jueves, 25 de abril de 2013

Alhambra y Sierra Nevada: orgullo, responsabilidad. Doble reto, reto doble.



folleto divulgativo  "La Alhambra y el Parque Nacional de Sierra Nevada"



Es difícil encontrar, en todo el mundo, dos enclaves de tan extraordinario valor que compartan el mismo Paisaje como la fortaleza/palacio de la Alhambra y las cumbres de Sierra Nevada. Ambos lugares, que por separado gozan de gran admiración, unidos forman una imagen inolvidable, singular, universalmente conocida y reconocida como una colección de “postales” excepcionales.

Desde diferentes lugares de la ciudad de Granada, con diferentes perspectivas, el conjunto monumental de la Alhambra queda reforzado y resaltada su majestuosidad con Sierra Nevada a sus espaldas, ya sea con el fondo escénico de las nieves en las cotas más altas o con los contrastes de los colores de las diferentes rocas en el estío nevadense. Amaneceres, atardeceres, cielos limpios o nubes de diferentes colores y formas, ingredientes que aderezan una imagen cada día distinta, aunque con unos componentes característicos que atrajeron a viajeros románticos y naturalistas y que han inspirado, ayer y hoy, a poetas, músicos y pintores.
Interior folleto divulgativo "La Alhambra y el Parque Nacional de Sierra Nevada"

De igual manera, Sierra Nevada, la gran montaña mediterránea, con el Mulhacén, (la cima más alta de la Península)  y otros 20 picos por encima de los 3.000 metros, agranda su valor paisajístico al situarse como contexto de la ciudadela nazarí, igual que cuando posa como telón de fondo del Castillo de la Calahorra en la comarca del Marquesado del Zenete, o del conjunto histórico-artístico de los pueblos que conforman el Barranco del Poqueira, en la Alpujarra granadina, por citar los más afamados lugares en los que el patrimonio construido y el natural se funden. 


La Alhambra y Sierra Nevada, Sierra Nevada y la Alhambra, comparten un reconocimiento internacional. 

En el año 1984,  la Convención de la UNESCO, concedió el título de Patrimonio Cultural de la Humanidad a diferentes monumentos y enclaves de la geografía andaluza, entre los que se incluía la Alhambra y el Generalife.  Cinco años después, el barrio de El Albaicín, antigua ciudad medieval musulmana, obtuvo la misma denominación como extensión de la declaración como Patrimonio Cultural de la Humanidad del conjunto monumental. La Alhambra y el Generalife representan el mejor ejemplo de la arquitectura nazarí; y el barrio del Albaicín, síntesis de la arquitectura vernácula islámica y andaluza.

 La concesión de esta distinción conlleva el compromiso de su conservación y protección para generaciones futuras, así como dar a conocer su importancia excepcional para la herencia común de la humanidad. El Patronato de la Alhambra tiene una reconocida trayectoria en las últimas décadas de una gestión en ese sentido, con rigor  técnico y científico, de la que la reciente restauración del Patio de los Leones es una de las mejores muestras. El Plan Director del conjunto monumental de la Alhambra y el Generalife, elaborado con la participación de un amplio equipo multidisciplinar, marca unas directrices en las que orientar la gestión. Tiene carácter de plan estratégico y permite al Patronato establecer las políticas que va a acometer en el futuro para mantener un equilibrio adecuado entre conservación y uso a través de líneas estratégicas que se enfocan en la Preservación, el Paisaje Cultural, el Uso Sostenible y la Alhambra como Sociedad de la Información y la Industria del Conocimiento.

Por su parte, Sierra Nevada fue incluida en el Listado de Espacios Naturales Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO como Reserva de la Biosfera en abril de 1986, dentro del Programa MAB (Man and Biosphere), resaltando tanto su interés  por se un punto caliente de biodiversidad como por incluir un lugar en el que históricamente se ha desarrollado un modelo de relación armoniosa y equilibrada del hombre con su entorno.

En la actualidad se trabaja en la gestión de la Reserva de la Biosfera de Sierra Nevada, que incluye la suma del parque nacional y del parque natural del mismo nombre, para cumplir con las tres funciones encomendadas a estos espacios naturales:  
  1. la conservación de la diversidad biológica, los recursos genéticos y los ecosistemas; 
  2. el desarrollo sostenible de los recursos de la región en colaboración con la población local y 
  3. el apoyo logístico por su integración en una Red Internacional como base para la investigación y la educación, con el Observatorio de Seguimiento de Cambio Global como buque insignia. 
Hace apenas unos meses la UNESCO ha validado tanto el modelo de gestión, zonificación y normativa, como el Plan de Acción de esta Reserva de la Biosfera, señalándola como un espacio de referencia para el conjunto de la Red Mundial.  

