lunes, 21 de abril de 2014

Tampoco se sostienen los datos económicos del Teleférico a Sierra Nevada

En anteriores artículos he intentado desmontar algunos de los argumentos sobre la viabilidad del Teleférico desde el punto de vista técnico y sobre su supuesta consideración como alternativa al tráfico a la estación de esquí a Sierra Nevada. Antes de entrar en algunos aspectos ambientales, mi fuerte y una de las debilidades más importantes del proyecto, quisiera apuntar algunas razones “económicas” que desaconsejarían su construcción,  ya que soy muy escéptico sobre la fortaleza de los motivos ecológicos, mucho menos aún en estos tiempos de crisis.

Los estudios económicos aportados por los promotores del proyecto del Teleférico,  estimaban en 250.000 los usuarios anuales que lo utilizarían. Sin embargo, se afirmaba que su capacidad era de 3.600 personas por hora, que estaría 12 horas diarias funcionando los 7 días de la semana durante 11 meses al año (supongo que por motivos técnicos habría un parón de un mes para reparaciones y revisión de la línea). Unas simples operaciones ponen de manifiesto que la capacidad del teleférico se eleva a unos 43.000 viajeros diarios, a más de 1,2 millones al mes y a más de 14 millones al año. Lo que significa que 250.000 viajeros estimados al año representan menos del 2% de la capacidad, o sea 55 veces menos de su potencialidad. Estos datos ponen de relieve que dicha infraestructura está diseñada para una demanda muy superior a la prevista y que va a estar infrautilizada. No puede ser rentable y/o eficiente una instalación o infraestructura que funciona al 2% de su capacidad. No existe ningún medio de transporte en el mundo cuya ocupación sea  tan reducida.

Aunque en la publicidad del proyecto se anuncia que no afecta al parque natural de Sierra Nevada se observa la parte del trazado que lo atraviesa y la incidencia en el colindante parque nacional 
El propio Estudio de Viabilidad aportado por la empresa arroja serias dudas respecto a la consistencia del proyecto como refleja el dato de que el plazo de tiempo previsto, 40 años, para generar un resultado acumulado positivo, es un plazo muy superior a la vida útil de las instalaciones. ¿Quién puede creer (ahora menos que hace unos años) que un grupo de empresarios granadinos, (ni de otro sitio, no es por malmeter), va a invertir en una infraestructura de transporte público de manera altruista “para fomentar el turismo, para mejorar la movilidad y para disminuir la contaminación atmosférica y luchar contra el cambio climático”, con la intención (y paciencia) de no ganar ni una peseta –perdonadme el arcaísmo- hasta pasados unos 30 años? No es que yo sea mal pensado, y crea que hay gato encerrado, es que no es creíble un proyecto empresarial con este panorama.

No estamos hablando de un proyecto cualquiera, un proyecto más, con el que se puede ensayar o probar a ver si la cosa sale. La inversión necesaria para la instalación del teleférico desde Granada hasta Sierra Nevada es muy cuantiosa, ya se estimaba como superior a 129 millones de euros en 2006, según los propios promotores. (Y eso sin aplicarle la “teoría de la suma de las dudas”). De esta inversión hay que señalar que la mayor parte va dedicada a la compra del material, por lo que más del 60% “emigra” fuera de nuestras fronteras. Para ellos, y para el intermediario comisionista del cacharro, sí podemos decir que hay un negocio limpio aunque un poco oscuro.

Es difícilmente creíble un proyecto avalado por una empresa, la Sociedad Limitada  Teleférico Sierra Nevada, que  se constituye con un capital de 600.000 euros para el fin social de construir y explotar esta infraestructura y que tiene previsto hacer frente a la inversión con un préstamo a pagar en 60 años; porque aunque se presume de que la inversión es privada, se planteaba financiar la construcción del susodicho teleférico con una póliza -a 60 años- con un interés fijo anual de 6,8 millones de euros. 

Si se cumplieran las previsiones de los promotores de transportar a 250.000 personas anualmente al precio medio de 23,50 euros por cabeza, (sin IVA, ese impuesto que iba, con “b”, a bajar pero que subió Rajoy  en 2013 -en este caso pasó del 8 al 10%-),  los ingresos anuales se elevarían a menos de 6 millones de euros.

