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domingo, 6 de septiembre de 2020

Sierra Nevada, ¿desarrollo o conservación? | El Independiente de Granada

He publicado un nuevo artículo en el periódico digital "El Independiente de Granada" que tiene como lema "alguien tenía que contarlo. Sumándome a este leit motiv me he mojado en defensa de la conservación de Sierra Nevada y de un modelo de desarrollo 'sostenible', de verdad, sin cuentos chinos ni de los otros. Espero que los que tienen la obligación legal, competencial y funcional de la gestión de este espacio natural protegido singular, Reserva de la Biosfera, Parque Nacional y Parque Natural, estén a la altura del momento y de la Sierra y cumplan con su cometido, no se dejen llevar por cantos de sirena, (en nuestro caso serían de ondinas), y no se dejen arrastrar por los del grnadino 'contri más mejó'. Sierra Nevada, ¿desarrollo o conservación?




Sierra Nevada, ¿desarrollo o conservación? Ignacio Henares Civantos Siempre que me han hecho esta pregunta trampa he contestado de manera rápida: CONSERVACIÓN, y he continuado explicando que no hay auténtico desarrollo sin conservación. Puede que haya crecimiento económico, o enriquecimiento, de algunos, pero el único desarrollo que merezca denominarse de esta manera, muy especialmente en un espacio protegido tan singular como Sierra Nevada, es el que va ligado a la protección y conservación de su rico patrimonio natural y cultural. Es lo que viene a denominarse desarrollo sostenible aunque este adjetivo esté tan manoseado que vamos a ir teniendo que echarnos mano a la cartera cuando lo oigamos, ya que se aplica en ocasiones con una soltura que le hace ir perdiendo su original sentido. Traigo a colación este eterno debate desarrollo versus conservación con la enésima campaña desatada a favor de la ampliación de la estación de esquí de Sierra Nevada, de nuevo con abundante artillería propagandística en algún medio de comunicación. De manera renuente, normalmente tras una nevada copiosa, con la ‘deslumbrante’, (en el doble sentido), capa de nieve cubriendo todo el macizo nevadense, o tras una jornada de colas en la carretera, re-surge en los medios de comunicación el debate sobre la necesidad y la conveniencia de la ampliación de la estación de esquí y las supuestas bondades económicas y “para generar riqueza y empleo” con las que se adorna. Lo curioso de esta ocasión es que el ataque efectuado hace unos días, haya sido en pleno verano y con una ‘Sierra’ absolutamente desprovista de mancha alguna de nieve y que el instigador sea un particular, un ‘filántropo’ que pone su dilatada experiencia en el sector, de manera altruista, al servicio de la Junta de Andalucía, entiéndase y permíntame la ironía. Y la otra gran novedad es que el debate se produce ahora con un gobierno andaluz de las derechas que históricamente han declarado estar a favor de dicha ampliación e incluso lo han reflejado sistemáticamente en sus programas electorales. La propuesta lanzada ahora consiste básicamente en tres elementos: * la creación de un inmenso aparcamiento de 5.500 plazas en la Fuente del Mirlo, más del doble del actual de Pradollano, lo que supone un efecto llamada, este sí que es real, al uso del transporte privado. Por ahora no sabemos qué iría en lo alto del aparcamiento, pero yo entiendo que no se va a ‘desaprovechar’ el espacio. * la mejora de las carreteras de acceso, con la adaptación de la antigua carretera desde el Dornajo y el desdoble del tramo desde la cantera del Barranco de las Víboras hasta el Centro de Visitantes, punto cero del sendero circular de gran recorrido GR240 que circunvala toda Sierrra Nevada y conocido como Sulayr. * la ampliación del dominio esquiable con el objetivo de ¿duplicar? la presencia diaria de esquiadores hasta los 33.000. La propuesta ha puesto el ojo en tres zonas: Montebajo, Valle de San Juan y Tozal del Cartujo. La primera está enclavada en Parque Natural, (lo que los promotores consideran de ‘autorización fácil’). Sólo indicaré al respecto, por ahora, que es una zona muy escasa de nieve durante toda la temporada en la actualidad, y que en el futuro las previsiones son menos halagüeñas incluso. Las otras dos zonas previstas están dentro del Parque Nacional en las que la normativa actual prohíbe expresa y taxativamente la creación de pistas de esquí y las infraestructuras necesarias en ellas por lo que es un ejercicio gratuito debatir al respecto sin antes iniciar, al menos, la tramitación de la modificación legal necesaria. Un apunte al respecto. Una de las leyes estatales que impide estas actuaciones fue aprobada por el Partido Popular en 2014, cuando tenía mayoría absoluta en las Cortes Generales y tuvo la oportunidad de modificar los límites del Parque o las actividades prohibidas y digamos que ‘no se atrevió a hacerlo’ aunque sé que lo plantearon en algunas instancias para responder a la presión de algún lobby empresarial. Además, para más inri, una de las nuevas zonas, la situada en el Barranco del San Juan, está incluida en una propiedad pública del Estado de gran interés ecológico, que precisamente se compró, entre otros motivos, para evitar la especulación con su inclusión como zona esquiable y para salvarla de las intenciones de sus anteriores propietarios. No se me ocurre que un gobierno de coalición progresista autorizara en una finca que gestiona esta barbaridad. Hay muchas razones ambientales y de otra índole que desaconsejarían ‘okupar’ estos terrenos pero dejaremos el análisis para otra ocasión. De lo anunciado en noviembre sobre dos nuevas zonas residenciales, una de ellas en pleno espacio natural protegido, en suelo no urbanizable, por ahora, no se habla y respetaremos el silencio, (también por ahora). De lo conocido hasta el momento se desprende que los promotores deben ser unos negacionistas del cambio climático, tan evidente en Sierra Nevada que lo ha convertido en uno de los principales Observatorios de este fenómeno, de referencia mundial. También se advierte que ocultan que para convertir un terreno virgen en zona esquiable no basta, y mucho menos a nuestra latitud tan meridional, con ‘colocar banderitas y pasar una máquina’ para preparar la nieve. En Sierra Nevada el acondicionamiento de pistas de esquí supone la instalación de empalizadas, drenajes, preparación de pistas, movimientos de tierras, desbroces de la vegetación, innivación… actuaciones que suponen una transformación total del suelo, eliminación de la vegetación e impactos graves sobre la fauna. Las comparaciones son odiosas pero pretender comparar, para lo que nos interesa, los Alpes y sus estaciones de esquí, (por cierto muchas de ellas en grave crisis también por el cambio climático), con la nuestra evidencia un grave desconocimiento geográfico, geológico, climático, biológico… Pero no todo es negativo en la exposición pública del proyecto de ampliación de la estación de esquí revelado estos días. En el mismo se reconoce que el teleférico desde Granada a Pradollano no es viable y que no tendría utilidad para los esquiadores, y recoge también su promotor que hay que quitarse de la cabeza “soluciones siderales como la de Nigüelas, Lanjarón y otras...”