domingo, 23 de julio de 2017

Una subida "por todos los morros"

Imagen de Los Morrones desde la subida al Puerto de la Ragua.
Me he tomado esta semana unos días de vacaciones que retomaré a mediados de agosto pero no he faltado a mi cita con el periódico Granada Hoy con este artículo dedicado a los Morrones del Marquesado del Zenete. 

Enlace al artículo en la web del periódico, sección "Una gran montaña"

http://www.granadahoy.com/una_gran_montana/subida-morros_0_1156384701.html

Y así quedó la edición en la versión impresa:




Reproduzco aquí la versión original completa del artículo tal y como la envié al periódico.


SIERRA NEVADA, MONTAÑA DE OPORTUNIDADES


Panorámica primaveral de Los Morrones. José Miguel Barea.

Una subida por todos los ‘morros


El paisaje de Sierra Nevada que se divisa desde la comarca del Marquesado del Zenete está dominado por una línea de cumbres que nace en los últimos tresmiles orientales, Cerro Pelado y el Picón de Jérez, y se prolonga a lo largo de unos 40 kilómetros adentrándose en las cumbres del sector almeriense, más allá del Puerto de la Ragua. Esta imponente ‘pantalla’ tiene más de mil metros de desnivel entre el altiplano hasta las cumbres, y da nombre a la comarca (Zenete viene del árabe Sened que significa ladera, falda o subida al monte). Está coronada por una serie de cimas denominadas localmente Morrones, probablemente por sus característicos relieves romos y alomados.

Perfil suave y redondeado de las cumbres de los Morrones.
Para coronar esta línea de cumbres proponemos un itinerario circular con salida y llegada en el Puerto de la Ragua, punto de conexión histórico entre las comarcas de la Costa y de la Alpujarra, en la vertiente sur de Sierra Nevada, con el interior de la provincia a través del Marquesado del Zenete, en la vertiente norte.


Ficha técnica:

Punto de salida y llegada: Puerto de La Ragua. 2.000 metros
Itinerario: Puerto de la Ragua, Morrón del Hornillo, Morrón Sanjuanero, Morrón del Mediodía, Collado del Lobo, Corral de Prado Largo, Cortijo de las Chorreras, Morrón de la Cabañuela, Barranco de la Majá del Caco, Puerto de la Ragua.
Distancia total del recorrido: 21 km
Trayecto: circular 
Dificultad: Media-alta. Aparte de la distancia total en algunos tramos tiene cierta dureza.
Peligrosidad: Baja (en condiciones de buen tiempo y sin nieve).
Época ideal: Todo el año, pero evitaremos el recorrido con nieve.
Duración: Unas 8 horas aproximadamente, incluyendo descansos.


Descripción del recorrido:

Iniciamos nuestro itinerario en los aparcamientos situados en el Puerto de la Ragua, junto al albergue-refugio. Cruzamos la carretera en dirección Oeste y circulamos por la pista forestal que va a Laroles, pero sólo unos metros, para dejarla a la izquierda junto a un tendido eléctrico. Al lado de una caseta ascendemos con la misma orientación por un carril que transcurre por el amplio cortafuegos hasta llegar al pinar. En este punto, a unos 600 metros de la carretera, dejamos la pista en la curva para ascender por la vereda que va entre el pinar junto al Barranco de Majá Caco, que tendremos siempre a la izquierda. A lo largo de 1 km subimos por el pinar bordeando el barranquillo donde vemos áreas de borreguil junto al arroyo y en las rocas restos de un aprisco ganadero. Dejamos atrás el límite del pinar, continuando el sendero por el piornal, para comenzar a ver, conforme subimos, una espectacular vista del Marquesado del Zenete y de las cumbres de la Sierra. Llegamos al primero de nuestros Morrones, el Morrón de la Cabañuela (2.232 metros de altitud), con su cumbre redondeada y casi plana que puede pasar desapercibida.


