lunes, 16 de enero de 2017

Puente Palo, un pulmón alpujarreño

Esta semana en el periódico, tocaba el apartado "Montaña de Oportunidades"; mi idea era proponer en esta ocasión un lugar menos conocido de la Alpujarra que sirviera, por un lado, para resaltar la importancia de los bosques y por otro para promocionar el sendero Sulayr. El lugar elegido ha sido Puente Palo, un punto de enlace entre dos atractivos tramos de este sendero de gran recorrido, el cuarto y el quinto, que además encierra una interesante historia forestal.

Aquí os dejo el Enlace a la edición digital: http://www.granadahoy.com/granada/Puente-Palo-pulmon-alpujarreno_0_1099690144.html

Y así ha quedado la doble página, en papel y a color, el sábado en el periódico Granada Hoy


Puente Palo, Un Pulmón alpujarreño

En la vertiente sur de Sierra Nevada encontramos el paraje de Puente Palo, con una gran riqueza forestal: pinos silvestres, robles, encinas y castaños.



Los primeros trabajos de repoblación forestal en Sierra Nevada se llevaron a cabo en la cuenca del Río Chico, entre los términos municipales de Cáñar y Soportújar, entre los años 1925 y 1935 y tenían como objetivo frenar los importantes corrimientos de tierras que amenazaban las poblaciones de Cáñar, Bayacas, Soportújar y Carataunas así como lo arrastres que empobrecían y destrozaban las huertas de Órgiva y las vegas, a orillas del Guadalfeo, en las localidades de Vélez de Benaudalla y Salobreña. Uno de estos episodios se llevó por delante, a principios del siglo pasado, el pequeño pueblo de Barjas, en la cabecera de un arroyo secundario del Río Chico; sólo quedó un pequeño trozo del muro del cementerio.

Fruto de aquellos trabajos forestales y de actuaciones posteriores, en la actualidad la zona tiene una enorme riqueza forestal con uno de los mejores pinares de Sierra Nevada que está junto a un valioso robledal que se completa con ejemplares centenarios de encinas y castaños.

Además de su interés como pulmón forestal tiene un papel muy importante en la prevención de la erosión.

¿Cómo llegar?

Para acceder a Puente Palo hay un sendero de pequeño recorrido señalizado (PR-A22) que parte desde la casa forestal de Soportújar, próxima al vivero de Prado Grande, uno de los más antiguos de la provincia que estuvo operativo hasta los años 80 del pasado siglo. Esta es una de las razones por la que encontramos en sus alrededores un rico y frondoso arbolado de variadas especies de muchas procedencias que eran objeto de los experimentos forestales. Desde la casa forestal ascendemos unos 300 metros hasta encontrarnos con un hermoso ejemplar de secuoya, justo en una bifurcación. Tomamos el carril de la izquierda atravesando una ladera densamente arbolada desde la que disfrutamos de atractivas vistas de la Loma de Cáñar con el Cerrillo Redondo (2.912 m.) y el Pico del Tajo de los Machos (3.086 m,) que une esta Loma con la de Soportújar.

Tras cruzar el Barranco del Cerezo llegamos al antiguo vivero de Montechico, hoy convertido en un ‘arboreto’ con diferentes variedades de castaño, que atravesamos para subir por un camino que nos conduce a la pista forestal principal. Esta última parte del camino coincide con el inicio del tramo 5 del sendero Sulayr que va desde Puente Palo a Capileira. Una vez cruzado el río Chico llegaremos al paraje conocido como Puente Palo y un poco más adelante nos encontraremos el área recreativa construida en los años 80 que lleva este nombre. Estamos a una altitud de 1.750 m.



Antes de regresar merece la pena acercarnos a contemplar el robledal de Cáñar que está situado a poca distancia. Este magnífico robledal, en algunos lugares en proceso de recuperación con diferentes acciones selvícolas (podas, rozas, resalveos), tiene una gran importancia ecológica ya que el roble melojo, -también denominado rebollo-, que lo forma es una especie relicta propia de latitudes superiores que se mantiene gracias, por un lado, a las corrientes de aire cálido y húmedo procedentes del Mediterráneo (criptopluviometría), y por otro a las aportaciones recibidas de las filtraciones y careos de las acequias tradicionales.


Para llegar a la casa forestal de Soportújar podemos tomar un sendero que parte desde el mismo pueblo por bancales y cortijos hasta llegar a la pista forestal, para lo que emplearemos menos de una hora. Otra posibilidad es subir en vehículo, unos 5 kilómetros aproximadamente, desde la Ermita del Padre Eterno situada en la carretera de La Alpujarra (A-4132), a 1 kilómetro del cruce que conduce al pueblo de Soportújar.

