domingo, 6 de septiembre de 2020

Sierra Nevada, ¿desarrollo o conservación? | El Independiente de Granada

He publicado un nuevo artículo en el periódico digital "El Independiente de Granada" que tiene como lema "alguien tenía que contarlo. Sumándome a este leit motiv me he mojado en defensa de la conservación de Sierra Nevada y de un modelo de desarrollo 'sostenible', de verdad, sin cuentos chinos ni de los otros. Espero que los que tienen la obligación legal, competencial y funcional de la gestión de este espacio natural protegido singular, Reserva de la Biosfera, Parque Nacional y Parque Natural, estén a la altura del momento y de la Sierra y cumplan con su cometido, no se dejen llevar por cantos de sirena, (en nuestro caso serían de ondinas), y no se dejen arrastrar por los del grnadino 'contri más mejó'. Sierra Nevada, ¿desarrollo o conservación?




Sierra Nevada, ¿desarrollo o conservación? Ignacio Henares Civantos Siempre que me han hecho esta pregunta trampa he contestado de manera rápida: CONSERVACIÓN, y he continuado explicando que no hay auténtico desarrollo sin conservación. Puede que haya crecimiento económico, o enriquecimiento, de algunos, pero el único desarrollo que merezca denominarse de esta manera, muy especialmente en un espacio protegido tan singular como Sierra Nevada, es el que va ligado a la protección y conservación de su rico patrimonio natural y cultural. Es lo que viene a denominarse desarrollo sostenible aunque este adjetivo esté tan manoseado que vamos a ir teniendo que echarnos mano a la cartera cuando lo oigamos, ya que se aplica en ocasiones con una soltura que le hace ir perdiendo su original sentido. Traigo a colación este eterno debate desarrollo versus conservación con la enésima campaña desatada a favor de la ampliación de la estación de esquí de Sierra Nevada, de nuevo con abundante artillería propagandística en algún medio de comunicación. De manera renuente, normalmente tras una nevada copiosa, con la ‘deslumbrante’, (en el doble sentido), capa de nieve cubriendo todo el macizo nevadense, o tras una jornada de colas en la carretera, re-surge en los medios de comunicación el debate sobre la necesidad y la conveniencia de la ampliación de la estación de esquí y las supuestas bondades económicas y “para generar riqueza y empleo” con las que se adorna. Lo curioso de esta ocasión es que el ataque efectuado hace unos días, haya sido en pleno verano y con una ‘Sierra’ absolutamente desprovista de mancha alguna de nieve y que el instigador sea un particular, un ‘filántropo’ que pone su dilatada experiencia en el sector, de manera altruista, al servicio de la Junta de Andalucía, entiéndase y permíntame la ironía. Y la otra gran novedad es que el debate se produce ahora con un gobierno andaluz de las derechas que históricamente han declarado estar a favor de dicha ampliación e incluso lo han reflejado sistemáticamente en sus programas electorales. La propuesta lanzada ahora consiste básicamente en tres elementos: * la creación de un inmenso aparcamiento de 5.500 plazas en la Fuente del Mirlo, más del doble del actual de Pradollano, lo que supone un efecto llamada, este sí que es real, al uso del transporte privado. Por ahora no sabemos qué iría en lo alto del aparcamiento, pero yo entiendo que no se va a ‘desaprovechar’ el espacio. * la mejora de las carreteras de acceso, con la adaptación de la antigua carretera desde el Dornajo y el desdoble del tramo desde la cantera del Barranco de las Víboras hasta el Centro de Visitantes, punto cero del sendero circular de gran recorrido GR240 que circunvala toda Sierrra Nevada y conocido como Sulayr. * la ampliación del dominio esquiable con el objetivo de ¿duplicar? la presencia diaria de esquiadores hasta los 33.000. La propuesta ha puesto el ojo en tres zonas: Montebajo, Valle de San Juan y Tozal del Cartujo. La primera está enclavada en Parque Natural, (lo que los promotores consideran de ‘autorización fácil’). Sólo indicaré al respecto, por ahora, que es una zona muy escasa de nieve durante toda la temporada en la actualidad, y que en el futuro las previsiones son menos halagüeñas incluso. Las otras dos zonas previstas están dentro del Parque Nacional en las que la normativa actual prohíbe expresa y taxativamente la creación de pistas de esquí y las infraestructuras necesarias en ellas por lo que es un ejercicio gratuito debatir al respecto sin antes iniciar, al menos, la tramitación de la modificación legal necesaria. Un apunte al respecto. Una de las leyes estatales que impide estas actuaciones fue aprobada por el Partido Popular en 2014, cuando tenía mayoría absoluta en las Cortes Generales y tuvo la oportunidad de modificar los límites del Parque o las actividades prohibidas y digamos que ‘no se atrevió a hacerlo’ aunque sé que lo plantearon en algunas instancias para responder a la presión de algún lobby empresarial. Además, para más inri, una de las nuevas zonas, la situada en el Barranco del San Juan, está incluida en una propiedad pública del Estado de gran interés ecológico, que precisamente se compró, entre otros motivos, para evitar la especulación con su inclusión como zona esquiable y para salvarla de las intenciones de sus anteriores propietarios. No se me ocurre que un gobierno de coalición progresista autorizara en una finca que gestiona esta barbaridad. Hay muchas razones ambientales y de otra índole que desaconsejarían ‘okupar’ estos terrenos pero dejaremos el análisis para otra ocasión. De lo anunciado en noviembre sobre dos nuevas zonas residenciales, una de ellas en pleno espacio natural protegido, en suelo no urbanizable, por ahora, no se habla y respetaremos el silencio, (también por ahora). De lo conocido hasta el momento se desprende que los promotores deben ser unos negacionistas del cambio climático, tan evidente en Sierra Nevada que lo ha convertido en uno de los principales Observatorios de este fenómeno, de referencia mundial. También se advierte que ocultan que para convertir un terreno virgen en zona esquiable no basta, y mucho menos a nuestra latitud tan meridional, con ‘colocar banderitas y pasar una máquina’ para preparar la nieve. En Sierra Nevada el acondicionamiento de pistas de esquí supone la instalación de empalizadas, drenajes, preparación de pistas, movimientos de tierras, desbroces de la vegetación, innivación… actuaciones que suponen una transformación total del suelo, eliminación de la vegetación e impactos graves sobre la fauna. Las comparaciones son odiosas pero pretender comparar, para lo que nos interesa, los Alpes y sus estaciones de esquí, (por cierto muchas de ellas en grave crisis también por el cambio climático), con la nuestra evidencia un grave desconocimiento geográfico, geológico, climático, biológico… Pero no todo es negativo en la exposición pública del proyecto de ampliación de la estación de esquí revelado estos días. En el mismo se reconoce que el teleférico desde Granada a Pradollano no es viable y que no tendría utilidad para los esquiadores, y recoge también su promotor que hay que quitarse de la cabeza “soluciones siderales como la de Nigüelas, Lanjarón y otras...”