Una nueva entrada "guerrera" en el Independiente de Granada.
Pablo Iglesias después de habernos hecho pasar por el purgatorio, abandona su asalto a los cielos y pude condenarnos al infierno de un nuevo gobierno de Rajoy. ¿Cuánta gente se quedará en el limbo?
Para leer más pincha en el siguiente enlace. Del asalto a los cielos a la condena al infierno
lunes, 30 de mayo de 2016
Del asalto a los cielos a la condena al infierno
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domingo, 29 de mayo de 2016
La "Lista" se agranda y el tamaño (en este caso) SÍ importa
![]() |
Gentiana alpina, al fondo el Mulhacén |
El enlace a la edición digital está AQUÍ:
http://www.granadahoy.com/article/granada/2293669/la/lista/se/agranda.html
y la edición en papel, a doble página, aunque en blanco y negro quedó así:
Os dejo los textos y las fotos originales con permiso de uso citando la fuente, sobre todo de las imágenes que en este reportaje corresponden a Luis Ordóñez (genciana y amapola), José Miguel Muñoz, Mario Ruiz y Miguel Ángel Mesa y Antonio Gómez (las de los pinos insignes y secuoyas respectivamente).
La
‘Lista’ se agranda
Una
reciente actualización del Catálogo de plantas de Sierra Nevada
eleva a 2.353 las especies presentes. La cifra supone un incremento
del 15% sobre las estimadas hasta el momento.
La
prestigiosa revista científica dedicada al mundo de las plantas,
PHYTOTAXA, ha publicado un artículo del profesor Juan Lorite, del
Departamento de Botánica de la Universidad de Granada, con la
actualización del Listado completo de plantas de Sierra Nevada,
trabajo que no se realizaba desde la década de los 80 del siglo
pasado cuando los profesores Molero Mesa y Pérez-Raya (1987)
elaboraron la única Lista de flora vascular disponible de toda
Sierra Nevada hasta ahora.
De
las 2.100 plantas que se estimaban hace tres décadas se ha pasado,
con esta revisión a un total de 2.353 taxones diferentes (2.063
especies, 258 subespecies y 32 híbridos identificados), lo que
supone un incremento de 359 taxones, lo que supone un incremento del
15% sobre lo que se consideraba anteriormente. Los avances genéticos,
los nuevos estudios realizados, las actualizaciones en taxonomía y
la publicación de los Catálogos de Flora de la Península Ibérica
y de Andalucía Oriental, han dado pie a esta revisión florística
que queda abierta a probables nuevas incorporaciones con un mayor
esfuerzo de muestreo y nuevos trabajos de recopilación.
Estos
valores absolutos tan elevados tienen además una relevancia
cualitativa desde dos puntos de vista distintos. En primer lugar
porque esta cantidad supone que en
Sierra Nevada está presente el 40% de las plantas de toda la
Península Ibérica,
porcentaje que habla por sí solo de la importancia de la flora
nevadense. Esta cantidad es particularmente alta en comparación con
otros espacios naturales como Cazorla que con una superficie aún
mayor que Sierra Nevada, ‘solo’ alcanza 1.590 taxones según un
reciente estudio similar.
Por
otro lado la flora nevadense se caracteriza por su alto porcentaje de
endemismos. Hasta
105 plantas han sido confirmadas como exclusivas de Sierra Nevada
en este estudio del profesor Lorite, lo que la convierte también en
una de las áreas con mayor endemicidad.
Cuadro:
Grado de amenaza de las especies de flora de Sierra Nevada.
201
especies de plantas tienen algún tipo de amenaza, de ellas 35 están
en peligro o en peligro crítico de extinción.
- 17 en peligro crítico de extinción
- 18 en peligro
- 105 vulnerables
- 68 casi amenazadas
- 43 datos insuficientes
ESPECIES
AMENAZADAS
En
peligro crítico:
alfilerillo
de Los Alayos
(Erodium astragaloides), Arenaria nevadensis, manzanilla
real (Artemisia
granatensis).
En
peligro: Espuelillas
o conejillos de Sierra Nevada (Linaria
glacialis)
y Ranunculus glacialis.
