sábado, 27 de febrero de 2016

Las truchas miran al cielo



La trucha común es una especie muy sensible a las variaciones ambientales.

Esta semana continúo con la serie de artículos dedicados a explicar cómo podemos descubrir las señales del cambio climático en un espacio natural privilegiado para el seguimiento de este fenómeno como es el macizo montañoso de Sierra Nevada. Una manera de ir desgranando, de manera sencilla,  las cocnclusiones del primer informe global de resultados del Observatorio de Cambio Global de Sierra Nevada

Enlace a la edición digital del periódico Granada Hoy.

http://www.granadahoy.com/article/granada/2227890/las/truchas/miran/cielo.html
 

LA HUELLA DEL CAMBIO GLOBAL EN SIERRA NEVADA
 
LAS TRUCHAS MIRAN AL CIELO

El seguimiento que se está realizando de la trucha común en los ríos de Sierra Nevada confirma una estrecha relación entre el régimen de precipitaciones y el tamaño de las poblaciones de esta especie.

Los ríos de Sierra Nevada constituyen ambientes extremadamente sensibles a los cambios ambientales. La temperatura del agua de los ríos (muy correlacionada con la del aire) se ha incrementado en las últimas décadas alrededor de los 2°C. Este calentamiento progresivo de los sistemas acuáticos se ve potenciado por un paulatino deterioro de la vegetación de ribera, que provee a los ambientes riparios de una barrera que amortigua las oscilaciones térmicas.  Estos cambios tienen repercusiones de suma importancia sobre los procesos físico-químicos y las comunidades biológicas de los ríos.  

Una especie que está siendo especialmente afectada por este fenómeno del cambio global es la trucha común, que además de estos condicionantes sufre los problemas de la introducción de la trucha arco iris procedente de Norteamérica. La suelta de truchas alóctonas es muy perjudicial considerándose en la actualidad la introducción de especies impropias de un ecosistema una de las amenazas más graves para la conservación de la biodiversidad.
Sierra Nevada alberga las poblaciones de trucha común más abundantes de toda Andalucía. Las mayores densidades y biomasas de trucha común en toda la región se han localizado en Sierra Nevada, en las cuencas de los ríos Guadalfeo y Genil. De todas las poblaciones muestreadas, sólo las poblaciones de los ríos Chico de Soportújar y Lanjarón se pueden considerar abundantes en términos de biomasa, lo que evidencia el delicado estado de este salmónido en Andalucía.
Ríos de aguas limpias y frías es el hábitat óptimo para la trucha común

Además de la presión del cambio climático,  con una clara tendencia al incremento de las temperaturas y a la disminución de las precipitaciones, los ríos nevadenses se encuentran sometidos a fenómenos de desecación de sus cauces por extracciones para su aprovechamiento en centrales hidroeléctricas (Dílar y Monachil, por ejemplo) y para las tomas de las acequias (Trevélez, Bérchules,  Mecina, Andarax …), lo que supone, aparte de otras consecuencias ecológicas,  un grave factor de amenaza para las menguadas poblaciones de trucha común .

Una escala 'truchera' realizada que elimina barreras para el paso de la especie.

Por estas razones cobran especial relevancia los estudios que se realizan en los últimos años, de manera sistemática, por parte del Observatorio de Cambio Global de Sierra Nevada sobre esta emblemática especie. De ellos se ha podido establecer una relación clara entre el caudal de los ríos y la abundancia de truchas. La relación detectada entre el régimen pluviométrico anual y las variaciones en densidad de las poblaciones de trucha común parece indicar que esta especie es muy sensible a las variaciones ambientales, tal como demuestran la influencia de las sequías y lluvias torrenciales en el número de ejemplares detectados en los muestreos.