Seguimos avanzando por el pequeño carril que atraviesa el collado de la Cabañuela, hasta llegar después de una pendiente al Morrón del Hornillo (2.375 m). Aquí en este morrón ‘muere’ el carril por el que hemos llegado. Ahora continuaremos recorriendo toda la cuerda de estas lomas para llegar al collado del Hornillo y después bajaremos unos metros. Tomaremos con calma una fuerte pendiente, ya sin vereda definida, hasta alcanzar el Morrón Sanjuanero (2.610 m).
Si miramos hacia atrás contemplaremos una bella estampa del Chullo, que une las provincias de Granada y Almería (máxima elevación esta provincia); al frente tendremos a la vista nuestro próximo objetivo: el Morrón del Mediodía o Morrón de Aldeire (2.755 m). La cresta que une estos dos morrones se denomina la Cuerda de Fuente Fría y está salpicada de bloques de roca y pizarras. 
Panorámica de la vertiente norte con la laguna de las Minas de Alquife en primer plano
Desde la cima de este morrón podemos contemplar una amplia panorámica que abarca, en la lejanía, a Sierra Arana, la Sierra de Castril y la Sierra de la Sagra y, más cerca las Sierra de Baza y los Filabres. También podemos ver a levante el Chullo, y junto a la costa la Sierra de Gádor y detrás de ésta, en lontananza ya, las inmediaciones del Cabo de Gata. En los días claros y nítidos podemos contemplar perfectamente una amplia visión del Mar Mediterráneo. A Poniente gozaremos de una impresionante, y menos conocida, perspectiva de la Alcazaba y el Mulhacén, conocidos como “los colosos” o la reina y el rey.

Mulhacén y Alcazaba desde el Puerto del Lobo.
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Continuamos nuestro itinerario con una nueva bajada por el Collado del Lobo, (2.245 m) que separa el Morrón del Mediodía con el Alto de San Juan. Este lugar es aún utilizado, para pasar de la comarca del Marquesado a la de la Alpujarra.

Cuerda de Los Morrones desde el Collado del Pino.

Emprendemos nuestro camino de regreso que realizaremos por el sendero de gran recorrido GR-240 o Sulayr, que está perfectamente balizado y señalizado y es mucho más cómodo que el trayecto que hemos realizado por las cumbres. El tramo que tomamos, el número 16, une el refugio de Postero Alto, bajo el Picón de Jérez, (el tresmil más oriental de la Sierra), con el Cortijo de Las Chorreras (1.940 m). Desde aquí continuaremos por el tramo 15 que pasa por el Puerto de la Ragua y que termina en El Toril, bajo el Pico del Chullo. En esta parte de nuestro recorrido tendremos siempre a nuestra izquierda la enorme masa forestal de pinar, cuya repoblación se realizó entre las décadas 40-70 del siglo pasado. En nuestro camino atravesaremos varios barrancos, con sus borreguiles alrededor, y encontraremos diferentes construcciones dedicadas a la ganadería trasterminante.
Refugio Las Chorreras, punto de conexión tramos 15 y 16 del sendero Sulayr.

Aprovechamos aquí para echar una vista a todo el Altiplano y observaremos especialmente las localidades de Aldeire y La Calahorra, con su, desde aquí, diminuto castillo, aunque lo que más domina el paisaje son otras ‘obras humanas’, las Minas de Alquife y las centrales termosolares.

Una vez que alcancemos el refugio de pastores de Las Chorreras, (construido inicialmente como refugio para los trabajadores de las repoblaciones forestales), situado en un prado bajo los tajos del Morrón del Mediodía, llanearemos por la Meseta de los Tejos, bajo la cumbre de otros Morrones por los que hemos pasado, cruzaremos el Barranco de los Pasillos, atravesaremos un piornal con abundantes arbustos espinosos, ascendemos por un sendero paralelo al cortafuegos y luego ya retomaremos la pista que nos conduce hasta el Puerto de la Ragua.

Las travesías en invierno por Los Morrones requieren un equipo apropiado y una adecuada preparación técnica.

Otras alternativas:

Se proponen dos opciones más reducidas para conocer Los Morrones, si estamos apurados de tiempo y/o de fuerzas, que no defraudarán.

1. La primera opción, de dificultad física y técnica media, con una longitud de 7,2 km. y un desnivel acumulado positivo de 700 m, se inicia en el puerto de la Ragua, llega hasta el Morrón del Hornillo y el Morrón Sanjuanero y desde aquí se regresa al Puerto de la Ragua.

2. La segunda opción, de dificultad física media y dificultad técnica media-alta, tiene una longitud de 12,0 km. y un desnivel acumulado positivo de 1.000 m, transcurre por el Morrón del Hornillo y el Morrón Sanjuanero, pero llegando en este caso hasta el Morrón del Mediodía y terminando también en la Ragua.

domingo, 16 de julio de 2017

Chochines y reyezuelos

El nombre científico del chochín, (Troglodytes troglodytes) significa "cavernícola" y se refiere a su costumbre de entrar en cavidades y fisuras para pernoctar, construir el nido o para cazar.
El reyezuelo se reconoce por su tono marrón verdoso, con una banda negra con centro amarillo en la coronilla.