Vulnerables:
Perdiguera
del Trevenque
(Helianthemun pannosum), Valeriana apula.
Sierra
Nevada, paraíso de biodiversidad vegetal.
Sierra
Nevada ha sido reconocida desde hace mucho tiempo como un enclave de
gran biodiversidad vegetal de la Región Mediterránea, lo que se
conoce como hotspot
(punto
caliente).
154
tipos de comunidades vegetales diferentes han sido descritas que van
desde los pastizales psicroxerófilos de la alta montaña hasta los
tomillares subdesérticos del extremo oriental almeriense pasando por
enebrales-piornales, tomillares dolomíticos, pinares de diversos
tipos, robledales, encinares, saucedas o espinares.
La
mayoría de los taxones, (2.273), están incluidos entre las
angiospermas, (plantas vasculares con flores). En este grupo son
mucho más abundantes las dicotiledóneas (1.861 taxones, 82%), que
las monocotiledóneas que se quedan en 419 especies (18%); por su
parte los helechos llegan a 51 taxones y las coníferas están
representadas con 29.
Las
familias identificadas en Sierra Nevada suponen el 86,7% de las
presentes en Andalucía oriental. Seis de estas familias, Compuestas,
Leguminosas, Labiadas, Gramíneas, Crucíferas y la Cariophyllaceae,
tienen
más de 100 especies cada una.
Diez
géneros de plantas tienen 20 o más representantes en Sierra Nevada
y entre ellos acumulan 233 especies, un 10% del total. Los géneros
con más número de especies presentes en Sierra Nevada son:
Astragalus
(20),
Carex (24),
Centaurea (23),
Festuca (20),
Galium (23),
Helianthemun (24),
Orobanche (20),
Ranunculus (25),
Silene (27)
y
Trifolium (27).
La
mayor parte de las especies son autóctonas, 2.232. El resto, un
total de 121 especies son alóctonas o exóticas, la mayoría de
ellas especies cultivadas o introducidas en las repoblaciones u
ornamentales.
Origen
de la biodiversidad nevadense
El
origen de esta extraordinaria biodiversidad vegetal nevadense se
encuentra tanto en factores paleohistóricos como biogeográficos.
Sierra Nevada ha funcionado como punto de encuentro de plantas de
diversas procedencias tan diferentes como el norte de África, las
estepas del sureste de Asia o finalmente todas las llegadas del norte
de Europa desde el Cuaternario que encontraron aquí refugio de las
sucesivas glaciaciones.
A
las plantas provenientes desde lugares tan diferentes, Sierra Nevada
les ha proporcionado múltiples ambientes debido a su gradiente
altitudinal, distintos tipos de sustratos, derivado de su gran
variedad geológica (micaesquistos, filitas, cuarcitas, calizas,
dolomías, conglomerados…), su diversidad climática o su compleja
orografía.
La
explicación más sencilla a esta enorme biodiversidad es entender
que Sierra Nevada funciona como si fuera un pequeño continente ya
que es un sistema montañoso aislado que posee un gradiente
altitudinal muy amplio que va desde los 300 metros de altitud de las
estribaciones orientales almerienses hasta las altas cumbres
occidentales con más de veinte picos por encima de los 3.000 metros,
incluyendo el Mulhacén, techo de la Península.
El
Tamaño sí importa
El
Inventario Florístico de un espacio natural es un elemento muy
importante desde el punto de vista científico ya que es un requisito
previo para evaluar la necesidad de planes de conservación, de
recuperación y manejo de las diferentes especies vegetales así como
un elemento fundamental para diagnosticar la necesidad de estudios
más concretos y detallados. Por otro lado, desde el punto de vista
social, es la manera más visual y cuantitativa de poner en valor la
biodiversidad de un determinado ámbito y su importancia para el
conjunto de la sociedad, posibilitando la comparación con otras
zonas y estableciendo un ranking. Desde el punto de vista de las
políticas ambientales, las Listas pueden servir para establecer
prioridades de actuación en áreas con elevada biodiversidad o con
alto porcentaje de endemismos. Pero lo verdaderamente importante es
que la biodiversidad es un índice de riqueza de los ecosistemas y
también de resistencia y resiliencia ante perturbaciones por lo que
es un ‘seguro’ de los ecosistemas para seguir proporcionando
bienes y servicios a la sociedad.