Respuestas diferentes:

En los estudios realizados dentro del Programa de Seguimiento del Parque Nacional y Natural de Sierra Nevada, a cargo de los equipos de la Agencia de Medio Ambiente y Agua, se ha observado que la respuesta poblacional de las truchas a las variaciones en el caudal de los ríos no es inmediata, sino que presenta un retardo de dos años. Es decir, ante un año de sequía, la población de truchas disminuye durante los dos años siguientes, mientras que ocurre el proceso inverso tras un año lluvioso. Del mismo modo, los datos recabados por el Observatorio de Cambio Global también han podido constatar el efecto nocivo de las lluvias torrenciales sobre la disminución de las poblaciones de trucha común. En este caso, la recuperación de las poblaciones tras las avenidas (que producen descensos bruscos en las comunidades estudiadas) se produce de manera prácticamente inmediata. Estas respuestas probablemente se deban a la adaptación de las poblaciones de trucha común a estos fenómenos relativamente frecuentes en Sierra Nevada.

Sin embargo hay factores que limitan esta recuperación de la especie ya que aunque aumente considerablemente el número de alevines tras estos fenómenos, la presencia de ejemplares de tamaños mayores no consigue aumentar apenas. La escasa disponibilidad de refugio para los adultos durante determinadas épocas del año parece constituir la parte más importante de este factor limitante, a lo que habría que unir otros aspectos como las desecaciones debidas a acciones del hombre y la depredación por otras especies.

Realización de pesca eléctrica para estudio de las poblaciones.

En un escenario en el que estos eventos meteorológicos extremos, lluvias cada vez más escasas y en determinadas ocasiones con carácter torrencial,   se prevén más repetidos, la gestión del agua por los organismos de cuenca debe ser orientada a que  la cantidad y calidad de las aguas que circula por nuestros ríos de montaña, respete siempre los caudales ecológicos, realizando un aprovechamiento sostenible y entendiendo los ríos como cauces de vida y no sólo como “tuberías” que conducen el agua.


UNA ESTRATEGIA ADAPTATIVA: AMPLIACIÓN DEL PERIODO REPRODUCTOR.

Generalmente, la trucha común se reproduce en otoño o invierno; tanto más pronto en el año cuanto mayor sea la latitud y altitud debido a las bajas temperaturas del agua y los periodos de incubación más largos. En su área de distribución natural la fecha media de freza tiene lugar entre principios de octubre, en países del norte de Europa como Finlandia o Noruega  y febrero en poblaciones más meridionales como las de Picos de Europa o las andaluzas. En estudios realizados en el río Castril se observó un período de reproducción muy extenso (5 meses), registrándose la construcción del último nido a principios de abril.  En los trabajos realizados por la Consejería de Medio Ambiente en ríos de Sierra Nevada, se han detectado ejemplares reproductores, algunos incluso de pequeño tamaño, desde el mes de octubre hasta la primera quincena de mayo.

Este periodo reproductivo de las truchas en Sierra Nevada es el más extenso de los descritos en toda la literatura científica para la especie, y supone una ventaja en un régimen hidrológico altamente impredecible, como el de esta parte de la Región Mediterránea.

sábado, 20 de febrero de 2016

El más alto título nobiliario

Esta semana me he adentrado en un acontecimiento histórico, desconocido para mucha gente, que tuvo la cumbre del Mulhacén, y la de la Tetica de Bacares en la vecina Sierra de los Filabres, como escenarios. Mucha gente ha descubierto con este artículo no sólo esta hazaña sino también que uno de los principales protagonistas mereció el titulo de marqués del Mulhacén por la gesta. Este hecho lo he aprovechado para colocar un titular alusivo: "el más alto titulo nobiliario". Enlace  a la edición digital:
http://www.granadahoy.com/article/granada/2222582/mas/alto/titulo/nobiliario.html

Y así ha quedado la página en papel.