Si se cumpliera el presupuesto de inversión de los aproximadamente 130 millones de euros que calculaban entonces los promotores, la amortización fija anual se elevaría a casi 7 millones de euros, superior a los ingresos anuales y eso sin tener en cuenta los casi 2 millones de euros de gastos anuales en personal y mantenimiento que están previstos.

Quisiera apuntar algunas conclusiones del análisis de las cuentas del teleférico extraídos del estudio de la operación financiera ideada para sufragar los costes, (fáciles ni soy experto en estos análisis ni quiero aburrir con cifras difícilmente inteligibles), que me llamaron poderosamente la atención, (y que dan prueba de que me he empollado el proyecto con interés y profundidad y que por lo menos desmentirían que no se ha estudiado con detenimiento):

Ø     De las diferentes tablas de amortización confeccionadas, solo una considera el interés de la deuda que se va acumulando los primeros años, es la denominada  “Externo horizontal” que, por consiguiente, es la única realista.
Ø  No obstante, en esta tabla al pasar del año 20 al año 21, la fórmula de cálculo cambia sin justificación y se modifican los resultados. (Era un error según la empresa que se “corrigió” en la entrega de documentación complementaria). 
Ø      Según los nuevos datos aportados por los promotores, las pérdidas acumuladas alcanzan un máximo en el año 24 y se elevan a casi 81 millones de euros (en el cuadro original el año 20 y 77.5 millones de euros).
Ø      El resultado anual no comienza a ser positivo hasta el año 25 (en el cuadro original, el año 21).
Ø      En el año 30, un período superior al tiempo de vida del propio teleférico, las pérdidas acumuladas se elevan todavía a 73,6 millones de euros (en el cuadro original 36 millones).
Ø      Con las bases establecidas por el promotor, hay que esperar al año 40 para que desaparezcan las pérdidas acumuladas (y no el año 35). A partir de aquí el resultado acumulado va incrementándose positivamente.

Dirá mucha gente que para eso están los empresarios para arriesgar su dinero e invertir  y que ellos sabrán si asumen estas dificultades, no hay nada “público” que perder. Ya he advertido que el capital social que estaban dispuestos a perder era más bien escaso, en proporción a la inversión total estimada y que la operación  se diseña en base a una póliza de crédito. No sé si entonces había bancos dispuestos a financiar una obra así y si en la actualidad siguen apoyando la idea pero si yo fuera cliente o accionista de una entidad financiera que se metiera en esta operación me salía corriendo rápidamente de ella. Y ya sabemos al final quiénes somos los paganinis de estas ruinosas operaciones bancarias, quiénes somos los que pagamos los rescates millonarios de los banqueros que han vivido por encima sus posibilidades y ahora han limitado las nuestras y ya adivinamos quiénes quieren que paguemos las autopistas de peaje, los aeropuertos y otras supuestas inversiones que iban a atraer desarrollo y riqueza, basados en estudios de viabilidad económica tan poco solventes como el que nos ocupa. Y luego además habría que socializar las pérdidas y los déficits ambientales acumulados, pero eso es "harina de otro costal". 

Es decir que, tampoco, desde el punto de vista económico, el proyecto del Teleférico Granada-Sierra Nevada es creíble, viable ni sostenible.

Nota: Aunque esta entrada gira en torno a argumentos económicos he colocado algunas imágenes de las zonas en las que irían instalados los apoyos 23, 24 y 25, tres torres de entre 60 y 70 metros de altura que, como se puede comprobar en las fotografías, incidirían sobre zonas especialmente protegidas del parque natural con vegetación natural que se vería "naturalmente" afectada de manera grave

domingo, 20 de abril de 2014

No estamos solos, sabemos lo que queremos

Siempre me he preguntado parafraseando los versos de la canción "a dónde irán los artículos que no escribimos, que no publicamos". En este caso recupero uno que debió publicarse hace mucho tiempo, en el mes de octubre de 2007. Lo dejé guardado, olvidado y lo recupero ahora que ha vuelto el debate sobre el teleférico a raíz de la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía y que he empezado en mi blog a escribir todo lo que creo que debería saber la gente sobre este proyecto, aparte de lo que la publicidad y la propaganda nos han vendido. Como diría un gran amigo mío, os lo cuento por si me pasa algo, Dios no lo quiera ( y aunque lo quisiera).  Lo publico mientras preparo otras entradas que sumar a El teleférico más grande del mundo y ¿Es el teleférico una alternativa al tráfico hacia Sierra Nevada? 