“Endemismos
por arriba y por abajo”:
La
amapola de Sierra Nevada es el endemismo que crece ‘más alto’,
por encima de los 3.000 m. en la Loma del Mulhacén, mientras que
Euzomodendron
bourgaeanum,
una planta de la familia de las crucíferas, vive en las cotas más
bajas del parque a unos 300 m. de altitud.
![]() |
Amapola de Sierra Nevada. Foto Luis Ordóñez |
Euzomodendron bourgaeanum. Foro de María Luisa Rodríguez Tamayo |
ESPECIES
INTRODUCIDAS:
Secuoya
gigante y pino insigne dos especies originarias de California.
Ranunculus
cherubicus subsp
girelai., es
la última especie incorporada a la Lista de Sierra Nevada tras su
descubrimiento en el puerto de la Ragua, hace un par de años, por
José Miguel Muñoz, botánico que trabaja en los Programas de
Seguimiento y de Conservación de flora del parque nacional y natural
de Sierra Nevada. Su apellido (girelai)
ha sido puesto en honor a Mario Ruiz Girela, director del Jardín
Botánico “Hoya de Pedraza”.
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Sierra Nevada
domingo, 22 de mayo de 2016
En busca del (Cerro) del Tesoro
Esta semana he atacado de nuevo con una leyenda de Sierra Nevada, la del Cerro del Tesoro, de las menos conocidas aunque hay un texto completo de Wilkomm que la recopila. Ya escribí hace tiempo un articulo titulado Una Montaña cubierta de leyendas, en el que hacía especial hincapié en las de la Laguna de Vacares y en las del Mulhacén. Por cierto este fue uno de mis "éxitos", uno de los mas leídos tanto en el periódico como en mi blog. va a ser verdad que soy un cuenta cuentos y/o que las leyendas, y en especial las de Sierra Nevada, tienen mucho tirón.
Aquí podéis encontrar la edición digital. http://www.granadahoy.com/article/opinion/2288698/busca/tesoro.html y así quedó la edición en papel.
SIERRA NEVADA, MONTAÑA DE OPORTUNIDADES
EN BUSCA DEL
TESORO
Según una
antigua leyenda el Cerro del Tesoro encierra en sus entrañas un rico tesoro de
joyas y
piedras preciosas.
Son muchas y
variadas las leyendas sobre tesoros en Sierra Nevada, la mayoría ligadas a la
etapa musulmana. Muchas de ellas son exclusivas del Reino de Granada y otras
son de argumento común con otros lugares. Se basan en supuestos tesoros
escondidos por “los moros” tras la conquista de Granada o cuando fueron
expulsados los moriscos de la Alpujarra definitivamente. Suelen mezclar
elementos mágicos, siguiendo una
tradición oriental, con hechos históricos y parajes reales.
Una de las
más completas aunque desconocidas para mucha gente es la conocida como la
leyenda del Cerro del Tesoro recopilada por Moritz Willkomm en su libro “Las
leyendas de Sierra Nevada”, junto a la de la Fuente de los Castaños, (típica
historia entre hermosa cristiana ‘vieja’ y apuesto jefe morisco), y la de la
Peña de los Enamorados (transcripción de la popular leyenda de Antequera).
LEYENDA
DEL CERRO DEL TESORO.
Está
ambientada en la época musulmana. Un jeque árabe, Abu Kazar proveniente de
Córdoba se establece en el valle del Monachil con permiso de las autoridades
granadinas. Allí construye un castillo en el monte y sitúa a su familia más
abajo en el valle junto al río. Ganadero y agricultor, hombre afable, modesto y
laborioso, hace fortuna con estas tareas agropecuarias y manda a educar a sus
hijos a la ciudad, casándolos con hijas de nobles a las que “no les tiraba” el
campo. Ismael el biznieto del fundador del clan y cabeza de la familia de los
Beni al Kazar un siglo después, va a echar por tierra el patrimonio familiar y
la buena fama convirtiéndose en un tirano que gobernaba a sus súbditos con mano
de hierro. Conforme dilapidaba su fortuna, y el de una rica heredera con la que
casó, subía los impuestos, haciéndose acreedor de odios y temores. Al
arruinarse sólo le quedaba una carta, la de su bella hija Fátima, que utilizaba
como señuelo para atacar a los caballeros que iban a cortejarla, ninguno
considerado suficientemente rico para sus pretensiones.