Sierra Nevada, montaña de oportunidades


El más alto título nobiliario 


La hazaña del enlace geodésico entre Europa y África hizo merecer el título de Marqués del Mulhacén al ingeniero y general Carlos Ibáñez de Ibero

Al igual que en la Edad Media los reyes europeos se disputaban los descubrimientos de territorios para su colonización, en el siglo XIX y primera mitad del siglo XX los países competían entre sí por el honor de figurar como los primeros en la lista de quienes habían pisado una cumbre, alcanzado el Polo, explorado un volcán o cualquier otra gesta heroica así como con logros científicos que les colocaran a la vanguardia tecnológica e industrial. 

En el campo de la geodesia, la ciencia que se ocupa del estudio de la forma, las dimensiones y el campo gravitatorio de la Tierra, a finales de los 70 del XIX, había un reto pendiente para completar la cartografía que unía los continentes europeo y africano. Años atrás se había realizado la triangulación entre las Islas Baleares con nuestra Península, un enlace geodésico de excepcional magnitud, con 161 kilómetros en su lado mayor. Los triángulos que ahora se trataban de medir para el enlace de Argelia con España tenían lados de 270 kilómetros.

La aventura de emprender este enlace geodésico entre el continente europeo y el africano a través del Mediterráneo fue acordada en 1878 por los gobiernos de España y Francia encargando la misión al general Ibáñez y  al coronel Perder respectivamente.

Tras varios estudios, decidieron formar un gran cuadrilátero de enlace entre los dos continentes, con dos de sus vértices en España, el Mulhacén –con sus  3.479 metros máxima  elevación de las Cordilleras Béticas– y la Tetica de Bacares, cuyos 2.080 metros sobre el nivel del mar culminan la almeriense Sierra de los Filabres; del lado africano se eligieron las montañas argelinas de Filhaoussen (1.137 m) y M’Sabiha (591), ambas próximas al Golfo de Orán.

Se había decidido que la operación se hiciera al final del verano- principios de otoño, cuando las temperaturas descienden, disminuye la evaporación y las lluvias limpian la atmósfera, favoreciendo la visibilidad entre ambas orillas del Mediterráneo. La expedición se preparó durante los primeros meses de 1879: varios centenares de soldados fueron abriendo caminos carreteros para facilitar, en la medida de lo posible, el acceso a cada uno de los vértices. Se construyeron asimismo dos casetas de mampostería en la estación de la Tetica y hasta siete en la del Mulhacén para albergar a la variopinta comunidad de soldados, científicos y obreros que componía la expedición. Antes de finalizar el mes de Julio de  aquél año empezó el transporte de instrumentos y maquinaria realizado con mulos y cuatro carretas de bueyes que soportaron numerosas vicisitudes hasta llegar al destino, escoltados por setenta hombres. El viaje entre Granada y lo más alto del Mulhacén costó 17 días, aproximadamente lo mismo que se empleó en llegar a la Tetica de Bacares,  y tuvieron que soportar numerosos contratiempos que hacían dudar del éxito de la operación.

Una vez asentados en los campamentos el mal tiempo completó las dificultades. Nada más instalarse se desató un temporal de viento y nieve, llegando a alcanzarse temperaturas de hasta 10 grados bajo cero, ¡en los primeros días de septiembre! Por la noche se congelaba la nieve caída y al día siguiente sucedía una nueva nevada.  La presión barométrica fluctuaba alrededor de los 500 mm produciendo daños a la salud de los participantes. Incluso llegarían a sufrir el ataque de un rayo que dañó seriamente parte del aparataje.

Tras varios días de observación infructuosa soportando las inclemencias del tiempo, en la noche del 9 de septiembre se reconocieron los contactos lumínicos con la Tetica de Bacares y el M'Sabiha, no pudiendo hacerse con el Filhaussen hasta el 23 de septiembre, a punto de abandonar los trabajos por una fuerte nevada. Afortunadamente se pudieron aprovechar las noches despejadas (ni una sola observación se pudo realizar durante el día) para completar el enlace geodésico que culminaría el 2 de octubre. El 16 de noviembre se completaría el reto con la realización del enlace astronómico. 