He vuelto al tema de las aves en mis artículos sobre Sierra Nevada en el periódico. En esta ocasión me he detenido en dos especies de pájaros muy pequeños, los chochines y reyezuelos.


En la web del periódico el reportaje ha ido en dos partes:

http://www.granadahoy.com/una_gran_montana/Pequenitos-cantores_0_1154285094.html
http://www.granadahoy.com/granada/Reyezuelos-pequenos_0_1154285088.html

Y así quedó la edición impresa: 
Nota: Disculpad la errata en la segunda página donde dice habla del reezuelo listado en Sierra Nevada pero se ha colado la palabra sencillo.

Reproduzco la versión original del artículo tal y como la remití al periódico.

Sierra Nevada, Paraíso de Biodiversidad

Pequeñitos pero ‘cantores’

  • El chochín es un pájaro diminuto que tiene en Sierra Nevada sus lugares de nidificación más altos. 
  • A pesar de su pequeño tamaño su canto es audible a gran distancia
El chochín levanta la cola 90 grados cuando canta y defiende su territorio.
El chochín, cuyo nombre científico es Troglodytes troglodytes, pertenece a una familia de pájaros de tamaño muy pequeño que se alimentan de diferentes artrópodos (insectos, arácnidos, miriápodos) y construyen sus nidos en oquedades y agujeros. En la Región Paleártica sólo existe un género monoespecífico con numerosas subespecies. En Sierra Nevada se encuentra la subespecie ‘kabylorum' (típica del norte de África) con presencia común, local nidificante que, tras la cría, y al llegar el descenso de las temperaturas, realiza una ‘trasterminancia’ y ocupa territorios a menor cota. También se ha detectado la presencia de la subespecie ‘weigoldi’ con ejemplares invernantes procedentes del centro y norte de Europa que se suman a partir de noviembre a las poblaciones locales y permanecen hasta la llegada de la primavera. 

Morfológicamente ambas subespecies son idénticas pero existe cierta variación en el canto, perceptible a comienzo de la primavera cuando, por un corto período de tiempo, ambas coinciden emitiendo sus característicos cantos.

Descripción

El chochín es una de las aves más diminutas de la avifauna europea ya que tiene un tamaño de entre 9 y 10,5 cm de longitud y una envergadura de 13 a 17 cm. Su aspecto es compacto con la cabeza voluminosa y la cola corta que eleva de manera característica cuando permanece posado. En los ojos presenta un marcada ceja de color crema.

Las alas son pequeñas y redondeadas. Su plumaje es pardo-rojizo, algo mas claro en las partes inferiores que aparecen finamente barradas.

A pesar de su pequeño tamaño tiene un poderoso y sorprendente canto, melodioso que consiste en un trino limpio y sonoro parecido que recuerda al del canario, y que es audible a gran distancia. La voz de llamada es un chasquido semejante a un traqueteo.

Es un pájaro que se alimenta estrictamente de artrópodos (insectos, arañas, cienpies…) para lo que posee un pico fino y algo curvado.
Pareja de chochines en el valle del Río Genil. Mariano Sevilla
El chochín es una ave poligama. El macho construye varios nidos en forma de bola de musgo, hojas y hierbas, en matorrales espinosos, zarzales, enredaderas, montones de maderos o agujeros de árboles, piedras, escarpes o paredes.

En Sierra Nevada podemos encontrar ejemplares de esta especie en un amplio rango altitudinal, desde el piso termomediterráneo, donde ocupa bordes húmedos de acequias y riberas fluviales o setos húmedos con marañas, hasta el piornal oromediterráneo, donde nidifica cercano a los borreguiles y nacimientos de agua, siempre que dispongan de rocas donde instalar el nido.

Las cotas mas elevadas donde se ha encontrado nidificando al chochín en Sierra Nevada ha sido en la Hoya de la Mora (2.450 m) y en la Loma del Caballo (2.500 m). Estas citas son las de mayor altitud para el continente europeo.
Un chochín aprovecha un nido de golondrina. (imagen cedida por Sierra Nevada Natural).

