El titular creo que es elocuente. Me pidieron mi opinión sobre el momento actual en Andalucía en el grupo Joly y contesté con esta expresión y un par de reflexiones. Me dijeron que si me ajustaba a los 4.000 caracteres me publicaban en 'Tribuna' para todas las cabeceras el artículo. Y así he resumido mis ideas.
¡Socialistas, levantaos!
Ignacio Henares Civantos
En las recientes elecciones autonómicas, los socialistas pedíamos una amplia movilización a los andaluces progresistas. Ese ¡Andaluces, levantaos!, debe convertirse en un ¡Socialistas, levantaos!, que nos reclaman de rebote desde el electorado que, a pesar de todo, ha confiado en el PSOE, un rearme necesario ante “los líos” que se avecinan.
Desde la pérdida del gobierno de la Junta en 2018, cuando MpuntoBonilla pactó con Ciudadanos y Vox, (lo de la lista más votada no convenía al PP y entonces no era de aplicación), los socialistas no hemos sido capaces de conectar con una mayoría decisiva de la sociedad.
Entre las causas que se señalan de esta pérdida de hegemonía se repiten varias ideas: ausencia de liderazgos, falta de renovación real, exceso de dependencia de Ferraz, incapacidad para construir una oposición eficaz o ausencia de un proyecto andaluz reconocible. Ninguna de ellas es la (única) verdad, pero todas son, (en parte), ciertas al mismo tiempo. Y advierto que el acento se pone en una u otras, con diferentes intenciones.
Yo resalto que hemos dedicado más tiempo a la resistencia que a la reconstrucción. No podemos seguir procrastinando la superación de la institucionalización del Partido que debió hacerse antes de la pérdida de poder en Junta y Diputaciones.
Frente a la construida imagen institucional de moderación, tranquila y poco estridente de M.Bonilla, los socialistas hemos aparecido demasiadas veces atrapados entre las guerras internas, el ruido nacional y una oposición centrada en denunciar deterioros de la sanidad o la educación públicas. Problemas graves y reales, sí, pero insuficientes para generar una alternativa de gobierno. No podemos limitarnos a esperar errores del PP o jugarlo todo a una carta. La baraja está llena de naipes con los que poder componer más de un repóker de temas que conecten con las preocupaciones de la gente.
Señalaré inicialmente dos banderas que debemos enarbolar: transición ecológica y feminismo, ambas asociadas al concepto de justicia social. La primera porque no habrá transición ecológica si esta no es justa, sostenible y social, con una implantación mediante procesos participativos. Por otro lado, porque gran parte de las desigualdades que debemos enfrentar tienen rostro femenino, especialmente un enorme espacio de mujeres trabajadoras precarizadas (sanidad, cuidados, educación infantil, hostelería) que sienten que aunque se ha avanzado mucho en igualdad formal, sus condiciones materiales no mejoran.
Propongo que la obligada reflexión y autocrítica pendiente se realice en diálogo con la sociedad a través de un amplio proceso de escucha activa, inicio de una nueva gobernanza, de un modelo estable de relación y de intermediación con la sociedad. Se trata de recuperar, ‘gota a gota’, la confianza que desde hace tiempo hemos perdido ‘a chorros’ en amplias capas de clases medias y trabajadoras.
La historia, y el papel que el PSOE-A ha jugado en la construcción autonómica, nos obliga a levantarnos y superar el varapalo de los resultados electorales y “la que está cayendo” contra los socialistas. Nada puede invalidar nuestra innegable contribución al desarrollo y modernización de Andalucía. Ni se puede cuestionar la labor de miles y miles de socialistas por todos los rincones de nuestra tierra que trabajan con honradez y honestidad. Somos hoy más necesarios que nunca ante el auge del fascismo y debemos volver a ser un instrumento útil y atractivo para ‘la mayoría social de progreso’, especialmente entre la juventud.
Me mojo sobre un asunto clave: la formación del gobierno andaluz. El problema no es si entra o no Vox, como está ocurriendo en otras regiones y se prepara a nivel nacional, sino que el PP ha comprado el discurso de la ultraderecha y están haciendo causa común contra el Estado del Bienestar. M.Bonilla ni quiere, ni puede desmarcarse de la estrategia de Feijóo, ni se va a arriesgar a sacrificar sus aspiraciones por encima de Despeñaperros.
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