martes, 31 de diciembre de 2019

Navidad con 'V' de vegetal

He visto en redes sociales que se hablaba sobre el origen del árbol de Navidad y he recordado que le eché un poco de imaginación hace tres años para sacar un artículo sobre biodiversidad en estas fechas navideñas, cuando todo el mundo está pensando en mantecados, polvorones, uvas, cenas, regalos, luces... y me salió "Navidad con 'V' de vegetal" que ilustré con una imagen navideña del jardín botánico Hoya de Pedraza.   En este artículo, que por alguna razón que no recuerdo no coloqué en mi blog personal, hablaba precisamente del origen de la utilización del árbol como adorno y símbolo de la Navidad.

La edición digital, la he podido recuperar ahora, era mucho más reducida y se dejó fuera el reportaje sobre OTRAS PLANTAS NAVIDEÑAS y sobre LOS ADORNOS NAVIDEÑOS que llevaba la doble página de la edición impresa. Ahora la web del periódico ha mejorado mucho y habría salido una entrada muy atractiva. En todo caso le he echado unas fotos a los periódicos que guarda mi madre y así os podéis hacer una idea. Sirva también esta última entrada del año para desearos, a los que hayáis llegado hasta aquí, una feliz nochevieja y una buena entrada en el 2020, polémicas aparte sobre si es el inicio de una nueva década o no.

https://www.granadahoy.com/vivir/Navidad-vegetal_0_1093390790.html

Navidad con V de vegetal

La decoración de las viviendas con plantas es una tradición muy antigua. Los griegos y los romanos adornaban sus casas con hiedra, los celtas utilizaban el muérdago y otras plantas de hoja perenne como el laurel y las ramas de pino o de abeto.  

ASPECTOS SIMBÓLICOS DEL ÁRBOL


Los árboles han tenido a lo largo de la historia un significado muy especial: en todas las culturas poseen aspectos simbólicos de carácter antropológico, místico o poético. Los beneficios múltiples de los árboles para el hombre han dado lugar a infinitas leyendas que lo relacionaban con un sentido mágico y ritual. En varias culturas el árbol representa la unión del cielo y la tierra y para ciertas religiones, el árbol es signo de encuentro con lo sagrado, punto de encuentro entre el ser humano y la divinidad. Otros significados ampliamente extendidos sobre los atributos mágicos del árbol concernían a la fecundidad, al crecimiento, a la sabiduría y a la longevidad.
EL ÁRBOL DE NAVIDAD
Una de las teorías más extendidas sobre el origen del árbol de Navidad, defiende que proviene de los celtas de Europa central, quienes empleaban árboles para representar a varios dioses. Además, a finales de año celebraban el nacimiento de Frey, dios del Sol y la fertilidad, adornando un árbol. Tenía el nombre de Idrasil, que significaba 'Árbol del Universo'; en su copa se hallaba el cielo y en las raíces profundas se encontraba el infierno.
San Bonifacio, uno de los principales evangelizadores de Alemania, entre los años 680 y 754, entendiendo que era imposible arrancar de raíz esta tradición de la decoración del árbol, decidió 'adoptarla' dándole un nuevo sentido. Cuenta la leyenda que cortó con un hacha un roble, que representaba a Odín, y en su lugar plantó un pino, que por ser de hoja perenne simbolizaba el amor de Dios, adornándolo con manzanas y velas. Las manzanas representaban el pecado original y las velas, la luz de Jesucristo.
La opinión más generalizada es que el árbol de Navidad, tal como lo conocemos hoy, decorado e iluminado con luces, para dar la bienvenida a la época navideña, tiene su origen a principios del siglo XVI, en la orilla izquierda del río Rhin. Desde Estrasburgo, la capital de Alsacia, la tradición de los árboles de Navidad, principalmente abetos, se propaga por toda Alemania y al conjunto de Europa, y pronto, al resto del mundo cristiano.
Desde Alemania fue llevada por los soberanos de la casa Hannover hasta Gran Bretaña en el siglo XVIII. Jorge III, coronado como soberano de Inglaterra, en 1762, y su mujer, la reina Charlotte, oriunda de Alemania, fueron los primeros en adornar su palacio con un abeto doméstico, aunque no fue hasta varias décadas después, cuando la sociedad inglesa empezó a reproducir, en sus casas, lo que habían visto en el palacio de Windsor, habitado, por entonces, por la soberana Victoria y su esposo, el príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo, un noble de origen alemán que introdujo el árbol en las navidades de la sociedad victoriana, poco después de contraer matrimonio en 1840.
A los hogares españoles esta costumbre llegaría a finales del siglo XIX, a través de una princesa de origen ruso llamada Sofía Troubetzkoy, que después de enviudar del duque de Morny, hermanastro de Napoleón III, contrajo segundas nupcias con el aristócrata español José Osorio y Silva, marqués de Alcañices, uno de los mayores promotores de la restauración borbónica que permitió a Alfonso XII reinar. Se cita la Navidad del año 1870 como la primera en la que se colocó un árbol navideño en España en el madrileño Palacio de Alcañices en el Paseo del Prado.






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