También podemos llegar hasta el área recreativa de Puente Palo desde la localidad de Cáñar con una distancia aproximada de 9 kilómetros.


Encrucijada del sendero Sulayr

Puente Palo es el punto de encuentro de los tramos 4 y 5 del sendero circular de gran recorrido GR-240, conocido como ‘Sulayr’, el nombre con el que los árabes denominaban a Sierra Nevada, que a su vez lo habían tomado del latín Mons Solarius que significa ‘Sierra del Sol’.

El tramo 4, Tello-Puente Palo, parte de la antigua casa forestal de Tello, a 1.550 m. de altitud, ahora destinada parcialmente a refugio-vivac de senderistas y montañeros. Toda esta zona fue asolada por un extraordinadio incendio en 2005 que afectó a más de 3.000 has. y ha sido objeto de un proyecto de restauración en el que han colaborado diferentes grupos de investigadores y cuyo seguimiento y estudio sirve de orientación a otras actuaciones forestales.



Este tramo forma parte y recorre la sierra de Lanjarón y Cáñar atravesando, por sendas y pistas forestales paisajes variados, (pinares, matorrales de media y alta montaña, encinar, robledal y vegetación de ribera).

Tiene una longitud total de 8,7 km y un desnivel acumulado de 410 metros de subida y 210 de bajada. El tiempo estimado invertido en su recorrido es de unas 3 horas y media.

El tramo 5, Puente Palo-Capileira, es uno de los más concurridos y atractivos del Sulayr. Va paralelo a la acequia del Almiar, entre robles y encinas, durante varios kilómetros y luego desde La Atalaya se asoma al barranco del Poqueira, con los bellos pueblos alpujarreños de Pampaneira, Bubión y Capileira coronados por unas impresionantes vistas de las cumbres del Veleta y del Mulhacén. Este trayecto es uno en los que se produce una mejor combinación del patrimonio natural e histórico-artístico que configura el paisaje eco-cultural alpujarreño.



Muy cerca del sendero podemos visitar el centro budista O Sel Ling que significa ‘Lugar de Luz Clara’. Este centro fue fundado por el lama Yeshé y visitado por el Dalai Lama en 1.982. La tipología alpujarreña de los edificios utilizados como casas de retiro espiritual contrasta con la estupa y o el edificio con la rueda de las oraciones de inspiración oriental budista.

El tramo 5 termina en la localidad de Capileira donde enlazará con el siguiente, Capileira-Trevélez, que une las dos poblaciones más altas de Sierra Nevada. Tiene una longitud de 10,5 km con un desnivel de subida de 300 metros y de 515 de bajada. El tiempo estimado en su recorrido, en su mayor parte a través de sendas antiguas recuperadas, es de 4 horas.

CURIOSIDADES

El roble melojo, (Quercus pyrenaica), a pesar de su nombre científico, está presente en buena parte de la península, estando escasamente representado en los Pirineos, salvo en zonas bajas y valles del Prepirineo. El nombre melojo tiene un sentido peyorativo ya que proviene del latin malum folium = mala hoja. En Sierra nevada están ausentes otros robles considerados como los ‘hermanos mayores’, el roble carballo (Quercus robur) y el roble albar (Quercus petraea).



  

lunes, 9 de enero de 2017

Acurrucados

El día de Reyes he publicado este reportaje sobre un grupo de pájaros que es una muestra de la enorme biodiversidad de avifauna de Sierra Nevada ya que las 8 especies del género Sylvia presentes en la península se pueden ver en nuestro gran macizo. Las currucas pertenecen a una familia que agrupa además a otras especies como carriceros, zarceros, reyezuelos y mosquiteros. Tienen un importante papel ecológico ya que, como aves insectívoras, regulan y controlan las poblaciones de inveretebrados que pueden causar daños a la vegetación natural y/o a los cultivos. Por otro lado, como frugívoras tienen un papel importante en la dispersión de las semillas de muchas plantas. He contado con la colaboración de "pajareros ilustres" como Pedro J. Sánchez, Antonio Garrucho, Mariano Sevilla Flores, Jorge Garzón Gutiérrez, Antonio Velázquez y Juan Luis Muñoz.

Aquí os dejo el enlace a la edición digital del periódico:  
http://www.granadahoy.com/granada/A-CURRUCA-dos_0_1097290603.html

Y así quedó la doble página en la edición en papel. 


