domingo, 23 de octubre de 2016

Lanteira, ciudad de la plata... y de los molinos

Esta semana he cumplido dos años como colaborador de Granada Hoy en la sección semanal dedicada a Sierra Nevada. En esta ocasión tocaba el apartado de "Montaña de Oportunidades" y lo he dedicado a la localidad de Lanteira en el Marquesado del Zenete. El domingo pasado me acerqué al pueblo y al sendero que describo en el reportaje aprovechando que acudí esa mañana a una actividad de celebración del Día de las Aves en el Puerto de la Ragua.

En el periódico le han buscado 'un hueco' de dos páginas a color en la edición del sábado con dos entradas en la web: "Ciudad de la plata... y de los molinos"  e "Itinerario histórico lanteirano".

Así ha quedado la versión impresa:



Reproduzco el reportaje en su versión y fotografías originales.
Cerro de las Minas. Chimenea del horno de fundición de las Minas del Tio Seguro.

Ciudad de la plata… y de los molinos

Un paseo por los alrededores de la localidad de Lanteira es una evocación a su pasado minero. Los río Barrio y Pueblo están además salpicados de antiguos molinos harineros.


Situada en el Marquesado del Zenete a 1.280 m de altitud, Lanteria limita con los municipios del Valle del Zalabí, La Calahorra, Alquife y Aldeire, en la vertiente norte de Sierra Nevada y con los de Válor y Alpujarra de la Sierra en la otra vertiente, en la Alpujarra.

Su primer nombre, Argentaria, proviene de la cultura íbero-romana y deriva de las explotaciones argentíferas (de plata). La pronunciación nativa durante el Bajo Imperio Romano, se transformó en Argenteira y durante la Edad Media se conoció como Alyanteira, nombre que se fue transformando poco a poco en el actual de Lanteira.

La existencia de los primeros molinos estuvo ligada a la trituración de los minerales que se extraían en la zona, continuando su explotación en la época de dominación árabe de la que consta los primeros molinos harineros.

En los márgenes de los dos río que atraviesan Lanteira crecieron numerosos molinos que podemos recorrer en un agradable paseo por la llamada ‘Ruta de los Molinos’. Otros  parajes de interés son el Camino de Válor, el mirador del Peñón, el Tajo del Toril, el Tajo de los Vencejos, ‘la Rinconá’ y el Área Recreativa del Barrio.
Fachada del Ayuntamiento
 Historia:

Siempre se ha pensado que Lanteira no ha sido una localidad importante en la época andalusí por estar apartada de las principales vías de comunicación. Sin embargo, todos los restos arqueológicos que se conservan desmienten esta teoría, en especial la presencia de dos castillos medievales para su defensa.

Pasó a manos de los Reyes Católicos en su campaña de reconquista del Reino de Granada, que culminaron en el año 1492. En 1568 se produjo la sublevación de los moriscos, que fueron expulsados tras su represión, por lo que la villa quedó casi desierta. Años más tarde se repobló con colonos procedentes del centro y norte de la Península.
  
Patrimonio:

De la etapa musulmana se conservan Los Baños, (siglos XII-XIV) en el pago conocido como Los Bañuelos, a orillas del río Barrio. De la Edad Media quedan restos de dos castillos: el primero conocido como ‘La casa del los morillos’ está frente al pueblo, formando una especie de poblado del que, por las piezas de cerámica encontradas y otros restos, se deduce que su principal ocupación fue nazarí;  el otro está cerca del cementerio y sólo se conserva parte de su planta y la torre de fachada.
Iglesia de Santa María de la Anunciación
Entre los monumentos de carácter religioso destaca la Iglesia de Santa María de la Asunción, construida entre 1540 y 1560 sobre lo que anteriormente fuera mezquita, destacando el artesonado ochavado y la cúpula del presbiterio, ambos de estilo mudéjar. En su interior guarda uno de los tesoros más queridos por sus vecinos, la soberbia imagen del Santo Cristo de las Penas, patrón del pueblo que se procesiona el 25 de septiembre. Otra fiesta grande es la de San Marcos, que congrega en la plaza a todo el pueblo, con reparto de roscos y procesión.