Semana del 15 al 21 de octubre de 2007.


Esta semana ha sido clave en el tema del Teleférico. El informe del Ministerio de Medio Ambiente, hecho público el miércoles a través del periódico El PAÍS, ha supuesto un enorme impacto en la opinión pública del que se han hecho eco los medios locales posteriormente y luego se han iniciado las reacciones a las conclusiones, no vinculantes para la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, (que era la que había solicitado dicho informe). A mí me ha pillado fuera de Granada este capítulo porque he estado en Guadalajara, participando en unas jornadas sobre conservación de hábitats y especies, organizadas por la delegación española de Europarc y la fundación Biodiversidad en el parque natural del Alto Tajo, y además la mayor parte del tiempo he estado sin cobertura telefónica. Repasando las crónicas en la consulta de hemeroteca de IDEAL, he podido ver cómo éste titulaba “otro informe oficial ha dado la puntilla al teleférico entre la capital y Sierra Nevada”, aunque los empresarios no dan la batalla por perdida y han desplegado sus baterías informativas y otras armas de presión. Por un lado dicen que están a favor del proyecto porque traerá grandes beneficios y no mienten (porque eso es lo que esperan que les reporte a ellos, grandes beneficios), y por otro, piden a la Junta que no tenga en cuenta el informe del organismo autónomo de parques nacionales. Los ecologistas han reiterado su oposición al proyecto y han visto respaldados sus argumentos. Esta vez han aparecido juntos, muchos colectivos y eso les hace tener a la vez mayor capacidad para atraer y sumar a la causa a más gente, de los que podemos considerar no adscritos, jóvenes, progresistas, pacifistas, comprometidos, escépticos con los partidos políticos, radicales demócratas, (vamos muchos de los que el PSOE necesita movilizar para ganarle al PP las próximas elecciones). Le piden a la Junta que haga ya una declaración de impacto ambiental negativa y que no espere a tomar su decisión hasta después de las elecciones de marzo. O no tienen confianza en el triunfo del PSOE, y no quieren por tanto que el PP pueda fácilmente darle la vuelta a los informes, o no se fían del gobierno andaluz. A mí me encanta que haya por fin debate y polémica en este asunto. Me gusta especialmente el que se produce en el foro de Nevasport, porque me siento identificado con muchos de sus participantes (a una de ellas la acabo de conocer en las jornadas del Alto Tajo, granadina, ambientóloga que trabaja en el parque natural de Cárdeña-Montoro), pero también es interesante el que se produce en torno a los comentarios de las noticias o el mismo suscitado por el post del blog del Rumore Rumore  (ya no está operativo) de IDEAL del que soy (era) un adicto. Su autor, Quico Chirino ha estado muy hábil de reflejos cuando ha replicado al alcalde que para “patada en el culo”, la que le dieron a Nino García Royo sus compañeros de partido. Ahora se está equilibrando el debate porque ya se pueden oír voces diferentes. Hasta ahora (casi) sólo había llegado a la opinión pública la poderosa campaña publicitaria de los promotores lo que hace que tengamos que estar a la contra desmontando todas las mentiras y haciendo sacar a la luz el verdadero trasfondo de la propuesta de este teleférico. Y es curioso ver la cantidad de gente que se moja en este asunto de motu propio, porque son montañeros y no quieren más barbaridades en la Sierra, porque están hartos de listillos que se enriquecen con pelotazos, porque son amantes de la naturaleza... La salida del alcalde de Granada a la palestra no ha podido ser más desafortunada aunque estoy convencido que hará declaraciones más potentes, más fuertes. A esta metedura de pata de Torres Hurtado con la referencia a los aerogeneradores sólo cabe explicarle que precisamente por su impacto visual no se pueden instalar en los espacios naturales protegidos como es el caso de Sierra Nevada. Y recordarle su oposición a un tranvía eléctrico por el centro de la ciudad porque los "posteles" afeaban el paisaje. Pero Pepeto tiene que salir a la palestra para darle alimento a los hooligans del PP para que saquen su cantinela en contra de la Junta. En los próximos días iré desmontando los argumentos de los promotores y de sus aliados e iré desvelando cosas curiosas sobre el proyecto que harán entender mejor muchas cosas. 