. ¡Con la que me ha caído a mí por decir eso mismo! Muchos me calificaron entonces de ‘ecologista radical’ -sin saber qué querían decir con ello y si era una acusación o una calificación-. Volviendo al debate del título, a la Junta de Andalucía sí que le toca ahora decidir entre conservación y desarrollo, no puede querer a la vez, como el cura de Almería, joder y letanía; teta y sopa no caben en la boca. No se puede apostar por un modelo de desarrollo sostenible, (por cierto hay un Plan de Desarrollo Sostenible del Parque Nacional y Natural de Sierra Nevada, aprobado en Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía, en octubre de 2018, del que no sabemos nada), y defender la ampliación de la estación de esquí y el desarrollo de nuevas infraestructuras y equipamientos en las altas cumbres. No es compatible que la estación crezca invadiendo el parque nacional y produciendo graves impactos irreversibles en la flora y la fauna, necesarios para el acondicionamiento de pistas, con la conservación de la extraordinaria y singular biodiversidad nevadense. No es viable hacer una ampliación de la estación de esquí ‘sostenible’, como se predica. “Eso se lo cuentas al Pichi y te pela de balde”, como decía mi padre. El gobierno de la Junta debe elegir si hace caso a los científicos que pronostican escenarios climáticos de disminución de la capa de de nieve y de aumentos de la temperatura (que ya se han evidenciado en las últimas décadas) o si hace caso a los del “contri más kilómetros de pistas mejor”, los que creen que en economía multiplicar por dos una variable, (por ejemplo el número de kilómetros de pistas), supone directamente el doble del beneficio, (doble de empleos, doble de visitantes, de millones de euros…). Se ve que el día que explicaron lo de los rendimientos decrecientes y las externalidades negativas, por apuntar algunos elementos más a considerar, les pilló en la cafetería de la Facultad. ¿Qué Sierra Nevada queremos?, y me refiero aquí al conjunto y no a la parte. Esta es una decisión trascendental que requiere de menos pulsos políticos y de más meditación, visión de futuro y planificación. Quizás, desgraciadamente no se haya producido en la sociedad granadina el necesario debate público, sereno, real y riguroso al respecto y por el contrario se ha derrochado demagogia, publicidad y propaganda. Nuestra sociedad granadina, por distintas circunstancias, en este y en otros asuntos relativos a las infraestructuras como el mal llamado ‘cierre del anillo’ o la conexión ferroviaria con la Costa, se ha dejado llevar por prejuicios o sesgos ideológicos o corporativos y no ha ‘digerido’ adecuadamente estos asuntos, en parte porque hemos estado huérfanos de liderazgos que nos hubieran orientado a qué ser de mayores. Necesitamos más debate social y no ‘licencias exprés’ como reclaman algunos gurús. En mi modesta opinión, en estos momentos parece más acertado orientar nuestro futuro en una apuesta clara por la cultura y el medio ambiente que por el monocultivo del turismo y en todo caso virar hacia un turismo sostenible en todo el conjunto del macizo nevadense, que ya está bien de centrar y concentrar las inversiones y el ‘desarrollo’ en la misma esquina ignorando el resto de Sierra Nevada y condenando a la despoblación y al subdesarrollo al resto de municipios nevadenses, a las comarcas del Marquesado del Zenete, del río Nacimiento, de la Alpujarra (granadina y almeriense) y del Valle de Lecrín, que también son Sierra Nevada. No estamos apreciando adecuadamente la capacidad de creación de tejido empresarial y de empleo que el ecoturismo está demostrando y para los que el Parque Nacional y el Parque Natural es un lugar privilegiado y una ‘montaña de oportunidades’ en múltiples facetas: turismo botánico y de naturaleza en general, turismo activo, astroturismo, geoturismo, turismo cultural y etnográfico, birdwatching… Me extrañaría mucho que los promotores de la ampliación de la estación de esquí desconocieran que sus proyectos chocan con la legislación actual, nacional y autonómica, (sin contar con la eventual autorización de la Unión Europea por estar incluida Sierra Nevada en la Red Natura 2000 y afectada por las directivas Hábitat y Aves), y que en su caso incluso requeriría un informe favorable de la UNESCO al afectar a la ‘zona núcleo’ de la Reserva de la Biosfera. Se me ocurre entonces que lo que se pretende es aprovechar la coyuntura política y económica y la desmoralización y depresión social en torno a la pandemia para colarnos un gol por la escuadra de uno de nuestros iconos colectivos al grito de (lo escribiré en inglés que queda más fino): “Labour goes first”. Eso y que hay varios interesados particulares en la cuestión que se disputan el protagonismo y el modelo a aplicar (pero eso ya lo dejo para otra ocasión). En esta dicotomía conservación o desarrollo, he leído, con pena, incluso a alguna gente decir que si hay que sacrificar el Parque Nacional, o una parte de él, pues que no hay problema y a otros decir que “a ver si van a ser más importantes las planticas y las mariposas que las personas”. Contra estos argumentos ‘tan serios’ y documentados me declaro incapacitado, me rindo. Necesitaría horas para explicar el funcionamiento de los ecosistemas, el origen de la biodiversidad nevadense y los bienes y servicios ecosistémicos, (de abastecimiento, de regulación y culturales), que aporta Sierra Nevada a nuestra sociedad, a nuestro bienestar, y lo que supone ese sacrificio del becerro de oro, esa concentración de huevos en la misma cesta. No me caben en un artículo (ni en varios siquiera) ni mucho menos en un hilo, por muy largo que sea, de Twitter. Me conformaré con seguir divulgando, donde pueda, la grandeza, singularidad y extraordinaria biodiversidad de nuestro Parque Nacional y Natural de Sierra Nevada, para que sepamos de qué estamos hablando y qué nos jugamos en este debate sobre desarrollo o conservación.