Además de la Iglesia Parroquial cuenta con cinco ermitas, cuatro dedicadas a las Ánimas (Escuchagranos, Camino de Alquife, de Tía Lucia y de la Cañada), y la del Santo Cristo de la Penas, patrón del pueblo.
Ermita del Cristo de Las Penas, Patrón de Lanteira
Como las otras poblaciones del Marquesado del Zenete además de las fortalezas tenía su derecho de aguas y pastos en la Sierra y numerosos molinos harineros.  La repoblación castellana, que siguió a la expulsión morisca, dio un nuevo aire a sus viviendas y calles, que se tornaron ‘más castellanas’.

Ruta de los Molinos Harineros

Este sendero recorre, a través de los dos ríos del pueblo, una buena parte de los antiguos molinos harineros de Lanteira. La mayoría está en ruinas, algunos están reformados y dedicados a uso particular o a turismo rural pero siempre manteniendo la estética y la esencia de los antiguos molinos.

Molino de la Teresica
Descripción del recorrido:

Se inicia el sendero en la misma localidad de Lanteira de la que se sale por la calle del Altozano, en la parte alta del pueblo. Un cartel informativo nos muestra un mapa y características del sendero a la misma salida hacia la Sierra.  Al principio caminaremos por una senda paralela al río, conocida como Camino de la Cañada. Al llegar al Barranco del Pueblo, a la izquierda hay un camino que nos lleva hacia el molino de ‘Don Fernando’ y más arriba hasta las ruinas del molino del ‘Tío Chispas’; conviene desviarse unos metros hacia el camino de la derecha que nos lleva al molino, conocido como ‘de la Teresica’ o de Magüe. Fue restaurado para uso residencial particular pero aún conserva partes importantes de su estructura básica como los dos cárcavos (bóveda) con sus rodeznos (noria horizontal), fabricados con piedra caliza. Quedan también restos del saetillo, (pieza que conduce el agua a presión hacia el rodezno para generar movimiento giratorio).  En este mismo barranco un poco más arriba está el molino, habilitado como posada, denominado ‘Piedra de la Herradura’ por estar situado bajo una enorme roca con esta forma.  

Molino Piedra de la Herradura, convertido en posada
A partir de aquí, abandonamos el carril y continuamos por una senda que de nuevo discurre paralela al río y que transcurre entre un bonito bosquete de álamos. Dejamos el río para hacer una pequeña subida hasta el Barranco de Tierras Coloradas y poder disfrutar de unas maravillosas vistas. Volvemos sobre nuestros pasos de nuevo hasta el cruce del río para continuar por la pista que nos conduce bordeando Cerro Redondo hacia el otro río, el del Barrio, en cuyo camino nos encontraremos con hermosos ejemplares de castaños centenarios.

En dirección a una coqueta área recreativa, hallaremos el molino más grande que había en Lanteira, el del Tío Víctor, aunque en estado de ruina. Siguiendo esta ruta frente al Cerro de las Minas podemos descubrir los restos de otros molinos a ambos lados del río del Barrio (Tío Pepe, Toñillo, del Chato…) lo que nos da una idea de la importancia que tuvieron en otros tiempos.

Restos del Molino del Tío Victor

De vuelta en el pueblo podemos completar nuestro paseo por la historia de los molinos harineros visitando uno en funcionamiento, el del Tío Enrique, o los restos de otro molino que pasó después a central eléctrica, ‘El Matacán’.

Ruinas de un antiguo molino


FICHA TÉCNICA:

Distancia: 8 km
Tiempo en movimiento: 2 horas
Altura Mínima: 1.268 m
Altura Máxima: 1.421 m
Desnivel Acumulado: 500 m
Dificultad: Baja
Tipo terreno: carriles forestales y veredas. 

No hay comentarios: