martes, 16 de agosto de 2016

Siemprevivas

 

Mi reportaje último sobre biodiversidad en el parque nacional y natural de Sierra Nevada, fue publicado el sábado a doble página, ha estado dedicado a las dos especies de siemprevivas presentes en Sierra Nevada. He contado con póker de amigos que han colaborado en esta ocasión con sus consejos y/o extraordinarias imágenes. José Miguel Barea Azcón, Juan Carlos Poveda Vera y José Miguel Muñoz Díaz ya habían colaborado en otros reportajes y ahora se ha sumado mi amigo y compañero  Juan de Dios Rodríguez Cáceres, y he aprovechando que está en estas semanas en el Jardín Botánico de Hoya de Pedraza para que me facilitara unas fotos. 

La edición en papel ha quedado especialmente 'chula'. 


Reproduzco el texto y fotos originales y alguna foto adicional.




SIEMPRE VIVAS


La siempreviva de Sierra Nevada y la siempreviva mayor, son dos joyas botánicas presentes en nuestro gran macizo montañoso. Asociadas a poderes mágicos, estudios recientes han confirmado sus variadas propiedades medicinales.

El género Sempervivum, las siemprevivas, reúne a unas 30 especies de plantas perennes, suculentas, de la familia de las Crasuláceas, caracterizadas por almacenar el agua en sus tallos y hojas gracias, lo que le permite sobrevivir en roquedos y zonas donde la disponibilidad del agua es baja.

En la antigüedad se consideraba que las siemprevivas protegían las viviendas y a las personas contra los rayos y espíritus por haber sido creadas para este fin por el dios de los dioses (Zeus para los griegos, Júpiter para los romanos). Por ello eran conocidas también como ‘barbas de Júpiter’ -en las culturas nórdicas como ‘barbas de Thor’- por lo que han sido cultivadas en el interior de las casas o plantadas en jardines particulares. Esta tradición se mantuvo en algunos lugares de Europa, con el cultivo de siemprevivas en los techos y tejados de las viviendas para protegerlas de los rayos y los hechizos, así como para propiciar la prosperidad de sus ocupantes, costumbre que posteriormente pasó a Norteamérica.



Antiguamente se le adjudicó a esta planta también el valor del oráculo de la vida. Cada miembro de la familia introducía un tallo en un jarrón en el salón de la casa; aquél al que se le marchitara antes su tallo sería el primero en 'caer'.

Además de las propiedades mágicas también han estado relacionadas estas plantas con usos medicinales variados desde muy antiguo. Plinio el Viejo, (escritor, científico, naturalista y militar en la primera parte de la primera centuria), en su Naturalis Historiae, describe el uso del jugo de las hojas machacadas para el tratamiento de afecciones de la piel como quemaduras, callos, verrugas, tiña, herpes, picaduras de insectos, ardor de ojos y dolor de oídos. Por su lado, Dioscórides (también del siglo I de nuestra era), médico de los ejércitos del emperador Nerón, lo cita para diferentes usos, en su Materia Médica, (obra que perduró como referente de la farmacopea hasta el Renacimiento).

Estudios químicos y farmacológicos contemporáneos realizados principalmente con Sempervivum tectorum han confirmado la presencia de compuestos químicos con propiedades antimicrobianas, inmunomoduladoras y hepatoprotectoras, esta última íntimamente relacionada con sus propiedades antioxidantes y de reducción de los niveles de grasas en sangre. Todas estas propiedades y los compuestos aislados de las especies estudiadas de alguna manera apoyan los usos medicinales que se han dado a estas plantas desde hace siglos.

Siempreviva de Sierra Nevada


Su nombre científico es Sempervivum minutum. Es una especie endémica de Sierra Nevada, la Sierra de Baza y la Sierra de los Filabres. No se considera amenazada ya que aunque su área de distribución es reducida, es relativamente abundante. Vive en entre los 1800 y los 3.300 metros de altitud. Es bioindicadora del piso bioclimático oromediterráneo y del ombroclima húmedo o superhúmedo. Esta planta llama la atención por su belleza, es todo un espectáculo cuando está en flor. Se suele encontrar en roquedos secos y soleados, también en los canchales y las rocallas montanas y más raramente se ve por algún prado húmedo.

Descripción:

Planta herbácea, carnosa, pubescente con rosetas monocárpicas, estolonífera.
Los tallos floríferos de característico color rojizo, son simples, erectos, gruesos y foliosos.
Hojas alternas, sésiles, enteras, ciliadas, carnosas; las basales en rosetas, oblongo-lanceoladas con limbo pubescente y ápice agudo y rojizo; las caulinares imbricadas, lanceoladas, rojizas.
Inflorescencia cimosa, terminal, compacta, con pocas flores. Flores actinomorfas, hermafroditas rosadas o purpúreas. Sépalos soldados en la base y pétalos libres. Estambres en número doble de pétalos.
Fruto polifolículo.

Siempreviva mayor

Foto de Juande Rodríguez. “Siempreviva mayor en el Jardín Botánico Hoya de Pedraza”.