Un día llegó
un anciano mago proveniente de Damasco que buscaba unas hierbas mágicas que
crecían en la Sierra y que había oído hablar de la belleza de la hija de
Ismael. Al encontrarse con el tirano
ambicioso y comprobar la belleza de su hija, le prometió, que si le concedía la mano de Fátima, lo
convertiría en el hombre más rico del mundo, gracias al poder de esas plantas,
capaces de descubrir tesoros.
Hecho el
acuerdo, en el solsticio de verano, momento en el que la planta talismán
buscada florecía, se adentraron por una vereda tortuosa y recóndita en el monte
hasta llegar a un lugar en el que el mago, utilizando su vara mágica adormeció
a Ismael para buscar la “hierba de herradura”; a su regreso lo despertó y le mostró una flor roja, muy bella y
extraña, la “llave” que abriría montañas de tesoros. Efectivamente, cuando la
flor se giró y señaló un lugar en las rocas, éstas se abrieron y pusieron al
descubierto un inmenso tesoro de joyas y piedras preciosas.
Los tesoros fueron almacenados en el castillo pero cuando el mago reclamó su parte del trato, Ismael se negó a cumplirlo, intentado arrebatarle la flor mágica y atacar al viejo y, pensaba, desvalido mago. Pero por un lado la flor, perdía sus efectos en manos de personas impuras y quedó mustia en contacto con el avaro Ismael. Sin embargo en manos de la dulce, pura y virgen Fátima, la flor recuperó su belleza y propiedades. Y, además, el anciano no era débil ni inválido y cogió su vara y tocándola en el suelo, se abrió un enorme agujero en el que quedaron sepultados Ismael, su hija y todos los tesoros acumulados. Al poco el castillo se deshizo en llamas sepultado por un rayo de una inesperada y repentina tormenta seca de principios de verano.
Otras versiones rematan la historia haciendo desaparecer al brujo con la hija, y el tesoro, en una gruta que quedó sellada tras la intervención de la vara mágica, haciendo inútiles los esfuerzos del padre en intentar perforar la roca. Ismael hundido en una desesperación profunda y cuando iba a ser arrestado por sus múltiples vilezas cometidas, bajó al sótano y se ahorcó en el mismo instante en que el cadí pedía la entrada en el castillo para su detención.
La leyenda
cuenta que un joven puro y honrado puede abrir el cerro y descubrir los tesoros
escondidos con la ayuda de la susodicha y desconocida planta mágica cogida en
la noche de San Juan, y de paso liberar y casar con la bella y virgen Fátima
que estará aguardando impaciente. Nadie
ha conseguido coger esta planta ya que rápidamente se vuelve mustia al ser
pisada aunque un pájaro carpintero, el pito real, hace sus nidos con ella.
Moritz Willkomm (1821-1895) fue un insigne botánico y
geógrafo alemán, que adquirió un gran prestigio en su época sobre todo por sus
grandes aportes en el campo de la Sistemática vegetal, además de ser un gran
divulgador en el terreno de la Patología Vegetal, Geografía y Jardinería. Es
sobre todo conocido por ser el autor junto al botánico danés John Lange del
Prodromus Florae Hispanicae... una de las publicaciones más importantes sobre
la flora de la península ibérica. De sus tres viajes a Granada escribió dos
libros, “Las sierras de Granada” y “Las leyendas de Sierra Nevada”; en este
último se encuentra la narración más
completa de la Leyenda del Cerro del Tesoro.
