domingo, 7 de febrero de 2016

Las plantas se caen por arriba


las altas cumbres de Sierra Nevada, un lugar idónea para evaluar los efectos del cambio climático
De nuevo tocamos el tema del cambio climático, desgranando los resultados del Informe "La Huella del Cambio Global en Sierra Nevada", en esta ocasión con el impacto que está provocando en la flora de la alta montaña.

Enlace a la edición digital:
http://www.granadahoy.com/article/granada/2212131/las/plantas/se/caen/por/arriba.html

LA HUELLA DEL CAMBIO GLOBAL EN SIERRA NEVADA

“LAS PLANTAS SE CAEN POR ARRIBA”

El cambio climático empuja a la flora de la alta montaña a escalar a cotas superiores. Paulatinamente se reducirá el área disponible hasta quedarse sin sitio donde “refugiarse”.

Amapola de Sierra Nevada, una especie amenazada por el cambio climático
Una de las respuestas adaptativas  de la vegetación  alpina al cambio climático, (similar a lo que ocurre con muchos grupos faunísticos), consiste en el desplazamiento altitudinal, hacia cotas superiores, buscando entornos más frescos en los que resguardarse del incremento de las temperaturas que se está experimentando, especialmente en las últimas décadas.   Sin embargo, con la flora adaptada a las especiales condiciones de la vida en las cumbres esta posibilidad queda limitada por la propia altitud de nuestras montañas y además porque, conforme ascendemos, se va disminuyendo el área disponible para la colonización. Con el tiempo llegará un momento en que las plantas no podrán ‘escalar’ más arriba porque se acabará la montaña,  lo que provocará la desaparición de especies que se verán 'empujadas' y sustituidas por otras especies mejor  adaptadas al nuevo escenario climático. 

Las áreas protegidas situadas en zonas de montaña juegan en este sentido un papel fundamental en la conservación de la biodiversidad ya que las poblaciones pueden adaptarse a los cambios desplazándose altitudinalmente de acuerdo a sus requerimientos ecológicos y buscando nichos ecológicos más apropiados como vienen haciendo desde la última glaciación, si acaso ahora de manera acelerada.  

Violeta de Sierra Nevada, ve reducida su área de distribución
El parque nacional de Sierra Nevada participa junto al departamento de Botánica de la Universidad de Granada, desde el año 2001, en el proyecto conocido con el acrónimo GLORIA (Global Observation Research Iniative in Alpine Environments), una Red de Seguimiento de los efectos del cambio climático sobre la biodiversidad de la flora alpina que tuvo su origen  en el año 2001 en 17 cordilleras europeas  y que en la actualidad se ha extendido a un centenar de montañas de los 5 continentes.  

En nuestro macizo se está haciendo un seguimiento exhaustivo muy en especial de 4 cimas en un gradiente altitudinal que va desde los 2.700 a los 3.300 metros en las que se analiza de manera minuciosa, periódicamente,  la composición de especies y la cobertura de cada uno de los taxones.

RESULTADOS
A escala del continente europeo se ha observado como las plantas, en un periodo de 7 años, han ascendido unos 3 metros su límite de distribución, movimiento ligeramente superior en ambientes  boreales y templados que en las montañas mediterráneas. De igual manera hay múltiples estudios en los que se ha observado cómo prospera la entrada de especies termófilas en las cumbres y cómo se rarifican las especies adaptadas al frío, siendo este balance más acusado en las zonas del centro y norte de Europa, (ganancia neta de 4 especies), que en las meridionales (pérdida de 1,5 especies de promedio). Estas observaciones son independientes de la altitud, pues este fenómeno ocurre tanto en el límite del bosque como en los pisos bioclimáticos superiores del oro y del crioromediterráneo, en los dominios de los matorrales de alta montaña y en el denominado ‘desierto frío’, y también se dan a cualquier latitud  ya que se observan desde la península de Escandinavia hasta la isla de Creta.
Romperrocas (Saxifraga nevadensis)

En las localidades estudiadas en las cumbres de Sierra Nevada,  se ha constatado la desaparición de 13 especies en la última década a la vez que se han detectado 5 taxones que no habían sido citados previamente. Cabe destacar la reducción del área de distribución de muchas plantas, que ha sido especialmente acusada en determinadas especies como la violeta (Viola crassiuscula) y la romperrocas de Sierra Nevada (Saxifraga nevadensis), endemismos nevadenses  que viven en roquedos y cascajares o Lepidium stylatum,  una planta de la familia de las compuestas adaptada a bordes de borreguiles y gleras de esquistos y pizarras.  