. ¡Con la que me ha caído a mí por decir eso mismo! Muchos me calificaron entonces de ‘ecologista radical’ -sin saber qué querían decir con ello y si era una acusación o una calificación-. Volviendo al debate del título, a la Junta de Andalucía sí que le toca ahora decidir entre conservación y desarrollo, no puede querer a la vez, como el cura de Almería, joder y letanía; teta y sopa no caben en la boca. No se puede apostar por un modelo de desarrollo sostenible, (por cierto hay un Plan de Desarrollo Sostenible del Parque Nacional y Natural de Sierra Nevada, aprobado en Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía, en octubre de 2018, del que no sabemos nada), y defender la ampliación de la estación de esquí y el desarrollo de nuevas infraestructuras y equipamientos en las altas cumbres. No es compatible que la estación crezca invadiendo el parque nacional y produciendo graves impactos irreversibles en la flora y la fauna, necesarios para el acondicionamiento de pistas, con la conservación de la extraordinaria y singular biodiversidad nevadense. No es viable hacer una ampliación de la estación de esquí ‘sostenible’, como se predica. “Eso se lo cuentas al Pichi y te pela de balde”, como decía mi padre. El gobierno de la Junta debe elegir si hace caso a los científicos que pronostican escenarios climáticos de disminución de la capa de de nieve y de aumentos de la temperatura (que ya se han evidenciado en las últimas décadas) o si hace caso a los del “contri más kilómetros de pistas mejor”, los que creen que en economía multiplicar por dos una variable, (por ejemplo el número de kilómetros de pistas), supone directamente el doble del beneficio, (doble de empleos, doble de visitantes, de millones de euros…). Se ve que el día que explicaron lo de los rendimientos decrecientes y las externalidades negativas, por apuntar algunos elementos más a considerar, les pilló en la cafetería de la Facultad. ¿Qué Sierra Nevada queremos?, y me refiero aquí al conjunto y no a la parte. Esta es una decisión trascendental que requiere de menos pulsos políticos y de más meditación, visión de futuro y planificación. Quizás, desgraciadamente no se haya producido en la sociedad granadina el necesario debate público, sereno, real y riguroso al respecto y por el contrario se ha derrochado demagogia, publicidad y propaganda. Nuestra sociedad granadina, por distintas circunstancias, en este y en otros asuntos relativos a las infraestructuras como el mal llamado ‘cierre del anillo’ o la conexión ferroviaria con la Costa, se ha dejado llevar por prejuicios o sesgos ideológicos o corporativos y no ha ‘digerido’ adecuadamente estos asuntos, en parte porque hemos estado huérfanos de liderazgos que nos hubieran orientado a qué ser de mayores. Necesitamos más debate social y no ‘licencias exprés’ como reclaman algunos gurús. En mi modesta opinión, en estos momentos parece más acertado orientar nuestro futuro en una apuesta clara por la cultura y el medio ambiente que por el monocultivo del turismo y en todo caso virar hacia un turismo sostenible en todo el conjunto del macizo nevadense, que ya está bien de centrar y concentrar las inversiones y el ‘desarrollo’ en la misma esquina ignorando el resto de Sierra Nevada y condenando a la despoblación y al subdesarrollo al resto de municipios nevadenses, a las comarcas del Marquesado del Zenete, del río Nacimiento, de la Alpujarra (granadina y almeriense) y del Valle de Lecrín, que también son Sierra Nevada. No estamos apreciando adecuadamente la capacidad de creación de tejido empresarial y de empleo que el ecoturismo está demostrando y para los que el Parque Nacional y el Parque Natural es un lugar privilegiado y una ‘montaña de oportunidades’ en múltiples facetas: turismo botánico y de naturaleza en general, turismo activo, astroturismo, geoturismo, turismo cultural y etnográfico, birdwatching… Me extrañaría mucho que los promotores de la ampliación de la estación de esquí desconocieran que sus proyectos chocan con la legislación actual, nacional y autonómica, (sin contar con la eventual autorización de la Unión Europea por estar incluida Sierra Nevada en la Red Natura 2000 y afectada por las directivas Hábitat y Aves), y que en su caso incluso requeriría un informe favorable de la UNESCO al afectar a la ‘zona núcleo’ de la Reserva de la Biosfera. Se me ocurre entonces que lo que se pretende es aprovechar la coyuntura política y económica y la desmoralización y depresión social en torno a la pandemia para colarnos un gol por la escuadra de uno de nuestros iconos colectivos al grito de (lo escribiré en inglés que queda más fino): “Labour goes first”. Eso y que hay varios interesados particulares en la cuestión que se disputan el protagonismo y el modelo a aplicar (pero eso ya lo dejo para otra ocasión). En esta dicotomía conservación o desarrollo, he leído, con pena, incluso a alguna gente decir que si hay que sacrificar el Parque Nacional, o una parte de él, pues que no hay problema y a otros decir que “a ver si van a ser más importantes las planticas y las mariposas que las personas”. Contra estos argumentos ‘tan serios’ y documentados me declaro incapacitado, me rindo. Necesitaría horas para explicar el funcionamiento de los ecosistemas, el origen de la biodiversidad nevadense y los bienes y servicios ecosistémicos, (de abastecimiento, de regulación y culturales), que aporta Sierra Nevada a nuestra sociedad, a nuestro bienestar, y lo que supone ese sacrificio del becerro de oro, esa concentración de huevos en la misma cesta. No me caben en un artículo (ni en varios siquiera) ni mucho menos en un hilo, por muy largo que sea, de Twitter. Me conformaré con seguir divulgando, donde pueda, la grandeza, singularidad y extraordinaria biodiversidad de nuestro Parque Nacional y Natural de Sierra Nevada, para que sepamos de qué estamos hablando y qué nos jugamos en este debate sobre desarrollo o conservación.