martes, 27 de octubre de 2015

A vueltas con el teleférico

Viñeta de Mayoyo: Torresférico
He escrito en la columna que tengo en el diario digital El Independiente de Granada y que he denominado "En mi ambiente" sobre el teleférico, (el puto teleférico según un amigo mío al que no voy a a nombrar para no perjudicarle). Puedes consultarlo pinchando AQUÍ  A vueltas con el teleférico | El Independiente de Granada.

Lo he titulado así porque el asunto lo ha traído a colación el ínclito arcarde de Graná en unas declaraciones gloriosas en una semana en la que se ha lucido (por encima de lo normal) en varias ocasiones.

No es la primera vez que escribo sobre este "columpio". Puedes encontrar más información al respecto en este blog en este enlace.

o directamente, si te sugieren algo los títulos, en los siguientes artículos:



















lunes, 21 de abril de 2014

Tampoco se sostienen los datos económicos del Teleférico a Sierra Nevada

En anteriores artículos he intentado desmontar algunos de los argumentos sobre la viabilidad del Teleférico desde el punto de vista técnico y sobre su supuesta consideración como alternativa al tráfico a la estación de esquí a Sierra Nevada. Antes de entrar en algunos aspectos ambientales, mi fuerte y una de las debilidades más importantes del proyecto, quisiera apuntar algunas razones “económicas” que desaconsejarían su construcción,  ya que soy muy escéptico sobre la fortaleza de los motivos ecológicos, mucho menos aún en estos tiempos de crisis.

Los estudios económicos aportados por los promotores del proyecto del Teleférico,  estimaban en 250.000 los usuarios anuales que lo utilizarían. Sin embargo, se afirmaba que su capacidad era de 3.600 personas por hora, que estaría 12 horas diarias funcionando los 7 días de la semana durante 11 meses al año (supongo que por motivos técnicos habría un parón de un mes para reparaciones y revisión de la línea). Unas simples operaciones ponen de manifiesto que la capacidad del teleférico se eleva a unos 43.000 viajeros diarios, a más de 1,2 millones al mes y a más de 14 millones al año. Lo que significa que 250.000 viajeros estimados al año representan menos del 2% de la capacidad, o sea 55 veces menos de su potencialidad. Estos datos ponen de relieve que dicha infraestructura está diseñada para una demanda muy superior a la prevista y que va a estar infrautilizada. No puede ser rentable y/o eficiente una instalación o infraestructura que funciona al 2% de su capacidad. No existe ningún medio de transporte en el mundo cuya ocupación sea  tan reducida.

Aunque en la publicidad del proyecto se anuncia que no afecta al parque natural de Sierra Nevada se observa la parte del trazado que lo atraviesa y la incidencia en el colindante parque nacional 
El propio Estudio de Viabilidad aportado por la empresa arroja serias dudas respecto a la consistencia del proyecto como refleja el dato de que el plazo de tiempo previsto, 40 años, para generar un resultado acumulado positivo, es un plazo muy superior a la vida útil de las instalaciones. ¿Quién puede creer (ahora menos que hace unos años) que un grupo de empresarios granadinos, (ni de otro sitio, no es por malmeter), va a invertir en una infraestructura de transporte público de manera altruista “para fomentar el turismo, para mejorar la movilidad y para disminuir la contaminación atmosférica y luchar contra el cambio climático”, con la intención (y paciencia) de no ganar ni una peseta –perdonadme el arcaísmo- hasta pasados unos 30 años? No es que yo sea mal pensado, y crea que hay gato encerrado, es que no es creíble un proyecto empresarial con este panorama.

No estamos hablando de un proyecto cualquiera, un proyecto más, con el que se puede ensayar o probar a ver si la cosa sale. La inversión necesaria para la instalación del teleférico desde Granada hasta Sierra Nevada es muy cuantiosa, ya se estimaba como superior a 129 millones de euros en 2006, según los propios promotores. (Y eso sin aplicarle la “teoría de la suma de las dudas”). De esta inversión hay que señalar que la mayor parte va dedicada a la compra del material, por lo que más del 60% “emigra” fuera de nuestras fronteras. Para ellos, y para el intermediario comisionista del cacharro, sí podemos decir que hay un negocio limpio aunque un poco oscuro.

Es difícilmente creíble un proyecto avalado por una empresa, la Sociedad Limitada  Teleférico Sierra Nevada, que  se constituye con un capital de 600.000 euros para el fin social de construir y explotar esta infraestructura y que tiene previsto hacer frente a la inversión con un préstamo a pagar en 60 años; porque aunque se presume de que la inversión es privada, se planteaba financiar la construcción del susodicho teleférico con una póliza -a 60 años- con un interés fijo anual de 6,8 millones de euros. 

Si se cumplieran las previsiones de los promotores de transportar a 250.000 personas anualmente al precio medio de 23,50 euros por cabeza, (sin IVA, ese impuesto que iba, con “b”, a bajar pero que subió Rajoy  en 2013 -en este caso pasó del 8 al 10%-),  los ingresos anuales se elevarían a menos de 6 millones de euros.