El principal artífice promotor de esta empresa,  el General Ibáñez de Ibero,  sería nombrado por la Regente María Cristina en 1889,  Marqués del Mulhacén, dando origen a un título nobiliario que puede ser considerado como “el de mayor altura”.
Tetica de Bacares en la Sierra de los Filabres
BASES DEL ACUERDO FRANCO-ESPAÑOL

En 1878 los gobiernos de España y Francia decidieron llevar a cabo el primer enlace geodésico entre el continente europeo y el africano, comisionando al efecto por parte de España al Instituto Geográfico y Estadístico dirigido por el general Ibáñez, y por parte de Francia al del Servicio Geográfico del Ejército bajo las órdenes del coronel Perder.
  • Los jefes y oficiales de cada nación debían realizar las observaciones en su respectivo territorio.  
  • Las observaciones serían simultáneas en los cuatro vértices, Mulhacén y Tetica de Bacares, en el lado español, y Filhaoussen y M’Sabiha, en el lado argelino, con objeto de terminarlas en una sola campaña.
  • Se emplearían durante el día señales solares (heliógrafos) y durante la noche luz eléctrica (generada por potentes máquinas de vapor).
  • Los instrumentos, aparatos y máquinas serían idénticos en los cuatro puntos, así como los métodos de observación.
  • Se acordó aprovechar la ocasión para programar un enlace astronómico para cerrar el polígono Madrid-París-Marsella-Argel que se efectuaría sobre los vértices Tetica de Bacares (Almería) y  M’Sabiha, una vez finalizado el geodésico.

domingo, 14 de febrero de 2016

Testigos de un lejano pasado tropical

Esta semana vuelvo a la microfauna nevadense, "lo pequeño es hermoso", con un artículo en el que merodeo por la formación de Sierra Nevada, y explican el origen de una parte de la compleja biodiversidad de nuestro macizo montañoso.

Enlace a la edición digital:

http://www.granadahoy.com/article/granada/2217315/testigos/lejano/pasado/tropical.html




SIERRA NEVADA, PARAÍSO DE BIODIVERSIDAD

TESTIGOS DE UN LEJANO PASADO TROPICAL

Hace aproximadamente unos 6 millones de años, cuando existía un ‘puente’ terrestre entre Europa y África, el clima en nuestra latitud era cálido y húmedo, semejante al que disfrutan actualmente en las zonas tropicales. En este periodo el mar (de Thetys) llegaba a las inmediaciones de la zona occidental actual de Sierra Nevada de lo que hay numerosos rastros geológicos y fósiles. 

Posteriormente se produciría la apertura del Estrecho de Gibraltar, que separó los continentes e inundó el  Mar Mediterráneo, dejando aisladas a muchas especies animales y vegetales que compartían un área común en ambas orillas. Este gran y ‘rápido’ evento geológico coincidió - hace unos 5 millones de años- , con el inicio de una etapa de enfriamiento global del planeta.  

Hay muchas especies que podemos considerar relícticas de aquél lejano pasado tropical o semitropical. Descienden de aquellas que pululaban ya por Sierra Nevada cuando este macizo montañoso estaba en proceso de elevación y de unión con el resto de la Península Ibérica, a mediados del Terciario, en época miocénica y han sido capaces de salvar todas las vicisitudes y sobrevivir en enclaves privilegiados, adaptándose a las nuevas condiciones ecológicas.  Entre estas especies ‘testigo’ que perduran a ambos lados del estrecho de Gibraltar se encuentran varios helechos, algunas especies de hormigas y nuestros protagonistas de hoy: el escarabajo ‘granadino’, que hemos bautizado así por sus colores rojo y verde y la mariposa del almez.

