rápidos hace difícil su localización.

Familia Lacertidae. Incluye a lagartos y lagartijas. Su coloración es generalmente parda o grisácea, y ocasionalmente tienen color verde. Algunas especies tienen filas de manchas y dibujos coloreados en los laterales. Todos los lacértidos presentan cuatro miembros bien desarrollados, cinco dedos en cada extremidad y la cola con capacidad autotómica en parte de las vértebras caudales.

Lagartija colirroja (Acanthodactylus erythrurus). Habitualmente vive en ambientes áridos, en suelos arenosos como los de las playas pero en Sierra Nevada se puede encontrar desde los 1.800 m de altitud, en los arenales dolomíticos de la orla occidental, hasta los 400-500 m de las ramblas en el extremo oriental inferior del parque natural.

Lagartija ibérica (Podarcis hispanica). Es el reptil con mayor rango altitudinal de toda la Península y el que ha subido más alto, pues hay citas de ejemplares en la misma cumbre del Mulhacén, a 3.478 metros, (la de mayor altitud para un reptil de toda Europa occidental), en El Pico del Veleta o en La Laguna de la Caldera. Su pequeño tamaño le permite termorregular de manera efectiva y rápida en este medio extremo. De igual manera es capaz de colonizar las cotas inferiores del macizo. Es el saurio más frecuente en Sierra Nevada dada su plasticidad ecológica y su variedad de hábitats.

Lagartija cenicienta (Psammodromus hispanicus). En Sierra Nevada ocupa sobre todo tomillares y otros matorrales en suelos no muy compactos y de escasa pendiente. Más frecuente hacia el extremo oriental y en el sur por su carácter termófilo, donde puede llegar a ser abundante. En la actualidad es una especie en expansión y “en ascensión” alcanzando cotas cada vez más elevadas ‘empujada’ por el cambio climático, el abandono agrícola y la naturalización de las masas forestales. A pesar de ese carácter termófilo se ha citado en zonas, a priori, poco propicias como en el refugio del Peñón de la Polarda (2.180 m) y en las inmediaciones del Puerto de la Ragua a 2.075 m.

Lagartija colilarga (Psammodromus algirus). Lagartija de tamaño grande cuya longitud de cabeza y cuerpo mide hasta 95 mm y la cola relativamente muy larga, que puede alcanzar casi tres veces el tamaño del cuerpo. Presente en la mayor parte de la Península Ibérica excepto en el extremo norte, desde el nivel del mar hasta los 2.400 m de altitud que alcanza en Sierra Nevada. Especie común, asociada principalmente a matorrales, se encuentra en diversos tipos de hábitats como encinares, jarales, espartales, arenales, pinares y robledales. Se alimenta sobre todo de insectos, que busca en la hojarasca.

Lagarto ocelado (Timon lepidus). En Sierra Nevada conviven dos subespecies (T.l. lepidus) y T.l. nevadensis, endémica restringida al sureste peninsular. Ocupa hábitats muy diversos siempre que disponga de refugios adecuados, naturales o artificiales. En los últimos años parece tener una tendencia a su rarefacción en toda su área de distribución a lo que no es ajena Sierra Nevada. Bien repartido por todo el macizo, tiende a ocupar las altitudes medias (1.000-2.200 m) no llegando a las cumbres más elevadas. En todo caso el lagarto ocelado alcanza en Sierra Nevada las cotas más altas de toda su área de distribución habiendo sido observado por encima de los 2.400 de altitud. Su ‘afición’ a solearse en pistas y carreteras le hace ser el saurio que más frecuentemente es víctima de atropellos. Envenenamientos, disparos y su captura como mascota constituyen otras amenazas que sufre esta especie de gran atractivo por sus vivos colores.

Anfisbenios

Las culebrillas ciegas pertenecen al grupo de reptiles que junto a saurios y ofidios forman el Orden Squamata (Escamosos). Etimológicamente el nombre anfisbenios significa que “pueden andar en dos direcciones, en la de la cola o en la de la cabeza. Adaptados a la vida en el subsuelo, carecen de patas, pero tienen capacidad para excavar y deslizarse plegando el cuerpo en modo acordeón. Su piel es suave, dividida en anillos, tienen los ojos atrofiados y no tienen oídos.


martes, 5 de diciembre de 2017

Sierra Nevada en 'petricolor'

La Rambla de los Yesos (Alboloduy), en el extremo oriental de Sierra Nevada, en las zonas más bajas de todo el macizo, es conocida como el ‘pequeño cañón colorado’ por el tono rojizo de los conglomerados acentuado con las luces del atardecer. (Juan Carlos Poveda)
La semana pasada volví a atreverme con la geología de Sierra Nevada y se me ocurrió "sacarle los colores" a las rocas de Sierra Nevada. Con la ayuda de mi compañero Miguel Ángel Díaz, algunas fotos de Antonio Ramos y la foto para la portada del "pequeño Cañón del Colorado" de Juan Carlos Poveda de la empresa de turismo activo Natureda, compuse este, lo más divulgativo que he sabido hacer, artículo sobre geodiversidad que tras muchas vueltas he titulado "Sierra Nevada en petricolor".

Así quedó la edición digital:

http://www.granadahoy.com/vivir/Sierra-Nevada-petricolor_0_1196280805.html

y así quedó la doble página a color:


SIERRA NEVADA, MONTAÑA DE OPORTUNIDADES

Sierra Nevada en ‘petricolor’

  • Bajo el manto blanco de la Sierra encontramos rocas de diferentes colores.
  • Sierra Nevada alberga una extraordinaria diversidad geológica con una gran variedad de rocas cuyo cromatismo, en algunos casos, domina el paisaje.
¿De qué color es Sierra Nevada? Asociamos mentalmente el macizo de Sierra Nevada con el color blanco de la nieve que cubre sus cumbres durante una etapa más o menos extensa del año. Pero la mayor parte de lo que constituye el gran macizo montañoso está desprovista durante bastantes meses de ese manto e incluso en buena parte de ella es muy raro que lleguen este tipo de precipitaciones. Entonces el color de la Sierra está marcado por el sustrato rocoso y por la vegetación. Los diferentes tipos de rocas van a condicionar los paisajes que percibimos.

La uniformidad y monocromatismo que aparenta desde la distancia el ‘suelo’, encierra una gran variedad de tonos y de matices de gran belleza, que nos informan además de la manera en la que se levantó, lentamente, a lo largo de millones de años, esta inmensa mole de 2.000 kilómetros cuadrados.

Terreras Azules desde el refugio del Poqueira en la cara sur de Sierra Nevada. De manera invertida a su antigüedad, las ‘rocas verdes’ del Manto del Muhacén, aparecen bajo los micaesquistos del Manto del Veleta. (Antonio J. Ramos)

El colorido que aporta el sustrato geológico, a mayor o menor escala, ha quedado reflejado en muchos topónimos a lo largo y ancho de la Sierra como es el caso de Terreras Azules, Peñones Negros, Tajos Colorados, Tajos Negros, Loma del Peñón Blanco, Era de los Renegrales, Loma del Cascajar Negro, Peñón Colorado, Piedra Blanca… 
Refugio Peñón Colorado

Peñón Negro
Peñón Bermejo






UNIDADES GEOLÓGICAS DE SIERRA NEVADA
 


Sierra Nevada está compuesta, a grandes rasgos, por tres grandes unidades geológicas:

1. En la parte más elevada un núcleo de esquistos metamórficos del Complejo Nevado-Filábride, los materiales más antiguos de todo el macizo con edades superiores a los 250 millones de años. Son rocas oscuras con aspecto pizarroso junto a las que aparecen cuarcitas (rocas provenientes del metamorfismo de areniscas) y, en menor proporción, ‘rocas verdes’ (serpentinitas, eclogitas y anfibolitas), así como mármoles y ortogneises de edad mesozoica.
Unos machos de cabra montés descansan posados sobre los oscuros micaesquistos con reflejos plateados en los Tajos de la Virgen
 2. En la media montaña, y rodeando al anterior, hay una banda de rocas menos antiguas (entre el Pérmico y el Trías) que forman el Complejo Alpujárride. Está compuesta mayoritariamente por filitas, (rocas de aspecto pizarroso provenientes del metamorfismo ‘suave’ o de bajo grado de arcillas), calizas -rocas con carbonato de calcio- y dolomías -rocas con carbonato de calcio y magnesio- que producen relieves escarpados, de colores grisáceos o blanquecinos. 
 
En la zona del Trevenque y los Alayos, el color que predomina es el blanco de los arenales dolomíticos formados por carbonatos de calcio y magnesio.
3. El borde más externo, está formado por una corona de rocas sedimentarias variadas: conglomerados, arenas y areniscas, margas, calizas arrecifales... Corresponde a materiales más ‘modernos’, de formación más reciente, unos 20 millones de años (entre el Mioceno y el Cuaternario).

Calizas amarillentas


PARA SABER MÁS:

Los micaesquistos son rocas metamórifcas procedentes de la transformación de limos y/o arcillas por la acción de altas presiones y temperaturas. Están compuestos fundamentalmente de mica y cuarzo dispuestos en finas capas alternantes.

Las cuarcitas son rocas provenientes del metamorfismo de areniscas muy ricas en cuarzo de aspecto masivo y muy resistentes a la erosión por lo que cuando se disgregan mecánicamente forman grandes bloques.

Tajos Negros de Covatillas (3.116 m.), uno de los tres miles más orientales de Sierra Nevada. Se observa la alternancia entre micaesquistos y cuarcitas característica del núcleo central elevado del macizo. (Antonio J. Ramos)

Los mármoles son rocas metamórficas que proceden de rocas originalmente calcáreas que han experimentado un fuerte proceso de recristalización como consecuencia de las altas presiones y temperaturas a que han sido sometidos. En Sierra Nevada suelen tener alto contenido en mica y se conocen como mármoles ‘cipolínicos’.
Mármoles del Collado de las Sabinas.

Las’ rocas verdes’ son un conjunto de rocas metamórficas que derivan del metamorfismo de rocas ígneas básicas y ultrabásicas (magmáticas), fundamentalmente del tipo serpentinitas, eclogitas y anfibolitas. Poca presencia de sílice y abundancia de minerales como anfíboles y piroxenos. Las serpentinitas en concreto son rocas ultrabásicas provenientes del metamorfismo de peridotitas del manto terrestre.
Serpentinitas, ‘rocas verdes’ en el Collado de las Sabinas.

En Sierra Nevada no son especialmente abundantes las rocas calcáreas que se circunscriben a mármoles, calizas y dolomías de la orla occidental del macizo y en el sureste (en el término municipal de Laujar de Andarax). Uno de los paisajes ‘coloreados’ de estas áreas son los calares o blanquizares como los de los la zona de Los Alayos y Trevenque.

CURIOSIDADES:

El mineral denominado andalucita es un silicato alumínico que aparece en las rocas metamórficas. Las primeras muestras que sirvieron para su descripción, procedían de una localidad de Guadalajara, pero su descubridor, Jean-Claude Delamétherie, creyó que provenían de nuestra región y lo denominó ‘andalucita’. Este mineral en ocasiones presenta unas inclusiones que forman una cruz de cruz. Se conocen con el nombre de quiastolita y fue utilizado durante siglos por los peregrinos que iban a Santiago como un amuleto conocido como lapis crucifer, que significa piedra de la cruz.

Minerales de andalucita con típicas incrustaciones en los micaesquistos bajo el Pico del Mulhacén.




martes, 21 de noviembre de 2017

Serbales y Mostajos en Sierra Nevada

Esta semana volvemos al apartado de flora en la serie de artículos de Sierra Nevada, Paraíso de Biodiversidad en el periódico Granada Hoy. En esta ocasión lo he dedicado al género Sorbus, con cinco especies representadas, de las cuales dos están en peligro de extinción en Andalucía. De nuevo he contado con el asesoramiento y colaboración de Mario Ruiz, el director del Jardín Botánico Hoya de Pedraza y de José Miguel Muñoz, mi botánico de cabecera y responsable del equipo de flora del Observatorio de Cambio Global de Sierra Nevada. Y he rescatado una bella foto del Camarate de Luis Ordóñez para ilustrar la comunidad del robledal en la que podemos encontrar los mejores ejemplares del género en Sierra Nevada.

Así quedó la edición digital:

http://www.granadahoy.com/granada/Serbales-mostajos_0_1192081103.html


Y así quedó la doble página en la versión impresa a color.


Reproduzco la versión original completa tal y como la envié al periódico con un apartado 'extra' sobre la apomixis:


 Sorbus hybrida. Ejemplar en otoño en el valle del San Juan

Sierra Nevada, Paraíso de Biodiversidad

Serbales y mostajos

En Sierra Nevada hay presentes cinco especies del género Sorbus, dos de ellas están catalogadas como ‘en peligro de extinción’.

Las especies del género Sorbus, en el que se incluyen los mostajos y serbales, pertenecen a la gran familia de las Rosáceas y dentro de esta a la subfamilia Maloideae, que agrupa a los manzanos y perales.

Hojas y flores de Sorbus aria
Los Sorbus, son árboles -de entre 10 y 20 metros de altura- o arbustos, de hoja caduca y carentes de espinas. Las hojas son simples o compuestas imparipinnadas (el número de foliolos es impar, con un foliolo terminal al final del nervio medio de la hoja). La inflorescencia es de tipo corimbiforme (abierta, racimosa en la que el eje es corto y los pedicelos de las flores son largos y salen a diferentes alturas). Las flores son pentámeras de olor nada atractivo con pétalos blancos. Estambres numerosos (entre 15 y 25). Ovario ínfero o semi-ínfero con 2-5 carpelos; estilos terminales, soldados en la base. Fruto en pomo, con varias semillas en su interior, dispersado por aves.


Los miembros de este género son endémicos de regiones frías y templadas, del hemisferio norte, con una gran cantidad de especies diversas, muchas de ellas híbridas. . En España se encuentra especialmente en bosques de las sierras de la mitad norte, hasta los 2.000 m; resisten bajas temperaturas, y se pueden encontrar en bosques de hayedos, robledales y abetales. Prefieren los suelos ácidos sobre sustratos silíceos sueltos y frescos. Viven tanto a pleno sol como bajo la semisombra de otros árboles.
Camarate. Serbales y mostajos acompañan a otras especies en los robledales nevadenses.
Algunas especies se han empleado como ornamentales debido a la vistosidad de sus hojas y frutos. La madera es muy estimada en ebanistería y para la fabricación de utensilios domésticos.
ESPECIES PRESENTES EN SIERRA NEVADA.
 
En Sierra Nevada se encuentran presentes cinco especies del género Sorbus: S. aria, S. domestica, S. hybrida, S. intermedia y S. torminalis.
 
Sorbus aucuparia (el conocido como ‘serbal de cazadores’ que crece en una variedad de hábitats a lo largo del norte de Europa y en la mitad septentrional de la Península), fue citado en Sierra Nevada por diversos autores en el siglo pasado pero no se ha podido confirmar su presencia y las citas se consideran en la actualidad errores en la determinación y localización de la especie o confusiones con Sorbus domestica). 

Frutos del serbal de cazadores
 El mostajo común o serbal blanco (Sorbus aria) es un árbol de 7 a 14 metros de altura de corteza lisa y de color blanquecino. Hojas ovales simples de borde dentado, con el envés blanco, lo que da al árbol un aspecto plateado. Los frutos son pomos de forma globosa ovoide, de color rojo y de pulpa poco sabrosa, de aspecto harinoso. La madera es muy dura, de color blanco a pardo rojizo. Se encuentra en robledales, hayedos, abedulares y carrascales que reciban más de 500 mm de lluvia. Se adapta muy bien en zonas con inviernos fríos.
 
Ejemplares de Sorbus aria en el robledal del Camarate
Está presente tanto en el suroeste de Europa como en el Norte de África y Canarias. En Andalucía, se encuentra muy disperso, casi siempre individuos aislados o en pequeños rodales en los sistemas montañosos. En Sierra Nevada lo podemos encontrar entre los 1.200 y 2.000 metros de altitud, en barrancos y lugares umbrosos con orientación norte, acompañando a robles, arces, quejigos y arbustos espinosos como endrinos, majuelos, rosales silvestres… La mejor masa de esta especie se encuentra en la Dehesa del Camarate.

El serbal común, (Sorbus domestica), es el único del grupo que posee un fruto comestible llamado serba. El árbol suele medir unos 12 metros de altura de media, aunque puede llegar hasta los 20 metros de manera excepcional. La copa es frondosa, tiene ramificación regular y forma alargada-redondeada. Florece durante la primavera y sus frutos, los más grandes del género y en forma de pera, se recogen a finales de verano, y deben ingerirse ‘sobremadurados’. Antiguamente se utilizaban para hacer mermelada y algunas bebidas alcohólicas fermentadas. Especie escasa en Andalucía con distribución restringida a las sierras prebéticas y penibéticas.
Los frutos del serbal común son los únicos comestibles.
El serbal silvestre, Sorbus torminalis, tiene también una amplia distribución por el oeste, centro y sur de Europa, norte de África y oeste de Asia. En Andalucía está restringido a Sierra Morena, la Sierra de Segura y Sierra Nevada. Su ecología es la misma que la de Sorbus aria. Puede lograr la altura de 25 metros, y se caracteriza porque sus frutos en pomo, como todos los del género, son de color pardo-marrón (a diferencia de los de las otras especies de Sorbus que son rojos). Tienen propiedades astringentes de ahí su uso contra la disentería de lo que deriva el apellido (tormina=disentería).
El serbal silvestre se distingue por sus frutos de color pardo-marrón
Dos especies en peligro de extinción

En Sierra Nevada hay presentes también otros dos taxones cuyo origen es híbrido entre el mostajo y el serbal de cazadores: Sorbus hybrida  y S. intermedia. Las hojas de ambos, muestran caracteres intermedios entre las de las especies parentales. Las del S. hybrida por lo general tienen uno o dos pares de folíolos en la base y lóbulos progresivamente menos marcados hacia el ápice. Las del S. intermedia son simples, claramente más alargadas que las de S. aria y con varios pares de lóbulos profundamente marcados. Se parecen a las de esta última especie en el tomento del envés, lo que en ocasiones induce a confusión.

Sorbus hybrida. Tiene sólo dos poblaciones en Sierra Nevada localizadas en el Valle del San Juan y en el Guarnón y algunos pies aislados más en la Loma de Maitena. De Sorbus intermedia también se conocen dos exiguas poblaciones, una descubierta recientemente en el barranco de Valdeinfierno, y la que se conocía históricamente en la Haza del Sordo. Son las únicas referencias de esta especie en toda la región andaluza, por lo que constituyen además las localidades más meridionales de la Península Ibérica.
Sorbus hybrida, especie en peligro de extinción.

En ambos casos, los ejemplares se localizan en el tránsito entre los pisos bioclimáticos supramediterráneo y oromediterráneo, ‘en el límite del árbol’ en la zona centro occidental de Sierra Nevada. Se desarrollan en roquedos abruptos casi inaccesibles, con orientación norte, próximos a corrientes de agua permanentes, sobre sustrato silíceo (micaesquistos).
Hoja de Sorbus intermedia

El riesgo de extinción es muy alto dado el escaso número de ejemplares, el aislamiento genético con respecto a las poblaciones del norte y centro peninsular, su reducida área de distribución y la escasez de áreas potenciales para su colonización a salvo de los herbívoros, para los que resultan especialmente ‘atractivas y palatables’. Por estas razones el estatus de amenaza para Andalucía es de ‘en peligro crítico de extinción(CR).
Hojas y frutos de Sorbus hybrida
Además de las medidas de conservación ex situ, (banco de germoplasma, ensayos de germinación, propagación en viveros, colecciones en jardines botánicos), que se realizan para las especies amenazadas por parte de la Consejería de Medio Ambiente, se han realizado refuerzos de poblaciones y ensayos de plantaciones en otras localidades de su área potencial de distribución en el parque nacional.


En botánica, se denomina apomixis a la reproducción asexual por medio de semillas. Las plantas que presentan este tipo de reproducción, como los serbales y mostajos, producen sus semillas sin que ocurra meiosis ni fecundación, por lo que sus descendientes son genéticamente idénticos a la planta madre. Aunque desde el punto de vista evolutivo las plantas apomícticas carecen de las ventajas adaptativas que ofrece la reproducción sexual, la apomixis permite la fijación indefinida de genotipos altamente adaptados a su ambiente. Esta ventaja es —desde el punto de vista genético— la misma que presenta la multiplicación vegetativa. No obstante, en el caso de las plantas apomícticas los descendientes no permanecen en las inmediaciones de la planta madre, compitiendo con ella por recursos, sino que gracias a la dispersión de las semillas, por medio de las aves en el caso de los Sorbus, nuevos individuos pueden explorar y conquistar nuevos ambientes.