Si se cumpliera el presupuesto de inversión de los aproximadamente 130 millones de euros que calculaban entonces los promotores, la amortización fija anual se elevaría a casi 7 millones de euros, superior a los ingresos anuales y eso sin tener en cuenta los casi 2 millones de euros de gastos anuales en personal y mantenimiento que están previstos.

Quisiera apuntar algunas conclusiones del análisis de las cuentas del teleférico extraídos del estudio de la operación financiera ideada para sufragar los costes, (fáciles ni soy experto en estos análisis ni quiero aburrir con cifras difícilmente inteligibles), que me llamaron poderosamente la atención, (y que dan prueba de que me he empollado el proyecto con interés y profundidad y que por lo menos desmentirían que no se ha estudiado con detenimiento):

Ø     De las diferentes tablas de amortización confeccionadas, solo una considera el interés de la deuda que se va acumulando los primeros años, es la denominada  “Externo horizontal” que, por consiguiente, es la única realista.
Ø  No obstante, en esta tabla al pasar del año 20 al año 21, la fórmula de cálculo cambia sin justificación y se modifican los resultados. (Era un error según la empresa que se “corrigió” en la entrega de documentación complementaria). 
Ø      Según los nuevos datos aportados por los promotores, las pérdidas acumuladas alcanzan un máximo en el año 24 y se elevan a casi 81 millones de euros (en el cuadro original el año 20 y 77.5 millones de euros).
Ø      El resultado anual no comienza a ser positivo hasta el año 25 (en el cuadro original, el año 21).
Ø      En el año 30, un período superior al tiempo de vida del propio teleférico, las pérdidas acumuladas se elevan todavía a 73,6 millones de euros (en el cuadro original 36 millones).
Ø      Con las bases establecidas por el promotor, hay que esperar al año 40 para que desaparezcan las pérdidas acumuladas (y no el año 35). A partir de aquí el resultado acumulado va incrementándose positivamente.

Dirá mucha gente que para eso están los empresarios para arriesgar su dinero e invertir  y que ellos sabrán si asumen estas dificultades, no hay nada “público” que perder. Ya he advertido que el capital social que estaban dispuestos a perder era más bien escaso, en proporción a la inversión total estimada y que la operación  se diseña en base a una póliza de crédito. No sé si entonces había bancos dispuestos a financiar una obra así y si en la actualidad siguen apoyando la idea pero si yo fuera cliente o accionista de una entidad financiera que se metiera en esta operación me salía corriendo rápidamente de ella. Y ya sabemos al final quiénes somos los paganinis de estas ruinosas operaciones bancarias, quiénes somos los que pagamos los rescates millonarios de los banqueros que han vivido por encima sus posibilidades y ahora han limitado las nuestras y ya adivinamos quiénes quieren que paguemos las autopistas de peaje, los aeropuertos y otras supuestas inversiones que iban a atraer desarrollo y riqueza, basados en estudios de viabilidad económica tan poco solventes como el que nos ocupa. Y luego además habría que socializar las pérdidas y los déficits ambientales acumulados, pero eso es "harina de otro costal". 

Es decir que, tampoco, desde el punto de vista económico, el proyecto del Teleférico Granada-Sierra Nevada es creíble, viable ni sostenible.

Nota: Aunque esta entrada gira en torno a argumentos económicos he colocado algunas imágenes de las zonas en las que irían instalados los apoyos 23, 24 y 25, tres torres de entre 60 y 70 metros de altura que, como se puede comprobar en las fotografías, incidirían sobre zonas especialmente protegidas del parque natural con vegetación natural que se vería "naturalmente" afectada de manera grave

domingo, 20 de abril de 2014

No estamos solos, sabemos lo que queremos

Siempre me he preguntado parafraseando los versos de la canción "a dónde irán los artículos que no escribimos, que no publicamos". En este caso recupero uno que debió publicarse hace mucho tiempo, en el mes de octubre de 2007. Lo dejé guardado, olvidado y lo recupero ahora que ha vuelto el debate sobre el teleférico a raíz de la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía y que he empezado en mi blog a escribir todo lo que creo que debería saber la gente sobre este proyecto, aparte de lo que la publicidad y la propaganda nos han vendido. Como diría un gran amigo mío, os lo cuento por si me pasa algo, Dios no lo quiera (y aunque lo quisiera).  Lo publico mientras preparo otras entradas que sumar a El teleférico más grande del mundo y ¿Es el teleférico una alternativa al tráfico hacia Sierra Nevada? 

Semana del 15 al 21 de octubre de 2007.