Adaptados a la vida en la montaña

Sierra Nevada, es la principal elevación orográfica de la mitad sur de la Península Ibérica, se encuentren las localidades de cría peninsulares más elevadas para muchas especies de aves que han logrado explotar los nichos ecológicos de la alta montaña mediterránea. Es el caso de la perdiz roja, el bisbita campestre, el acentor alpino, el roquero rojo, la collalba gris, la curruca zarcera, los mosquiteros común y papialbo, la chova piquirroja, el escribano hortelano o el chochín común.

Una de las estrategias que han adoptado se basa en el uso de estructuras de recubrimiento. La capa interna de plumón y el manto externo de plumas coberteras les permite retener una capa aislante de aire que calientan con sus cuerpos. 'Esponjando' el plumaje aumentan su grosor, de ahí que en invierno las aves adopten formas más redondeadas, para reducir también la superficie de contacto con el exterior. Es el caso de dos paseriformes pequeños, el mito y el chochín común, que están entre las aves más diminutas del continente europeo y que, paradójicamente, han llegado a colonizar ambientes de alta montaña.

Otra de las 'soluciones' que ha encontrado el chochín es el uso de oquedades para guarecerse y criar, haciendo honor a su denominación científica, Troglodytes troglodytes.

REYEZUELOS, aún más pequeños

Los reyezuelos forman parte de la familia de lo sílvidos, un grupo de pájaros insectívoros de tamaños pequeños y colores discretos salvo algunas combinaciones cromáticas cefálicas que se dan en currucas y reyezuelos. Se alimentan de insectos y otros invertebrados, que complementan con bayas y frutos silvestres. La mayoría son migratorios y emiten cantos elaborados en época de celo, sub-cantos invernales y un amplio elenco de reclamos.

Los reyezuelos pasan por ser los pájaros más pequeños de la avifauna europea. Apenas miden 9 cm de longitud y 14 cm de envergadura pesando entre 5 y 6 gramos.

En Sierra Nevada podemos encontrar dos especies: reyezuelo listado (Regulus regulus) y reyezuelo sencillo (Regulus ignicapillus). Las dos especies son eminentemente forestales, seleccionando favorablemente masas de frondosas (castañares, melojares, quejigares, saucedas o fresnedas), aunque en nuestra Sierra abundan más en las zonas arboladas con coníferas de montaña (Pinus sylvestris y P. pinaster). Precisamente, gracias a las repoblaciones del siglo pasado el reyezuelo listado supera los 2.000 m de altitud, alcanzando incluso los 2.200 m en los valles del Genil, Río Chico de Cáñar, y llegando en la Sierra Nevada almeriense, en los alrededores del Chullo y en las cercanías del Pico del Almirez, a las máximas altitudes continentales. Por contra es difícil localizarlo por debajo de los 550 m de altitud, ni en áreas desarboladas o zonas agrícolas.

El reyezuelo sencillo es un ave local nidificante, de presencia común en Sierra Nevada, al que podemos reconocer por su tono marrón verdoso, con una banda negra con centro amarillo en la coronilla. Su reclamo es silbante, muy insistente y el canto es muy agudo, rápido y modulado, con florituras terminales.

El reyezuelo sencillo sólo se ha detectado en invierno, en contadas ocasiones por el momento, en masas de repoblación de coníferas repoblado, a una altitud aproximada de 2.100 m. Muy similar en aspecto y tamaño al reyezuelo listado, presenta un diseño facial menos llamativo.

El más pequeño. El pájaro más pequeño del mundo es el zunzuncito (Mellisuga helenae), un colibrí endémico de Cuba también conocido como pájaro mosca o 'elfo de las abejas. Mide menos de cinco centímetros. Sus plumas son de colores vivos, rojo y azul metálico en los machos y verde azulado en las hembras. Emite silbidos y zumbidos muy variados. A pesar de su reducido tamaño, bate las alas a un ritmo de hasta 200 veces por segundo, lo que le permite mantenerse en el aire mientras liba las flores para obtener el néctar del que se alimenta.







lunes, 10 de julio de 2017

Pico del Caballo, el tresmil más al sur de Europa

Este fin de semana he escrito sobre el Pico del Caballo, un tresmil muy a la vista desde la ciudad de Granada, el Valle de Lecrín y buena parte de la costa que mucha gente a la que he preguntado no sabe distinguir ni siquiera conocía su nombre. Muchos menos son los que han disfrutado del ascenso (duro para qué nos vamos a engañar) y de las espectaculares vistas desde la cumbre. Un apartado especial del artículo va dedicado a la laguna de origen glaciar del mismo nombre, muy próxima a la cima y con una gran 'historia' pasada y futura.