martes, 18 de agosto de 2020

Contra el mando único vivíamos mejor.

Me apetecía desarrollar esta idea del título desde hace tiempo pero en estos momentos de "la vuelta al cole" y de rebrotes o de nueva oleada anticipada se ha mostrado más evidente y me he decidido 'elevarla' a la categoría de artículo y sacarle punta en mi columna de El Independiente que siempre acoge mis colaboraciones de manera rápida y me ayuda a ampliar la cobertura de mis ideas. Aquí el enlace a la edición del periódico digital: https://www.elindependientedegranada.es/blog/mando-unico-viviamos-mejor
Transcribo aquí la versión original: Contra el ‘mando único’ vivíamos mejor. Ignacio Henares. En los albores de la transición se acuñó la expresión: “contra Franco vivíamos mejor”, que tuvo vigencia, como actitud política, durante muchos años en ciertos sectores de nuestra sociedad hasta muy avanzada la llegada de los socialistas al gobierno, según recuerdo. Con ella se quería expresar la frustración que producía, para algunos de los que lucharon denodadamente contra la dictadura, ‘chocar’ con la realidad de la democracia, con las limitaciones y con los plazos necesarios para alcanzar las reformas que nos condujeran a una sociedad moderna, avanzada, como la que se había soñado; en el fondo esta posición política no les dejaba ver cuánto y cómo estábamos dejando atrás esa oscura etapa de nuestra historia, e incluso no les dejaba disfrutar de la nueva situación ni valorar objetivamente los avances realizados. Ahora, de manera paralela, muchos se han quedado atrapados en el ‘contra el mando único vivíamos mejor’ y después de haber criticado todas las actuaciones del gobierno de coalición progresista, daba igual en qué sentido o cuándo se tomaban. Para estos ‘espíritus de la contradicción’ las medidas del gobierno de Pedro Sánchez o eran equivocadas, o eran tardías o precipitadas y siempre insuficientes. Se criticaba que el Estado tomara iniciativas que lo endeudaban y a la vez se pedía que el Estado tomara más medidas que lo endeudaban. Se decía que el gobierno no actuaba y a la vez que el gobierno se metía en asuntos que tenía que dejar en manos de las Comunidades Autónomas. Aunque el mando único no significaba que las demás instituciones del Estado hubieran perdido sus competencias ni tuvieran que ‘abdicar’ de sus responsabilidades, se enfocaba todo hacia el gobierno de la nación y hacia su presidente, (y por disparos indirectos hacia el ‘Coletas’), para concentrar todo el descontento e incertidumbre que generaba una situación tan excepcional como la que se estaba, y se está, viviendo, sobre las espaldas ajenas. En esto muchos medios de comunicación han sentado cátedra y han creado escuela que se podrá estudiar en el futuro en periodismo comparado repasando las portadas de los periódicos y las entradillas de los informativos en nuestro país y otros países europeos. En este caso a la roja nos han ganado por goleada en patriotismo y en jugar con la misma camiseta en casi todos nuestros colegas europeos. Pero la contradicción más flagrante, en el sentido de actual y evidente, y menos fragante, porque huele a ese miedo ‘trasero’ a tener que asumir la responsabilidad de la toma de decisiones en momentos difíciles, es la de Pablo Casado. que se opuso al estado de alarma en la desescalada, reclamando mayores competencias para que las CCAA asumieran la gestión de la crisis sanitaria y económica, y pasó, casi sin solución de continuidad, a reclamar un mando único sanitario ante los rebrotes. Estos bandazos de Casado son frecuentes en otros asuntos. A mí el que más risa por un lado, y vergüenza por otro, me ha dado ha sido el de la reconstrucción europea. Un día, el portavoz del PP emerge como responsable del acuerdo gracias a sus gestiones con las lideresas europeas y al siguiente lo critica por ser un ‘rescate’, intentando devaluar la importancia histórica del acuerdo y minusvalorar el más que evidente protagonismo del presidente Sánchez en su consecución. Pero no es el líder de la oposición, cuesta trabajo referirse de esta forma al inconsistente presidente interino del PP (hasta que los poderes fácticos y Feijó decidan), el único que ha patinado en este asunto. Los 'indepes' que decían que ellos hubieran gestionado mejor la pandemia, escondiendo que ellos seguían teniendo las competencias de gestion, de ejecución, de la sanidad en su territorio, se están mordiendo la lengua ahora que tienen todas las competencias y se están mostrando bastante incompetentes ya que los resultados les colocan