Sempervivum tectorum es el nombre científico de esta especie que está más ampliamente distribuida que la anterior ya que se puede encontrar por todo el centro, sur y este de Europa. Sus requerimientos ecológicos son bastante amplios pudiendo desarrollarse en un rango altitudinal entre los los 800 y los 2.800 metros, tanto en roquedos como rellanos, taludes y prados. En Andalucía su área de distribución se restringe a Sierra Nevada, siempre en zonas pedregosas y roquedos, entre los 1.300 y los 1.900 m de altitud. Su presencia está dividida en dos núcleos de población. El más importante está ubicado en la zona de El Camarate, lo que refuerza el carácter de “bosque encantado” con el que se le conoce. La otra está situada en el Barranco del Alcázar, en Jérez del Marquesado.

La siempreviva mayor está incluida en la Lista Roja de Flora Vascular de Andalucía en la categoría de "En Peligro". Por esta razón se han realizado experiencias de refuerzo de la población con la recogida de semillas en campo, germinación y multiplicación vegetativa en vivero y posterior traslado de los ejemplares producidos hacia las poblaciones naturales, experiencias que han resultado exitosas.

Semprevivum tectorum se distingue de S. minutum por tener las rosetas más grandes y las hojas más anchas así como el el 'tallo' más largo con la inflorescencia multiflora y las flores más blanquecinas.


Propiedades terapéuticas: Las principales propiedades terapéuticas de la siempreviva mayor son: astringente, diurético, antiséptico y vulnerario (que cura llagas y heridas). Popularmente también se ha usado la siempreviva mayor para el tratamiento de dismenorreas (menstruaciones dolorosas), amenorreas (ausencia de menstruación), heridas, ulceraciones, quemaduras, conjuntivitis, hemorroides y verrugas.

¿Por qué se les conoce como siemprevivas?

Sempervivum: El nombre de este género deriva del latín (que a su vez viene del griego): semper = siempre + vivus = viviente.
minutum: es un epíteto latino que significa pequeño/a.

El nombre de "siempreviva" le viene porque su roseta de hojas se mantiene siempre verde, incluso bajo la nieve. Antiguamente se le atribuía crédulamente, el poder de alargar la vida, lo que propició que fuera muy utilizada, de forma vana, sufriendo por ello una recolección abusiva, que puso en peligro su supervivencia.
El otro nombre de ‘barba de Júpiter’ con el que se conoce también a las siemprevivas, procede de una antigua creencia popular de que su presencia en el techo de una vivienda servía para conjurar los rayos; de ahí deriva la denominación de S. tectorum, el nombre científico de la siempreviva mayor.

Foto de José Miguel Barea. “La vistosa floración de la siempreviva de Sierra Nevada se produce entre junio y agosto”.


domingo, 7 de agosto de 2016

Devoción mariana por todo lo alto.

Monumento a la Virgen de las Nieves, patrona de Sierra Nevada. Al fondo, a la derecha, se encuentran los Tajos donde cuentan que se apareció la Virgen; en el centro y a la izquierda del monumento aparece el Pico del Veleta con sus 3.396 m.

Coincidiendo con la festividad de la Virgen de las Nieves, patrona de Sierra Nevada, he realizado un reportaje para mi colaboración semanal en Granada Hoy en el que he querido recordar la historia/leyenda de la aparición de la virgen, las ermitas que han sido construidas en la Sierra en su recuerdo y las romerías que se celebran cada año, el 5 de enero, tanto a los Tajos de la Virgen, como al Mulhacén. 
Enlace a la edición digital (más corta que la versión en papel).

http://www.granadahoy.com/article/granada/2342544/devocion/mariana/por/todo/lo/alto.html

Y así quedó la doble página en la versión impresa.




Devoción mariana “por todo lo alto.
Un año más el 5 de Agosto,  la Virgen de las Nieves, patrona de Sierra Nevada, es homenajeada tanto en los Tajos de la Virgen (al amanecer) como en el Mulhacén (al mediodía).

En 1968, se construyó por sufragio popular el monumento a la Virgen de las Nieves, que consiste en un altar hecho con piedras del lugar con un arco apuntado de 9 metros de altura  del mismo material, y rematado con una imagen de la Virgen con el Niño, de 3 metros de altura, obra vaciada en aluminio del escultor Francisco López Burgos.
 Las romerías que se celebran en honor a la Virgen de las Nieves no son las más antiguas de España, ni tampoco las más famosas,  ni las más numerosas, pero sí tienen el privilegio de ser las que salvan un desnivel más importante y las que culminan en el punto más elevado de todas, “más cerca del Cielo”.

La relación de la Virgen de las Nieves y Sierra Nevada arranca el 5 de Agosto de 1.717, por lo que el año que viene cumplirá su tercer centenario. Cuenta la tradición que aquel día, el 'beneficiado' de Válor, Martín de Mérida, junto a su criado Martín de Soto, alcanzaron el Collado de Capileira, (o de la Carihuela), desde Loma Púa, en su camino desde la Alpujarra hasta Granada, cuando se desató una terrible tormenta, que les hizo temer por su vida y encomendarse a la Virgen María. De repente, la tempestad se disipó y observaron cómo, en medio de un gran resplandor, se les apareció Nuestra Señora de las Nieves que les indicaba el lugar por el que debían continuar su camino.