He contado con la colaboración de mis compañeros Antonio J. Ramos, que además me ha facilitado varias de las fotografías, y Miguel Ángel Díaz Puga, y como siempre que toco el tema de lagunas de Sierra Nevada he acudido a las "fuentes" de las publicaciones de Antonio Castillo.

Adjunto enlace a la edición digital: http://www.granadahoy.com/una_gran_montana/tresmil-sur-Europa-medioambiente-senderismo_0_1152185263.html

Y así quedó la doble página en la versión impresa:

 Reproduzco la versión e imágenes originales.
  
El tresmil más al sur de Europa

El Pico del Caballo con sus 3.011 m. de altitud es el tres mil más occidental y más meridional de Sierra Nevada.



El Pico del Caballo está situado en el extremo occidental de la línea de cumbres de Sierra Nevada. El río Torrente y el Lanjarón tienen su nacimiento en esta emblemática cima. Desde el punto de vista geológico el Cerro del Caballo pertenece al complejo denominado Nevado-Filábride y dentro de él al Manto del Veleta. Las rocas que afloran son micaesquistos y cuarcitas, los materiales más antiguos del macizo nevadense.

Un paseo por valles glaciares

Proponemos llegar a la cumbre del Caballo por un recorrido un tanto exigente y largo pero que nos permitirá conocer los paisajes glaciares de Sierra Nevada de las cabeceras del río Dílar y Lanjarón, enlazando las cumbres del Veleta, Elorrieta, Tozal del Cartujo y el propio Pico del Caballo. El recorrido nos permitirá disfrutar de unas bellas y amplias panorámicas entre singulares paisajes de alta montaña que incluyen una variada colección de las características formas glaciares de las cumbres nevadenses: circos glaciares, lagunas y lagunillos, morrenas, rocas aborregadas, crespones, aristas… (Una opción más asequible, aunque sigue siendo de dificultad alta, es la de realizar el camino de ida y vuelta por la ruta que aquí hemos señalado como regreso para hacer nuestro itinerario circular). 
 
Arrancamos desde la Hoya de la Mora (2.510 m), hacia el punto conocido como “las Posiciones del Veleta”(3.100 m) unos restos de fortificaciones de la guerra civil. Este trayecto podemos hacerlo en verano mediante la lanzadera del Servicio de Interpretación de Altas Cumbres-Norte del parque nacional y natural. Podemos aprovechar este punto para asomarnos al Valle del Guarnón y echarle un vistazo a los colosos Mulhacén y Alcazaba y al siempre impresionante Corral del Veleta. 
 
Nos dirigimos por la pista hacia el Collado de la Carihuela (3.200 m), al pie del Picacho del Veleta y enlazamos con una vereda que va por la cuerda de los Tajos de la Virgen y del Nevero. Merece la pena coronar el Puntal de Loma Púa (3.226 m., para disfrutar de las formidables panorámicas del Valle del Río Veleta. Durante nuestro recorrido por esta cuerda podemos alternar las vistas hacia las dos vertientes, sorteando pequeños collados y espolones. En el trayecto nos encontraremos con el Fraile de Capileira (3.188 m), una curiosa formación rocosa entre los Tajos de la Virgen y del Nevero. Podemos hacer un descanso en el Refugio Elorrieta desde donde daremos ya vista, abajo en el fondo, a la Laguna de Lanjarón. Por encima de ella emergen las cumbres del Cartujo y del Caballo. 
 
Desde Elorrieta tomamos el sendero que desciende hacia el Río Lanjarón, cruzándolo hacia la otra ladera. Dejamos a un lado el sendero que conduce a las ruinas de Peñón Colorado, y recorremos un sendero conocido como Verea Cortá’ que fue construido con piedras de mampostería para que los arrieros subieran desde los pueblos para trabajar en todo este valle en aquellas experiencias forestales fallidas del siglo pasado.

En el camino hacia el Caballo, pasamos por varias lagunas glaciares: Charca Pala, Laguna de Tajos Altos y Laguna Cuadrada. Tras varias subidas y bajadas en zig zag tendremos a la vista ya el Pico del Caballo. A sus pies se observan el refugio y la laguna del mismo nombre. Más abajo aún queda la Laguna de Nájera y otros lagunillos. 
 
