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domingo, 22 de mayo de 2022

Azul PP + Naranja C's = Gris cenizo

Es época de balances al término del mandato del autodenominado ‘gobierno del cambio’ en Andalucía. Y es momento para la evaluación del gobierno andaluz de coalición del PP y de Ciudadanos que necesitó para su investidura del voto de Vox y han contado con su apoyo externo a lo largo de la legislatura como por ejemplo en la aprobación de varios Presupuestos, por lo que pasará a la historia también, a pesar de sus protagonistas, como el gobierno trifachito.


Curiosamente la necesidad de contar con unos Presupuestos a final de este año es la razón esgrimida por el presidente andaluz Moreno Bonilla para la convocatoria adelantada, en medio año, de los comicios aunque tiene poco crédito el argumento después de que escucháramos hace unos meses, al vicepresidente de Ciudadanos, Juan Marín, (el ‘tonto útil’ del PP estos años), confesar que se podía gobernar con presupuestos prorrogados y "que no iban a retratarse con los recortes en vísperas de unas elecciones".


La pandemia ha funcionado como una capa que ha tapado una deficiente gestión del gobierno andaluz que ha ocultado sus carencias, además, con una estrategia de confrontación con el gobierno de la nación y una propaganda, que en ocasiones ha resultado vergonzosa, por lo babosa, y vergonzante, por realizarse con dinero público. Ha habido acciones del gobierno de las derechas que han gastado más en publicidad que en las propias actuaciones.


Quizás sea el área ambiental una de las que se puede apreciar de manera paradigmática esta pobre gestión y ausencia de impulso político y esa exagerada y vacua propaganda que en este caso además tiene su propia etiqueta (o hashtag que se dice ahora en redes): #RevoluciónVerde.


Arrancó el gobierno andaluz haciendo desaparecer la Consejería de Medio Ambiente que quedó diluida como una política sectorial y arrinconada en la Consejería de Agricultura, Ganadería y Pesca a la que se le añadió el ‘titulillo’ de Desarrollo Sostenible más como apunte cosmético que por contenido u orientación política. Más tarde la Consejería se dividiría en dos delegaciones territoriales, Agricultura, Ganadería y Pesca, por un lado, y Desarrollo Sostenible por el otro, quedando las políticas de Aguas en la primera parte y perdiendo en cualquier caso la política ambiental una visión integral y transversal. De paso, la cacareada supuesta reducción del tamaño de la Administración andaluza quedaba en entredicho ya que al final hay más puestos de libre designación al final del mandato.


No podemos decir que esta ausencia de una política ambiental sea una sorpresa ya que la derecha siempre ha considerado el medio ambiente como una rémora del desarrollo y con una intervención al final del proceso productivo, como políticas de saneamiento o de corrección de déficits ambientales, en el mejor de los casos. Es decir que los beneficios económicos son privados y el deterioro y los impactos al medio ambiente hay que pagarlos colectivamente.


Han querido maquillar JuanMa et al. este déficit con la muy manoseada ‘Revolución Verde’ con la que han querido dar brochazos para pintar la gestión ambiental, o la ausencia de ella más bien, en un claro y evidente intento de ejercicio de greenwashing y de adanismo, queriendo apuntarse como novedades muchas actuaciones que eran la mera inercia del trabajo de gobiernos anteriores.


Más peligroso se puede considerar, en este sentido, un segundo mandato de las derechas, eventualmente con el apoyo o en coalición con la ultraderecha sobre todo si tenemos en cuenta que la nueva legislación urbanística en desarrollo, y la visión neoliberal de la salida de la crisis, pueden ser usadas para la especulación e impulso de un modelo de desarrollo ya fracasado y de graves impactos y daños ambientales.


En el campo concreto de la lucha contra el cambio climático el panorama es aún más desolador. Heredaron una ley de medidas frente al cambio climático y para la transición hacia un nuevo modelo energético en Andalucía, que fue aprobada por unanimidad por el Parlamento Andaluz, publicada en octubre de 2018, pero han dedicado todo este tiempo a su desarrollo reglamentario, que debió haberse realizado antes del 16 de enero de 2021 (por propio ‘imperativo legal’ de la Disposición Adicional) pero que hasta octubre del año pasado no ha visto la luz. El Plan Andaluz de Acción por el Clima, finalmente aprobado en octubre del año pasado, contiene una serie de medidas fundamentalmente desiderativas que no han sido desarrolladas y que carecen de compromisos reales firmes. Por su parte el Consejo Andaluz del Clima, ha tardado otros tres años en constituirse y está hibernado. Como en otros múltiples ámbitos hay alergia a la participación ciudadana y a la coordinación con otras administraciones.


Este panorama ya de por sí desalentador podría ser aún peor… Los de Vox, versión política española del negacionismo climático, ya han anunciado que van a derogar las ‘leyes climáticas’. Una alianza entre los que pusieron el ‘impuesto al sol’ y los que niegan las evidencias del cambio climático puede tener consecuencias nefastas, también en el campo medio ambiental y en la lucha contra el gran reto que tiene planteada la Humanidad en estos momentos.

La ecuación quedaría reformulada en los siguientes términos: 



En esta ocasión, la triste verdad de esta posibilidad, tiene remedio, en las urnas el 19 de junio con un cambio del ‘cambiazo’.


#SiVotamosGanamos (ellos siempre van a votar y luego sumarán sus votos y sus intereses)

#AndalucíaQuiereMás (Medio Ambiente Más sano, Más conservación de sus espacios naturales, Más Lucha contra el cambio climático, Transición ecológica Más Justa, Más Economía Circular).

viernes, 12 de marzo de 2021

‘Greenwashing’ del Sur

Artículo publicado en el Independiente de Granada el 10 de marzo de 2021.

En el mundillo ecológico este término inglés es de uso muy común. Literalmente significaría ‘lavado verde’ (de “washing” + “green”) aunque una traducción más apropiada la haría derivar del concepto de “withewashing” que significa blanqueo de imagen por lo que en realidad a lo que alude el greenwashing es al blanqueo verde, que se refiere a las prácticas de empresas o instituciones que presentan, de manera engañosa, productos, proyectos o propuestas como si fueran respetuosos con el medio ambiente. Para leer completo pincha AQUÍ

‘Greenwashing’ del Sur | El Independiente de Granada



domingo, 20 de diciembre de 2020

El tiempo, el implacable.

Uno de mis cantautores favoritos, Pablo Milanés, (al que he escuchado en discos de vinilo, cintas de radio cassete, CDs y, en varias ocasiones, en directo, una de ellas en La Habana), me ha proporcionado el título para este artículo en el Independiente de Granada: "El tiempo, el implacable". Pasen y lean en el siguiente enlace: https://www.elindependientedegranada.es/blog/tiempo-implacable

Nota: El tiempo es implacable. Un par de semanas después de escribir este artículo, el gobierno municipal de Granada se ha tenido que comer su posición ante la congelación del IBI al prosperar una moción presentada por el Grupo Municipal Socialista al respecto en el último Pleno del año del Ayuntamiento  (leer más 👇)

(https://www.elindependientedegranada.es/politica/pleno-aprueba-con-voto-pp-cs-mocion-socialista-aumentar-bonificaciones-ibi-hosteleria).

También ha cambiado la cuestión de la subasta de medicamentos porque el #trifachito andaluz ha cedido a las pretensiones de la industria farmacéutica. Ampliar noticia 👇

https://www.20minutos.es/noticia/4526004/0/junta-pone-fin-subasta-medicamentos-andalucia/

En el primer caso, la rectificación forzada ha dado buen resultado. En el segundo, la rectificación, de sabios, vuelta a rectificar, de listillos, vuelve a retratar al gobierno andaluz y a sus 'amistades peligrosas'. 



sábado, 5 de diciembre de 2020

'Granada, zona catastrófica'

Granada sufre varias catástrofes naturales, pandemia, terremotos... pero la peor es antinatural: el alcalde por la cara y el gobierno municipal de los trapos sucios. Lo explico en este artículo. 'Granada, zona catastrófica' | El Independiente de Granada


sábado, 30 de mayo de 2020

Tiene mérito el 'Pacto del codo"

Vuelvo a las andadas. Inicio mi particular desescalada recuperando mi columna en el periódico digital, 'on line', El Independiente de Granada y he querido arrancar con mi personal análisis del 'Pacto del Codo' suscrito en Granada por PSOE, PP y Ciudadanos para aprobar los presupuestos municipales.