 Edición original:



SIERRA NEVADA, PARAÍSO DE BIODIVERSIDAD


A-CURRUCAdos

Las currucas pertenecen a la familia de los sílvidos que agrupa además a otras especies como carriceros, zarceros, reyezuelos y mosquiteros. Se han citado 8 especies de currucas en Sierra Nevada.


UNA GRAN FAMILIA

Todos los representantes de la familia de los sílvidos tienen en común su alimentación, el pequeño tamaño y sus plumajes con colores discretos, salvo alguna combinación cromática cefálica en currucas y reyezuelos. Muchas especies son migradoras y emiten cantos elaborados en época de celo, sub-cantos invernales y un amplio elenco de reclamos. Salvo las currucas que presentan diferencias a veces apreciables no hay dimorfismo sexual.

CURRUCAS

Son aves propias de terrenos arbolados, áreas cubiertas de arbustos o sotobosques. Combinan los colores pardos, grises o blancuzcos y tienen dimorfismo sexual en el plumaje. Salvo en época de cría, todas las especies son muy huidizas y se detectan más fácilmente por sus variados cantos, de aflautados a ásperos, y sus castañeantes y rápidos reclamos de contacto o alarma, muy similares entre sí. Todas las especies son eminentemente insectívoras pudiendo completar su dieta con bayas y otros frutos silvestres carnosos, sobre todo en la época previa o durante sus desplazamientos migratorios. Salvo una especie con presencia en las Islas Baleares, todas las currucas de la península están representadas en Sierra Nevada.


IMPORTANTE PAPEL ECOLÓGICO

Como aves insectívoras regulan y controlan las poblaciones de invertebrados que pueden causar daños a la vegetación natural y/o a los cultivos. Como frugívoras, tienen un papel importante en la dispersión de las semillas de muchas plantas.


CURRUCA RABILARGA (Sylvia undata)

Curruca de plumaje oscuro con alas cortas y cola larga que suele explorar zonas arbustivas, moviéndose con soltura y oteando con frecuencia desde las partes altas de los mismos. Ampliamente extendida por Sierra Nevada, siendo común en los terrenos cubiertos de arbustos, desde espartales, aulagares y jarales a piornales hasta los 2.000 m, aunque puede superar algo esta altitud. Sierra Nevada es el techo altitudinal continental para la especie.

Ave nidificante local común muy fiel a sus territorios de cría. En invierno se detecta una cierta trashumancia altitudinal que la lleva a zonas bajas o áridas, regresando en primavera a su zona de nidificación.

CURRUCA TOMILLERA (Sylvia conspicillata)

Cabeza gris pizarra, alas pardo rojizas, flancos rosáceos, anillo ocular blanco y ojos rojos definen el plumaje de los machos de la especie. Especie termófila que prefiere tomillares, espartales y otros matorrales del piedemonte nevadense, pero que también asciende en altitud, llegando a piornales en torno a 2.000 m. Las currucas tomilleras que habitan bajo el Collado de las Sabinas son los máximos registros en altitud continental para la especie.

Ave reproductora poco común que se instala en el territorio de marzo a octubre, realizando una migración aparentemente de corta distancia al norte de África.

CURRUCA CARRASQUEÑA (Sylvia cantillans)



Otra de nuestras currucas más pequeñas, fácilmente identificable por su cola larga y el plumaje característico de los machos, con zonas dorsales cenicientas, separadas de la garganta, pecho y flancos rojizos por una prominente bigotera blanca. En Sierra Nevada asciende hasta los 2.050 m. Puede llegar a ser un ave común en el encinar mesomediterráneo. Es muy escasa en formaciones arbóreas de coníferas.

Ave reproductora común que puede observarse en Sierra Nevada de abril a septiembre, migrando entonces al sur del Sáhara para pasar el invierno.

CURRUCA CABECINEGRA (Sylvia melanocephala)
Es la curruca más ampliamente extendida por las zonas perimetrales cálidas del Mediterráneo y norte de África, siendo también la más fácilmente detectable en Sierra Nevada, tanto por su ubicuidad como por su reclamo áspero machacón que emite a gran velocidad cuando está alarmada. Combinación de plumaje con cabeza negra, ojos rojos, partes superiores gris oscuro e inferiores blancas. En Sierra Nevada es muy común en los pisos termo y mesomediterráneo, va rarificándose en el piso supramediterráneo hasta llegar a los 2.100 m en bordes de pinares de repoblaciones. Sólo está ausente en las zonas de cumbres donde la vegetación se hace escasa.

Ave nidificante local común que presenta un cierto movimiento de dispersión post-juvenil errático y nomadeo altitudinal dependiendo de las condiciones meteorológicas.