 DIFERENTES ERMITAS
Diferentes ermitas se han construido para mantener el culto a la Virgen de las Nieves en Sierra Nevada. Sin embargo, los rigores del tiempo y la nieve, imposibilitaban el uso de dichos templos que quedaban pronto destruidos. El propio sacerdote de Válor, al año siguiente, alzó una ermita, cerca de los Lagunillos de la Virgen, que pronto acabaría destruida por las duras condiciones meteorológicas. Hacia el año 1724 se sustituyó esta primera ermita por otra, situada algo más abajo, en los Prados del Borreguil, llamados por ello a partir de entonces también de la Ermita, a unos 2.700 m,  pero tampoco ésta resistió el ataque de las inclemencias meteorológicas, emplazándose en 1745 una tercera ermita ya a mucha menor altitud (1.380 m) conocida como Ermita Vieja. A finales de ese siglo XVIII, como ésta quedaba todavía muy alejada de la localidad de Dílar, el párroco de esta población, ante el auge del fervor popular, encargó la construcción de un Santuario dedicado a esta advocación mariana situado en las afueras de dicha población.
 ROMERÍA A LOS TAJOS DE LA VIRGEN.


 Al alba, cada 5 de agosto, tiene lugar una misa en las inmediaciones del Collado de la Carihuela en la que se congregan numerosas personas.

El origen de esta romería se remonta hasta el año 1907 cuando la sociedad denominada ‘Diez Amigos Limited’ organizó en lo alto del Picacho del Veleta, una misa, oficiada por el Magistral de la Catedral, D. Modesto López Iriarte, y que tuvo lugar el domingo 6 de Agosto. Desde hace 30 años, la eucaristía se celebra en el lugar de la aparición de la Virgen, aquél 5 de Agosto de 1.717, paraje hoy conocido como los Tajos de la Virgen.

La tradicional romería de la Virgen de las Nieves, es un ascenso desde Pradollano, aproximadamente a 2.100 metros de altitud hasta  las inmediaciones  del Collado de la Carihuela (3.200 m), donde en un altar de piedras naturales, a resguardo del viento se celebra una misa, justo cuando el primer rayo de sol ilumina la imagen de la Virgen. El ascenso de los romeros/montañeros se inicia sobre las 4 de la madrugada. La romería incluye una parada 'técnica' en Borreguiles, desde donde se continúa hasta la Laguna/Embalse de las Yeguas y los Lagunillos de la Virgen, punto en el que la tradición manda el 'frío' bautizo de los que realizan el recorrido por primera vez. Desde aquí la comitiva sube por una pequeña senda que conecta Los Lagunillos con la Carihuela, a los pies del Veleta, lugar donde se encuentran las rocas en las que,  según la creencia popular, se apareció la Virgen de las Nieves.

TAMBIÉN EN EL MULHACÉN


Hornacina en la cumbre del Mulhacén donde culmina la romería desde Trevélez.
La romería que culmina en las inmediaciones del Veleta, coincide con la que el pueblo de Trevélez, organiza cada 5 de Agosto al Mulhacén, que se remonta al año 1.912. Fue el 22 de Julio de aquel año cuando, a iniciativa del entonces párroco de Trevélez, Francisco Castro Sánchez, se celebró una misa en el pico más alto de la península. Pensaron en la posibilidad de mantener el culto en tan emblemático lugar con la construcción de una ermita dedicada a la Virgen de las Nieves, aprovechando los restos de una construcción realizada en 1879 para el enlace geodésico entre Europa y África.  La imagen de la Virgen de las Nieves fue trasladada desde la ermita de San Antonio en Trevélez, hacia su nuevo templo en la cumbre que constaba hasta de campanario. Al menos una década permaneció la imagen en su nueva casa, hasta que regresa al pueblo de Trevélez, debido a la ruina de la ermita ocasionada por las duras condiciones que soportaba durante la mayor parte del año. Así, poco a poco, quedará destruida, permaneciendo hoy en día las ruinas de las construcciones geodésicas anteriores. En todo caso la romería ha seguido celebrándose desde entonces, salvo el paréntesis de la Guerra Civil, aunque con una nueva imagen, ya que la primera desapareció durante la contienda. Al principio sólo se subía hasta la Cañada de Siete Lagunas, pero en 1952, el Arzobispo autorizó volver a celebrar la misa en la cima del Mulhacén.

Curiosidades:
El origen de la palabra ‘romero’ parece venir de la denominación de los que iban de peregrinación a Roma, aunque hay quien sostiene que eran los que iban a los santos lugares (muchos provenientes de la ‘ciudad eterna’), antes de que Roma se asentara como capital del cristianismo y que luego se mantuvo el término para los que se dirigían hacia esta ciudad. Se quedaría entonces el término ‘peregrino’ con carácter extensivo al que se dirige a realizar el culto a cualquier otro lugar sagrado.