Luzula hispanica y Poa minor nevadensis, dos especies ligadas a condiciones de mayor humedad, no han aparecido en los últimos censos realizados por lo que parece que se están perdiendo en las cumbres nevadenses. La primera es una herbácea de la familia de los juncos y la segunda es una gramínea asociada a los borreguiles, con lo que están directamente relacionadas tanto con el ascenso de las temperaturas como con la menor disponibilidad de agua. Otras especies vegetales muestran una clara tendencia a ascender hacia mayores altitudes como es el caso del llantén (Plantago radicata subsp. granatensis), el cardo azul o cardo cuco de Sierra Nevada (Eryngium glaciale) o el cerrillejo (Pilosella castellana). 

Linaria glacialis
Paralelamente a estos resultados se ha detectado un incremento en la cobertura vegetal, salvo en las laderas orientadas al este y que es especialmente patente en las orientadas hacia el sur en las localidades situadas por debajo de los 3.000 metros. Sin embargo por encima de esta cota la cobertura vegetal está descendiendo ligeramente en el periodo observado de los últimos diez años. 

Algunos de los resultados que se están obteniendo en los últimos años difieren de estas tendencias y podrían estar mostrando la capacidad adaptativa de determinadas plantas ante un escenario de calentamiento global lo que sería congruente con la historia evolutiva de estas especies y su gran resiliencia propia de especies que viven en ambientes de gran amplitud térmica y de variabilidad en las precipitaciones. 

Será necesario un seguimiento a largo plazo para poder establecer tendencias en las dinámicas de extinción-colonización y las expansiones-retracciones altitudinales. La interpretación de los resultados que se están obteniendo en Sierra Nevada en un contexto geográfico más amplio servirán para establecer patrones comunes en diferentes macizos montañosos de todo el Planeta.

sábado, 30 de enero de 2016

Pórtugos: Puerta y Puente


Esta semana tocaba "Montaña de Oportunidades" y he querido dedicarla a otro pueblo de la Alpujarra granadina, Pórtugos. Una visita a esta pequeña y bella localidad, recorrido por el sendero del Río Bermejo y visita a Fuente Agria. Una jornada estupenda que puede ser rematada por la compra de un jamón que nos llevamos a casa. El reportaje ha merecido una doble página en el periódico y un par de entradas en la edición digital. 

Puerta y puente: http://www.granadahoy.com/article/granada/2206762/puerta/y/puente.html
Un sendero rojo: http://www.granadahoy.com/article/granada/2206748/sendero/rojo.html






PUERTA Y PUENTE
Pórtugos, puerta de entrada a la alta montaña y puente entre los ríos Poqueira y Trevélez

La iglesia de Pórtugos, dedicada a Nuestra Señora de la Encarnación, domina la imagen del pueblo.

 La bella localidad alpujarreña de Pórtugos, toma su nombre del latín porta’ = puerta, entrada, paso estrecho entre dos montes. Tiene un enclave privilegiado entre los profundos barrancos del Poqueira y  del Trevélez que bajan desde el Veleta y el Mulhacén, en una loma ensanchada y plana. El pueblo de Pórtugos tiene un envidiable emplazamiento en la abrupta geografía de la Alpujarra, con sus amplios bancales orientados al sur. La riqueza de sus aguas y manantiales, los densos bosques de robles y encinas, junto a  impresionantes castaños centenarios invitan a recorrer este agraciado territorio, uno de los asentamientos más antiguos de la comarca como puede deducirse del origen de su denominación. 
Al iniciar nuestro sendero vemos los terraos y chimeneas del pueblo.
Torre de estilo mudéjar, restaurada sobre las ruinas de la primitiva (siglo XVI).
Bajo la dominación musulmana pertenecía a la Taha de Ferreira y era afamada por sus fértiles tierras de regadío y frutales así como por la producción de seda. La rebelión y posterior expulsión de los moriscos provocó su declive que tardó en recuperar con la lenta llegada y adaptación de los repobladores y la puesta en funcionamiento de nuevo de acequias, molinos y huertas.  La localidad mantiene la típica arquitectura alpujarreña con sus intrincadas calles, sus casas de piedra de la zona y los típicos tinaos, terraos y chimeneas alpujarreñas. 

El escudo del municipio  es un resumen de la historia de esta localidad. Su huso recuerda a la potente industria sedera  de la época musulmana. El encajado, hace referencia al topónimo ("portus", puerto o paso entre montañas). La fuente de cinco caños de plata hace referencia a Fuente Agria.
   