CURRUCA MIRLONA (Sylvia hortensis)

La curruca mirlona tiene un canto melodioso que se asemeja al del mirlo. Curruca de plumaje similar a la cabecinegra, algo más esbelta, pico robusto y con un ojo distintivo de color amarillo. Es un sílvido eminentemente forestal que selecciona formaciones arboladas con pies de buen porte o matorrales muy grandes. Aparece con más frecuencia en encinares maduros. Limitada su distribución a la orla mediterránea cálida, se localiza dispersa en Sierra Nevada, en ambas vertientes, siguiendo sus requerimientos de hábitat, especialmente por debajo de los 1.500 m, siendo más frecuente en torno a los 800-1.200 m de altitud.

Ave reproductora escasa y poco común que llega a Sierra Nevada hacia el mes de mayo, abandonando el territorio a comienzos de septiembre.

CURRUCA ZARCERA (Sylvia communis)

Su plumaje es similar al de la ‘tomillera pero de tamaño mayor, es una de las currucas más ampliamente extendidas de la región paleártica y la que asciende a mayor altitud en el macizo nevadense. Salvo en época de migración, no suele hallarse por debajo de los 1.500 m de altitud, remontando las laderas de Sierra Nevada hasta los 2.500 m donde ocupa el hábitat de los pisos supra y oromediterráneo cubiertos por matorral de sabinas y enebros rastreros con pies dispersos de agracejo y espino negro, así como bordes de bosques y vaguadas.

Ave reproductora poco común que puede observarse en Sierra Nevada desde el mes de abril a finales de agosto, con individuos que transitan por el territorio hasta bien entrado el mes de octubre.

CURRUCA MOSQUITERA (Sylvia borin)

Curruca rechoncha sin marcas distintivas y con un plumaje uniforme de tonos grises y pardos, con un fino anillo ocular blanquecino y zonas ventrales algo más claras. Especie eurosiberiana que puede encontrarse durante el paso migratorio en cualquier ambiente boscoso, huertas con frondosas o al amparo de vaguadas frescas y formaciones riparias ligadas a los cursos de agua, sin desdeñar zonas de matorral alto siempre que haya árboles de buen porte, incluidas coníferas, en las cercanías. No asciende por encima del límite del arbolado en el macizo nevadense.

Ave estrictamente migratoria en nuestro territorio, que sólo puede observarse durante los meses de abril y mayo en el período pre-nupcial y en agosto y septiembre en el paso postnupcial, cuando acude a dormir a carrizales junto a otras especies de currucas en paso.

CURRUCA CAPIROTADA (Sylvia atricapilla)
Es la curruca forestal más común y extendida en el Paleártico, que en Sierra Nevada está ligada a las formaciones arbóreas montanas de cualquier naturaleza, siempre que mantengan un cierto carácter fresco o enclaves húmedos cercanos. Así, ocupan sotos en vaguadas, bordes de arroyos, márgenes de acequias, ríos, huertas arboladas, bosques de frondosas y forestas poco densas de coníferas, junto a umbrías arboladas de cualquier género. Puede penetrar hasta los 2.200 m de altitud, lo que parece constituir su máxima altitud peninsular. Falta de las zonas áridas o sin cobertura arbórea, aunque en invierno se distribuye por parques y jardines de las poblaciones serranas.

Ave con una población nidificante local abundante que presenta un cierto nomadeo altitudinal en invierno hacia cotas más bajas. A esta población se le incorpora un importante número de aves invernantes extranevadenses que permanecen aquí desde la última semana de septiembre hasta el mes de marzo.


CURRUCAS Y CAMBIO CLIMÁTICO

Las currucas de carácter más sedentario, las más 'mediterráneas' parece que tienen un futuro más halagüeño que las especies migratorias. Por ejemplo la cabecinegra lleva unas cuantas décadas expandiéndose por España y ascendiendo en altitud en Sierra Nevada. Las predicciones del cambio climático pueden facilitarle aún más su camino hacia el norte.

Las currucas más “europeas”, sin embargo, pueden salir desfavorecidas de estas alteraciones climáticas. Algunas migrantes de largas distancias, van a sufrir desajustes con los cambios de sus ecosistemas. Especies como la curruca zarcera o la mosquitera tendrán problemas si no son capaces de adaptarse a las nuevas condiciones, o de competir con otras especies, “desplazadas” por el calentamiento global. Es el caso de la curruca zarcera que está siendo sustituida por su 'prima' la tomillera, más termófila, en el matorral de alta montaña.
 

miércoles, 4 de enero de 2017

Piedras 'Ilustres'

La primera entrada en el blog en el 2017 coincide con la publicación en la primera edición del periódico Granada Hoy del año, martes 2 de enero,  de un reportaje sobre piedras o rocas famosas de Sierra Nevada que he compuesto con la ayuda de Antonio Ramos, guía e intérprete del parque, mi amigo y compañero José Miguel Barea (cuando partido le estamos sacando a su Integral de los TresMiles de este verano) y mi amigo Paco el Montañero de la Chana; entre los tres me han proporcionado las imágenes para ilustrarlo. Curiosamente la que he elegido como foto principal del artículo, cuyo autor es Luis Ordóñez, es de las más famosas pero no tiene nombre.