(Lo de los próximos días ha tardado unos cuantos años.)

NOTA: La semana anterior la Fundación Gypaetus había revelado un informe (se puede consultar en su web, no es secreto) acerca de la repercusión de la construcción del teleférico sobre el programa de reintroducción del quebrantahuesos pero los medios de comunicación no le dieron relevancia y sólo concedieron un pequeño recuadro a este estudio. Ahora que se ha dado tanta publicidad al aniversario de la muerte de Rodríguez de la Fuente y a su legado, qué bueno hubiera sido traerlo aquí a que dijera la importancia de este bicho y de otros como muchos estamos defendiendo aquí contra tanto insensible e inculto. Asumo que los promotores desprecien este “pajarraco” en peligro de extinción, y les traiga al fresco el impacto sobre las aves de su teleférico, pero me cuesta creer que la generación que creció con la serie de El Hombre y la Tierra, considere insuficiente esta razón para oponerse al teleférico. 

sábado, 12 de abril de 2014

La golondrina común, ave del año 2014


La Sociedad Española de Ornitología SEO/Birdlife ha elegido a la golondrina común (Hirundo rustica) como Ave del Año 2014, con el objetivo de llamar la atención sobre la delicada situación que atraviesa esta especie. 
La golondrina es una especie muy numerosa, conocida y ligada al hombre, pero en serio declive en Europa y en España, donde se enfrenta a múltiples amenazas. Los representantes de SEO han indicado que con la elección de la golondrina como ave del año quieren hacer un guiño al medio rural, nuestra auténtica riqueza pero al que se está dando la espalda, y además por tratarse de una especie cuyo declive alerta contra la gran amenaza del cambio climático. Además del abandono del medio rural, la principal amenaza para esta especie, según la SEO, es el creciente uso de pesticidas e insecticidas en el campo.

La población ha descendido en un 30 por ciento en la ultima década (lo que supone un descenso de diez millones de ejemplares) en España, una tendencia que si continúa provocará la total desaparición de la especie en veinte años.
Incansable viajera, cada primavera regresa desde África hasta los campos de la península, su hábitat preferido, donde busca pastos, prados o cultivos, huye de la vegetación densa y anida en entornos humanizados, bajo el techo de graneros, establos o casas de labranza y resquicios de puentes o embarcaderos.
De costumbres diurnas, tiende a instalarse en colonias cuando encuentra un lugar propicio y desarrolla un lenguaje de comunicación oral y corporal que usa cuando detecta una amenaza, para reagrupar a las crías, durante el cortejo o cuando encuentra alimento.
Este insectívoro atrapa a sus presas sobre el agua, paredes y plantas del suelo, pero también, aunque no es precisamente veloz, tiene una habilidad asombrosa para hacerlo en el aire, con un vuelo rasante, constante y a base de quiebros.
Se reproduce generalmente entre mayo y agosto y es el macho, que vuelve antes que la hembra a las áreas de reproducción, el que elige el hogar, que después anuncia a su pareja con un vuelo en círculo y una canción.
Ambos progenitores construyen el nido, a base de bolitas de barro que recogen y fabrican en sus picos y recubren de pasto, plumas, algas y otros materiales suaves.
Las hembras depositan de dos a siete huevos blancos con manchas rojizas y ella se encarga de casi toda la incubación, que dura entre 14 y 19 días, aunque la alimentación de las crías y la limpieza del nido corre por cuenta de ambos.

El nido en el que criaron por primera vez es reutilizado para la segunda y reparado y vuelto a usar en años siguientes, hasta 10 o 15 años si el mantenimiento es el adecuado.

Pincha en los siguientes enlaces si deseas más información sobre:


Traigo aquí la ficha de las golondrinas en "mi" Sierra, en "mi" libro sobre Las Aves de Sierra Nevada, donde puedes consultar el hábitat y distribución de las golondrinas en el macizo nevadense, su estatus y la situación de conservación de las dos espcies presentes, común y dáurica. 



lunes, 7 de abril de 2014

¿Es el teleférico una alternativa al tráfico hacia Sierra Nevada?