La romería más antigua de Andalucía (por detrás de la de Ujué, en Navarra,  que data del año 1043), es la de la Virgen de la  Cabeza,  en la que desde el año 1.227 los fieles realizan un peregrinaje de unas 12 horas, a pie, en carreta o a caballo, desde la localidad jienense de Andújar hasta el Cerro del Cabezo donde se encuentra el santuario a esta virgen.
La romería más famosa y multitudinaria de nuestra región y de nuestra religión, superando en ocasiones el millón de personas,  es la del Rocío que en parte atraviesa el parque nacional de Doñana y que termina la noche del domingo al lunes de Pentecostes, con el denominado 'salto de la reja', tras el que los almonteños sacan a la «Blanca Paloma» en procesión y la pasean en hombros por la aldea.

A pesar de la dureza de la romería de la Virgen de las Nieves siempre ha contado con una numerosa asistencia de fieles, llegando a superar el millar de asistentes en algunos años de los que se celebraba la misa en lo alto del Picacho del Veleta. En el año 1.963, la abundancia de nieve hizo que se trasladara la celebración a las inmediaciones del Barranco de Cauchiles.


miércoles, 3 de agosto de 2016

No dejes huella


Nuevo artículo publicado en el Independiente de Granada, en mi rincón "guerrero" denominado "En mi ambiente". Con este hago 12+1 columnas rojiverdes.

En esta ocasión va dedicado a la campaña de comportamiento responsable en el parque nacional y natural de Sierra Nevada. El artículo fue inspirado escuchando la canción "Llanto al mar" de Serrat.

Si quieres leer en el periódico digital pincha  AQUÍ:

No dejes huella


No dejes huella

Nunca está de más una campaña de Educación Ambiental, o desgraciadamente de educación sin adjetivos, para conservar nuestro rico patrimonio. La campaña en defensa de nuestra gran montaña mediterránea es una campaña justa y necesaria.  Más vale prevenir que llorar como hacía Serrat con  el  Mar  cuando lloraba con las tropelías que se cometían –y se siguen cometiendo- (…Por ignorancia, por imprudencia, por inconsciencia y por mala leche).

En las últimas semanas se está desarrollando una campaña para promover el comportamiento responsable en el parque nacional y natural de Sierra Nevada con el sugerente título de “No dejes huella”. Los mensajes de dicha campaña son muy sensatos, nada extraordinarios, pero tampoco los Diez Mandamientos son nada singulares y hubo que tallarlos en piedra para que la gente “no matara, no robara, honrara a sus padres…” y demás cosas sencillas de cumplir para la inmensa mayoría de la población. Por algo ‘Él’ las recopiló y con ello no quiso acusar a todo su Pueblo de ser unos desalmados salvajes sin escrúpulos y sin ninguna moral.

En el caso de Sierra Nevada, extrapolable a otros espacios naturales protegidos, se ha utilizado otro número también bíblico, el siete, para compilar una serie de mensajes que significan el  Manual del Buen Montañero, a saber:

1.      Deja a los animales tranquilos.
2.      Que no se note que has estado aquí
3.      Sé responsable con el patrimonio cultural, deja todo como está.
4.   Respeta a la gente del lugar así como a los visitantes con los que te encuentres.
5.      Disfruta de Sierra Nevada pero seguro.
6.      Las normas están para cumplirlas” por tu bien y por el de Sierra Nevada.
7.      Ayúdanos a conseguir un modelo de uso público y ecoturismo responsable.

La realización de esta campaña no debe hacernos pensar que los numerosos montañeros, senderistas, ecoturistas o aficionados a la Naturaleza que visitan Sierra Nevada, en general, tengan un mal comportamiento y haya que reprenderles; al contrario, una inmensa mayoría de los que la visitan tienen un comportamiento respetuoso, acorde con el singular espacio natural que constituye el macizo montañoso nevadense.

Tampoco hay que ser ingenuos y pensar que esta campaña es gratuita o innecesaria. Nadie debe darse por molestado con los diferentes mensajes lanzados en la campaña, pero como las meigas, gente que no se comporta de manera adecuada, “haberlos haylos” y sus acciones pueden provocar impactos ambientales o diversas afecciones al genuino paisaje de nuestras altas cumbres.

Se suma con esta campaña nuestra Sierra a otras iniciativas similares en otras áreas protegidas que han visto que conforme se incrementaba el número de visitantes se elevaba el impacto sobre la flora, la fauna y la gea. Y hay que tener en cuenta que Sierra Nevada ha incrementado notablemente el número de visitantes en la última década y ser conscientes de la fragilidad, de la vulnerabilidad de muchos de sus ecosistemas, de muchas de las especies botánicas o faunísticas que habitan en Sierra Nevada. Digamos que el problema no es endémico de nuestro espacio natural protegido pero sí nuestros endemismos pueden verse afectados de manera particular.