Esta semana ha sido clave en el tema del Teleférico. El informe del Ministerio de Medio Ambiente, hecho público el miércoles a través del periódico El PAÍS, ha supuesto un enorme impacto en la opinión pública del que se han hecho eco los medios locales posteriormente y luego se han iniciado las reacciones a las conclusiones, no vinculantes para la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, (que era la que había solicitado dicho informe). A mí me ha pillado fuera de Granada este capítulo porque he estado en Guadalajara, participando en unas jornadas sobre conservación de hábitats y especies, organizadas por la delegación española de Europarc y la fundación Biodiversidad en el parque natural del Alto Tajo, y además la mayor parte del tiempo he estado sin cobertura telefónica. Repasando las crónicas en la consulta de hemeroteca de IDEAL, he podido ver cómo éste titulaba “otro informe oficial ha dado la puntilla al teleférico entre la capital y Sierra Nevada”, aunque los empresarios no dan la batalla por perdida y han desplegado sus baterías informativas y otras armas de presión. Por un lado dicen que están a favor del proyecto porque traerá grandes beneficios y no mienten (porque eso es lo que esperan que les reporte a ellos, grandes beneficios), y por otro, piden a la Junta que no tenga en cuenta el informe del organismo autónomo de parques nacionales. Los ecologistas han reiterado su oposición al proyecto y han visto respaldados sus argumentos. Esta vez han aparecido juntos, muchos colectivos y eso les hace tener a la vez mayor capacidad para atraer y sumar a la causa a más gente, de los que podemos considerar no adscritos, jóvenes, progresistas, pacifistas, comprometidos, escépticos con los partidos políticos, radicales demócratas, (vamos muchos de los que el PSOE necesita movilizar para ganarle al PP las próximas elecciones). Le piden a la Junta que haga ya una declaración de impacto ambiental negativa y que no espere a tomar su decisión hasta después de las elecciones de marzo. O no tienen confianza en el triunfo del PSOE, y no quieren por tanto que el PP pueda fácilmente darle la vuelta a los informes, o no se fían del gobierno andaluz. A mí me encanta que haya por fin debate y polémica en este asunto. Me gusta especialmente el que se produce en el foro de Nevasport, porque me siento identificado con muchos de sus participantes (a una de ellas la acabo de conocer en las jornadas del Alto Tajo, granadina, ambientóloga que trabaja en el parque natural de Cárdeña-Montoro), pero también es interesante el que se produce en torno a los comentarios de las noticias o el mismo suscitado por el post del blog del Rumore Rumore  (ya no está operativo) de IDEAL del que soy (era) un adicto. Su autor, Quico Chirino ha estado muy hábil de reflejos cuando ha replicado al alcalde que para “patada en el culo”, la que le dieron a Nino García Royo sus compañeros de partido. Ahora se está equilibrando el debate porque ya se pueden oír voces diferentes. Hasta ahora (casi) sólo había llegado a la opinión pública la poderosa campaña publicitaria de los promotores lo que hace que tengamos que estar a la contra desmontando todas las mentiras y haciendo sacar a la luz el verdadero trasfondo de la propuesta de este teleférico. Y es curioso ver la cantidad de gente que se moja en este asunto de motu propio, porque son montañeros y no quieren más barbaridades en la Sierra, porque están hartos de listillos que se enriquecen con pelotazos, porque son amantes de la naturaleza... La salida del alcalde de Granada a la palestra no ha podido ser más desafortunada aunque estoy convencido que hará declaraciones más potentes, más fuertes. A esta metedura de pata de Torres Hurtado con la referencia a los aerogeneradores sólo cabe explicarle que precisamente por su impacto visual no se pueden instalar en los espacios naturales protegidos como es el caso de Sierra Nevada. Y recordarle su oposición a un tranvía eléctrico por el centro de la ciudad porque los "posteles" afeaban el paisaje. Pero Pepeto tiene que salir a la palestra para darle alimento a los hooligans del PP para que saquen su cantinela en contra de la Junta. En los próximos días iré desmontando los argumentos de los promotores y de sus aliados e iré desvelando cosas curiosas sobre el proyecto que harán entender mejor muchas cosas. 

(Lo de los próximos días ha tardado unos cuantos años.)

NOTA: La semana anterior la Fundación Gypaetus había revelado un informe (se puede consultar en su web, no es secreto) acerca de la repercusión de la construcción del teleférico sobre el programa de reintroducción del quebrantahuesos pero los medios de comunicación no le dieron relevancia y sólo concedieron un pequeño recuadro a este estudio. Ahora que se ha dado tanta publicidad al aniversario de la muerte de Rodríguez de la Fuente y a su legado, qué bueno hubiera sido traerlo aquí a que dijera la importancia de este bicho y de otros como muchos estamos defendiendo aquí contra tanto insensible e inculto. Asumo que los promotores desprecien este “pajarraco” en peligro de extinción, y les traiga al fresco el impacto sobre las aves de su teleférico, pero me cuesta creer que la generación que creció con la serie de El Hombre y la Tierra, considere insuficiente esta razón para oponerse al teleférico. 

lunes, 7 de abril de 2014

¿Es el teleférico una alternativa al tráfico hacia Sierra Nevada?

Como anuncié tras la sentencia del TSJA, voy a seguir analizando el proyecto del teleférico desde distintas perspectivas y en esta voy a referirme a su consideración como alternativa viable al tráfico hacia Sierra Nevada, uno de los argumentos que se utilizaban y se utilizan en su defensa.

El teleférico se presentó originariamente como “la única alternativa al transporte a la Sierra” (léase a la estación de esquí). Así se planteó en sus primeros compases para intentar justificar su necesidad. Pronto este argumento cayó porque se demostró que este tipo de transporte no es operativo para los esquiadores, no está preparado para transportar mercancías, es incómodo, lento, caro y sólo serviría, por darle un margen, para los esquiadores foráneos que se alojaran cerca de la estación base. ¿Alguien imagina, por ejemplo, a una familia de esquiadores sevillanos, o de malagueños  (a esos que tanto criticamos/envidiamos los granadinos pero nos gusta que vengan aquí a “gastarse los dineros”), llegando de su ciudad, alojándose en un hotel de la capital, desplazándose en su vehículo hasta el parking frente al nuevo Los Cármenes, ponerse las botas, coger los esquís y los bártulos imprescindibles para pasar el día (guantes, gorro, cremas, gafas...), subirse en el teleférico, pasar 50 minutos montado en este microbús colgante y llegar a la Plaza de Pradollano, “con las botas puestas”, y desplazarse hasta uno de los telecabinas, con todo el equipo, para iniciar la jornada deportiva? Y como diría la tonta "y volver"... ¿Alguien piensa, por otra parte,  que una familia granadina, utilizaría este transporte para subir y bajar a la estación de esquí? No hablamos ya de coste del transporte, del tiempo empleado, sino de la cultura, de los hábitos de la gente que sube a practicar este deporte.