Como anuncié tras la sentencia del TSJA, voy a seguir analizando el proyecto del teleférico desde distintas perspectivas y en esta voy a referirme a su consideración como alternativa viable al tráfico hacia Sierra Nevada, uno de los argumentos que se utilizaban y se utilizan en su defensa.

El teleférico se presentó originariamente como “la única alternativa al transporte a la Sierra” (léase a la estación de esquí). Así se planteó en sus primeros compases para intentar justificar su necesidad. Pronto este argumento cayó porque se demostró que este tipo de transporte no es operativo para los esquiadores, no está preparado para transportar mercancías, es incómodo, lento, caro y sólo serviría, por darle un margen, para los esquiadores foráneos que se alojaran cerca de la estación base. ¿Alguien imagina, por ejemplo, a una familia de esquiadores sevillanos, o de malagueños  (a esos que tanto criticamos/envidiamos los granadinos pero nos gusta que vengan aquí a “gastarse los dineros”), llegando de su ciudad, alojándose en un hotel de la capital, desplazándose en su vehículo hasta el parking frente al nuevo Los Cármenes, ponerse las botas, coger los esquís y los bártulos imprescindibles para pasar el día (guantes, gorro, cremas, gafas...), subirse en el teleférico, pasar 50 minutos montado en este microbús colgante y llegar a la Plaza de Pradollano, “con las botas puestas”, y desplazarse hasta uno de los telecabinas, con todo el equipo, para iniciar la jornada deportiva? Y como diría la tonta "y volver"... ¿Alguien piensa, por otra parte,  que una familia granadina, utilizaría este transporte para subir y bajar a la estación de esquí? No hablamos ya de coste del transporte, del tiempo empleado, sino de la cultura, de los hábitos de la gente que sube a practicar este deporte.

Simulación del teleférico a su paso por Monachil
No, como alternativa para los esquiadores el teleférico no funcionaría, eso lo saben todos los expertos, la gente de Cetursa y cualquier persona con sentido común, y como el argumento no se sostenía, rápidamente sus promotores “evolucionaron” la propaganda y la publicidad y modificaron el argumentario convirtiendo el teleférico en un magnífico columpio que sería un estupendo reclamo de la ciudad de Granada para los turistas, aunque se olvidaron de modificar la concepción del proyecto y siguieron, y siguen, utilizando argumentos anclados en la idea inicial.

Ciertamente el teleférico sería un paseo espectacular con unas vistas extraordinarias (esos mismos valores paisajísticos que se utilizan como atractivo son despreciados en el estudio de impacto ambiental) pero como ya he comentado una infraestructura como ésta no es rentable ni competitiva con otros sistemas de transporte, como he señalado en "el teleférico más grande del mundo". 

Tampoco hay que aceptar que no hay otras alternativas viables. En el Estudio de Impacto Ambiental presentado por la empresa no se analizaron otras alternativas ni al trazado elegido ni otras posibles fórmulas para solucionar “el problema” del acceso a la estación de esquí (lanzaderas de autobuses y/o furgonetas, carriles reservados, rutas alternativas de subida y bajada... por empezar a dar ideas). Y además se dejó de analizar, con rigor, la alternativa principal, la de la no intervención y el coste de oportunidad. Sobre todo si se tiene en cuenta que quitando algunas horas, de algunos fines de semana, durante una parte de la temporada de esquí, que es cuando se supone que serviría para “aliviar o descongestionar” el tráfico, el resto del año, la mayor parte del año, la carretera es la mejor alternativa.

Hay que decir que tras las modificaciones y acondicionamientos de los años 90, la A-395, constituye una de las vías de más fácil penetración, accesibilidad y comodidad a una estación de esquí, una de las más “rápidas” de todas las vías de acceso, desde una ciudad media a estaciones de esquí, de nuestro entorno europeo.

mapa de impacto visual del teleférico
Por eso hay que rechazar con rotundidad el argumento del teleférico como alternativa al acceso por carretera actual (no estamos contemplando hacer una carretera o construir un teleférico, la carretera ya está hecha), sino que en el mejor de los casos se trataría de un transporte diferente, complementario, sumatorio.