Yo destacaría dos elementos diferentes de esta iniciativa. Por un lado es una necesaria campaña de Educación Ambiental, en sentido estricto, de concienciación y sensibilización ambiental para promover un comportamiento respetuoso con la naturaleza a partir del conocimiento de la complejidad de los ecosistemas y del funcionamiento de los equilibrios ecológicos. Pongo ejemplos. Hay gente que da de comer, de manera bienintencionada entiendo,  a los zorros, o a las cabras monteses y no saben que esta actitud es perjudicial para estas especies y que no es conveniente para su supervivencia alimentarlos, aparte de los problemas que puede ocasionar este cambio de hábitos a otros senderistas y montañeros como los muchos que se han visto atacados por zorros, o que ven como entran en las tiendas de campaña o les han hecho pasar una mala noche.

También habría que incluir en este apartado otras malas prácticas como el baño en las lagunas y lagunillos de alta montaña. Su prohibición no es banal, la simple inmersión de una persona con el uso de cremas corporales puede provocar la alteración de los frágiles equilibrios de las aguas, no digamos si el baño es de muchas personas. He escuchado esa frase tan recurrida de “siempre se ha hecho y no ha pasado nada” que aparte de ser mentira, no tiene en cuenta los efectos sinérgicos de la mayor afluencia actual a estos enclaves, cada vez más accesibles.



Otra, vamos a dejarlo en creencia equivocada, es la que considera que tirar una cáscara de plátano, o de naranjas u otra ‘basura’ no tiene consecuencias ya que son biodegradables y la naturaleza las recicla. Craso error. En primer lugar porque en la alta montaña ese proceso ocurre de manera mucho más lenta pero sobre todo porque significa un impacto importante ya que es una alteración de las condiciones naturales que puede favorecer el desarrollo de unas especies más oportunistas en detrimento de nuestros singulares endemismos exclusivos. Eso sin contar con el impacto visual y paisajístico de los alrededores de algunos de los lugares más frecuentados.

Lo último que he escuchado que no sé si es de risa o para llorar es a algún paisano decir que “qué saben los botánicos, la manzanilla real está en decadencia porque no se recoge, que lo que realmente asegura su conservación es que se corte…”. Ya este fundamentalismo anticientífico requiere de una actitud combativa para no dejar que crezcan estas ‘boutades’.

Por eso no está nunca de más una mayor información para que se comprenda bien cuál es el sentido de la regulación de estas actividades y las repercusiones ecológicas de nuestras acciones como mejor manera para propiciar ese necesario comportamiento responsable.
                     
Hay por otro lado una serie de indicaciones, de mensajes, en la campaña que son sólo de ‘educación’, así sin adjetivos y sin mayúscula. Me refiero a cuestiones como las de respetar el patrimonio, no molestar, ni maltratar a la fauna ni recolectar especies vegetales o la demasiado frecuente costumbre de dejar la basura, en bolsas o esparcida, en el interior de los refugios.  Hasta estos lugares no llega el servicio de recogida de residuos sólidos urbanos porque no es posible y porque además sería inconveniente. Estas cuestiones no deben hacerse ni en un espacio natural protegido ni sin proteger pero es especialmente grave en el primero.


Lo que se trata es de convertir al parque nacional y natural de Sierra Nevada en un espacio natural protegido que destaque como destino de ecoturismo responsable y que la gente que acude a nuestras cumbres se contagie de un comportamiento adecuado y pueda darnos una nota de excelencia en este apartado que suma bastantes puntos en la ‘calidad’ de la visita. Sierra Nevada, en correspondencia con otros elementos como la apuesta decidida por la conservación de su extraordinaria biodiversidad, o como observatorio privilegiado del cambio climático, debe ser también un referente a nivel regional, nacional e internacional en educación ambiental, en compromiso de la ciudadanía con la conservación de nuestro vasto patrimonio natural y cultural. Depende de nosotros mismos y es muy barata esta inversión en la ‘marca Sierra Nevada’.




domingo, 31 de julio de 2016

Roqueros en las montañas

Esta semana mi colaboración en el periódico Granada Hoy ha ido dedicado a unos roqueros que cantan en las cumbres de Sierra Nevada, (aunque algunos se dejan ver por ambientes urbanos). Pronto habrá un Festival por todo lo Alto en las actividades de verano de la estación de esquí y de montaña en los que habrá rockeros que habitualmente actúan en medios urbanos desplazados a las cumbres: Un cambio de papeles.
Gracias en esta ocasión por su colaboración a Pedro J. Sánchez que me cedió la impresionante foto del roquero solitario que abre el artículo y a mi amigo Jorge Garzón Gutiérrez, un emigrado del 'cambio global' hacia latitudes más septentrionales, con quién publiqué el Libro "Las Aves de Sierra Nevada" hace 4 años.
Enlace al Libro de las Aves de Sierra Nevada: 
http://www.juntadeandalucia.es/…/menuitem.7e1cf46ddf59bb2…/…

Así quedó la doble página:



Sierra Nevada, Paraíso de Biodiversidad

‘Roqueros’ en las montañas
Tres especies de pájaros roqueros, denominados así por sus hábitats, pueden encontrarse en Sierra Nevada. Sus cantos son melodiosos y aflautados. Pertenecen a dos familias diferentes.