He tenido que actualizar mi perfil 👉 IGNACIO HENARES ... es biólogo de bata, de bota, y de gabinete. Máster (de los de verdad) en Gestión del Medio Ambiente y del Agua por la Universidad de Granada...

Enlace al artículo en el periódico aquí.

Francisco Cuenca, flanqueado por Manuel Olivares y César Díaz.


Tiene mérito el ‘pacto del codo’


El PSOE de Granada ha firmado un acuerdo con el gobierno municipal, formado por el Partido Popular y Ciudadanos, para sacar adelante unos presupuestos que permitan hacer frente a la situación sobrevenida por la crisis sanitaria y las consecuencias sociales y económicas derivadas. El asunto cabe considerarlo como ‘histórico’, sin exageración, pues pone fin a cinco años de prórrogas de las cuentas municipales. En mi entorno social y político, poco proclive al ‘gobierno de los trapos sucios’ y al ‘alcalde por la cara’, todo el mundo ha aplaudido el que algunos llaman Pacto del Rasillo’, por ser el lugar donde se han llevado a cabo las reuniones, y otros el ‘Pacto del Codo’ (por la imagen en la que los portavoces de los tres partido firmantes comparecían para hacerlo público). La mayoría entienden con normalidad que “es lo que había que hacer”, por responsabilidad.

Pero creo que tiene un gran mérito este acuerdo porque surge de la mano tendida ofrecida por los socialistas, que están en la oposición aunque ganaron ampliamente las elecciones hace ahora un año, con 10.000 votos más que el PP y 20.000 más que Ciudadanos. El PSOE, como primera fuerza en el ayuntamiento, aporta al Pacto 10 concejales, 6 más que los naranjas y 3 más que los de la gaviota.

Y tiene mucho mérito también porque esa mano tendida ha sido recogida por el equipo de gobierno gracias al trabajo de los portavoces de los partidos que lo apoyan, César Díaz por el PP y Manuel Olivares por Ciudadanos, que han reaccionado de manera también responsable anteponiendo el bien de la institución y haciendo un esfuerzo por dar estabilidad al ayuntamiento en unos momentos difíciles y complicados, con preferencia a otras posibles aritméticas. Hay que reconocer que ese esfuerzo ha tapado la incompetencia e inacción de los otrora primeros espadas de sus formaciones, el alcalde Luis Salvador, de gira televisiva haciendo de oposición al gobierno de la nación en lugar de estar trabajando por la ciudad, y Sebastián Pérez, el vicealcalde, teniente de alcalde o no sé qué cargo y condición ostenta en la actualidad, que anunció que se retiraba pero que hoy por hoy se ha tomado muy a pecho lo del teletrabajo y está muy tele (de lejos) pero poco de trabajo.

Tiene mérito porque es un Pacto que se hace con luz y taquígrafos, que todo el mundo puede consultar y que difiere mucho del modo aún no aclarado en el que se llegó a la esperpéntica situación del actual gobierno municipal con un alcalde que fue el menos votado y ‘soportado’ (no es metáfora) por sus compañeros de grupo y por otro partido que cuenta el doble de concejales que el suyo.

Francisco Cuenca, durante la firma, con César Díaz y Manuel Olivares.

Tiene mérito también porque el Acuerdo alcanzado incluye acuerdos concretos para que los sectores más perjudicados por la pandemia no queden desprotegidos, con compromisos para reforzar los Servicios Sociales, medidas para poner en marcha programas de estímulo del comercio de cercanía, en el centro y los barrios, así como bonificaciones a los sectores profesionales más afectados como pueden ser la hostelería, el turismo o las empresas culturales. Y porque además apunta hacia la transición, que no debería de haberse torcido, hacia un nuevo modelo económico para Granada basado en la Ciencia y el Conocimiento. Entre los 22 puntos firmados se incluyen medidas fiscales, el impulso a la obra pública o una nueva movilidad, para la nueva normalidad que se avecina, con la ampliación de las zonas de peatonalización y la apuesta por un transporte público no contaminante.