Adjunto el enlace a la versión on line en la web del periódico:

http://www.granadahoy.com/granada/Piedras-span-styletext-transformuppercaseilustresspan_0_1096090739.html

y así quedó la versión impresa a doble página y a todo color, descargada de la app (la versión en papel salió en blanco y negro 'por exigencias del guión').




Adjunto aquí la versión original con más fotografías.


PIEDRAS ‘ILUSTRES’
A lo largo del macizo de Sierra Nevada podemos encontrar muchas rocas y piedras que se han hecho famosas por su estratégica situación, por su peculiar forma, interés geológico o historias que han ocurrido en su entorno.
Desde la Loma del Tío Papeles (Autor: Luis Ordóñez). 
Una de las rocas más fotografiadas de todo el macizo de Sierra Nevada es la situada en la Loma de Papeles, en el término municipal de Güéjar-Sierra. Esta loma cabalga entre las cuencas del río Maitena y del Genil. Su virtud principal estriba en que tiene un fondo escénico espectacular con las caras norte de las principales elevaciones de Sierra Nevada, especialmente los “colosos”, la Alcazaba y el Mulhacén, que muestran su mejor cara desde este emplazamiento. Desde este privilegiado mirador tenemos una amplia visión de toda la integral de los tres miles, unos 30 kilómetros lineales por encima de esta altura desde el Caballo hasta el Picón de Jérez. Hay además la posibilidad de contemplar un amplio desnivel, casi 2.300 metros, desde los escasos 1.195 metros del río Genil, (en su confluencia con el San Juan), hasta los 3.479 metros de la cumbre del Mulhacén.
PIEDRA DE LOS LADRONES


Para llegar a esta otra famosa piedra, partimos desde el refugio de Postero Alto, en la localidad de Jérez del Marquesado. Subimos por el cortafuegos, a nuestra derecha dejamos el barranco del Alhorí y a la izquierda el barranco de la Cabañuela y pronto llegaremos a la Piedra de los Ladrones, situada a 2.944 m. de altitud. Desde aquí tenemos a la vista el Puerto de Trevélez, que une las dos vertientes de Sierra Nevada, y de gran parte de la cuerda que, por el cerro de Trevélez, sigue en dirección este.
Desde la Piedra de los Ladrones se puede subir directamente hacia el Cerro Pelado, pero el desnivel es más llevadero subiendo primero hacia el Puntal de Juntillas. Desde Cerro Pelado, la vista hacia el oeste incluye todos los picos más altos de Sierra Nevada como (Alcazaba, Mulhacén y Veleta). A los pies de Cerro Pelado está Laguna Juntillas que desagua hacia el río Trevélez.
PIEDRA RESBALADIZA


Situada en el valle del río San Juan podemos acceder a este lugar bien desde la Hoya de la Mora por un sendero que sale desde el Albergue Universitario, por detrás de los Peñones de San Francisco y se dirige hasta el Albergue de San Francisco. Por los Prados de Otero bajamos hasta el barranco de San Juan, cruzando por el Puente de los Vigilantes para emprender una ascensión, un poco dura, hasta la Cascada de Piedra Resbaladiza; otra opción es, desde la misma Hoya de la Mora, es dirigirnos en dirección al observatorio del Mojón del Trigo y llegar hasta la Cascada de Don Jaime.
Esta piedra, y todo el entorno, son testigos de una época en la que había enormes glaciares en Sierra Nevada. La propia roca tuvo que soportar el desplazamiento de los mismos y por ello terminó, con el paso de los siglos, adquiriendo un tacto liso y pulido salvo por aquellos lugares en los que había resistentes granates.