Roquero solitario, en su hábitat, con su inconfundible color azul
Los roqueros son unos pájaros que forman parte de la familia de los túrdidos, un grupo amplio que incluye a especies como collalbas, tarabillas, zorzales y colirrojos. Los miembros de esta numerosa familia son insectívoros, aunque en época migratoria completan su dieta con la ingesta de frutos y bayas silvestres. De tamaño variable, poseen picos finos, patas fuertes y plumajes variados según los grupos, desde el negro del mirlo y el colirrojo tizón al cromatismo del zorzal real o el roquero rojo. Todos emiten cantos con melodías elaboradas que los distinguen de otras familias.

Los roqueros son aves de aspecto similar a los estorninos, de picos finos y fuertes, que se alimentan fundamentalmente de insectos y otros invertebrados y que emiten cantos melodiosos aflautados. Su nombre popular es indicativo de su preferencia por zonas rocosas en las que se les suele encontrar erguidos, en puntos dominantes. En Sierra Nevada están presentes dos especies del mismo género: el roquero rojo (Monticola saxatilis) y el roquero solitario (M. solitarius). Ambos roqueros son aves de montaña y se distribuyen por la franja meridional del Paleártico, siendo el rojo más proclive a alcanzar mayores altitudes en las montañas perimediterráneas e incluso llega puntualmente a algunos enclaves concretos en Europa Central.

Roqueros nevadenses

Roquero rojo: Los colores del roquero rojo macho son muy llamativos, con una combinación inequívoca de color azul en cabeza y manto junto a pecho, vientre y cola rojizos; las hembras y los ejemplares jóvenes tienen tonos más pardos y discretos, salvo la cola, similar a la de los machos.  

Roquero rojo macho con su típica coloración.
En Sierra Nevada el roquero rojo es una especie bien establecida, pero esquiva y poco común, ocupando zonas cacuminales en laderas donde alterna el pastizal-piornal abierto con zonas rocosas, entre 1.500 y 2.500 m de altitud, tolerando también zonas de matorral algo más denso, por encima del ‘límite del árbol’, siempre que disponga de promontorios, canchales o pedreras que pueda utilizar para emitir sus cantos territoriales y construir su nido. Se rarifica a partir de la cota 2.500, aunque a veces explora zonas más altas donde se alimenta o enseña a sus pollos, en pleno verano, técnicas de caza de insectos e invertebrados. En época migratoria se le puede observar en otros ambientes diferentes.  

El roquero rojo es un ave reproductora que llega a Sierra Nevada sobre el mes de mayo, ascendiendo en altitud según las condiciones meteorológicas se lo permiten, abandonando el territorio a finales de agosto y primeras semanas de septiembre tras la época de cría. En migración prenupcial pueden observarse roqueros rojos tardíos hasta el mes de junio.

Roquero solitario: El macho del roquero solitario destaca principalmente por mostrar una uniformidad cromática de un azul harinoso muy evidente con buenas condiciones lumínicas; las hembras presentan un plumaje más discreto y un comportamiento más tímido.  El roquero solitario tiene una cola más larga y un pico mayor que su ‘primo’ el roquero rojo, algo desproporcionado en relación con el tamaño de su cabeza.  

El roquero solitario es un ave estrictamente rupícola que selecciona farallones calizos, paredes margosas, bad-lands y tajos de areniscas, frente a los cortados micaesquistosos del interior del macizo. A veces utiliza construcciones humanas e incluso edificios urbanos en plena ciudad (tal y como se ha comprobado en pleno centro de la ciudad de Granada o en las mismas murallas de la Alhambra), pero en Sierra Nevada siempre lo hace entre las cotas más bajas del piso termomediterráneo hasta aproximadamente los 1.500 m de altitud. A veces sobrepasa esa altitud en las zonas cacuminales bien soleadas, pero es algo infrecuente. En terrenos llanos y despejados o en ausencia de ambientes rupícolas no se ha citado.

El roquero solitario es un pájaro local nidificante, más ampliamente distribuido que el rojo, pero nunca abundante.

Otras ‘bandas’ de roqueros

Una banda de aviones roqueros descansando tras una ‘actuación’ insecticida.
En Sierra Nevada podemos encontrar otro ‘roquero’ distinto, el avión roquero,  que pertenece a un grupo de paseriformes diferente, el de los hirundínidos que agrupa a golondrinas y aviones. Esta familia es también amplia e incluye a pequeñas aves cosmopolitas, que forman nidos de barro o arena, incansables voladoras, con formas aerodinámicas y colores oscuros, grandes devoradoras, en vuelo,  de insectos y (casi todas) migradoras transaharianas.

El avión roquero (Ptyonoprogne rupestris) es el de mayor tamaño de todos los ‘aviones’. De colores pardos y crema, tiene la cola levemente escotada con ventanas blancas, lo que lo diferencia del avión zapador (también presente en Sierra Nevada), así como en la ausencia de franja pectoral, bien marcada y visible en el zapador.

