martes, 11 de septiembre de 2007

A vueltas con las obras


(Imagen virtual de la propuesta del programa socialista para el Camino de Ronda).
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Con la vuelta al cole y la vuelta a las obras en la capital vuelve el follón del tráfico a convertirse en tema de conversación, polémica en el debate político y justificación, al menos atenuante, para los retrasos en las citas laborales o sentimentales, de los que siempre llegan tarde. Los que me conocen saben que yo soy un asquerosamente puntual por herencia y que considero un grave pecado y falta de respeto y educación la impuntualidad.

Ya estoy harto de discutir sobre la estética de las obras realizadas y por realizar en el centro de Granada. Es duro tener que rebatir el argumento tan potente de "antes estaba peor" o el de "no te gusta porque lo ha hecho el PP". Pero suponiendo que las obras fueran estupendas, me parece vergonzoso que a estas alturas no se haya aclarado lo que nos han costado y lo que nos van a costar y que se argumente que lo importante es que “Granada está mu bonica”. Hoy, con el añadido de lluvias, por otra parte tan esperadas, lo que se volverá a poner de manifiesto es que la millonada gastada en una pequeñísima parte de la ciudad, no es sólo que no han resuelto los problemas de movilidad y accesibilidad sino que además son la expresión de un modelo de ciudad que hay que superar por insostenible e injusto.

Hoy se reanudarán las obras en la Avenida de la Desolación, a la vez que se anuncia la próxima remodelación de la Calle Pedro Antonio de Alarcón. Sobre esta última ya me niego a hablar de qué se va a hacer porque lo más grave me parece que es cuándo se va a hacer, su inoportunidad. En estos días, esperamos, debe cerrarse el acuerdo ayuntamiento-Junta de Andalucía, para que puedan licitarse los tramos del metropolitano en la ciudad de Granada, los únicos que faltan por iniciarse ya que las obras por las dos puntas de esta línea 1 (Albolote/Maracena y Armilla) ya están en ejecución –ayer mismo lo comprobé cuando fui al Mesón Andaluz a Maracena a tomar una cerveza por el cumpleaños de mi suegra y tuve que desviarme para sortearla, me refiero a las obras, a mi suegra no la pude evitar-.

El Metro Ligero, si Dios no lo remedia ya, atravesará enterrado el Camino de Ronda, para luego, muchos meses después, volver a convertirse en una horrorosa calle llena de coches, de ruido y de humos.

Todo el “modelo” actual está basado en el automóvil privado, al que nos vemos forzados a seguir dependiendo, hasta los que queremos moderar su uso, y en el negocio privado pues esta es la única finalidad que tiene el localizar cada vez más parkings en el centro de la ciudad a los que hay que llegar para dejar el coche. No voy a entrar en este punto en el robo a mano armada que supone la aplicación fraudulenta de las nuevas tarifas de los aparcamientos públicos. Espero que la oposición municipal y las asociaciones de consumidores combatan este desmán de las empresas con el consentimiento del ayuntamiento. Y esa finalidad recaudatoria también es la que inspira las medidas de sustitución de pilonas por cámaras para "cazar" multas con las que poder llenar las arcas municipales para costear tanto despilfarro y descontrol en la gestión.

Como decía en otro post anterior, volvemos a la normalidad granadina.

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