en la cola de las CCAA y a la cabeza en los índices de contagios y de hospitalizados. Eso sin entrar en la forma de afrontar la gobernanza en esta gestión, despreciando al Parlamento catalán, (empeñado y entretenido en señalar ahora a la Corona como responsable de todos sus males). La Generalitat está afrontando esta crisis sin contar con los ayuntamientos y sin aplicarse ninguna de las exigencias que hacían al mando único y que era la queja constante del president ‘co-Torra’ a la salida de las conferencias de presidentes autonómicos con el presidente del gobierno. No han sido los únicos los catalanes a los que se les ha visto el plumero en este asunto. Los mismos nacionalistas vascos, más prudentes y comedidos que los catalanes, también presumían en la campaña de las elecciones que ellos habrían gestionado la pandemia del coronavirus mejor que el mando único. Pero ahora que “las tienen todas consigo” no parece que sus resultados sean mejores y los indicadores sanitarios no brillan precisamente. En este asunto se lleva la palma la presidenta madrileña y sus ayusadas. Como ariete del PP contra los socialistas ha destacado por su alimento constante de la estrategia de confrontación y de confusión, pero como modelo de cómo se debe gestionar una crisis está siendo el peor ejemplo que la coalición de las derechas puede exhibir, antes y después del mando único. Pero por aquí cerca, en Andalucía y en Granada, es donde se hace más patente la expresión de “contra el mando único vivíamos mejor”. A los ‘adelantados’ del gobierno andaluz y del gobierno municipal del PP y de Ciudadanos, los azules y los naranjas, les ha caído la autonomía y la responsabilidad en lo alto y no saben qué hacer. Su falta de planificación en asuntos claves como la vuelta al cole es más que preocupante, a pocos días ya del regreso a las aula; su inhibición y falta de iniciativa en el asunto de los rebrotes y la ausencia de criterio político para tomar las riendas es exasperante. A estas alturas de la película es lamentable escuchar al ‘matón’ Bendodo, tras los Consejos de Gobierno, querer despejar balones fuera: para arriba al gobierno de la Nación y para abajo a los ayuntamientos, a los directores de los centros educativos o hacia la propia responsabilidad de la ciudadanía en cumplir las recomendaciones sanitarias. Antes era más fácil escurrir el bulto y escoltarse tras ‘la culpa es de Pedro Sánchez’ y toda esa batería de simplezas de gobierno ilegítimo, bolivariano, amigos de los etarras y estupideces varias dirigidas al estómago de los ciudadanos más que a la inteligencia. Su estrategia de escupir hacia arriba, la del ‘cuanto peor, mejor’, ahora les cae encima literalmente aunque quieran mirar para otro lado o esconder la cabeza bajo tierra. Igual ocurre con el alcalde granadino que pasará a la historia como el Bolsonaro nazarí tras sus nefastas declaraciones del “no hay mal que por bien no venga” y su teoría de la inmunidad de rebaño. El gobierno andaluz, los que decían que se anticipaban al gobierno de la nación y presumían de ir por delante, ahora se han quedado rezagados, esperando a verlas venir, a ver qué hacen, (o no hacen), otros, rezando a las ‘vírgenes confinadas de agosto’ para que se complique la cosa y el gobierno de España retome las riendas o a que llegue la ansiada vacuna que permita afrontar con otra perspectiva el asunto. Un gobierno que está gastando más en propaganda que en prevención de los rebrotes, que está invirtiendo más tiempo en su remodelación que en preparar los exámenes de septiembre. Mientras tanto, amparados en esa situación excepcional, la administración autonómica se ha quedado refugiada en el coronavirus y vive una hemiplejia preocupante, ya que sólo funciona la parte dirigida a favorecer una salida a la crisis con las fracasadas recetas de la vuelta al ladrillo y a la especulación, encubiertas parcialmente por la cacareada propaganda de la ‘revolución verde’. En lo único que están siendo muy ‘avispados’ y raudos es con las medidas alentadoras del nepotismo más descarado e infantil; en este asunto lo más evidente aunque sólo es la punta del iceberg, es la contratación irregular de los vigilantes de la playa o las contrataciones de funcionarios interinos exprés, a través de solicitudes por correo electrónico en un plazo de 24 horas, con el mensaje de absténgase embarazadas, diabéticos, personas mayores y otros excluidos, despreciando los principios constitucionales de mérito y capacidad y pisoteando los de publicidad, transparencia y buen gobierno.