El avión zapador es típico de zonas húmedas, marismas, lagos y áreas encharcadas del Paleártico, por lo que su presencia, ocasional en Sierra Nevada, se restringe al Humedal de Padul.  El avión roquero sin embargo está bien repartido por Sierra Nevada, junto a roquedos, o también construcciones, donde nidifican. Distribuido por zonas de montaña, acantilados y terreno abrupto, falta en el piedemonte agrícola y en áreas llanas deforestadas. Aún así, ocupa desde las cotas bajas del termomediterráneo hasta los 3.000 m de altitud. Corresponden las citas de reproducción nevadenses a la máxima altitud de toda Europa occidental.

El avión roquero es un ave local reproductora con movimientos altitudinales desde la alta y media montaña a cotas bajas y menos frías, donde parecen confluir con congéneres de procedencia desconocida. Por su parte, el avión zapador es un migrador ocasional, poco visible en primavera, más evidente entre agosto y octubre, durante el paso migratorio otoñal.

¿SABÍAS QUÉ…?

Todos los pájaros son aves pero no todas las aves son pájaros. Los roqueros de la familia de los túrdidos y los aviones de la familia de los hirundínidos son del gran Orden de aves paseriformes que incluye a todos los pájaros en sentido amplio.

A pesar de la creencia extendida que lo que distingue a los pájaros de otras aves es el menor tamaño de los primeros hay excepciones en ambos sentidos, pájaros muy grandes, como nuestros cuervos, y aves muy pequeñas, como los colibríes.

Una de las características verdaderamente diferenciadoras de los pájaros es que tienen cuatro dedos en las extremidades posteriores, tres de ellos dirigidos hacia adelante y uno hacia atrás.

(Más información en:  GARZÓN GUTIÉRREZ, J., HENARES CIVANTOS, I. “Las Aves de Sierra Nevada”. Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, Granada, 2012).

lunes, 25 de julio de 2016

Objetivo: "la cima del Mulhacén"

  1. El refugio vivac de La Caldera, un lugar ideal para preparar “el asalto” al Mulhacén.

Este sábado he publicado un reportaje a doble página en Granada Hoy. En él reportaje intento responder a la pregunta ¿qué tiene el Mulhacén para convertirse en "La Meca" del montañismo? Por otro lado cuento de dónde viene el nombre de esta cumbre y señalo el camino para acceder a lo más alto de la Península.
No sé cuánta gente habrá leído el artículo en su versión impresa pero creo que se ha convertido en uno de los más leídos tanto en la versión digital de la web del periódico como por el contador de me gustas y compartido de la fanpage del facebook del parque nacional y natural de Sierra Nevada.  

http://www.granadahoy.com/…/…/objetivo/la/cima/mulhacen.html
https://www.facebook.com/ParqueSierraNevada/

Así quedó la doble página  tal y como me la descargué de la aplicación del móvil. 


Y aquí os dejo aquí la versión original con las fotos del artículo. 

  1. En lo más elevado del Pico del Mulhacén hay una pequeña hornacina a la Virgen de las Nieves.
 SIERRA NEVADA, MONTAÑA DE OPORTUNIDADES


OBJETIVO: LA CIMA DEL MULHACÉN

Las impresionantes vistas que se disfrutan desde lo más alto de Sierra Nevada justifican el esfuerzo por el ascenso.
  1. La Alcazaba, el otro coloso, visto desde el Mulhacén.
El ascenso al Pico del Mulhacén, techo de la Península Ibérica con sus 3.479 metros de altitud, se ha convertido en una experiencia que todo senderista y amante de la naturaleza debe realizar, al menos una vez en la vida, una especie de peregrinación a ‘La Meca del montañismo en nuestro país’. Son muchos, no obstante, los que repiten la hazaña anualmente y renuevan esta experiencia ‘casi religiosa’ de encuentro con  la cumbre más elevada de Sierra Nevada.

La conquista de la cima, coronar la cúspide más elevada, ejerce de por sí un gran atractivo. Lo más alto, lo más difícil, lo más duro… tiene un poderoso imán para los deportistas, para muchos de los que nos visitan. Pero hay además una poderosa razón, un motivo adicional para lograr alcanzar la emblemática cumbre del Mulhacén: las impresionantes vistas que se disfrutan desde allí arriba.
La Laguna del Mulhacén, popularmente conocida como “La Mosca” desde la cumbre
Mulhacén 360 grados

En verano, si el cielo está limpio, la vista de 360 grados alrededor de este vértice geodésico alcanza muy lejana. Podemos atisbar hacia el norte, las Sierras de Baza y Filabres y más hacia el horizonte las de Castril y de Segura. Hacia el oeste podemos ver el circo, la laguna y el Puntal de la Caldera, en primer plano y de fondo Los Machos, el Veleta, Tajos Altos… hasta el Pico del Caballo; también en lontananza la vista alcanza al parque natural de las sierras de Almijara, Tejeda y Alhama, el área metropolitana de Granada y las sierras próximas a la capital. Si miramos hacia el sur tendremos vistas hacia la Cañada de Siete Lagunas, podremos  ver las sierras costeras, el litoral oriental almeriense y, con suerte, en días muy claros, al fondo se adivinan las cumbres de la cordillera del Atlas, en el continente africano. A nuestros pies queda la Laguna del Mulhacén, popularmente conocida como “La Mosca”, y muy cerca, aparentemente a nuestro lado, se sitúa la ‘Dama’, La Alcazaba, que luego enlaza con el Puntal de Vacares y la línea de cumbres de los tres miles que terminará en el Picón de Jérez.