FUENTE AGRIA
Caños de Fuente Agria.
El Chorrerón, pintoresca cascada de color rojo
El paraje natural de Fuente Agria es quizás el elemento natural más significativo de Pórtugos y de buena parte de la Alpujarra. Este popular manantial de aguas ferruginosas está situado apenas a un par de kilómetros del pueblo, en dirección a Trevélez, en un atractivo paraje rodeado de castaños centenarios junto a la Ermita de la Virgen de las Angustias. Está formada por 7 caños de agua.  Muy conocida desde la época de los árabes, sus aguas son de mineralización débil y temperatura media, compuestas principalmente por hierro y gas carbónico, lo que le da su peculiar sabor picante y a herrumbre. Se le atribuyen grandes beneficios medicinales para tratar la anemia y otras enfermedades del riñón e hígado. La forma en que se presenta el hierro es fácil de asimilar por el organismo y no produce apenas efectos secundarios. Para ello, es necesario tomarla directamente de la fuente, porque si se envasa, pierde parte de sus propiedades.

Ermita de la Virgen de las Angustias.
Otras “fuentes agrias” en la Alpujarra las encontramos en Ferreirola (conocida como La Gaseosa), en la cortijada de las Viñas (Válor), el Baño del Piojo (Cástaras) y los famosos cinco manantiales de aguas minero-medicinales de Lanjarón:  Capuchina, San Vicente, Capilla, El Salado y Salud. 

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UN SENDERO ‘ROJO’

El sendero por el Río Bermejo es un recorrido por el paisaje alpujarreño que nos lleva desde la localidad de Pórtugos hasta la cascada del Río Bermejo en el Tajo de Cortés, atravesando bancales y acequias, cortijos y hazas, castaños y robles. 

La señalización y las balizas con las 2 rayas amarilla y blanca nos orientan en nuestro sendero del Río Bermejo.
  
Descripción del itinerario:

Comienza nuestro itinerario en el pueblo por el que salimos por el camino de la Sierra a través del Barranco de los Castaños. A continuación caminamos en paralelo a la acequia de Pórtugos por un trayecto con un paisaje de bancales, paratas y acequias, típico de la agricultura de montaña alpujarrense. Posteriormente vamos remontando y pasamos a la estampa forestal con encinas y robles de manera alternativa hasta alcanzar una coqueta Área Recreativa situada a 1.700 metros de altitud. 

Desde aquí podemos aproximarnos a contemplar una extraordinaria cascada en el Río Bermejo que se precipita por un espectacular canuto rocoso.

Desde el área recreativa ascenderemos por un carril hasta acceder a la pista principal que conecta Capileira con Trevélez, las dos localidades más altas de Sierra Nevada, que tomaremos en sentido este y pasaremos por un puente sobre la Junta de los Ríos Jabalí y Las Chorreras que dan lugar al Río Bermejo. En el Tajo de Cortés disfrutamos de una amplia y atractiva panorámica que abarca en primera instancia todo el camino recorrido con el robledal y los cultivos y en segundo plano la Sierra de Mecina, con las minas de hierro del Conjuro a la izquierda. Más lejos podemos divisar las sierras de la Contraviesa y Lújar y en último plano el Mar Mediterráneo. En días claros incluso podemos divisar las montañas del Norte de África desde una altura superior.

Cascada en el Río Bermejo.
Retomamos nuestro sendero por la pista hacia Capileira que abandonaremos para tomar la vereda de Pitres. Descendemos por el encinar junto al Río Bermejo, en esta ocasión por la margen derecha, hasta la Acequia de las Ventajas, que lleva el agua hasta los cultivos de Pitres y aportando un suplemento hídrico a los árboles que encuentra en su recorrido. De nuevo nos encontramos la compañía de los castaños conforme nos aproximamos a zonas con cortijos y cultivos en el paraje conocido como las Lomillas y la zona de los Alaycares, una antigua población que hace siglos tuvo incluso su parroquia. Muchas de las construcciones actuales tienen ahora una función de segunda residencia o relacionadas con el turismo rural.

Puente sobre la Junta de los Ríos Jabalí y Las Chorreras que dan lugar al Río Bermejo.

Al pasar por un cortijo ganadero abandonaremos la pista y tomaremos una vereda  que cruza varios bancales que nos llevará al puente del Río Bermejo en la carretera que recorre la Alpujarra. Unos metros más adelante nos desviamos por un sendero junto a unas moreras que nos conducirá directamente en pocos minutos hasta nuestro punto de inicio en el pueblo de Pórtugos. 
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FICHA TÉCNICA


TRAYECTO: Circular.