CERRO DEL TESORO
El Cerro del
Tesoro, tiene una altitud de 2.002 m. Recibe
otros nombres como Pico del Tesoro, Cerro de Cortichuela o de la
Cortichuela y también Peña o Peñas del
Tesoro; se encuentra situado entre el Collado de Matas Verdes a (1.896 m.), que
lo separa del Cerro del Mirador y de las lomas de los Panaderos y de Dílar, y
el Collado de Ruquino a 1.757 metros. Para
llegar hasta este pico de la media montaña nevadense, la manera que
recomendamos es la de realizar el tramo 1 del sendero de gran recorrido GR-240,
conocido como Sulayr, desde el Jardín Botánico de La Cortijuela en dirección
hacia el Dornajo. Hasta este punto llegaremos desde La Zubia a Cumbres Verdes,
Fuente del Hervidero y, continuando por la pista forestal, llegaremos hasta La
Cortijuela. Aquí seguiremos las balizas y señales hasta el Collado de Matas
Verdes. Desde aquí llegaremos en unos minutos hasta la cima del Cerro del
Tesoro.
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domingo, 15 de mayo de 2016
Escenarios de guerra (en Sierra Nevada)
Búnker en la Loma del Mulhacén |
Ha coincidido mi reportaje de esta semana en Granada Hoy con el concierto "Maniobra de Resurrección" de los 091 en Granada en el que he podido disfrutar de una excelente version de una de las canciones que más me gustan de la mítica banda granadina "Escenas de guerra" que pongo como banda sonora del artículo.
https://youtu.be/YMnMv0-YNN4
La doble página que he escrito, denominada "Escenarios de guerra", está inspirada en la propuesta de itinerario por las altas cumbres de un compañero, guía-intérprete del parque nacional y natural de Sierra Nevada, que esperamos pronto ver publicada como cuaderno didáctico y guía para realizar un sendero por los restos de las construcciones de la guerra civil en Sierra Nevada.
Estos son los enlaces a la edición digital:
ESCENARIOS DE GUERRA
UN SENDERO POR LA HISTORIA RECIENTE
Y así quedó la doble página en papel.
SIERRA NEVADA, UNA
MONTAÑA DE OPORTUNIDADES
ESCENARIOS DE GUERRA
Trincheras, nidos de ametralladoras, refugios, puestos
de mando y de tiro… numerosos restos de la ‘guerra civil’ forman parte de un
interesante itinerario por las cumbres.
Las "Posiciones del Veleta", fueron una posición estratégica durante toda la "guerra in-civil" |
La
Sierra Nevada occidental granadina, estuvo partida en dos por la línea del
frente de guerra que se extendía por el norte hasta conectar con la vecina
Sierra de la Alfaguara y por el sur hasta la costa. El Pico del Mulhacén fue
enclave republicano durante los tres años que duró la contienda mientras que el
Veleta, por su parte, fue ‘zona nacional’ gran parte del tiempo.
El frente de Sierra Nevada fue
secundario ya que ambos ejércitos se concentraron en la toma (o defensa) de
Madrid, y en las batallas de Cataluña y Levante. En todo caso, sí tuvo una gran importancia estratégica, y se
mantuvo la pugna en la línea divisoria durante toda la Guerra, con diferentes
avances y retrocesos esporádicos lo que provocó la realización de numerosas
construcciones o el aprovechamiento de las existentes por parte de las tropas
de ambos bandos.
Aún
quedan numerosos testimonios que nos informan de las circunstancias en las que
se libró la Guerra. La mayor parte de esas construcciones se encuentran en
estado ruinoso por el paso del tiempo aunque aún así, nos pueden dar una idea
de cómo fueron aquellos años en esta zona de alta montaña y de las penalidades
que sufrieron, guerra aparte, aquellos soldados en las duras condiciones de la
Sierra, aislados y con precarias comunicaciones. En invierno, mal equipados,
soportando la nieve, el frío y las ventiscas; en verano, por el contrario,
castigados por el calor y la fuerte radiación solar, en una zona sin arbolado
que les protegiera, la guerra debió de hacerse larga y penosa.