lunes, 8 de junio de 2020

De revolución verde a involución marrón | El Independiente de Granada

Nuevo artículo en mi columna 'Sacando punta' en el Independiente de Granada, en el que doy un 'repaso' en el doble sentido, a la legislación urbanística y ambiental que está tramitando el gobierno andaluz. Hubiera querido arrancar la semana en fase 3 de la desescalada, con una Declaración como la de Moustaki 'Je déclare l´etat de bonheur permanent' pero me he quedado en "Yo declaro el estado de alarma (ambiental) permanente' ya que a pesar de la propaganda de la revolución  verde anunciada por el presidente JuanMa Moreno, el gobierno andaluz ha iniciado la escalada hacia la reconquista de la cima de la burbuja inmobiliaria con alfombra a la vuelta al ladrillo y sus acompañantes especulación y corrupción urbanística.

Pincha abajo para ver la edición en la web del periódico 👇
De revolución verde a involución marrón | El Independiente de Granada

De revolución verde a involución marrón

Ignacio Henares.

A pesar de la propaganda de la ‘revolución verde’ con la que JuanMa Moreno se llena la boca con frecuencia, señalándola como lo que necesita Andalucía para lograr un futuro sostenible, los hechos del presidente de la Junta marchan en dirección contraria y el gobierno andaluz se ha empeñado en acometer una vuelta al ‘ladrillo’, (y a la especulación y corrupción urbanística que la acompañan), aprovechando la confusión y argumentando la urgencia para salir de la crisis derivada de la pandemia.

Ya se inició este ataque el año pasado con el Decreto Ley de Medidas Urgentes para la Adecuación Ambiental y Territorial de las Edificaciones Irregulares, un largo nombre para enmascarar una puerta para la legalización de 327.000 viviendas construidas sin cobertura legal, casas que alguien decidió levantar, a sabiendas, donde no podía ni debía, sin infraestructuras de saneamiento, abastecimiento de agua y electricidad.