Simulación del teleférico a su paso por Monachil
No, como alternativa para los esquiadores el teleférico no funcionaría, eso lo saben todos los expertos, la gente de Cetursa y cualquier persona con sentido común, y como el argumento no se sostenía, rápidamente sus promotores “evolucionaron” la propaganda y la publicidad y modificaron el argumentario convirtiendo el teleférico en un magnífico columpio que sería un estupendo reclamo de la ciudad de Granada para los turistas, aunque se olvidaron de modificar la concepción del proyecto y siguieron, y siguen, utilizando argumentos anclados en la idea inicial.

Ciertamente el teleférico sería un paseo espectacular con unas vistas extraordinarias (esos mismos valores paisajísticos que se utilizan como atractivo son despreciados en el estudio de impacto ambiental) pero como ya he comentado una infraestructura como ésta no es rentable ni competitiva con otros sistemas de transporte, como he señalado en "el teleférico más grande del mundo". 

Tampoco hay que aceptar que no hay otras alternativas viables. En el Estudio de Impacto Ambiental presentado por la empresa no se analizaron otras alternativas ni al trazado elegido ni otras posibles fórmulas para solucionar “el problema” del acceso a la estación de esquí (lanzaderas de autobuses y/o furgonetas, carriles reservados, rutas alternativas de subida y bajada... por empezar a dar ideas). Y además se dejó de analizar, con rigor, la alternativa principal, la de la no intervención y el coste de oportunidad. Sobre todo si se tiene en cuenta que quitando algunas horas, de algunos fines de semana, durante una parte de la temporada de esquí, que es cuando se supone que serviría para “aliviar o descongestionar” el tráfico, el resto del año, la mayor parte del año, la carretera es la mejor alternativa.

Hay que decir que tras las modificaciones y acondicionamientos de los años 90, la A-395, constituye una de las vías de más fácil penetración, accesibilidad y comodidad a una estación de esquí, una de las más “rápidas” de todas las vías de acceso, desde una ciudad media a estaciones de esquí, de nuestro entorno europeo.

mapa de impacto visual del teleférico
Por eso hay que rechazar con rotundidad el argumento del teleférico como alternativa al acceso por carretera actual (no estamos contemplando hacer una carretera o construir un teleférico, la carretera ya está hecha), sino que en el mejor de los casos se trataría de un transporte diferente, complementario, sumatorio.

En el proyecto, tan alabado por la magistrada del TSJA, se planteaban dos cuestiones que no me resisto a comentar tras la discutida y discutible sentencia que no leyó o no ha tenido en cuenta los argumentos de la administración para desestimar el teleférico, (ahora además de los enemigos que me estoy granjeando entre la cúpula empresarial, me estoy buscando enemigos en la Justicia): el primero se refiere al argumento utilizado de que el teleférico servirá para modificar los hábitos de transporte privado (como si el teleférico fuera un transporte público). Los promotores hacen aquí una declaración de buenas intenciones pero que no está fundamentada en ningún argumento que la avale. Ni el tiempo, ni el precio, ni la comodidad ni nada que haga optar por este tipo de transporte. Tan es así que, en  un alarde de sinceridad, en otro apartado del estudio de viabilidad que acompañaba al proyecto, (que también debió escapársele a la sala del TSJA), se decía que sería probable que la demanda de los viajeros no fuera tan alta como para mantener los costes de explotación y por eso sugería que. en ese caso, la Administración debería estudiar fórmulas para favorecer el teleférico entre las que se incluían la restricción del tráfico por carretera, subvenciones públicas al billete o exenciones fiscales.

Volveré en otra entrada, cuando analice los aspectos económicos, sobre este asunto tan importante pero ahora me limitaré a decir lo que significa restricción al tráfico privado por carretera. Los promotores, con este proyecto tan estudiado que dicen que presentaron, lo que proponen es que se corte el paso por una carretera (en este caso autonómica) para que la gente se suba en un transporte privado. Es como si le dijéramos a la gente que se cierra la autovía Madrid-Barcelona y que cojan el AVE o el puente aéreo (eso sí le diríamos que es que contamina menos, que es para que se emitan menos toneladas de gases de efecto invernadero). Es curioso que sea en este único apartado de todo el proyecto, cuando se preocupan por la contaminación de los vehículos, cuando se cantan las excelencias del espacio natural protegido que atraviesa el teleférico. ¿Sorprendente, no? Y eso que no vamos a entrar a valorar otros aspectos relativos a cómo se haría operativa esta medida, ¿desde donde y cómo se cortaría?, ¿cuál sería la repercusión sobre las poblaciones locales intermedias? y/o quién pagaría todo este dispositivo.

Pues estas cosas que he subrayado las ponen en el proyecto, no me las he inventado.


En definitiva que eso de que el teleférico es la única alternativa viable al tráfico en Sierra Nevada es un argumento que hace aguas por todos lados porque ni es única, ni es alternativa y además no sirve para la inmensa mayoría de los usuarios de la estación de esquí. Ya veremos en otros artículos si es viable como columpio. 

martes, 1 de abril de 2014

EL TELEFÉRICO MÁS GRANDE DEL MUNDO

Cuesta trabajo creer algunas cosas en torno al proyecto del teleférico desde la ciudad de Granada hasta la estación de esquí de Sierra Nevada.

Que la Junta de Andalucía, léase los socialistas, estén en contra de un proyecto privado, de empresarios granadinos para más INRI, que no cuesta un euro a las arcas públicas, que generará, (pongan la cifra que quieran, es gratis), 1.000, 2000, 3.000 puestos de trabajo?, y que supondrá un enorme revulsivo para nuestra economía provincial, es difícil de entender. El Partido Popular y el gobierno del ayuntamiento de Granada repiten esta letanía que ha calado en muchos sectores de la sociedad. A mí me gustaría pensar que el PSOE, la Junta, no apoya esta iniciativa por su más que presumible gran y grave impacto ambiental, por mucho que los promotores lo nieguen y la jueza del TSJA en un alarde de conocimiento técnico al respecto haya escrito lo que ha escrito en la sentencia reciente (ver la sentencia "divina" del TSJA en la entrada anterior en este blog).