El "primer refugio" de Sierra Nevada sirvió también para guarnecer a las tropas. |
Aún se habla en muchos pueblos de las
penurias que pasaban los soldados en la Sierra, destacando lo que sufrieron los
“moros” regulares de Ceuta que lucharon en el bando de los sublevados en las
lomas de Cáñar y Soportújar, acostumbrados a otras condiciones muy diferentes,
o las que pasaron los soldados de la XIII Brigada Internacional del Ejército
Republicano, la mayor parte procedentes del norte de Europa, que tuvieron que
ser retirados de Sierra Nevada por las duras condiciones que soportaron durante
el invierno del 37.
La alimentación se basaba en el ganado
requisado por los pueblos y cortijadas, y en una considerable proporción, en
conservas. Dando una vuelta por los alrededores de los principales escenarios
de la guerra es fácil encontrar antiguas latas de sardinas, de carne asada o de
leche condensada, de diversa procedencia: portuguesa, argentina o
española. Se cuenta que los soldados,
conocedores de la existencia de las famosas ‘papas de la sierra’ enterradas en hoyos, las buscaban de noche y que
alguna vez coincidieron soldados de los dos bandos en el mismo hoyo, y se
repartieron el ‘botín’ sin mayores
consecuencias.
“En todos los frentes se fuma”.
A lo largo de todo el frente granadino,
en poblaciones situadas en el límite entre republicanos y sublevados, se cuenta
como los soldados intercambiaban tabaco por papel de fumar; el primero se
producía en la Vega de Granada, zona nacional, y el papel en Alicante, que
resistió la sublevación fiel al gobierno republicano hasta el final de la
Guerra Civil. Los niños eran los encargados de realizar el trueque, pues se
confiaba en que a nadie se le ocurriría hacerles ningún daño.
CONSTRUCCIONES DE GUERRA
Los
numerosos restos existentes de construcciones revelan el importante contingente
humano que estuvo presente en la Sierra durante la Guerra. La mayor parte de
esas construcciones se realizaban a base de ‘lajas’ recogidas en la zona aunque
se pueden observar en algunos lugares, restos de ladrillos de arcilla así como
placas de fibrocemento para la techumbre.
Puesto de vigulancia en la cumbre del Mulhacén |
El
perímetro de la posición, estaba rodeado
de alambradas, de las que ya no quedan ningún resto, probablemente debido a su
valor en los años de la posguerra; esta misma causa provocó la desaparición de
las cubiertas de muchas edificaciones, especialmente en los lugares más
accesibles.
Las
trincheras eran excavadas sobre el terreno cuando este lo permitía; en otras
ocasiones eran realizadas a base de muretes de lajas y sacos terreros.
Trincheras en el Alto del Chorrillo |
Las
construcciones que han resistido y que todavía podemos observar son muy
variadas: trincheras, refugios subterráneos, observatorios, puestos de tirador,
‘casamatas’, parapetos, muretes de piedra, etc. En algunos puntos se observa
como las rocas existentes en el lugar, sirvieron de parapeto natural, en otras
ocasiones, se utilizaron cortijos, refugios forestales y otros edificios ya
existentes, como las instalaciones utilizadas en el Mulhacén para el enlace
geodésico entre Europa y África en 1879.
Loma Púa |
Topónimos
relacionados con la guerra civil:
En la vertiente norte: Güéjar-Sierra/Jérez del Marquesado: Cerro de las Balas, Piedra de los Soldados, Hato de los Soldados, Collado de la Trinchera, Los Parapetos, Casilla de los Rojos.
En la
Alpujarra: Loma de Las Matanzas, Casilla de Los Moros, Cortijo del Combate,
Cortijo de la Hoya del Capitán, El Fortín, Cerro de Los Cañones.
UN
SENDERO POR LA HISTORIA RECIENTE DE SIERRA NEVADA
Mirador de Puerto Molina, unas instalaciones reconvertidas para el Uso Público |
Antonio José Ramos, guía-intérprete
del parque nacional y natural de Sierra Nevada, ha diseñado una singular
propuesta que se suma a la variada oferta de senderos de Uso Público de este
espacio natural protegido. El itinerario conecta las dos vertientes de Sierra
Nevada y une a todos los atractivos de la alta montaña nevadense, (extraordinarias
panorámicas, circos y lagunas de origen glaciar, una flora y fauna
exclusivas…), el aliciente de conocer diferentes escenarios en los que se libró
una batalla por mantener los frentes en la Guerra que tuvo lugar entre el
verano del 36 y la primavera del 39 del siglo pasado. El itinerario pasa por el
Mulhacén y el Veleta y atraviesa diferentes construcciones que dan testimonio
de la dureza del enfrentamiento, agravado por las hostiles condiciones de la
alta montaña que tuvieron su punto álgido en el duro invierno, frío y con
numerosas precipitaciones, del año 37.