El segundo paso fue la aprobación del Decreto-Ley 2/2020, de 9 de marzo, de mejora y simplificación de la regulación para el fomento de la actividad productiva en Andalucía, conocido como ‘Decretazo’ por sus múltiples enemigos entre los que se encuentran sindicatos, consumidores, pymes y expertos en Derecho. Este Decreto Ley modifica o deroga parcialmente 21 leyes  y seis decretos y elimina más de doscientos trámites administrativos que afectan a toda la actividad económica. Pero es en la parte ambiental en la que más críticas ha recogido. Las más importantes organizaciones ambientales españolas (Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF,) se han mostrado, de manera unánime, contrarias a la aprobación de esta norma señalando las numerosas modificaciones que afectan negativamente a cuestiones ambientales, tales como la ampliación de actuaciones que se pueden declarar de interés autonómico (urbanizaciones residenciales supramunicipales, puertos y aeropuertos, embalses, grandes establecimientos comerciales, turísticos e industriales…), la eliminación de la obligación de una adecuada evaluación ambiental de infraestructuras hidráulicas y energéticas y de proyectos mineros -incluidas las canteras-, la sustitución de las Autorizaciones Ambientales Unificadas por Calificación Ambiental para determinadas actuaciones…

El Tribunal Constitucional ha admitido a trámite, por unanimidad, el recurso de inconstitucionalidad presentado por el Gobierno central contra varios preceptos de este 'decreto estrella’ del gobierno andaluz por invasión de  competencias estatales, tanto en materia de publicidad institucional en medios audiovisuales (emisoras piratas) como en los trámites de obras en el entorno de Bienes de Interés Cultural, argumento legal que cuenta con el aval del Consejo de Estado. Ante este Decretazo han anunciado también los grupos de la oposición en el Parlamento andaluz un recurso ante el mismo Tribunal Constitucional, al apreciar que, por un lado, el decreto-ley no se ajusta a un caso de extraordinaria y urgente necesidad para su aprobación como establece la Constitución y el Estatuto de Autonomía y por otro señalan que se ha vulnerado el derecho de participación política al haberse convalidado el Decreto Ley en la Diputación Permanente del Parlamento, un órgano que sólo opera durante las vacaciones parlamentarias y tras la disolución de la Cámara .

El tercer mazazo, que podría ser definitivo, lanzado por el gobierno andaluz es la Ley de Impulso para la Sostenibilidad del Territorio de Andalucía, (cuyas siglas, LISTA, son toda una provocación), que fusiona la del suelo y la de ordenación del territorio, y cuyo anteproyecto ha sido aprobado por tramitación urgente hace apenas unos días. La norma derogará 3 leyes y 3 decretos, además de parte del articulado y disposiciones de otras 16 leyes y de otros 3 decretos.

Dos cosas positivas tiene esta norma. La primera es la intención, loable, de reducir la maraña administrativa y buscar la agilización de los trámites y el alivio de cargas innecesarias tanto a empresas como a particulares. Pero tras esta cacareada simplificación y agilización administrativa se esconde una desregulación, una manga ancha para eliminar los controles urbanísticos y las garantías ambientales y sea una forma de eludir la participación ciudadana. Es sintomático que el mismo anteproyecto recoja que “… en este sentido, no se trata de desregularizar el urbanismo, sino de flexibilizarlo, estableciendo unas reglas claras y sencillas, adaptadas a la realidad actual, fáciles de entender y fáciles, por tanto, de aplicar”. Excusatio non petita, acussatio manifesta.

Otra idea positiva la encontramos en la exposición de motivos del anteproyecto, que incluye unos objetivos, también loables: mejora de la calidad de vida de los ciudadanos, ciudades inclusivas y resilientes, urbanismo sostenible, regeneración y rehabilitación urbana, mitigación del cambio climático, eficiencia energética… Lamentablemente todo lo contrario de lo que se dispone a lo largo del articulado, que se separa radicalmente de dichos objetivos.

Como han señalado muchos expertos, la ‘LISTA’ se asemeja a una alfombra roja para el ladrillo, reproduciendo la mentalidad neoliberal de la etapa de la burbuja inmobiliaria de la ‘gloriosa’ época del Aznarísimo que diría Wyoming. La ley señala que todo el suelo es urbanizable salvo el suelo rústico en el que específicamente exista una prohibición expresa. Pero hay tantas excepciones que prácticamente se puede hacer de todo en todo tipo de suelos, estén protegidos o no, así que las invocaciones al modelo de ciudad compacta mediterránea que se hacen en la parte expositiva quedan en una pura falacia.

Por ejemplo se permiten las actuaciones declaradas de interés público y social por los ayuntamientos, incluyendo equipamientos e instalaciones industriales, turísticas, terciarias y, lo que sería más demoledor, “podrán autorizarse conjuntamente edificaciones destinadas a uso residencial”, ¡en suelo rústico! En la lista de las excepciones hay que incluir la larga lista de actuaciones de “Interés autonómico” que puede aprobar la Junta de Andalucía, y que son de implantación forzosa al margen de lo que determine el planeamiento territorial y urbanístico. Por tanto el poder discrecional para aprobar todo tipo de proyectos en el suelo supuestamente rústico es prácticamente total.

Otra de las amplias compuertas a la urbanización en el suelo rústico contempladas es a través de la presentación de una “Actuación de transformación urbanística” que aprobarían los ayuntamientos. Estas “Actuaciones” las pueden presentar particulares, por lo que las empresas promotoras, aún más, decidirán el desarrollo urbanístico.