PIEDRA VENTANA

Está situada en la Sierra del Manar, la última estribación occidental de Sierra Nevada que está coronada por la Silleta (1.521 m). Esta caprichosa formación rocosa, suspendida sobre la falla de Padul, ha sido horadada por la erosión durante años formando un gran arco de piedra.
Hay un sendero circular señalizado que parte de la ermita de la Virgen de las Nieves en Dílar sube hasta el Cerro de la Silleta, característico por su peculiar parecido con una silla de montar, y, tras pasar por Piedra Ventana llega hasta el conocido como Puerto de la Mala Mujer, desde donde se regresa a Dílar.
También podemos salir desde Padul por el sendero de la Cruz de la Atalaya hasta el cortijo del Manar, coronar la silleta y desde aquí llegar hasta Piedra Ventana. La parte inicial de este sendero es conocida como de los Gudaris,  ya que lo construyeron presos vascos en la posguerraque estaban recluidos en la Casa Grande de Padul.
EL FRAILE DE CAPILEIRA

Está situado entre los Tajos de la Virgen y los Tajos del Nevero y tiene una altitud de 3.188 m. Es un tres mil con una figura muy característica que se divisa desde muy lejos.
En invierno es muy peligroso acceder hasta este lugar salvo para montañeros muy expertos, bien equipados y con mucha precaución. Sin embargo, en verano podemos alcanzarlo fácilmente accediendo desde Borreguiles hasta la Laguna de las Yeguas, los Lagunillos de La Virgen y desde aquí subir por la vereda que nos conduce hasta la cuerda. 
Otra posibilidad es llegar desde el Collado de la Carihuela en dirección al Elorrieta por la cresta de la montaña, aunque esta travesía requiere de buena forma física para ir sorteando el caos de canchales y bloques de rocas de toda esta zona.



EL YUNQUE



Es una gran piedra aislada muy característica con forma de yunque de herrero. Para acceder a ella podemos partir desde el pueblo de Trevélez y llegar hasta “Siete Lagunas” a través del sendero señalizado del parque nacional. Desde aquí debemos ir en dirección hacia la Loma de la Alcazaba y cruzarla, sin ganar ni perder altura, pues la Piedra del Yunque está a 2.900 m de altitud, la misma que Laguna Hondera. Ya llegados a este punto proponemos subir hasta la Alcazaba (una hora aproximadamente) y disfrutar de una de las vistas más espectaculares de Sierra Nevada.

LA SETA

Está situada en el sendero de la Rambla de los Yesos en la localidad almeriense de Alboloduy, próxima al área recreativa denominada Salto del Caballo. Al remontar el cauce seco del valle, en el que crecen grupos de adelfas y tarajes solitarios, éste se va estrechando hasta llegar a un espectacular cañón de paredes de barro y yeso. Estas paredes verticales se alzan separándose en algunos tramos tan sólo unos metros. Un kilómetro más arriba por esta garganta llegamos a una formación característica denominada chimenea de hadas que la población local bautizó como “La Seta”.
PIEDRA DE LOS SOLDADOS

La conocida como Piedra del Soldado o de los Soldados está a  una altitud de 2.246 metros. Situada por lo alto de la Dehesa del Camarate, en Lugros, en la vertiente norte de Sierra Nevada. Si atravesamos “el bosque encantado”, pasado el Tentadero, llegamos a los Prados de los Chapiteles, desde donde ya divisaremos nuestro objetivo. Un poco más abajo hay una estación meteorológica que pertenece a la Red del Observatorio de Cambio Global de Sierra Nevada denominada de esta manera. En esta Piedra de los Soldados, lo que más llama la atención es la verticalidad de las rocas que parecen que hayan sido transportadas y clavadas en la tierra. Desde lo alto disfrutaremos de unas estupendas vistas de la Sierra de Cazorla, el cerro del Jabalcón, o del Pico de la Sagra.

Dos historias para un nombre.
Hay una controversia sobre el origen de la denominación de la Piedra el Soldado. Unos piensan que un soldado que cabalgaba desde Granada hacia el Marquesado fue atacado en este lugar por lobos que sólo dejaron como rastro sus botas y las herraduras del caballo.
Otra teoría está inspirada en un supuesto episodio acaecido durante la guerra civil española. Cuenta que un joven intentaba llegar hacia la ciudad de Granada para encontrarse con sus hermanos que estaban en el bando franquista para lo que debía atravesar el frente republicano en la Sierra. Cuando los soldados apostados en este paraje le dieron el alto, el muchacho en lugar de esconderse salió corriendo a campo abierto y fue abatido por los disparos.
Otras piedras famosas en Sierra Nevada
La lista de piedras, rocas y formaciones famosas en Sierra Nevada es extensa y podríamos citar a los Tajos del Campanario, el Púlpito, la Peña de los Perros, Fraile del Almiar, Esfinge del Trevenque, Corazón de la Sandía, Peña Horadada…

La Virgen de las Nieves (Autor J Emilio Carrasco)
Peña del Perro


martes, 20 de diciembre de 2016

¿Vuelve el lobo?