El itinerario discurre entre el
albergue universitario, en la Hoya de la Mora, y la localidad de Capileira y puede
apoyarse en los microbuses del Servicio de Interpretación de Altas Cumbres del
parque nacional, tanto en la vertiente norte como en la sur. El tramo entre las
‘Posiciones del Veleta’ y el ‘Alto del Chorrillo’ debe realizarse a pie, a
través del Collado de la Carihuela para pasar a la vertiente sur y avanzar por
la pista que conecta con la Alpujarrra, pasando por el refugio guardado del Poqueira.
También puede realizarse en el sentido inverso, arrancando desde el Barranco
del Poqueira. En total unos 15,5 kilómetros que pueden recorrerse a lo largo de
una jornada completa.
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martes, 10 de mayo de 2016
Carnívoras en las cumbres
De nuevo la flora de Sierra Nevada, en mi colaboración semanal en Granada Hoy. En esta ocasión he dedicado mi página a un endemismo, la tirañuela de Sierra Nevada, una pequeña y curiosa planta que complementa su nutrición con los insectos que atrapa en sus hojas.
En la edición digital está dividido en dos partes:
Carnívoras en las cumbres http://www.granadahoy.com/article/granada/2278461/carnivoras/las/cumbres.html y Otras atrapamoscas granadinas http://www.granadahoy.com/article/granada/2278429/otras/atrapamoscas/granadinas.html
La versión en papel quedó así.
A primera vista las hojas de
estas “atrapamoscas” parecen perfectamente normales, pero si nos aproximamos
podremos apreciar que están cubiertas por miles de pelos pequeños que segregan
gotitas de una sustancia mucilaginosa (viscosa y pegajosa). Cuando una presa
queda atrapada en este pegamento, al intentar zafarse con movimientos rápidos,
entra en contacto con mayor cantidad de mucílago y “se pringa” aún más.
Entonces un segundo tipo de glándulas comienza a segregar un líquido compuesto
por ácidos y enzimas digestivos que disuelven las partes más duras de los
insectos por lo que el animal es ‘absorbido’ lentamente. Mediante este
procedimiento pueden digerirse también granos de polen, semillas y cualquier
pequeño resto vegetal. Esta es la forma de obtener los minerales y sustancias
necesarias para el desarrollo de estas plantas que en este medio escasean.
En la edición digital está dividido en dos partes:
Carnívoras en las cumbres http://www.granadahoy.com/article/granada/2278461/carnivoras/las/cumbres.html y Otras atrapamoscas granadinas http://www.granadahoy.com/article/granada/2278429/otras/atrapamoscas/granadinas.html
La versión en papel quedó así.
SIERRA
NEVADA, PARAÍSO DE BIODIVERSIDAD
‘Carnívoras’ en las cumbres
La tirañuela de Sierra Nevada es una pequeña planta
insectívora que vive en los borreguiles y turberas por encima de los 2.000
metros de altitud.
Una de las especies más
curiosas entre la flora de la alta montaña es la “tirañuela de Sierra Nevada” también conocida como “grasilla”. Pertenece al género Pinguicula, un grupo de pequeñas plantas herbáceas, de apenas
nos pocos centímetros de diámetro, de la
familia de las Lentibulariáceas. Estas
plantas están formadas por una roseta basal de hojas pegajosas sobre las que se
encuentran a menudo pequeños insectos que quedan atrapados en la superficie. La
‘caza’ se realiza de forma pasiva, en realidad no disponen de un mecanismo de
captura realmente activo aunque se puede decir que su método de nutrición es en
cierto modo del tipo ‘carnívoro’ porque es su manera de conseguir nutrientes.