Uno de los elementos más perversos de la nueva norma que se tramita es que a partir de ahora una construcción ilegal en terrenos protegidos prescribirá a los seis años, que hasta ahora no caducaban para desanimar a los infractores, lo que podría blindar a quienes han urbanizado ilegalmente en parques naturales o en bienes de interés cultural, cuyas construcciones no podrán ser demolidas. Esto supone un mensaje nefasto para los infractores sobre todo cuando en el anteproyecto de ley no hay ninguna referencia a cómo prevenir el urbanismo ilegal y cómo restaurar sus impactos, pero sí contiene uno que se denomina “Adecuación Ambiental y Territorial de las edificaciones irregulares”, en lo que constituye toda una declaración de (malas) intenciones.

Las consecuencias de estas reformas son previsibles: la nueva ley permitirá que siga la expansión descontrolada del urbanismo por todo el territorio andaluz, la generalización de segundas residencias y la dispersión territorial, con sus secuelas de degradación e impactos ambientales, y la generación de un modelo urbanístico imposible de gestionar y de financiar sus servicios públicos.

Es especialmente amenazadora esta normativa, para el litoral andaluz, un espacio ya muy urbanizado que está dando lugar a una creciente pérdida de identidad y de diversidad. En este proceso de transformación, se han ido deteriorando sus valores ecológicos, ambientales y paisajísticos, perdiendo parte de su atractivo y condiciones primigenias, las que lo convirtieron en un atractivo lugar para vivir y visitar. Sólo utilizaré unos datos en este punto para no aburrir. Las viviendas pendientes de construir en el litoral andaluz, según los suelos ya clasificados, se acercan al millón (un uno y seis ceros, 1.000.000 o 106 para los más modernos).Y eso sin contar con los nuevos planeamientos proyectados por los Ayuntamientos. Esa cantidad es el triple de la estimación del Instituto Nacional de Estadística (INE), para toda nuestra región hasta 2023 según el crecimiento poblacional.


Este desajuste entre la oferta prevista en el planeamiento urbanístico y las necesidades de alojamiento de la población reforzará la vivienda como inversión y las segundas residencias frente a la vivienda destinada a la formación de nuevos hogares, dificultando el acceso para los colectivos que la necesitan especialmente a los jóvenes.  

sábado, 30 de mayo de 2020

Tiene mérito el 'Pacto del codo"

Vuelvo a las andadas. Inicio mi particular desescalada recuperando mi columna en el periódico digital, 'on line', El Independiente de Granada y he querido arrancar con mi personal análisis del 'Pacto del Codo' suscrito en Granada por PSOE, PP y Ciudadanos para aprobar los presupuestos municipales.

He tenido que actualizar mi perfil 👉 IGNACIO HENARES ... es biólogo de bata, de bota, y de gabinete. Máster (de los de verdad) en Gestión del Medio Ambiente y del Agua por la Universidad de Granada...

Enlace al artículo en el periódico aquí.

Francisco Cuenca, flanqueado por Manuel Olivares y César Díaz.


Tiene mérito el ‘pacto del codo’


El PSOE de Granada ha firmado un acuerdo con el gobierno municipal, formado por el Partido Popular y Ciudadanos, para sacar adelante unos presupuestos que permitan hacer frente a la situación sobrevenida por la crisis sanitaria y las consecuencias sociales y económicas derivadas. El asunto cabe considerarlo como ‘histórico’, sin exageración, pues pone fin a cinco años de prórrogas de las cuentas municipales. En mi entorno social y político, poco proclive al ‘gobierno de los trapos sucios’ y al ‘alcalde por la cara’, todo el mundo ha aplaudido el que algunos llaman Pacto del Rasillo’, por ser el lugar donde se han llevado a cabo las reuniones, y otros el ‘Pacto del Codo’ (por la imagen en la que los portavoces de los tres partido firmantes comparecían para hacerlo público). La mayoría entienden con normalidad que “es lo que había que hacer”, por responsabilidad.

Pero creo que tiene un gran mérito este acuerdo porque surge de la mano tendida ofrecida por los socialistas, que están en la oposición aunque ganaron ampliamente las elecciones hace ahora un año, con 10.000 votos más que el PP y 20.000 más que Ciudadanos. El PSOE, como primera fuerza en el ayuntamiento, aporta al Pacto 10 concejales, 6 más que los naranjas y 3 más que los de la gaviota.