Hacía tiempo que barajaba escribir algo sobre los lobos que incluyera la cita del último lobo en Sierra Nevada, algunas reflexiones personales sobre el debate, recurrente, sobre la reintroducción del lobo, problemas sobre la conservación de este gran depredador... Aprovechando unas imágenes enviadas por mi amigo y compañero Rafael Arenas, más otras de Fran Parody, preparé el reportaje para el fin de semana pasado que como siempre fue extraordinariamente interpretado y montado por la gente del periódico (en este caso Marisa que le tocaba "de cierre"). Además de las imágenes de lobos hemos introducido una de la Plaza de los Lobos de Granada y otra de los Peñones de San Francisco, lugar donde fue visto el último lobo en Sierra Nevada, hace casi 100 años. 

Os paso el enlace a la edición digital del artículo:

http://www.granadahoy.com/granada/Vuelve-lobo_0_1091591167.html

y así quedó la doble página en la versión impresa:


 ¿Vuelve el lobo?

El objetivo actual en Andalucía se centra en establecer un modelo de desarrollo del mundo rural que posibilite la convivencia con los grandes carnívoros en lugares en los que desaparecieron hace décadas.



Mientras que en la mitad norte de España el problema actual con el lobo es la gestión de las poblaciones, en Andalucía el problema es el riesgo de extinción. Según los datos del último inventario ofrecido por el Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, el lobo es una especie en expansión en buena parte del cuadrante noroccidental del territorio nacional (se estima que hay unos 300 grupos familiares censados, 50 más que en el inventario anterior a principios de este siglo), pero sin embargo en el caso de Andalucía, desde los años 90 en los que se censaron ocho grupos con apenas medio centenar de individuos, la población ha ido perdiendo efectivos hasta situarse al borde de su extinción.

Causas del retroceso.

A pesar de su protección desde los años 80, la especie no se ha recuperado sino que ha menguado en nuestra región hasta llegar prácticamente a la desaparición, haciendo inviable su supervivencia dado el exiguo tamaño poblacional. La hibridación con otros cánidos y la pérdida de variabilidad genética parece que han acelerado el proceso en las poblaciones relictas de Sierra Morena.

El rechazo social hacia el lobo, que acaba en su persecución y muerte ilegal, no viene, como en otros tiempos, desde la ganadería, sino desde el sector de la caza y el conflicto se centra en el impacto económico que supone la entrada del lobo en un coto, que lleva a que sean perseguidos y eliminados. Los últimos lobos andaluces han vivido en grandes superficies dedicadas a la explotación cinegética (mayoritariamente caza mayor) en donde los sistemas de gestión de la caza se han mostrado incompatibles con la supervivencia de uno de los últimos grandes carnívoros de Europa. La persecución ha sido intensa y constante hasta hace no demasiados años, quizá cuando ya ha sido demasiado tarde y las poblaciones se han situado bajo los umbrales desde donde la recuperación es prácticamente imposible.

A lobo flaco todo se le hacen pulgas” y a sus poblaciones ya mermadas les afloran problemas de pérdida de variabilidad genética y posiblemente enfermedades. La realidad es que a día de hoy la recuperación del lobo en Andalucía solamente pasa por el refuerzo poblacional.


¿Lobos contra jabalíes y cabras monteses?

Desde varias asociaciones de defensa y protección de la naturaleza y desde diferentes colectivos naturalistas y ecologistas, se ha considerado que sería beneficiosa y conveniente la reintroducción de lobos en Sierra Nevada, (y en otros sistemas montañosos como la sierra de Baza-Filabres), que ejercieran de controladores de especies que actualmente no tienen depredadores naturales, como el jabalí y la cabra montés. No cabe duda de que el lobo incluiría en su dieta a estos ungulados silvestres, aunque resulta también claro que es muy poco probable que se produzca un efecto de ‘control poblacional’ dada la elevada densidad de presas potenciales en relación al número de grupos familiares que estos sistemas montañosos podrían albergar y que esta especie tenderá a optar por 'piezas' menos complicadas de capturar.

Dejando aparte la consideración de la efectividad directa de estas medidas sobre las poblaciones de los ungulados silvestres, diferentes expertos en la materia han señalado que la reintroducción del lobo a partir de la cría en cautividad tiene dificultades para el éxito pues la suelta de ejemplares acarrea problemas de adaptación por ser el lobo una especie eminentemente social que tiene que aprender ciertos hábitos de supervivencia como la caza en 'manada'. Otra posibilidad sería la traslocación de ejemplares cogiendo grupos familiares ya estructurados ‘excedentarios’ del Norte y soltándolos en Sierra Morena, con el riesgo de que los animales se vayan o mueran si no se eliminan previamente las amenazas que han puesto en jaque a este gran depredador en nuestra región.