Para atraer a sus presas
las plantas del género Pinguicula, disponen
de un fuerte aroma a setas y el color verde-amarillento y brillante de sus
hojas. Las hojas suelen recurvarse en sus bordes, para facilitar el acceso de
las sustancias digestivas hacia las capturas. La vida de estas hojas dura pocos
días, por lo que la planta debe regenerarlas con bastante frecuencia.
Las Pinguiculas se encuentran en todo el continente americano, en Groenlandia, en la mayor parte de Eurasia
y en la región del Himalaya. Están prácticamente ausentes de África y faltan
completamente en el Sudeste asiático, Australia y Oceanía. El género está
compuesto por unas 80 especies diferentes. El mayor número de especies se
encuentra en Centroamérica y en Europa.
El nombre del género viene
del latín pinguiculis, el diminutivo
de "pinguis-e" que
significa craso, aludiendo a la consistencia crasa, grasienta, de las hojas.
Descripción:
La
tirañuela de Sierra Nevada o grasilla es una pequeña planta de apenas 10
centímetros, basal, pegada al sustrato y de tacto pegajoso. Las flores son
zigomorfas, (de simetría bilateral), hermafroditas y pentámeras. La corola es bilabiada, de color violáceo;
el labio inferior es más largo que el superior, de color lila pálido, a veces
blanquecino, con 3 lóbulos mucho más largos que anchos; el central es entero o con
el ápice truncado o ligeramente escotado con la garganta de color lila oscuro. Florece
entre junio y julio, aunque depende de la temporada, ya que debe aprovechar la
retirada de la nieve para llevar a cabo su cortísimo ciclo vital.
Hábitat:
La tirañuela (Pinguicula nevadensis) es un endemismo
de Sierra Nevada que crece junto a otras muchas especies tapizantes de los
prados húmedos y turberas conocidos como ‘borreguiles’ y en las proximidades de
pequeños arroyuelos de alta montaña sobre los micaesquistos silíceos, en los
pisos bioclimáticos oro- y crioromediterráneo, entre los 2.000 y los 3.100
metros de altitud.
Forman localmente colonias
importantes, que destacan por el color verde manzana de las hojas y sus florecillas moradas que contrastan con los
tonos de otras especies que conviven en estos verdaderos ‘oasis’ de las cumbres.
Es una especie catalogada
como vulnerable que se encuentra incluida en la Lista Roja de la Flora Vascular
de Andalucía y en la de España. La presión del Uso Público en la alta montaña,
el sobrepastoreo y la escasez del agua
son los principales problemas a los que se enfrenta. El cambio climático hará
que de manera progresiva se vaya elevando su hábitat óptimo y reduciendo su
área de distribución.
OTRAS ATRAPAMOSCAS GRANADINAS
En Sierra Nevada también
está presente otra especie del género, prima hermana de Pinguicula nevadensis; se conoce como tirañuela o grasilla de flor
grande y su nombre científico es Pinguicula
grandiflora subsp. grandiflora.
Pinguicula grandiflora grandiflora |
Es muy parecida a la
especie endémica nevadense pero se distingue por tener las flores más grandes
de color violeta oscuro y la garganta blanca con dos manchas oscuras en la
parte superior. Tiene una distribución más amplia, atlántica, subatlántica y
submediterránea occidental. En Sierra Nevada ocupa un escalón más bajo que P. nevadensis, entre los 1.500 y los
2.000 metros de altitud, también como vegetación de pastizales higrófilos y
bordes de arroyos nacientes.
En la provincia de Granada
podemos encontrar otras dos especies del género Pinguicula: P. dertosensis y
P. vallisneriifolia. La primera, más frecuente en la Sierra de Cazorla, se
localiza en las Sierras de Almijara y Tejeda, es conocida también como
tirañuela o grasilla de Tortosa y forma
parte de la vegetación tapizante de arroyos nacientes, roquedos rezumantes y
umbríos, calcícola, entre los 1.000 y 1.800 m. La segunda ha sido citada en la
Sierra de Cázulas sobre roquedos y travertinos calcáreos rezumantes y umbríos,
entre los 600 y 1.700 m de altitud.
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