Y tiene mucho mérito también porque esa mano tendida ha sido recogida por el equipo de gobierno gracias al trabajo de los portavoces de los partidos que lo apoyan, César Díaz por el PP y Manuel Olivares por Ciudadanos, que han reaccionado de manera también responsable anteponiendo el bien de la institución y haciendo un esfuerzo por dar estabilidad al ayuntamiento en unos momentos difíciles y complicados, con preferencia a otras posibles aritméticas. Hay que reconocer que ese esfuerzo ha tapado la incompetencia e inacción de los otrora primeros espadas de sus formaciones, el alcalde Luis Salvador, de gira televisiva haciendo de oposición al gobierno de la nación en lugar de estar trabajando por la ciudad, y Sebastián Pérez, el vicealcalde, teniente de alcalde o no sé qué cargo y condición ostenta en la actualidad, que anunció que se retiraba pero que hoy por hoy se ha tomado muy a pecho lo del teletrabajo y está muy tele (de lejos) pero poco de trabajo.

Tiene mérito porque es un Pacto que se hace con luz y taquígrafos, que todo el mundo puede consultar y que difiere mucho del modo aún no aclarado en el que se llegó a la esperpéntica situación del actual gobierno municipal con un alcalde que fue el menos votado y ‘soportado’ (no es metáfora) por sus compañeros de grupo y por otro partido que cuenta el doble de concejales que el suyo.

Francisco Cuenca, durante la firma, con César Díaz y Manuel Olivares.

Tiene mérito también porque el Acuerdo alcanzado incluye acuerdos concretos para que los sectores más perjudicados por la pandemia no queden desprotegidos, con compromisos para reforzar los Servicios Sociales, medidas para poner en marcha programas de estímulo del comercio de cercanía, en el centro y los barrios, así como bonificaciones a los sectores profesionales más afectados como pueden ser la hostelería, el turismo o las empresas culturales. Y porque además apunta hacia la transición, que no debería de haberse torcido, hacia un nuevo modelo económico para Granada basado en la Ciencia y el Conocimiento. Entre los 22 puntos firmados se incluyen medidas fiscales, el impulso a la obra pública o una nueva movilidad, para la nueva normalidad que se avecina, con la ampliación de las zonas de peatonalización y la apuesta por un transporte público no contaminante.

Tiene mérito porque el grupo municipal socialista se ha tragado, con generosidad y por responsabilidad, que los partidos que forman el gobierno municipal no apoyaran los presupuestos en ejercicios anteriores en los que había un agujero económico heredado de la etapa negra del gobierno de Torres Hurtado, que creció con el desastre de la LAC y con las sentencias judiciales en las que la ciudad tuvo que pagar casi 30 millones de euros por asuntos de mala gestión urbanística o directamente ligados a la corruPPción, con dos P del Partido Popular.

Tiene mérito que Paco Cuenca y su equipo desde la oposición hayan facilitado el acuerdo en un contexto de crispación porque eso no es lo que está ocurriendo en Andalucía, a pesar del ofrecimiento hecho por Susana Díaz al presidente de la Junta, cuando JuanMa Moreno le da la presidencia de la Comisión Parlamentaria para la Reconstrucción de Andalucía a un miembro de Vox, formación que se había mostrado contraria a los objetivos y a la propia creación de la Comisión. No es tampoco desgraciadamente lo que está ocurriendo con la oposición nacional cuyos esfuerzos van únicamente orientados a derribar al gobierno, desde antes del coronavirus y después.

Tiene mérito el pacto firmado entre PP, Ciudadanos y PSOE porque es un acuerdo en el que las medidas recogidas han surgido del Plan de Reconstrucción por Granada propuesto por el grupo municipal socialista hace menos de un mes que a su vez recogía las aportaciones de los agentes económicos y sociales y colectivos ciudadanos de Granada. Ante la ausencia del alcalde durante estas semanas, (más pendiente de las cámaras que de las personas), Paco Cuenca, el portavoz socialista, ha cubierto el hueco y ha sabido escuchar las demandas de la ciudadanía y mostrar empatía con la situación personal, familiar, laboral o empresarial de la sociedad granadina.

Ojalá sirva de ejemplo este acuerdo, y el alcanzado en el ayuntamiento de Sevilla, (en este caso impulsado por el alcalde Juan Espadas y en el que se han implicado todas las fuerzas políticas, salvo VOX), para que haya un cambio de actitud por parte de todas las fuerzas políticas y estén a la altura de las circunstancias y del conjunto de la sociedad, que en su inmensa mayoría está teniendo un extraordinario y responsable comportamiento durante todo este ‘periodo especial’ que estamos viviendo en los últimos meses.

Ojalá suponga un punto de inflexión y fomente los acuerdos de los partidos políticos en las cuestiones de interés general, en los asuntos de estado y que este acuerdo en Granada espolee otros pactos por toda la geografía española.

Ojalá contribuya a que el Partido Popular, a nivel nacional, abandone el carril de la extrema derecha y deje de chupar rueda de la ultraderecha si quiere liderar el pelotón de la oposición y convertirse en una alternativa seria de gobierno. Convendría de camino, por su propio bien y por el del país, que Ciudadanos volviera al centro político y contribuyeran a que dejen de ser determinantes, para asuntos trascendentales de interés general, algunas fuerzas minoritarias con intereses muy particulares.