En el proyecto, tan alabado por la magistrada del TSJA, se planteaban dos cuestiones que no me resisto a comentar tras la discutida y discutible sentencia que no leyó o no ha tenido en cuenta los argumentos de la administración para desestimar el teleférico, (ahora además de los enemigos que me estoy granjeando entre la cúpula empresarial, me estoy buscando enemigos en la Justicia): el primero se refiere al argumento utilizado de que el teleférico servirá para modificar los hábitos de transporte privado (como si el teleférico fuera un transporte público). Los promotores hacen aquí una declaración de buenas intenciones pero que no está fundamentada en ningún argumento que la avale. Ni el tiempo, ni el precio, ni la comodidad ni nada que haga optar por este tipo de transporte. Tan es así que, en  un alarde de sinceridad, en otro apartado del estudio de viabilidad que acompañaba al proyecto, (que también debió escapársele a la sala del TSJA), se decía que sería probable que la demanda de los viajeros no fuera tan alta como para mantener los costes de explotación y por eso sugería que. en ese caso, la Administración debería estudiar fórmulas para favorecer el teleférico entre las que se incluían la restricción del tráfico por carretera, subvenciones públicas al billete o exenciones fiscales.

Volveré en otra entrada, cuando analice los aspectos económicos, sobre este asunto tan importante pero ahora me limitaré a decir lo que significa restricción al tráfico privado por carretera. Los promotores, con este proyecto tan estudiado que dicen que presentaron, lo que proponen es que se corte el paso por una carretera (en este caso autonómica) para que la gente se suba en un transporte privado. Es como si le dijéramos a la gente que se cierra la autovía Madrid-Barcelona y que cojan el AVE o el puente aéreo (eso sí le diríamos que es que contamina menos, que es para que se emitan menos toneladas de gases de efecto invernadero). Es curioso que sea en este único apartado de todo el proyecto, cuando se preocupan por la contaminación de los vehículos, cuando se cantan las excelencias del espacio natural protegido que atraviesa el teleférico. ¿Sorprendente, no? Y eso que no vamos a entrar a valorar otros aspectos relativos a cómo se haría operativa esta medida, ¿desde donde y cómo se cortaría?, ¿cuál sería la repercusión sobre las poblaciones locales intermedias? y/o quién pagaría todo este dispositivo.

Pues estas cosas que he subrayado las ponen en el proyecto, no me las he inventado.


En definitiva que eso de que el teleférico es la única alternativa viable al tráfico en Sierra Nevada es un argumento que hace aguas por todos lados porque ni es única, ni es alternativa y además no sirve para la inmensa mayoría de los usuarios de la estación de esquí. Ya veremos en otros artículos si es viable como columpio. 

martes, 1 de abril de 2014

EL TELEFÉRICO MÁS GRANDE DEL MUNDO

Cuesta trabajo creer algunas cosas en torno al proyecto del teleférico desde la ciudad de Granada hasta la estación de esquí de Sierra Nevada.

Que la Junta de Andalucía, léase los socialistas, estén en contra de un proyecto privado, de empresarios granadinos para más INRI, que no cuesta un euro a las arcas públicas, que generará, (pongan la cifra que quieran, es gratis), 1.000, 2000, 3.000 puestos de trabajo?, y que supondrá un enorme revulsivo para nuestra economía provincial, es difícil de entender. El Partido Popular y el gobierno del ayuntamiento de Granada repiten esta letanía que ha calado en muchos sectores de la sociedad. A mí me gustaría pensar que el PSOE, la Junta, no apoya esta iniciativa por su más que presumible gran y grave impacto ambiental, por mucho que los promotores lo nieguen y la jueza del TSJA en un alarde de conocimiento técnico al respecto haya escrito lo que ha escrito en la sentencia reciente (ver la sentencia "divina" del TSJA en la entrada anterior en este blog).