Trazado del teleférico, puntos de apoyo y estaciones intermedias.
Ahora leo que los empresarios responden a la oferta de diálogo de la Junta a que se replantee el proyecto para adaptarlo a las exigencias medioambientales  que están dispuestos a reformular el proyecto (yo pensaba que lo tenían ya todo muy estudiado y medido y había escuchado que habían tenido todas las cautelas ambientales ya en su proyecto pero por lo visto hay margen para que donde no iba a haber ningún impacto ambiental negativo haya menos 10, o menos lo que haga falta).  Esperaré expectante las nuevas propuestas pra opinar al respecto.

El proyecto del teleférico tal y como se planteó hace unos años, no es viable, no sólo ambientalmente,  (me temo que no sería una razón suficiente, antes o después caería esta cautela), sino que no lo es tampoco económicamente,  (ahora mucho menos que cuando se planteó),  y por otras muchas razones que voy a intentar desmontar, a sabiendas de que me va a caer por todos lados y que lucho contra unos pocos enemigos pero muy poderosos y cuento con muchos aliados pero con escaso poder y bastante difuso y difícil de articular. 

Cuenta la propaganda y la publicidad que estamos ante el que será “el teleférico más grande del mundo” para estimular el orgullo patrio chico. Los granadinos debemos ser un poco ingenuos si hacemos caso a estos mensajes porque en una provincia que no ha sido capaz de conectarse a estas alturas del siglo por autovía con su puerto y playas, que se va a conformar (parece) con una estación del siglo XIX, con un repaso de chapa y pintura a lo máximo, para recibir a un AVE con las alas cortadas (me refiero a sin soterrar, una sola vía), un aeropuerto infrautilizado y algunas otras carencias de infraestructuras, es difícil creer que vamos a dar el salto técnico, inversor y social para convertirnos en los primeros de la fila en esta cuestión, como si fuéramos los más listos del mundo mundial.

¿Alguien se ha parado a pensar por qué no hay teleféricos tan largos en otros lugares del mundo?Yo lo voy a explicar.

Simulación de una de las torres y de las cabinas (posteles en el lenguaje del alcade de Granada) cerca de la última estación intermedia, Tajo del Zorro).
La respuesta es clara: este medio por cable no es el transporte más adecuado para estas distancias tan largas. A nivel mundial ha habido muchas ideas al respecto pero se ha demostrado que el teleférico no puede competir ni con la carretera ni con ningún medio de transporte por ser la forma de viajar más costosa (en construcción y mantenimiento) y lenta. Solamente tiene sentido y puede ser rentable –sino económica al menos socialmente- donde no existe otra alternativa de transporte para acceder a un determinado destino. Está claro que en este caso ni una cosa ni la otra.

Normalmente los teleféricos se construyen para comunicar dos puntos relativamente próximos pero separados por desniveles muy elevados, es el caso de los ejemplos que se citan, Chamonix-Aiguille de Midi (Francia) o el de Fuente-Dé en el parque nacional de Picos de Europa y/o en lugares que permanecen cubiertos de nieve durante largos periodos y el acceso por carretera no es posible como es el caso de Encamp-GrandValira en Andorra o Kitzbühel-Hahnenkmamm en Austria o las telecabinas en el interior de la mayoría de las estaciones de esquí durante las temporadas.

Casualmente la estrategia de marketing de los promotores ha colocado la imagen del teleférico en situaciones de estas características y en los vídeos publicitarios se veía una telecabina, (más pequeña que el del proyecto que nos ocupa y me preocupa), circulando por un territorio cubierto de nieve.

Una muestra de los impactos sobre la avifauna del teleférico. No se ponen los puntos en concreto por razones de precaución para la conservación de estas especies.
El itinerario previsto desde el parking del Zaidín, junto al nuevo estadio de Los Cármenes, hasta el parking de Pradollano no cumple ninguno de estos requisitos y se me antoja que los 19 kilómetros de longitud, los más de 50 minutos de tiempo medio en el recorrido y los 27 (o más) euros del trayecto per cápita, son cifras que no se sostienen como supuesta alternativa al transporte en vehículo por carretera con sus 30 kilómetros desde ese mismo punto, unos 35 minutos de duración y unos 8-9 euros (cada vez más)  de coste. Es decir un 50% más en tiempo y entre un 350 a un 1.100% en precio en función del número de pasajeros por vehículo.

¿Dónde está entonces la alternativa? Continuará.

sábado, 29 de marzo de 2014

Una sentencia del TSJA "divina": ha resucitado un muerto.

El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ha resucitado un muerto con una sentencia “esperpéntica” (el calificativo no es mío es de mi amigo virtual de twitter @andres_m_o que ha escrito una interesante entrada en su blog comentando la Sentencia). El TSJA declara viable medioambientalmente el proyecto de Teleférico desde Granada a la estación de esquí de Sierra Nevada, a partir de un recurso ante, sorpresa,  una resolución del órgano sustantivo en materia de Transportes (alucina vecina, además directamente los magistrados sin ningún informe pericial se ponen de parte de los informes de las empresas en contra de la presunción de veracidad de los informes de la Administración, con dos cojones).

Rápidamente, (tan ligeros en velocidad como de cascos, sin leerse ni siquiera la sentencia, salvo que la conocieran de antemano, que no es mucho presuponer), los representantes del Partido Popular con el alcalde a la cabeza se han tirado a la yugular de la Junta de Andalucía, en el caso del arcarde a embestir que para algo tiene una cabeza destinada a tal fin, y se han lanzado a aprovechar el tirón para utilizar el tema con sus manidos y repetidos argumentos –mientras les den réditos no los van soltar- contra todo lo que huela a socialista. No se le ha visto al arcarde tan dispuesto a pelear por otros asuntos, como el soterramiento del AVE y la nueva estación, el futuro del aeropuerto o el Cierre de la Circunvalación, por mentar dos o tres asuntillos, como se le ha visto salir en esta ocasión corriendo a los micrófonos. 