El Parque Nacional y Natural de Sierra Nevada es una maravilla de la naturaleza, un paraíso de biodiversidad (y de geodiversidad) pero con un importante papel del hombre en su Historia Natural y en la modelación del paisaje, con un uso sostenible de los recursos naturales (agricultura y ganadería tradicionales, acequias de careo), que han conformado un paisaje ecocultural que tiene en la Alpujarra su exponente más genuino. En la actualidad se fomenta el mantenimiento de las actividades primarias tradicionales y se desarrolla una gestión proactiva y adaptativa, como la naturalización y diversificación de las masas de pinares de repoblación, el manejo de robledales o las actuaciones para la conservación de los enebrales de alta montaña. Pero además en Sierra Nevada el patrimonio cultural (sus pueblos, castillos, fiestas, gastronomía…), va íntimamente ligado al patrimonio natural formando un todo indisoluble.

El conjunto monumental de la Alhambra y el Generalife, por su parte, es una de las 7 maravillas del mundo, digan lo que digan los concursos, uno de los monumentos más hermosos del patrimonio histórico-artístico, pero que tiene uno de sus principales encantos en el lugar privilegiado en el que se enclava entre la Vega y la Sierra y en el uso de la Naturaleza (el agua, la vegetación, los cultivos). Esa combinación entre lo construido y su entorno, próximo y lejano, le da una personalidad y singularidad y le confiere una belleza especial tanto por dentro como desde fuera, dotándola simultáneamente de una infinidad de combinaciones de colores, de texturas, de “estampas” coleccionables en la retina y en el corazón de los granadinos y de sus visitantes. 

En la actualidad, Sierra Nevada y la Alhambra, la Alhambra y Sierra Nevada, además de la preocupación común por la tutela del patrimonio, natural y cultural, cultural y natural, además de su decidida y renovada apuesta por la divulgación de sus valores, comparten su preocupación por contribuir al desarrollo socioeconómico de su entorno, en un caso con su Plan Director y en otro con su nuevo Plan de Desarrollo Sostenible. Un desarrollo que debe ser especialmente respetuoso con la salvaguarda de los recursos que atesoran considerando que son un patrimonio colectivo, como el himno de nuestra tierra, por Andalucía, España y la Humanidad y asumiendo que tenemos la responsabilidad, en ambos casos, de legarlos a las generaciones venideras, al menos, en las mismas condiciones que los recibimos. 

Todo un orgullo para los granadinos, para los andaluces y para todos los españoles y una gran responsabilidad ante el mundo entero asumir este reto doble de apostar por su conservación y por su desarrollo;  doble reto para dos de las mejores muestras del patrimonio natural y patrimonio cultural mundial. 



Que la miopía del corto plazo, la insensibilidad sobre su valor patrimonial y otros intereses particulares no las zarandeen más, no las amenacen más con proyectos de inasumible impacto sobre sus valores patrimoniales.


domingo, 21 de abril de 2013

PUERTO DE LA RAGUA, ABIERTO TODO EL AÑO.


Imagen panorámica del Puerto de la Ragua (4 febrero 2013)
El Puerto de la Ragua, límite de las provincias de Granada y Almería, también divisoria de las cuencas atlántica y mediterránea, es la conexión más importante de Sierra Nevada entre la vertiente norte y la sur. Durante siglos este puerto ha sido un trasiego continuo de gentes y mercancías, de tropas y bastimentos en un paraje agreste donde confluyen los caminos de la Sierra desde numerosos pueblos del entorno. Al sur se encuentra todo el embrujo morisco que se ha conservado durante muchos años en La Alpujarra. Al norte, el señorío y la grandeza de la altiplanicie castellana del Marquesado del Zenete con el imponente palacio/fortaleza de La Calahorra presidiendo una bella y singular estampa.
 
El nombre del Puerto de la Ragua evoca en primaria instancia a los arrieros que lo tenían como el paso más importante y asequible, para unir estas dos comarcas tan  diferentes entre sí y que han sabido conservar intactas, costumbres, tradiciones y estilos de vida. Durante siglos este pasillo fue el lugar por el que circulaban los productos que se intercambiaban ambas comarcas. De la Alpujarra, por caminos de herradura desde los pueblos de Laroles y Bayárcal, subían los arrieros en sus reatas el pescado de la costa, la sal, el vino, el aceite, hortalizas, etc. Y del Marquesado, por Ferreira, por Aldeire... proporcionaban el cereal, la ganadería, legumbres, etc.