LONGITUD. 7,1 km

TIEMPO ESTIMADO:  De 3 a 4 horas.

DESNIVEL: 470 metros de subida y de bajada.

COTA MÁXIMA: 1.770 m

COTA MÍNIMA: 1.330 m

TIPO DE CAMINO: senda, pista forestal y carretera

GRADO DE DIFICULTAD:  Medio

PAISAJE: zonas agrícolas tradicionales, robledal, encinar, castañar y pinar de repoblación.

ÉPOCA RECOMENDADA: Todo el año.

viernes, 22 de enero de 2016

Valerianas de altura

Esta semana iba a sacar un artículo en el periódico sobre una de nuestras joyas botánicas, la valeriana de Sierra Nevada, pero me he liado, me he liado... y al final he sacado un reportaje a doble página con todas las especies de la familia de las Valerianáceas presentes en el parque nacional y natural y algunas notas adicionales sobre las propiedades médicas y la etimología. En esta ocasión he contado con la colaboración e imágenes de Juan Lorite, profesor de la UGR y autor de la revisión de esta familia para la Flora Vascular de Andalucía Oriental, de José Miguel Muñoz, mi amigo, compañero y botánico de cabecera y de Mario Ruiz, sabio y maestro, responsable del Jardín Botánico de Hoya de Pedraza. (Así cualquiera diréis y tenéis razón).

Enlace a la edición digital en Granada Hoy:

 http://www.granadahoy.com/article/granada/2201462/valerianas/altura.html

Detalle de las flores de  la valeriana de Sierra Nevada


Valerianas ‘de altura’
La valeriana de Sierra Nevada es un endemismo bético presente también en las Sierras de Lújar, Tejeda y Grazalema. Vive en grietas de rocas al abrigo de los hervíboros.  
La valeriana de Sierra Nevada, (Centranthus nevadensis), forma parte de las Valerianáceas, una familia que contiene alrededor de 400 especies divididas en 12 géneros. Son plantas generalmente herbáceas con un olor desagradable característico que llega a perdurar en las muestras de herbario hasta más de un siglo. Algunas especies de esta familia se cultivan como planta ornamental y otras tienen una amplia tradición de utilización en Medicina.
La valeriana de Sierra Nevada vive en fisuras de las rocas, en lugares bastante inaccesibles,  al refugio del ramoneo de los hervíboros.
El género Centranthus es de los más modestos entre las valerianáceas. Se recogen cinco especies en la Flora Vascular de Andalucía oriental, dos de ellas, nuestra valeriana de Sierra Nevada (C. nevadensis ) y la  valeriana milamores (Centranthus calcitrapae), están presentes en el macizo nevadense. 
Valeriana menor (V. tuberosa), otra especie de la familia presente en Sierra Nevada.
La valeriana milamores (Centranthus calcitrapae) es una planta anual que se encuentra en pastizales húmedos en bosques de robles en la media montaña.

Representantes de esta familia podemos encontrarlos en casi todas las regiones del mundo, a excepción del continente australiano. En la cordillera de los Andes, por ejemplo,  existen multitud de especies, creciendo una de ellas (Valeriana nivalis) a 5.000 metros de altitud; en nuestro continente abunda la valeriana común (V. officinalis), empleada desde muy antiguo como sedante -todas las especies que se apellidan ‘officinalis’ hacen alusión a su uso farmacológico-.  

 FICHA TÉCNICA:

Nombre común: Valeriana de Sierra Nevada
Nombre científico: Centranthus nevadensis
Distribución: Sierra Nevada principalmente y de manera testimonial en las sierras de Tejeda y Grazalema. Las poblaciones nevadenses se encuentran distribuidas por todo el territorio, tanto en la provincia de Granada como de Almería,  son dispersas y con un número de individuos relativamente bajo. Los ejemplares citados en Marruecos pertenecen con probabilidad a una subespecie diferente.
Hábitat: Roquedos silíceos y calizos entre los 1500 y 2800 metros de altitud.  Suele encontrarse en las fisuras de las rocas y en lugares bastante inaccesibles, considerándose esta situación como un lugar de refugio de la especie ya que los ejemplares al alcance del ganado doméstico o de la fauna silvestre están fuertemente ramoneados y difícilmente llegan a desarrollar ni flores ni frutos.
Grado de amenaza: Vulnerable.
Floración: De julio a agosto.
Propiedades: Tiene propiedades medicinales como antiespasmódica y se usa como calmante nervioso.  Cuando se deseca desprende un característico olor a pies producido por el ácido valeriánico.