Envalentonados por la sentencia el PP ha presentado una Proposición No de Ley en la Cámara Andaluza (PNL en el argot parlamentario), que tiene un poco de guasa porque ya se han animado y van subiendo los puestos de trabajo (de 850 en la primera rueda de prensa tras la sentencia, pasan a 1.850) y las repercusiones del megalómano proyecto en la economía provincial, consiguiendo por el momento cargar el muerto (me refiero a la situación del empleo y la economía provincial) al enemigo y eludir su, al menos, alícuota parte con el tema del retraso en las infraestructuras viarias, el capitis deminutio AVE, y otras carencias diversas a las que el gobierno de la Nación, el de Rajoy, (no confundir con me cago en su nación, en la de Rajoy), hace oídos sordos y cuando habla es para echar la culpa a la herencia recibida.

También la confederación de empresarios granadinos  han saltado a la palestra, (me refiero a la discusión no al origen de la expresión en la antigua Grecia que era la salida a la confrontación, que los empresarios no se prestan a estas cosas ;)), y han pedido que se recupere el proyecto del Teleférico y  de camino han asomado la patita y han dicho que “y la ampliación de la estación de esquí”, con lo que ya se atisba por donde van los tiros, y en este caso no es una metáfora sino que me refiero explícitamente a dónde y a quién apuntan los disparos. Yo ya había escrito hace tiempo que sabía “por quién doblan las campanas” y ahora se confirman mis temores.

La reacción de la Junta de Andalucía ha sido prudente, demasiado a mi gusto porque puede dar lugar a pensar que la estrategia de respuesta es que no hay estrategia. Por un lado, la Consejería de Fomento(en la actualidad en manos de los socios de gobierno de Izquierda Unida), ha señalado que ve "preocupante" la sentencia del TSJA que avala el proyecto del teleférico a Sierra Nevada y por otro la Consejería de Medio Ambiente ha dicho que la Junta ha tardado bastante en decir simplemente que recurrirá el fallo del TSJA, manifestando la consejera M. Jesús Serrano que "la postura de la administración autonómica respecto al teleférico no ha variado". 

Por su parte los promotores del Teleférico han declarado que quieren el respaldo expreso y completo de la Junta de Andalucía, y se han encontrado más timoratos que el Partido Popular y que la patronal en sus manifestaciones y peticiones públicas, (ya analizaremos con más detalles los porqués).

A lo largo de estos años he podido hablar del Teleférico y de la evaluación ambiental realizada en numerosas ocasiones, en ámbitos académicos, en variados foros públicos, en múltiples charlas y coloquios  y siempre he constatado la escasa información, en el mejor de los casos, cuando no la intoxicación, sobre el proyecto y sus supuestos beneficios económicos e incluso ambientales y sobre el carácter privado de la inversión y he tenido que explicar los detalles reales del proyecto técnico y sus repercusiones sobre el parque nacional y natural de Sierra Nevada, así como el contenido de los informes. 

Cuando se desmenuza el proyecto y se analiza seriamente se comprueba que el principal problema del teleférico no es ambiental ni legal sino su viabilidad económica y técnica y su mal planteamiento. Y se puede deducir, sin ser experto ni en una cosa ni en otra, que el proyecto no podía ni debía salir adelante, al menos en las condiciones en las que se planteaba. Una vez escuché a alguien que sube todos los días a la Sierra y que conoce la estación desde hace muchos años, decir que el Teleférico "no es ni bueno ni malo sino que es... mentira". No entraré, por el momento, en especular sobre “especulaciones” y analizaré sólo lo que hay en los papeles aunque está claro que hay una parte de este proyecto que no está, todavía, sobre la mesa, pero que antes o después aparecería o aparecerá.

Han pasado ya varios años desde que arrancó este este "affaire" y mucha gente no conoce y otra no se acuerda realmente de lo que nos jugábamos; el hecho se agrava porque nunca hubo un debate público sereno, real y riguroso al respecto y por el contrario se derrochó en publicidad y propaganda por parte de los promotores con la intención de crear una presión social fuerte, muy fuerte, sobre la decisión de la Administración Autonómica que se limitó a tramitar un proyecto pero no a divulgar y defender su posición, ni la técnica ni la política. 

La primera de las andanadas del PP con la presentación de una moción en el Parlamento andaluz ha sido tumbada (El Parlamento rechaza pedir a la Junta el teleférico a Sierra Nevada) pero esta mañana leo que la Junta de Andalucía da marcha atrás y se abre al diálogo con los promotores  (Granada HOY) y que no da por aparcado el proyecto del teleférico  (Ideal) y me parece bien que los máximos dirigentes de la Junta no pongan obstáculos al debate ni tengan miedo a debatir esta cuestión (de nuevo). Adelante, hágase el debate ahora. Yo el tema lo tengo muy estudiado por lo que utilizo esta entrada como introducción de una serie de artículos para sacar a la luz mi punto de vista y exponer “todo lo que usted quería saber sobre el Teleférico y nadie se atrevió a contarle”. Espero con mis argumentos, con mi información y con mis opiniones, las separaré convenientemente, dar luz al asunto y que el debate político continúe por sus derroteros, el jurídico por los suyos, y los técnicos por los respectivos, alumbrando a los anteriores para la toma de decisiones sobre sus también respectivas competencias.

Abro el paraguas para aguantar los chaparrones que a buen seguro van a caer pero en este debate sobre Sierra Nevada y su modelo de desarrollo, que es en el fondo lo que se sustancia aquí y no  el simplista y maníqueo Teleférico SÍ o Teleférico NO, no quiero ni puedo estar ausente, ni yo ni ninguno de los amigos de Sierra Nevada. Espero que alguno me acompañe en esta batalla contra los molinos. Sí amigo Sancho, ya sé que tú sólo ves molinos, pero hazme caso son gigantes y quieren apropiarse de lo que es nuestro, lo que es de todos.