Tiene mérito porque el grupo municipal socialista se ha tragado, con generosidad y por responsabilidad, que los partidos que forman el gobierno municipal no apoyaran los presupuestos en ejercicios anteriores en los que había un agujero económico heredado de la etapa negra del gobierno de Torres Hurtado, que creció con el desastre de la LAC y con las sentencias judiciales en las que la ciudad tuvo que pagar casi 30 millones de euros por asuntos de mala gestión urbanística o directamente ligados a la corruPPción, con dos P del Partido Popular.

Tiene mérito que Paco Cuenca y su equipo desde la oposición hayan facilitado el acuerdo en un contexto de crispación porque eso no es lo que está ocurriendo en Andalucía, a pesar del ofrecimiento hecho por Susana Díaz al presidente de la Junta, cuando JuanMa Moreno le da la presidencia de la Comisión Parlamentaria para la Reconstrucción de Andalucía a un miembro de Vox, formación que se había mostrado contraria a los objetivos y a la propia creación de la Comisión. No es tampoco desgraciadamente lo que está ocurriendo con la oposición nacional cuyos esfuerzos van únicamente orientados a derribar al gobierno, desde antes del coronavirus y después.

Tiene mérito el pacto firmado entre PP, Ciudadanos y PSOE porque es un acuerdo en el que las medidas recogidas han surgido del Plan de Reconstrucción por Granada propuesto por el grupo municipal socialista hace menos de un mes que a su vez recogía las aportaciones de los agentes económicos y sociales y colectivos ciudadanos de Granada. Ante la ausencia del alcalde durante estas semanas, (más pendiente de las cámaras que de las personas), Paco Cuenca, el portavoz socialista, ha cubierto el hueco y ha sabido escuchar las demandas de la ciudadanía y mostrar empatía con la situación personal, familiar, laboral o empresarial de la sociedad granadina.

Ojalá sirva de ejemplo este acuerdo, y el alcanzado en el ayuntamiento de Sevilla, (en este caso impulsado por el alcalde Juan Espadas y en el que se han implicado todas las fuerzas políticas, salvo VOX), para que haya un cambio de actitud por parte de todas las fuerzas políticas y estén a la altura de las circunstancias y del conjunto de la sociedad, que en su inmensa mayoría está teniendo un extraordinario y responsable comportamiento durante todo este ‘periodo especial’ que estamos viviendo en los últimos meses.

Ojalá suponga un punto de inflexión y fomente los acuerdos de los partidos políticos en las cuestiones de interés general, en los asuntos de estado y que este acuerdo en Granada espolee otros pactos por toda la geografía española.

Ojalá contribuya a que el Partido Popular, a nivel nacional, abandone el carril de la extrema derecha y deje de chupar rueda de la ultraderecha si quiere liderar el pelotón de la oposición y convertirse en una alternativa seria de gobierno. Convendría de camino, por su propio bien y por el del país, que Ciudadanos volviera al centro político y contribuyeran a que dejen de ser determinantes, para asuntos trascendentales de interés general, algunas fuerzas minoritarias con intereses muy particulares.

viernes, 8 de enero de 2016

Líneas verdes en lugar de rojas

Empiezo  "En mi ambiente"  el año. Columna en El Independiente de Granada con un deseo de reorientación del debate sobre la formación del nuevo gobierno que debe surgir de la nueva composición del Congreso de los Diputados tras las elecciones del 20D.


"En las próximas semanas tendrán que decidir si se lo juegan todo a una carta, la de conquistar los cielos, o seguimos en el infierno mientras ellos se quedan en el limbo".

Para leer artículo completo: Pinchar abajo.

Líneas verdes en lugar de rojas | El Independiente de Granada