El Castillo-Palacio de La Calahorra domina el altiplano del Zenete
En la actualidad este importante enclave geográfico se está convirtiendo también en una nueva encrucijada de oportunidades, para la práctica de actividades recreativas, deportivas y de turismo de naturaleza en sus diferentes modalidades.  Los atractivos ecológicos y paisajísticos de este lugar son múltiples. La fauna asociada a este entorno es muy variada e interesante destacando las numerosas especies de aves que podemos encontrar, siendo esta zona uno de los lugares más adecuados para observar los pasos pre y postnupciales de muchas especies migradoras.  La vegetación del Puerto de la Ragua es asimismo diversa: pinares y piornal-enebral dominando, pero también encontramos encinas, hermosos castaños y robles.  En las zonas más elevadas, cascajales y borreguiles, que albergan la mayoría de las especies endémicas de la alta montaña.
Laroles, entrada al Puerto de la Ragua desde la Alpujarra granadina

En los últimos años se ha ido configurando una serie de equipamientos, infraestructuras y servicios para facilitar el aprovechamiento de las inmensas posibilidades del Puerto de la Ragua para el ecoturismo, disponiendo de una amplia oferta de senderos señalizados y balizados, que lo unen a los pueblos de la Alpujarra y del Marquesado, así como a las cumbres próximas. La oferta incluye un sendero de accesibilidad universal, miradores, Punto de Información del parque nacional y natural de Sierra Nevada, y el propio albergue-refugio de la Estación Recreativo-Deportiva, que con las oportunas remodelaciones y  reorientación de su papel y funciones y, sobre todo, con una mejora de la gestión y servicios, debe cumplir un papel principal en la vertebración del uso Público de la zona.

Baliza del sendero Sulayr
Podemos destacar que en el Puerto de la Ragua confluyen tres senderos de gran recorrido de enorme atractivo y aceptación como son el GR-7 que sube desde Ferreira y vuelca a la Alpujarra a los pueblos de Bayárcal y Laroles, el Sendero Sulayr GR-240 que rodea todo el macizo de Sierra Nevada y el GR-140 que parte desde aquí y finaliza en Cabo de Gata. Igualmente, la ruta para bicicletas de montaña “TransNevada, que rodea todo el macizo nevadense, tiene aquí unos tramos y etapas de gran interés en cualquier época del año.

La oferta de Uso Público y de ecoturismo se puede completar con una serie de itinerarios temáticos de gran atractivo e interés: ornitológicos, geológicos, micológicos… capaces de captar la atención  y satisfacer las necesidades de un sector en alza, muy exigente en cuanto a los servicios y la calidad ambiental de los destinos turísticos que demandan.

Baliza de la ruta para bicicletas "TransNevada"
La estrategia del proyecto de desarrollo  que beneficie en primera instancia a los tres municipios (Nevada, Bayárcal y Ferreira), que confluyen en su vértice y al conjunto del área de influencia, debe estar basada en la utilización del Puerto de la Ragua como destino , los 365 días del año de actividades múltiples y como lugar de visita y de paso. Lo que conviene, lo que interesa a dichos municipios, es que los visitantes organicen sus excursiones, sus rutas y sus actividades desde abajo y regresen a los pueblos y no cargar, y de camino cargarse, de infraestructuras arriba. La apuesta debe sumar el descubrimiento del valioso patrimonio natural con el, no menos, rico patrimonio cultural que los pueblos de ambas vertientes atesoran. 

Todas estas oportunidades las están canalizando ya las empresas locales y muy especialmente las que están comprometidas con la Carta Europea de Turismo Sostenible, conocedoras de que su apuesta por un nuevo modelo de desarrollo es una ventaja competitiva y una fortaleza ante un mercado turístico que está evolucionando de manera vertiginosa, tanto en los destinos como en los canales de comercialización. Sus ideas y proyectos, sí tienen carácter estratégico y suponen un verdadero dinamismo que repercutirá en la población local.
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Mirador de la vertiente Norte de Sierra Nevada
Independientemente de cuál sea la solución final al “affaire” sobre las dos pruebas de la Universiada 2015, (biatlón y esquí de fondo), previstas en el Puerto de la Ragua, este emblemático enclave, tiene futuro, pero sus posibilidades no están, ni única ni principalmente, asociadas a la práctica de actividades deportivas y recreativas de nieve.

Porque la nieve, ojalá fuera diferente, en La Ragua no es un recurso estable que lo pueda convertir en estratégico en el futuro de esta zona. Por su situación oriental, su altura y su latitud, la nieve durante el invierno no es abundante. Los datos de las dos últimas décadas son elocuentes y la tendencia como apuntan los propios investigadores de la Universidad de Granada (que paradójicamente abandera la propuesta de convertir La Ragua en una “estación de esquí”), señalan que la cubierta de nieve será cada vez menor, las precipitaciones en forma de nieve disminuirán y serán más irregulares y las temperaturas serán más elevadas; el ejemplo de esta temporada (que ha sido un año de nieve abundante en todo el macizo y en La Ragua ha escaseado) es el ejemplo más palpable de las limitaciones para poner todos los huevos del desarrollo en esa cesta.
Imagen del centro de interpretación de arquitectura árabe. Ferreira

Concluiré diciendo que la nieve puede ser un complemento pero no puede ser, ni debe ser, el fundamento de un proyecto de desarrollo para el Puerto de la Ragua.