La valeriana de Sierra Nevada se encuentra asociada a una comunidad vegetal en la que se encuentran otras “joyas botánicas” de Sierra Nevada como el clavel silvestre, la siempreviva de Sierra Nevada, los dragoncillos, el abarcapiedras, los zapaticos de la Virgen, la romperrocas,  las espuelillas o el helecho Polystichum lonchitis.
DESCRIPCIÓN:

Hierba vivaz, algo leñosa en la base, multicaule (con varios tallos principales), cespitosa, glabra, (sin pelos) y  glauca (verde claro).  Los tallos que pueden llegar a 50 cm, simples o ramificados en la base, erectos o ascendentes. Las hojas son pequeñas,  de unos 50-60  x  5-7 mm;  las basales son muy numerosas, las caulinares o del tallo, son opuestas, linear-lanceoladas a espatuladas, obtusas, enteras.
Las flores son zigomorfas, (simetría bilateral),  hermafroditas y agrupadas en inflorescencias cimosas en el extremo de los tallos. El cáliz es muy reducido, a modo de reborde apical del ovario que es ínfero. La corola es gamopétala, (pétalos soldados entre sí), de color rosa fuerte o rojiza, con tubo de 10-15 mm, largo y estrecho, que lleva un espolón de 4-6 mm en la base y cinco lóbulos desiguales en el ápice. El androceo tiene un único estambre blanco amarillento o rosado. Fruto en aquenio, de unos 3,5 a 5 mm, estrechamente ovoideo, coronado por el cáliz persistente. Vilano con 16 a 20 setas plumosas.

La más alta de las valerianas.

Valeriana apula es la especie de la familia que vive a mayor altitud.
En Sierra Nevada podemos encontrar otra especie muy interesante de la familia, la Valeriana apula, que vive en  grietas o fisuras de los roquedos silíceos (micaesquistos), por encima de los 2.700 metros  de altitud en el piso crioromediterráneo. Forma parte de comunidades vegetales de las cumbres, más o menos sombrías, de baja cobertura pero de un gran interés botánico por su abundancia de especies endémicas como la manzanilla real, la zamárraga, la violeta de Sierra Nevada o las espuelillas. Esta especie es de distribución ibero-magrebí y podemos encontrarla en Picos de Europa, Pirineos o en el Rif (Marruecos). Las localidades en Sierra Nevada son escasas y el número de individuos es muy reducido lo que se debe a su carácter relíctico y su gran especificidad ecológica además de a la presión hervíbora por parte de los ungulados. 

Detalle de la flor de Valeriana apula

 USO MÉDICO DE LA VALERIANA:

La valeriana que se usa medicinalmente es la especie Valeriana officinalis,  valeriana común o valeriana de las boticas, muy rara de encontrar en Sierra Nevada, ejemplares silvestres pero que se ha cultivado en diferentes localidades. De ella se extrae uno de los grandes fármacos para equilibrar el sistema nervioso. Se usa mucho como sedante, ansiolítico y calmante en el histerismo, manifestaciones neurasténicas (insomnio, neurosis, calambres abdominales , hiperexcitabilidad, etc.), en las alteraciones menopáusicas y como antiespasmódico en sentido lato. En algunas personas su uso como sedante suave puede tener el efecto opuesto, provocando excitación.

Tiene efectos psicoactivos sobre el comportamiento de los gatos, que parecen ser placenteros puesto que su olor les atrae para consumirla de ahí que se conozca también como “hierba de los gatos”.

Su uso como hierba medicinal se remonta a la antigua Grecia y el Imperio romano. Hipócrates describió sus propiedades, y Galeno, posteriormente, la prescribió como remedio para el insomnio.

¿De dónde viene el nombre de ‘valeriana’?

Hay una controversia sobre la etimología de esta familia de plantas. Unas teorías apuntan a que el nombre del género y de esta familia botánica deriva del latín medieval,  ya sea en referencia al nombre de Valerio, (que era un nombre bastante común en Roma), o al de la provincia de Valeria, fundada por el emperador Diocleciano en el año 298 y situada en la actual Hungría. Otras corrientes la relacionan con la palabra valere, que significa ‘para estar sano y fuerte’ y que guardaría relación con su utilización en la medicina popular para el tratamiento del nerviosismo y la histeria.
La valeriana de Sierra Nevada es un endemismo bético.