Resulta mucho más adecuado como solución 'dejar que lleguen los lobos por su cuenta”, es decir, permitir que los grupos reproductores vayan avanzando hacia el sur de la península; más aún se podría incluso facilitar esa necesaria expansión natural con una política coordinada con las comunidades de Castilla-La Mancha y Extremadura, para conectar las poblaciones de Castilla y León con Sierra Morena.

Mientras tanto deberíamos ir avanzando en una serie de medidas como la recuperación de técnicas tradicionales de ganadería extensiva abandonadas (uso de perros especializados, guardar por la noche el ganado, que los ganaderos sean ‘pastores’...), así como adaptar las infraestructuras para evitar los daños (rediles, pastores eléctricos, barbacanas, ahuyentadores luminosos, etc.), amén de un sistema ágil y justo de Indemnizaciones económicas para compensar los eventuales daños producidos por el lobo sobre el ganado doméstico.

El futuro del lobo en Andalucía 

Recientemente se ha puesto en marcha un nuevo proyecto europeo de Gobernanza y Comunicación Ambiental para la recuperación del lobo ibérico que tiene como socio principal a la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio y en el que participan también colectivos cinegéticos y ganaderos. A través de él, se articularán las acciones del Programa de Recuperación de la especie. Esta iniciativa cuenta con un presupuesto de 1,6 millones de euros y se extenderá hasta el año 2020. El proyecto consiste en diferentes acciones de comunicación y divulgación para involucrar a todos los sectores implicados en la recuperación y la preservación de este cánido.


El proyecto se ha denominado “El Lobo en Andalucía: Cambiando actitudes” lo que indica que la primera necesidad para la recuperación de la población del 'lobo andaluz', caracterizada por estar aislada del resto de poblaciones ibéricas y por su bajo número de ejemplares, requiere antes que otras medidas de conservación y recuperación, eliminar o al menos minimizar las amenazas que han conducido al lobo al borde de su extinción.


TOPONIMIAS

Aldeire: Morrón del Lobo
Alpujarra de la Sierra: Peñón del Lobo y la Lobera
Bérchules: Puerto del Lobo
Dílar y Dúrcal: Barranco de los Lobos
Dólar y Huéneja: Cerro de los Lobos
Fiñana: Rambla de los Lobos
Jeres del Marquesado: Cortijo del Lobero
Laujar. Puerto del Lobo
Monachil. Cortijo Barranco del Lobo
Pinos Genil: Fuente del Lobo y Camino del Lobo
Pitres: Hoya del Lobo
Trevélez: Pico de la Plaza de los Lobos

Se llaman loberos a la gente de Huéneja que cuenta con una hermandad.
La localidad de Lugros viene de lupus, y significa ‘tierra de lobos’

Plaza de los Lobos en la actualidad
El último lobo en Sierra Nevada

El lobo fue abundante en Sierra Nevada en la Edad Media. Debió aumentar mucho su población tras la expulsión de los moriscos y el abandono posterior del campo aunque su fue diezmada por su caza que era recompensada por las autoridades municipales granadinas en una casa en la céntrica Plaza de los Lobos, denominada así por esta razón. A mediados del XVII por ejemplo se entregaban allí una media de 55 ejemplares al año.

En el siglo XIX todavía eran abundantes en muchas comarcas de la Sierra y en años de mucha nieve bajaban hasta la Vega produciendo cuantiosos daños al ganado doméstico.

El ocaso de la especie hay que encontrarlo tanto en la desaparición de herbívoros silvestres, (paralelamente a la deforestación del territorio, los otrora abundantes ciervos, gamos, corzos o jabalíes habían ido desapareciendo y sólo quedaban cabras monteses), como en las severas campañas de envenenamiento a que fue sometido, siendo la estricnina el causante principal de la rarefacción del lobo a principios del siglo XX.

Se cita el año 1933 como el del último avistamiento de un lobo, un ejemplar solitario, en Sierra Nevada. Mientras construían el Albergue Universitario, en los alrededores de los Peñones de San Francisco, los obreros fueron testigos de esta última cita. Una década después desaparecería de la Sierra de Cazorla y entre 1951 y 1952 se abatieron los últimos lobos en las marismas de Doñana aunque hay una cita de caza de un ejemplar adulto en 1972, en Moguer, en el mismo paraje en que Juan Ramón Jiménez se inspiró para escribir su obra “Platero y yo”.

Albergue universitario, junto a los Peñones de San Francisco