Trazado del teleférico, puntos de apoyo y estaciones intermedias.
Ahora leo que los empresarios responden a la oferta de diálogo de la Junta a que se replantee el proyecto para adaptarlo a las exigencias medioambientales  que están dispuestos a reformular el proyecto (yo pensaba que lo tenían ya todo muy estudiado y medido y había escuchado que habían tenido todas las cautelas ambientales ya en su proyecto pero por lo visto hay margen para que donde no iba a haber ningún impacto ambiental negativo haya menos 10, o menos lo que haga falta).  Esperaré expectante las nuevas propuestas pra opinar al respecto.

El proyecto del teleférico tal y como se planteó hace unos años, no es viable, no sólo ambientalmente,  (me temo que no sería una razón suficiente, antes o después caería esta cautela), sino que no lo es tampoco económicamente,  (ahora mucho menos que cuando se planteó),  y por otras muchas razones que voy a intentar desmontar, a sabiendas de que me va a caer por todos lados y que lucho contra unos pocos enemigos pero muy poderosos y cuento con muchos aliados pero con escaso poder y bastante difuso y difícil de articular. 

Cuenta la propaganda y la publicidad que estamos ante el que será “el teleférico más grande del mundo” para estimular el orgullo patrio chico. Los granadinos debemos ser un poco ingenuos si hacemos caso a estos mensajes porque en una provincia que no ha sido capaz de conectarse a estas alturas del siglo por autovía con su puerto y playas, que se va a conformar (parece) con una estación del siglo XIX, con un repaso de chapa y pintura a lo máximo, para recibir a un AVE con las alas cortadas (me refiero a sin soterrar, una sola vía), un aeropuerto infrautilizado y algunas otras carencias de infraestructuras, es difícil creer que vamos a dar el salto técnico, inversor y social para convertirnos en los primeros de la fila en esta cuestión, como si fuéramos los más listos del mundo mundial.

¿Alguien se ha parado a pensar por qué no hay teleféricos tan largos en otros lugares del mundo?Yo lo voy a explicar.

Simulación de una de las torres y de las cabinas (posteles en el lenguaje del alcade de Granada) cerca de la última estación intermedia, Tajo del Zorro).
La respuesta es clara: este medio por cable no es el transporte más adecuado para estas distancias tan largas. A nivel mundial ha habido muchas ideas al respecto pero se ha demostrado que el teleférico no puede competir ni con la carretera ni con ningún medio de transporte por ser la forma de viajar más costosa (en construcción y mantenimiento) y lenta. Solamente tiene sentido y puede ser rentable –sino económica al menos socialmente- donde no existe otra alternativa de transporte para acceder a un determinado destino. Está claro que en este caso ni una cosa ni la otra.

Normalmente los teleféricos se construyen para comunicar dos puntos relativamente próximos pero separados por desniveles muy elevados, es el caso de los ejemplos que se citan, Chamonix-Aiguille de Midi (Francia) o el de Fuente-Dé en el parque nacional de Picos de Europa y/o en lugares que permanecen cubiertos de nieve durante largos periodos y el acceso por carretera no es posible como es el caso de Encamp-GrandValira en Andorra o Kitzbühel-Hahnenkmamm en Austria o las telecabinas en el interior de la mayoría de las estaciones de esquí durante las temporadas.

Casualmente la estrategia de marketing de los promotores ha colocado la imagen del teleférico en situaciones de estas características y en los vídeos publicitarios se veía una telecabina, (más pequeña que el del proyecto que nos ocupa y me preocupa), circulando por un territorio cubierto de nieve.

Una muestra de los impactos sobre la avifauna del teleférico. No se ponen los puntos en concreto por razones de precaución para la conservación de estas especies.
El itinerario previsto desde el parking del Zaidín, junto al nuevo estadio de Los Cármenes, hasta el parking de Pradollano no cumple ninguno de estos requisitos y se me antoja que los 19 kilómetros de longitud, los más de 50 minutos de tiempo medio en el recorrido y los 27 (o más) euros del trayecto per cápita, son cifras que no se sostienen como supuesta alternativa al transporte en vehículo por carretera con sus 30 kilómetros desde ese mismo punto, unos 35 minutos de duración y unos 8-9 euros (cada vez más)  de coste. Es decir un 50% más en tiempo y entre un 350 a un 1.100% en precio en función del número de pasajeros por vehículo.

¿Dónde está entonces la alternativa? Continuará.