Desde  lo más alto se disfruta de una impresionante vista de la laguna de La Caldera
¿Dónde está la tumba?

Se sabe que Mulay Hasan (castellanizado Muley Hacén), el padre de Boabdil el Chico, murió ya mayor y muy enfermo en su castillo de Mondújar, dejando como heredero en el trono a su hermano, apodado El Zagal. En su lecho de muerte pidió a sus dos hijos, (fruto de su matrimonio con Isabel de Solís, luego Zoraida), que le enterraran “en el lugar más alto, cerca del cielo y lejos de vivos y muertos, donde nadie pueda ver mi tumba”, por lo que cuentan fue trasladado a la cumbre del Mulhacén que por ello tomó su nombre.  Aunque se han realizado muchas búsquedas de sus restos y de los posibles tesoros que se suponía que lo acompañaban, nunca ha sido encontrado ni el más mínimo vestigio que pueda dilucidar si en verdad está enterrado allí  y, en su caso, el lugar exacto al que se trasladaron los restos del antepenúltimo ‘rey moro’, que de ser cierta la historia, a fe que se cumplió el deseo del sultán.


Área de Siete Lagunas desde la cima
¿Cómo ‘subir’ al Mulhacén?

La ascensión al Mulhacén, que en otras épocas del año requiere de un completo equipo y adecuada preparación, es relativamente accesible en verano para (casi) ‘todos los públicos’, siempre teniendo en cuenta las dificultades y las sorpresas que puede depararnos la alta montaña, en cualquier parte del año.

Desde la vertiente Norte.


Restos de construcciones en las inmediaciones del Mulhacén.
Podemos arrancar nuestra excursión desde las ‘Posiciones del Veleta’, restos de unas construcciones levantadas durante la Guerra Civil, lugar en el que nos deja la lanzadera del Servicio de Interpretación de Altas Cumbres del Parque Nacional y Parque Natural de Sierra Nevada que parte desde La Hoya de la Mora. Nos dirigimos hacia el Collado de la Carihuela, desde donde cambiaremos de vertiente y pasaremos de ver el valle del Alto Dílar a las fabulosas vistas al Valle del Poqueira,  con la Laguna de Aguas Verdes a nuestros pies; desde aquí tomaremos el conocido como Paso de los Guías y llegaremos hasta el Collado del Lobo donde haremos una parada obligada para disfrutar del mirador del Valdeinfierno al norte. Continuaremos por la Pista de Capileira atravesando el paso en U abierto entre los Raspones y Crestones de Río Seco. Más adelante, a la altura de la Laguna de Río Seco, tomamos una senda a nuestra izquierda que nos conduce a Loma Pelá desde donde bajaremos hacia la Laguna de la Caldera; en el refugio vivac realizaremos una parada ‘técnica’ antes de emprender la empinada subida que nos conduce directamente hasta la cumbre del Mulhacén, aunque no veremos la cima hasta que estemos en las inmediaciones. En una jornada completa podemos hacer el recorrido de ida y vuelta de aproximadamente unos 20 kilómetros.

Desde la vertiente Sur.

Si nos encontramos en la Alpujarra podemos también apoyarnos en el Servicio de Interpretación de Altas Cumbres que en su vertiente sur sale desde la localidad de Capileira y que en una hora nos lleva hasta el Alto del Chorrillo, otro escenario de la Guerra Civil, en este caso del frente republicano.

Un poco más arriba del Alto del Chorrillo la pista por la que hemos accedido se bifurca y por un lado conduce hasta el Refugio del Poqueira y por otro hasta La Carihuela en la falda del Veleta. Para subir al Mulhacén, que los locales llaman “el Cerro”,  hay un sendero que sube por la Loma del Tanto y luego del Mulhacén pasando por Tajos Negros. La subida hasta lo más alto de la cumbre puede completarse en unas cuatro horas.

Si las condiciones meteorológicas, y nuestras condiciones físicas, lo permiten es aconsejable hacer todo el recorrido a pie, desde Trevélez o desde Capileira en dos partes, pernoctando en algún refugio o vivaqueando, lo que nos permitirá disfrutar de unas extraordinarias puestas de sol y amaneceres en las cumbres que equiparan en interés a la conquista del techo de la península y de las vistas desde su cumbre.

Una  cabra montés pasea confiada entre los senderistas. Al fondo Laguna Hondera