Desde el refugio atacamos la cima atravesando los canchales de las laderas del pequeño circo glaciar buscando por una vereda que viene por la loma desde Lanjarón y Nigüelas. Desde la cumbre tenemos excelentes panorámicas en los 360 grados. Hacia el Norte tenemos una bella vista del valle del río Dúrcal, con una menos conocida perspectiva del Pico del Trevenque, el rey de la media montaña nevadense. También alcanzamos a ver la Sierra de Lújar al suroeste, la costa, y toda la la vertiente noroccidental del macizo,  que se completa con la magnífica postal con todo el valle del Río Lanjarón a nuestros pies
 
Para iniciar el regreso tomaremos un sendero que nos lleva hacia el otro lado de la Laguna del Caballo y continuaremos por la vereda de la cuerda de Tajos Altos. En ocasiones iremos faldeando cerca de la arista, y otras cresteando por ella. Ascendemos el Puntal de Tajos Altos (3.113 m), y continuamos posteriormente por la cuerda en busca del Tozal del Cartujo (3.152 m). Desde aquí disponemos de nuevo de unas vistas fabulosas de gran parte del Valle del Lanjarón. Descendemos el Cartujo por un pequeño tramo de crestones rocosos, y enlazamos con la Vereda Real, que baja desde Elorrieta hacia los Tajos de la Virgen. Desde aquí continuamos descendiendo hasta los Lagunillos de la Virgen y la Laguna de las Yeguas. Desde el Collado podemos continuar hacia Borreguiles y desde aquí regresar hasta nuestro punto de inicio en la Hoya de la Mora. Una jornada bastante completa y larga o bien un recorrido que recomendamos dividir en dos partes para poder gozarlo mejor con el aliciente adicional de disfrutar del hermoso espectáculo del atardecer y del amanecer de la alta montaña.


OTRA ALTERNATIVA: Un camino más directo para coronar este 'tresmil' es el que arranca desde la localidad de Nigüelas. Atravesamos el pueblo y llegamos al río Torrente donde la carretera se convierte en carril. Ascendemos por la 'umbría' dejando el río a nuestra izquierda y luego, cerca del 'Pingurucho', una roca muy característica, nos pasamos a la ladera de la solana. Seguimos ascendiendo hasta llegar a una bifurcación situada en una zona llana y tomamos la ruta de la derecha. En el entorno de los Cortijos de Echevarría dejaremos nuestro vehículo. Subiremos por el cortafuegos hasta llegar al carril que se dirige hacia La Rinconada y a Lanjarón donde encontraremos una vereda que asciende junto a la arista. Estamos en la Loma de los Tres Mojones que nos conduce directamente al Pico del Caballo que divisaremos desde todo este tramo del recorrido. 
 
 
LAGUNA DEL CABALLO

Situada al pie del Pico del Caballo, a 2,830 metros de altitud, muy cerca de la línea de cumbres, es una laguna redonda, endorreica, con un típico cierre morrénico frontal en media luna. Ocupa un cuenco de sobreexcavación tardiglaciar, formada hace entre 13.000 y 7.500 años. La del Caballo es una de las 40 lagunas con aguas permanentes de Sierra Nevada. 
 
En la cima de la morrena frontal que cierra la laguna se construyó a principios del siglo XX, (se discute si en la primera década o en los años 30), un refugio que posteriormente ha sido remozado y se encuentra en buenas condiciones. En aquella época se hizo una zanja perpendicular al cierre de la laguna con la pretensión de convertirla en una presa y regular sus aguas para el uso agrícola. Aunque las actuaciones produjeron un gran impacto paisajístico, no se logró el objetivo porque los trabajos dieron pronto con la roca madre, bajos los depósitos de la morrena , y se tuvo que abandonar la 'obra'. La excavación, en todo caso, supuso la disminución del volumen embalsado, que se calcula en un 50%, aparte de las alteraciones sobre la vegetación y la microfauna que se derivaran de dicha transformación.

El parque nacional e investigadores de la Universidad de Granada han iniciado recientemente los estudios para identificar y caracterizar estas alteraciones y para diseñar las alternativas que podrían conducir a la recuperación de la imagen original de esta laguna así como la viabilidad de una eventual restauración.