Escarabajo “granadino”

El escarabajo “granadino” con sus colores verde y rojo se sale del patrón cromático de los insectos de montaña.
Es un coleóptero de la gran familia de los carábidos, de tamaño mediano (10,5-15 mm) con élitros, (alas anteriores endurecidas que protegen las alas posteriores voladoras),  de puntuación marcada y de color verde metálico. El pronoto y la cabeza son de color rojo cobrizo-granate. La coloración de Dinodes (Iberodinodes) baeticus, nombre científico de esta especie, es una excepción entre los escarabajos que viven en las zonas montañosas que suelen tener colores negros o grises para absorber rápidamente el calor en los días soleados.  
Área de distribución:  Endemismo bético que puede encontrarse,  además de en Sierra Nevada, en Sierra Arana, en la Sierra de Baza o en la Sierra de María, siempre por encima de los 1.400 m de altitud.
Hábitat. Vive en las inmediaciones de borreguiles de montaña junto a lagunas, charcas y arroyos alimentados por el deshielo.
Biología: Es un carnívoro depredador. Los adultos viven bajo las piedras y entre la vegetación  orófila,  en  las  manchas de enebros rastreros, frecuentando las inmediaciones  de  pies  de especies como el mancaperros o piorno blanco, los rascaculos o  plantas del género Bupleurum. No se conoce bien la duración ni la biología de las fases larvarias.
Demografía. Se trata de una especie con poblaciones muy fragmentadas. Localmente puede ser abundante aunque en todos los casos el área de ocupación es reducida.  Ciertas colonias de Sierra Nevada han desaparecido a causa de la alteración y/o destrucción de su hábitat.
Factores de amenaza.  Todas las poblaciones conocidas se encuentran dentro de espacios protegidos por lo que la principal amenaza actual podría ser los tratamientos forestales con plaguicidas. 
Estado de conservación.  Incluido en el Libro Rojo de los Invertebrados de España como Vulnerable (2006). En Andalucía está catalogado como ‘Preocupación Menor’ (LC).  Libro  Rojo  de  los  Invertebrados  de Andalucía (2008).

Mariposa del almez

La mariposa del almez con sus palpos prominentes característicos.
Pertenece a una pequeña familia de mariposas con sólo otras 12 especies más descritas en todo el mundo, una de ellas en Norteamérica, y el resto repartidas entre las zonas tropicales de África, Asia y Australia. En Sierra Nevada y en toda la región Paleártica vive únicamente esta mariposa, cuyo nombre científico es Libythea celtis, especie rara y localizada junto al almez (Celtis australis), árbol del que se alimenta su larva y del que toma nombre la especie.

Es una mariposa inconfundible con el color de fondo del  anverso de las alas marrón oscuro con grandes manchas de color anaranjado, mientras que el  reverso es grisáceo que se mimetiza en la corteza  del árbol hospedador de las larvas sobre la que descansa el adulto con las alas plegadas para pasar desapercibido. Lo más característico  de esta mariposa es el borde irregular del ala anterior, (también conocida por esta razón como ‘repicoteada’) y  unos palpos muy desarrollados y prominentes, a manera de pico o cuerno.

Biología: Especie estrictamente monófaga que se alimenta  de las hojas del almez. Durante  la primavera los adultos invernantes depositan  los huevos en los brotes del almez, de los que se alimentan las orugas durante los meses de mayo  y junio para crisalidar a principios de verano sobre las hojas de la planta nutricia. Tanto las larvas como las crisálidas son de tonalidad verde  con algunas líneas de color blanquecino, lo que les confiere un aspecto mimético con las hojas  de la planta nutricia. Las mariposas emergen en junio y principios de julio en una sola generación, aunque puede haber una segunda generación  parcial en verano.

Hábitat: Próxima a cursos fluviales, barrancos húmedos,  bordes de caminos y zonas de cultivo donde se encuentran los almeces.

Conservación: En Sierra Nevada presenta poblaciones localizadas y poco  abundantes. Su ciclo biológico y por consiguiente su estado  de conservación están condicionados por la  presencia de la planta nutricia. No se encuentran amenazas para esta especie en la actualidad.